Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
México en el espejo roto del periodismo
El gran hallazgo del Digital News Report 2026 es que el periodismo no está siendo reemplazado por un solo formato o ventana de información, sino que está rodeado por muchas alternativas. Para México se encadenan violencia, desconfianza, “plataformización” y presión económica sobre los medios.
Proceso
El Digital News Report 2026 del Reuters Institute y la Universidad de Oxford no valida la muerte del periodismo, pero sí que está fragmentado y que dejó de ser la principal puerta de entrada a la información. Compite con plataformas, videos cortos, creadores y chatbots de inteligencia artificial.
A escala global, por primera vez, las redes sociales y de video superaron los sitios web de noticias como fuente semanal de información. Las redes sociales llegaron a 54%, frente a 51% de los medios propios. El video informativo alcanza 77% del público mundial, en tanto que la confianza en las noticias cayó a 37%, su nivel más bajo desde 2015.
México forma parte de esa evolución. En 2017 (cuando incursiona en el informe) el país era un mercado de medios tradicionales en disputa. La televisión y la radio eran las influencias más fuertes, aunque las plataformas digitales presionaban con fuerza. Entre quienes tenían acceso a internet, las redes sociales eran una fuente informativa clave (72%), mientras la confianza en las noticias llegaba a 49% y el pago por noticias online era de 18 por ciento.
Ocho años después, el panorama cambió. En 2025, las redes sociales ya eran ampliamente usadas en todos los grupos de edad, TikTok era la plataforma que más crecía para noticias, la confianza bajó a 36% y el pago a 14%. En la edición más reciente de 2026, con 83% de penetración de internet, las redes sociales dominan, la televisión cayó a 34% de consumo semanal, la confianza se hundió a 31% y el pago subió apenas a 15%.
El deterioro en 2026 es resultado de un ecosistema sometido a violencia contra periodistas, presión judicial, desinformación y tensiones económicas en los medios tradicionales.
En febrero de 2026, con la muerte del Mencho y la cascada de videos ciudadanos y contenidos falsos, la competencia por la atención se distanció de la comprensión de los hechos. La “Mañanera del Pueblo” de la presidenta Sheinbaum sigue siendo un canal central de comunicación política, pero el entorno para ejercer periodismo no deja de ser riesgoso. México registró nueve asesinatos de periodistas en 2025 y 28 reporteros desaparecidos. La pérdida de confianza es un síntoma del desgaste institucional y democrático.
La novedad del informe global es que la crisis no se limita a la lectura. El desplazamiento implica que el consumo online de noticias en video crece y que se consume más en plataformas que en los sitios web de los medios.
Esta segunda ola de “plataformización” golpea la televisión y el video de los medios con la misma fuerza con la cual la primera ola golpeó la prensa escrita. Esa tendencia impacta México, donde el consumo audiovisual es la norma y donde la distribución por Spotify, YouTube y otras plataformas como TikTok acompaña al cambio de hábito. El reto para los medios es construir relevancia en un entorno donde las personas ven noticias como parte del entretenimiento.
También cambió el papel de los creadores de contenido. El informe de 2026 muestra que 27% del público global obtiene noticias de influencers enfocados en información y 46% de creadores de cualquier tipo. Sólo 3% de los encuestados dice satisfacer sus necesidades informativas únicamente con creadores, aunque en México esa cifra sube a 19%.
No significa que los creadores hayan sustituido al periodismo, sino que éste comparte la escena con narradores más cercanos, más ágiles y más persuasivos. El reto para los medios y sus profesionales no es imitar a los influencers, sino aprender por qué conectan y cómo traducen la complejidad sin parecer solemnes ni lejanos.
La inteligencia artificial entra en este paisaje como herramienta y amenaza. A nivel global, el uso de chatbots de IA para noticias pasó de 7 a 10%. Todavía no es una explosión, pero sí una señal. El uso de la IA es más frecuente entre jóvenes y entre personas muy interesadas en noticias. El estudio observa que el principal atractivo de la IA es hacer preguntas de seguimiento, reunir varias fuentes en una sola respuesta y traducir contenidos.
En México, el informe identifica experimentos concretos de IA en redacciones, desde unidades internas de IA hasta asistentes que usan archivos periodísticos. Si el usuario considera que ya recibió la respuesta suficiente en la interfaz del chatbot, la puerta de entrada a la fuente original se vuelve más estrecha.
