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Basta de insultos e injusticias

Mauro Gonzalez-Luna

Proceso

Como ciudadano, con respeto y modesta esperanza, me permito exhortar al presidente de México y a los principales líderes de todos los sectores, a que convoquen a una cruzada nacional para restaurar la concordia, la cordura, la generosidad social…

A 200 años de vida independiente, la patria nos convoca nuevamente a la concordia, a la unión de todos los mexicanos, sin distinciones, para restaurar alma, identidad y destino. Ya basta de enconos y discordias, de odios y divisiones, de insultos y bajezas, de injusticias sociales, de concentraciones brutales de riqueza y poder, de violencia y muerte, de racismo, indiferencia y mezquindad, de frivolidad y vanidades en medio de crisis decisivas.

¡Que la nación y el orbe recobren la cordura para que vuelvan a saber ver! ¡Que la patria y el mundo se conmuevan y compadezcan de los desdichados!

Esos desdichados de los que habla Simone Weil. Ella, la filósofa, la obrera, la miliciana, la judía-francesa conversa a un catolicismo de fuego, la que se sumó a la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial, la mística que murió famélica a los 34 años en agosto de 1943. Ella, de quien dijo Albert Camus: «El único gran espíritu de nuestro tiempo».

Para Weil, la desdicha, a diferencia del dolor, no equivale a un estado anímico, sino a aquello que pulveriza el alma, «por la brutalidad mecánica de las circunstancias». Y frente al rostro de la desdicha, el pensamiento huye despavorido y se refugia en la mentira de la indiferencia, de la comodidad, del egoísmo.

Y en contraste, Simone Weil enseña que el benefactor en presencia del desdichado, no palpa distancia alguna entre él y la persona pulverizada en su personalidad. El benefactor hace algo distinto a vestir, alimentar, levantar del polvo o amparar al desdichado. Al proyectar su propio ser en el que socorre, le da por un instante algo de lo que ha sido privado por la desdicha: una existencia propia que le hace salir por un momento del anonimato, de ¡la desdicha misma!, dice Weil.

Ese proyectarse significa para la obrera mística y sabia, asumir por un momento la desdicha del otro; significa, «tomar voluntariamente aquello cuya esencia misma consiste en ser impuesto por la fuerza». Únicamente Cristo, y las personas «cuya alma está ocupada enteramente por Cristo, pueden hacerlo», afirma Weil, sin condicionamientos.

Ni el mayor de los santos se complace en la desdicha, sencillamente consiente en ella o se compadece de la del otro. Y de manera sublime escribe Simone: «Habría sido preciso otro Cristo para compadecerse del Cristo desdichado»; y sin embargo, estaba allí en la hora suprema de la historia, de pie junto a la Cruz, María, la humilde y obediente sierva y Madre admirable, la cumbre de la creación.

En esta época nihilista, frívola a pesar de las catástrofes virales, ambientales, humanitarias, sociales, desconciertan las palabras de Weil, pero a la vez inundan de luz las sombras del presente. Y con clarividencia señaló Weil: desde el alba de la historia, nunca, salvo ciertos momentos de la Roma imperial, había estado Cristo tan ausente, como en mi tiempo. Y ahora, más que nunca lo está.

Para los antiguos, señala Simone, habría sido una monstruosidad separar religión y vida social; hoy incluso la mayor parte de católicos, la encuentran «natural»; y así le ha ido al mundo. Mundo hoy humillado en su soberbia, en su creer que la voluntad crea y gobierna todo. ¡Qué estulticia, qué necedad, qué vanidad, qué falsa ilusión cuando se reconoce el

orden objetivo de los fines y la providencia! André Malraux dijo una vez: «el siglo XXI será espiritual, o no será»; advertencia clara esa de un escritor comprometido.

Y ¿quiénes son esos desdichados de quienes habla Weil? Hoy, entre otros: un refugiado, un migrante humilde de Haití, azotado a latigazos por un uniformado racista, por un salvaje a caballo en el país todopoderoso con muchos políticos que no tienen nada de demócratas; un negro con su rostro aplastado contra el suelo por remedos de policías, un perseguido político, una uigur sojuzgada física y mentalmente por la China comunista, un hombre, una mujer, un joven en injusta y dilatada prisión preventiva discrecional en violación de la sagrada presunción de inocencia.

Hoy los desdichados: un hambriento, una víctima del crimen organizado que pulula campante en vastas zonas, cuya cabeza degollada aparece en una caja o en un basurero; un niño enfermo sin cura, una niña afgana sin esperanza, una mujer cubana hambrienta, injustamente encarcelada por alzar la voz contra la tiranía; un mestizo, un indígena, un pobre ocupando habitaciones inferiores a pocilgas; una mujer moribunda con cáncer en hospital público sin medicamentos, un obrero abandonado a su suerte y a un salario miserable, un desempleado lleno de angustia por no poder llevar pan y leche a sus hijos.