En medio de esta hiperfragmentación como un espejo que se rompe, el informe deja en claro que las personas que consumen noticias no han abandonado el periodismo y valoran la imparcialidad como un ideal. Globalmente, 45% prefiere noticias que no tomen partido y 46% cree que eso es mejor para la sociedad. La confianza cae más cuando la política se polariza. La audiencia no se alejó por indiferencia a la verdad, sino porque no encontró en los medios lo que buscaba: claridad, independencia, relevancia para su vida cotidiana.
México ya tiene una prensa digital, diversa en voces y fragmentada en audiencias. Tiene periodistas valientes, medios nativos que han sobrevivido sin publicidad oficial y una sociedad que todavía lee, busca y comparte noticias. La confianza ha llegado a su punto más bajo desde que se mide, pero algunos medios siguen siendo referentes.
Ofrecer periodismo serio no sólo se traduce en publicarlo en el sitio web, también convertirlo a video, feed, buscador, chatbot y creadores que expliquen en un minuto lo que antes tomaba un editorial entero.
El gran hallazgo del Digital News Report 2026 es que el periodismo no está siendo reemplazado por un solo formato o ventana de información, sino que está rodeado por muchas alternativas. Para México se encadenan violencia, desconfianza, “plataformización” y presión económica sobre los medios. Lo relevante es que hay espacio para el periodismo que explica, verifica y contextualiza. Ese espacio ya no se hereda, se gana cada día en una feroz competencia de todos contra todos. El espejo roto significa aprender a elegir más fragmentos y ángulos de una misma realidad.
Arsenal
Autocracia electoral
FRANCISCO GARFIAS
Excelsior
En México vivimos una clara regresión democrática. Los tres Poderes están controlados por Morena y anexas.
Y no hablo de un cierre autoritario total como en Cuba, Nicaragua o la Venezuela de Nicolás Maduro, sino del debilitamiento de los contrapesos.
Índices internacionales como V-DEM (Variedades de Democracia) ubican a México en la frontera de la autocracia electoral, a partir de 2019.
Freedom House pone el acento en la independencia judicial. Sostiene que ésta se degradó específicamente por la elección de jueces y la creación del Tribunal de Disciplina Judicial.
Además de la captura del Poder Judicial, los índices internacionales citados hablan de la desaparición de los órganos autónomos en México.
Pero también de la concentración de poder en manos del Ejecutivo, la militarización, el hostigamiento a medios críticos; la violencia, la impunidad, y la ausencia de un auténtico Estado de derecho.
* ¿Qué hacer? Jesús Zambrano está convencido que el único camino es una alianza ciudadana y política para 2027 y, a partir de ahí, construir las bases para 2030.
“La alianza es necesaria para enfrentar a Morena y todo el pinche deterioro que estamos sufriendo”, nos dice el último presidente que tuvo el extinto PRD.
Agrega: “Estoy en esa ruta. He hablado con panistas y con Alito, que ha sido defensor de la alianza”.
Zambrano no ignora que la línea del CEN del PAN es antialianzas, pero está convencido de que si las exigencias de una coalición PAN-PRI-MC vienen desde las bases, hay posibilidades de caminar en esa dirección en lo local.
“Ya se verá en lo federal”, acotó.
No dio nombres de los “panistas de alto nivel” con los que ha hablado, pero aseguró que se trata de dirigentes estatales y aspirantes a candidatos.
* Desayuné ayer en la Ciudad de México con Xavier Nava, exalcalde de San Luis Potosí, perfilado como dirigente del nuevo partido Somos México en esa entidad.
En el menú de la charla apareció la famosa Ley Serrano, que penaliza el uso indebido de la inteligencia artificial (IA) hasta con seis años de prisión.
La Ley Censura ya puso temporalmente tras las rejas a varios periodistas: Eréndira Reyes Aguillón, Alejandra Hermosillo y Christian Ibarra. El cargo es “uso indebido de IA para causar alarma social”.
La ley ha sido bautizada con el apellido de Héctor Serrano, exsecretario de Gobierno de la CDMX, hoy diputado local del Verde en SLP, protegido del gobernador del estado, Ricardo Gallardo.
La ley ha sido criticada por la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum, pero en el Congreso local la respaldaron diputados de Morena y el PVEM.
Ya encarrerado, Xavier Nava habló de “acuerdos inconfesables” entre Gallardo y los partidos de oposición y del método “asustar, amenazar” del gobernador para hacerse del control incluso entre la clase empresarial “que tiene mucho miedo”.
* Ya que estamos. Ruth González, esposa del gobernador de SLP, no se registró como aspirante a coordinadora de la Defensa de la Transformación en San Luis Potosí.
Es la confirmación de que Morena y el PVEM no van en coalición a la elección de gobernador en esa entidad.
Ricardo Gallardo está determinado a prolongar su mandato seis años más, con la venia de los dirigentes del Partido Verde, que sacan ventaja de ello.
Arturo Escobar, dirigente de ese partido rémora, explicó que los estatutos de Morena no admiten el nepotismo en la elección de candidatos. “Ante eso, creímos que lo ideal es no participar en los registros”, señaló.
* Son seis los aspirantes que sí se registraron para competir por la candidatura a gobernador de San Luis Potosí.
El empresario huasteco, Gerardo Sánchez Zumaya, crítico de Gallardo, identificado con Adan Augusto López.
Pero también el diputado con licencia Carlos Arreola Mallol, el exdiputado José Antonio Lorca Meade; y los ciudadanos Aid Ávila Covarrubias, Ana Dora Cabrera, Daniel Montelongo.
Cabe aclarar que los que resulten coordinadores no son automáticamente candidatos, pero su trabajo territorial (visitas casa por casa, asambleas, difusión de logros, etcétera) será clave. La elección final será por encuestas.
* Fuentes allegadas a la diputada federal de Morena, Eva Moreno Guerra, aspirante a coordinar la Defensa de la Transformación en Baja California, acusan al periodista Abdiel Ortega, de Calafia Noticias, de allanamiento y de haberle robado correspondencia oficial para dañarla.
“No lo denuncia porque no quiere que mañana digan que usó su poder para silenciar a la prensa”, aseguran.
Zurda
Somos México: fuerza opositora
RUTH ZAVALETA SALGADO
Excelsior
Que Somos México haya logrado el registro como partido político es una gran hazaña si consideramos las piedras que hubo y sigue habiendo en su camino. Sólo el tesón que distingue a Guadalupe Acosta Naranjo y la cohesión que logró a su alrededor, entre diferentes actores políticos, sociales y académicos, pudo ser capaz de derribar, en primer lugar, la apatía ciudadana hacia los partidos. Según la ENCIG 2025 (Inegi), los partidos políticos fueron las instituciones con menor confianza ciudadana: solo 23 por ciento. Es decir, los ciudadanos no andan pidiendo más partidos, pero “Personas Sumando en 2025” lograron realizar más de 200 asambleas y afiliar a cerca de 300 mil personas en la República. En segundo lugar, las quejas que presentó Morena en el INE y el TEPJF, reclamando cerca de 100 mil afiliados “duplicados”. Su objetivo era que las afiliaciones se descontaran a los nuevos solicitantes de registro, principalmente a Somos México, con esto, podrían haber quedado invalidadas algunas asambleas, pero sus reclamos no prosperaron.
Finalmente, este jueves, el INE aprobó el registro, pero le impuso una condición muy relevante: le ordenó cambiar denominación, color y emblema; le prohibió usar Somos México, el rosa y las letras Mx, y le dio plazo para presentar nuevos elementos identitarios, bajo el argumento de que la denominación Somos México no es neutral, porque transmite una idea de pertenencia o vinculación entre una organización política y la nación. Curiosamente, este mismo argumento utilizó la Federación Mexicana de Futbol, que encabeza Mikel Arreola, en noviembre de 2025, para usar el “Somos México” como la campaña institucional del Mundial.
No hay evidencia pública de que la Femexfut haya usado “Somos México” para interferir en el registro del partido o para desplazar deliberadamente a la asociación “Personas Sumando en 2025”, pero ésta ya utilizaba públicamente la identidad “Somos México” en su proceso para constituirse como partido; su sitio electrónico aparece con ese nombre desde enero de 2025, y la propia cobertura periodística la identificaba como Somos Mx o Somos México desde antes de la aprobación del INE.