Ante esto, apremia un sacudimiento interior de las conciencias que saque al hombre y mujer de hoy de un ensimismamiento tan ajeno a la desdicha del prójimo, un viraje radical en estrategias contra la brutal violencia e inseguridad con mandos y criterios civiles de verdad en el caso de México, y a la vez, una profunda transformación del sistema económico mundial ultra capitalista; transformación dirigida a la justicia social en el marco de las libertades, como aconseja Thomas Piketty, economista francés de vanguardia, en contraste con la ceguera y pobreza intelectual de tantos corifeos de una globalización sin corazón para los desdichados.

Urge atender los consejos de Thomas Piketty en materia económica y de moral social, con el fin de hacer frente a las tragedias de la desigualdad, de la emigración forzada por hambre y violencia, de la ecología destrozada, del subdesarrollo del Sur frente a la opulencia del Norte desarrollado que distribuye migajas, que defrauda al mundo, dice Thomas, al permitir que las multinacionales ubiquen sus ganancias en paraísos fiscales. De no rectificar Occidente y su líder, Estados Unidos, no debe extrañar el intento de alineación geopolítica de muchos países con China y Rusia.

La extrema riqueza privada tendrá que utilizarse para financiar la recuperación social y reducir la deuda pública de los países, señala Piketty, y detalla: «Para ir más allá del conservadurismo imperante, también es urgente volver a la historia. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la deuda pública había alcanzado niveles superiores a los actuales, la mayoría de los países introdujeron gravámenes excepcionales sobre los activos privados más elevados. Este es particularmente el caso de Alemania con el sistema Lastenausgleich (o sistema de «reparto de cargas», que fue objeto de un excelente estudio histórico de Michael Hughes) adoptado por la mayoría demócrata cristiana en 1952…».

Dicho sistema alemán de «reparto de cargas» permitió a la nación alemana derrotada deshacerse de su deuda pública sin recurrir a la inflación, comenta Piketty, fundándose en una finalidad convincente de justicia social. «Con un impuesto de hasta el 50% en las tenencias financieras e inmobiliarias más elevadas, pagaderas a 30 años, este sistema rindió el 60% del PIB al Estado, en un momento en que los multimillonarios eran mucho menos prósperos que en la actualidad». Además, en varios países, mucha de la riqueza billonaria se ha logrado a la sombra del poder político y de los privilegios, a costa de los intereses del pueblo.

Las ideas de Piketty se ubican en el horizonte de un solidarismo democrático que concilia libertad y justicia social, que repudia tanto los excesos e injusticias del sistema económico

prevaleciente en un Occidente mezquino con pobres y refugiados, como los totalitarismos infrahumanos de países como China, Cuba, Corea del Norte, Nicaragua, etc.

Se trata también de que se reduzca significativamente la deuda externa de las naciones subdesarrolladas, como hace poco lo señaló S.S. el Papa Francisco con motivo de las terribles consecuencias del covid-19. También exhortó a las naciones a abrir sus puertas a las migraciones con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, celebrada este 26 de septiembre pasado.

Y en su mensaje a México por la Consumación de la Independencia, pidió el Papa: «sanar las heridas»; recordó que él mismo y sus antecesores habían «pedido perdón por los pecados personales y sociales por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización»; y añadió: «En esa misma perspectiva tampoco se pueden ignorar las acciones que, en tiempos más recientes, se cometieron contra el sentimiento religioso cristiano de gran parte del pueblo mexicano, provocando con ello un profundo sufrimiento». Los ecos de los mártires mexicanos resonaron de nuevo; son ellos parte de la Iglesia triunfante que le dan a la peregrina con sus luces y sombras, toda legitimidad para defender en México y el mundo, los principios y valores trascendentes.

La injusticia social, la desigualdad, los migrantes pobres y sus derechos humanos conculcados, son sin duda, los grandes temas de nuestro tiempo. La generosidad social, la amistad cívica, el pluralismo, son garantes de una vida humana digna, de una vida buena que equivale a vivir felizmente y en paz, según la óptima virtud en el orden práctico, conforme a la sabiduría de Tomás de Aquino.

José Martí, el héroe cubano por excelencia, tiene palabras ejemplares para tiempos como los de ahora:

«Cultivo una rosa blanca

en junio como en enero

para el amigo sincero

que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

el corazón con que vivo,

cardo ni ortiga cultivo;

cultivo la rosa blanca».