Cabe señalar que Somos México no es un partido más: nace del espacio opositor, de la Marea Rosa (de ahí el color rosa para defender al INE contra López Obrador), de exmilitantes del PAN, PRI y PRD, exfuncionarios electorales y organizaciones críticas del régimen. Por eso su registro incomoda. No porque sea ya una fuerza electoral mayoritaria, sino porque representa algo que Morena intenta evitar: que el malestar ciudadano encuentre una opción confiable.
Por eso su registro no sólo es un trámite administrativo, sino una prueba política para el sistema electoral que está encabezado por árbitros colonizados por el régimen que encabeza Morena. Así, lo que vimos en estos días fue revelador: mientras Morena, por encima de la ley, ya adelantó su proceso rumbo a 2027 mediante la “elección de coordinadores estatales” y el INE no le dice nada, a una nueva fuerza opositora se le colocan obstáculos jurídicos, simbólicos y procedimentales, antes siquiera de competir.
El obstáculo más revelador no fue jurídico, sino simbólico, porque, en política, cambiar el nombre a un partido recién nacido no es un detalle administrativo, sino es obligarlo a competir después de desprenderse de la marca con la que reunió asambleas, afiliados y reconocimiento social.
No obstante, más le valdría a Morena observar lo que sucedió en Colombia, en donde la reciente elección presidencial muestra que ningún proyecto político, por más fuerte que haya sido su irrupción, tiene garantizada la continuidad. El desgaste de gobierno, la inseguridad, la polarización, la fragmentación interna y la aparición de una opción novedosa y creíble, pueden convertir una elección en plebiscito contra el oficialismo.
La diferencia más importante: Morena hoy es mucho más fuerte institucional y territorialmente que el “petrismo colombiano”. Tiene Presidencia, mayoría legislativa, 24 gobiernos estatales y una estructura electoral amplia, pero justamente por eso, la advertencia colombiana es clara: ninguna hegemonía es irreversible.
México SA
Trump y sus narcoporros // Contra México, otra vez // Droga y campaña electoral
CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA
La Jornada
Incapaz de solucionar el grave problema social y de salud pública que desde hace décadas vive su país, Donald Trump se limita a encender su ventilador político, repartir boñiga por doquier y responsabilizar a terceras naciones del cáncer de las drogas que carcome a la sociedad estadunidense (pero que genera ganancias por cientos de miles de millones de dólares), territorio en el que la autoridad gubernamental dice no tener cárteles, narcotraficantes ni establecimientos financieros que lavan cantidades industriales de dinero sucio del crimen organizado, mismos que una vez “higienizados” inyectan a la economía que se presume como la número uno del planeta.
En lo interno, el delirante inquilino de la Casa Blanca no ve bandas criminales ni las toneladas de droga que ingresan por sus fronteras, y se distribuye y comercializa por doquier, y menos registra y atiende al creciente número de adictos que inundan las calles de las principales ciudades estadunidenses. Eso sí, cómo chinga a la de hora de repartir culpas y acusar a “terceros” (especialmente cuando se acercan los tiempos electorales).
Con todo, Trump siempre marca una notoria distinción de lo que él llama “los países amigos” en Latinoamérica, porque en sus recurrentes ataques no los toca, no obstante ser productores y exportadores de estupefacientes, “gobernados” por sus marionetas (otras “perritas”, como Daniel Novoa y su narcoplatanera, en Ecuador; Rodrigo Paz, en Bolivia; Perú, donde el caos político produce “presidentes” al vapor –ocho en la última década, y va por el noveno–, sin olvidar el golpe contra Pedro Castillo; Chile, con el neonazi José Antonio Kast, y Colombia (cuando el presidente Petro concluya su mandato dejará de culparla, pues el magnate naranja ya impuso a otro de sus títeres fascistas: Abelardo de la Espriella). En cambio, permanentemente agrede a los que están fuera de esta lista privilegiada.
Entre lo más reciente, que no lo último, hay que sumar lo siguiente: “la embajada de Estados Unidos en México difundió un video y un mensaje del director de la DEA, Terry Cole, en el que asegura que “los cárteles mexicanos son la prioridad número uno de esa agencia en su estrategia contra el tráfico de fentanilo. El fentanilo es una amenaza como nunca habíamos visto, y los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación ocupan el primer lugar en la lista de objetivos. Ha destruido familias, devastado comunidades y puesto a prueba (que han reprobado) a las fuerzas del orden en todos los niveles” (La Jornada, Arturo Sánchez Jiménez), dijo el funcionario, sin mencionar, desde luego, que en no pocas ocasiones algunos de sus “muchachos” están involucrados hasta el cuello –como los de la CIA– en los enjuagues que dicen “combatir”.
“Raro” que Cole no hizo referencia alguna al marcado descenso en el número de muertes de estadunidenses por sobredosis de fentanilo entre enero de 2022 y el mismo mes de 2026 (resultado del combate frontal a los cárteles de la drogas, las incautaciones y la destrucción de narcolaboratorios que lleva a cabo el gobierno de la 4T), el cual se redujo de 110 mil a 68 mil, respectivamente, es decir, una baja cercana a 40 por ciento (Centro Nacional de Estadísticas de Salud del propio gobierno de Estados Unidos).
De eso, nada, pero sí la constante amenaza de meter sus manos en territorio mexicano. A la par, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, declaró alegremente que los cárteles de la droga “controlan la frontera norte de México”, por lo que “es necesario tener barreras físicas en la zona”. Entonces, ayer la presidenta Sheinbaum subrayó que la seguridad en la frontera México-Estados Unidos y la reducción del tráfico de fentanilo son resultado del trabajo coordinado entre ambas naciones, por lo que exigió que México no sea utilizado como tema de la campaña electoral estadunidense. De hecho, el propio Trump ha reconocido que “la frontera con México es la más segura” y que la entrada de fentanilo a su nación se ha reducido en cerca de 66 por ciento “y el mes reciente a casi 74 por ciento” (mayo), desmintiendo así al par de energúmenos promocionados por la embajada gringa.
Subrayó la mandataria: “hay muchos temas en Estados Unidos importantes de atender como para usar a México como parte de la campaña electoral de noviembre; nosotros siempre vamos a defender nuestro trabajo”. Pero el de enfrente no mueve un dedo; sólo reparte culpas.
Las rebanadas del pastel
Con los terribles sucesos en Venezuela, de inmediato llega el triste recuerdo de la tragedia mexicana de 1985 y 2017. Abrazo solidario y todo el apoyo a la nación sudamericana.
Podredumbre
FABRIZIO MEJÍA MADRID
La Jornada
Pensé en dedicar este texto al futbol y la extraña sensación del tiempo que nos genera, pero sucedió algo grave. Esta semana, dos diarios nacionales tuvieron que aceptar que habían publicado textos difamantes con base en fabricaciones de mentiras. No las difundieron por interés periodístico, sino para dañar la reputación de personas y sus familias en su búsqueda de ensuciar trayectorias políticas y a figuras claves en la cultura nacional. En el caso menos grave, Excélsior aseguró que un senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, tenía un hijo no legalizado trabajando en su nómina del Congreso. Por su parte, El Universal desplegó una entrevista falsa con Carlos Monsiváis en la que se asegura que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador se prostituía en su juventud. Ambas causaron genuina indignación y llevaron a estos dos medios, fundados hace más de un siglo, a retractarse.
Pero el asunto no termina con una disculpa. Quien difunde calumnias para denigrar a una persona pública genera dos procesos que confluyen: agita a los odiadores anónimos de las redes y les valida sus aversiones políticas que, de otra forma, no obtienen alimento nuevo, y al mismo tiempo facilita que alguien que cometió un delito de a de veras, como evadir impuestos, saquear dinero público, dejar operar a la CIA ilegalmente o hacer un fraude electoral argumente, cuando las pruebas sean difundidas, que también se trata de fabricaciones. La mentira no se publica para engañar, sino para que se dude de que ya algo pueda ser verdad.
El tema es grave, porque hay una línea que se cruzó. Como ciudadanía, venimos de las campañas de odio del “Peligro para México” en 2006 y de la Operación Berlín en 2018. Más aún, de ambos diarios centenarios se han desmentido asuntos tan delicados como unos falsos cables de la embajada de Estados Unidos sobre nexos entre narcos y políticos de izquierda, falsas inundaciones y sobrecostos en obras emblemáticas del anterior sexenio, que las vacunas contra el covid eran piratas, devaluaciones inminentes del peso mexicano que nunca ocurrieron, desplome en las inversiones privadas que tampoco, que México se había quedado sin fondo de desastres o sin sistema judicial o electoral, entre otros cientos. Pero con lo de Monsiváis y López Obrador se cruzó la línea del abuso del derecho a la información. La Presidenta calificó esto de “podredumbre”.
Inventar una entrevista de un personaje con autoridad moral tiene, por lo menos, tres efectos nocivos. Las entrevistas fabricadas son un arma para la desinformación política, porque abusan de la supuesta autenticidad del testimonio de primera mano. Mientras las noticias falsas tradicionales se basan en textos no verificados, una entrevista fabricada implanta una narrativa falsa directamente en boca de una figura pública, un oponente político o un supuesto experto. Esta táctica explota la vulnerabilidad sicológica por la que las personas confían naturalmente más en las citas personales y los formatos de preguntas y respuestas directas que en los informes de terceros. Es decir, se destruye la credibilidad de lo testimonial. El segundo daño es al debate político. Una entrevista falsa obliga a los políticos reales a dedicar tiempo valioso en los medios a defenderse de citas ficticias, en lugar de hablar sobre sus planes y desempeño. El tercer damnificado es la propia base a la que se dirige la entrevista ficticia. El público que la da por buena y la comparte, confirma y refuerza su repulsión hacia los rivales. En este caso, se pone en juego la homofobia, un discurso de odio que ha tenido consecuencias mortales para sus víctimas.
El perjuicio también es para el público que, sin estar de antemano sesgado en contra, lee y escucha una misma falsedad hasta que le resulta familiar, como lo de que López Obrador asesinó a su hermano. Hay propensión a que tomemos por sabido y conocido algo que, en realidad, es una mentira repetida. En 2010, un estudio con 5 mil 200 participantes en Estados Unidos demostró que si se les enseñaban noticias fabricadas apoyadas con textos, imágenes y audios fabricados, la mitad aseguraba que los recordaba como reales, como si les hubieran sucedido. La falsa memoria se alimenta de historias que, si son congruentes con actitudes y evaluaciones previas de los encuestados, pueden generar en ellos sensaciones de familiaridad y reconocimiento. Pero más allá: si la fuente se presenta como confiable, entonces aumenta el porcentaje de personas que aceptan como verdadero lo que perciben como conocido. Y esa presentación como confiable de Excélsior y, sobre todo, de El Universal es la que cruza la línea definitiva. Es como el diagnóstico falso de un doctor para sacar dinero al paciente: se rompen tanto la ética profesional –lo que la sociedad espera de él– como la credibilidad en el resto de los médicos. En el caso de El Universal, además de reproducir sin pudor una entrevista falsa ya publicada en otros años, le agregaron un párrafo sobre la prostitución del ex presidente cuando era joven. A la vileza le añadieron una cucharada de ruindad.
Estos medios no cometieron un error. Tienen la obligación profesional de verificar antes de difundir una noticia o una entrevista y, por supuesto, no tienen derecho a agregarle un párrafo de su cosecha. Se revela así su intención deliberada de dañar a las personas involucradas, pero también de crear un ambiente de incertidumbre que expanda un cinismo, una desaprensión, una despolitización frente a la esfera pública, incluyendo a unos medios que ya ni siquiera respetan lo que se supone que hacen, que es informar. Y luego, hasta le agregaron una calumnia más.
El asunto puede tornarse complejo. Con el uso de la inteligencia artificial (IA), las deepfakes crean momentos, dichos y acciones que nunca existieron. Como audiencias, no tenemos las herramientas para saber si estamos siendo engañados por una manipulación digital. Los estudios recientes arrojan los mismos datos: la mitad de los expuestos a un video fabricado creen que es verdad. A escala estadística, es como echar un volado. Los otros dos datos son igualmente relevantes: 16 por ciento creen en la veracidad de lo falso y 35 por ciento están inciertos, que es justo el propósito de quienes crean engaños animados. Los checadores de datos que se supone deben existir en cualquier medio que publica, si hacen su trabajo se fijan en el contexto, si lo que se dice es falso o verdadero. La deepfake plantea un problema distinto: si existe o no en la realidad. Es algo complejo en vista de la capacidad cada vez mayor de reproducir gestos, voces y acentos. Eso plantea la urgencia de que se legisle para evitar que haga más daño a la civilidad. Si los privados se han instalado en la desvergüenza y la falta de escrúpulos, el Estado y las propias compañías de IA están obligadas a garantizarnos algún tipo de salvaguarda.