Como ciudadano, con respeto y modesta esperanza, me permito exhortar al presidente de México y a los principales líderes de todos los sectores, a que convoquen a una cruzada nacional para restaurar la concordia, la cordura, la generosidad social, y a que den testimonio de ello a fin de iniciar todos juntos como mexicanos, haciendo a un lado lo que nos divide, una genuina transformación personal y colectiva, en aras de un México plural, tolerante, reconciliado, magnánimo.

Las circunstancias, los factores reales de los que habla Max Scheler en su Sociología del Saber, y que juegan un papel sobresaliente en la historia humana, motivan a reflexionar en torno a la necesidad perentoria de hermandad y reconciliación nacionales como factores del espíritu que pongan freno a los determinismos, para asegurar el futuro, enfrentando todos, los formidables retos del presente.

Se anhela, un México donde prevalezca el Bien Común por sobre todo interés de facción que tanto daño ha hecho al país, para «superar visiones reductivas que dividen al pueblo», como dijo Leonardo Sandri, representante papal de primerísimo nivel diplomático, en su discurso del 27 de septiembre en el Zócalo. De otra manera, el abismo de la división infecunda, de la discordia, del encono, del insulto, de la injusticia social y del odio que todo carcomen y envilecen, precipitará a la nación en las sombras leviatánicas por largos años. Flota en el ambiente la exigencia de superar tales visiones reductivas.

Dedico este artículo a Lis González-Luna Mendoza, mi hermana queridísima, poetisa, mujer admirable y hermosa, de corazón puro en crítico trance; a la memoria de Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero; a los hombres y mujeres de buena voluntad con el anhelo de un abrazo fraterno entre todos en homenaje a los héroes que ofrendaron sus vidas por una patria en paz, jubilosa, independiente, unida, para que el gesto generoso quede registrado en el libro de la historia; y a Proceso, por defender a toda costa la libertad de expresión de sus leales colaboradores, honrando a su fundador, mi amigo.

Arsenal

A pedacitos confirman la “verdad histórica”

Francisco Garfias

Excelsior

En los tres años que la 4T lleva en el poder no le ha movido gran cosa a la criticada “verdad histórica” sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en septiembre del 2014. Más bien la van confirmado a pedacitos.

¿Qué dice esa verdad histórica?

Los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa fueron privados de la libertad, asesinados, incinerados y arrojados al río San Juan por integrantes de la organización Guerreros Unidos. Los acusaban de pertenecer a Los Rojos, grupo contrario.

¿Qué dicen los mensajes de texto entregados por la Sedena a la Comisión Para la Justicia y la Verdad, que ayer dio a conocer en Twitter Alejandro Encinas, por instrucciones del Presidente?

Confirman que Gildardo López Astudillo, alias El Gil, uno de los jefes de Guerreros Unidos, pidió al segundo comandante de la policía municipal de Iguala, Francisco Salgado Valladares, le entregara 21 normalistas que tenía detenidos. El policía procedió “para que los revienten ustedes”.

En otro mensaje, Gil le dice al segundo comandante: “Páseme unos por el camino a Pueblo Viejo. Yo los recibo. Tengo unas camas para aterrizarlos. Páseme los detenidos”.

Salgado le replica: “Tenemos a 17 todavía en la cueva. Éstos también los quieres y decimos que no hicimos detenciones”.

Respuesta del criminal: “Ok, dígales que no agarró nada…”.

Los mensajes confirman, pues, la complicidad de los mandos de la policía municipal de Iguala, gobernada por el encarcelado exalcalde José Luis Abarca, con el grupo Guerreros Unidos.

Hay más: los restos de normalistas que han sido identificados se encontraron todos en la misma zona donde los criminales se movieron la noche del 26 de septiembre del 2014.

*Le pedimos al entonces fiscal de Guerrero, Iñaki Blanco, que hiciera un comentario sobre los mensajes revelados. Se declaró “muy contento”. El Gil lo quiso embarrar en la histórica brutalidad.

“Esos veintitantos de los que estamos hablando los llevan en principio a la comandancia y de allí los sustraen, los llevan al basurero y los ejecutan”.

Ya encarrerado, Iñaki recuerda que Vidulfo Rosales, abogado de los padres de los 43, se sirvió de un “testigo colaborador” de la FGR –presume que El Gil– para implicar a autoridades estatales y federales con la desaparición de los normalistas. El testimonio citado dice que se coludieron con el grupo delictivo y “consintieron” la barbarie.

“Este sujeto (Gil) se desmarca y se exculpa de los hechos, lo cual es contrario a los testimonios limpios y a las escuchas de la DEA (chats de Chicago) en las que se da

cuenta de la interacción de Astudillo con los hermanos Casarrubias Salgado, líderes de Guerreros Unidos”, nos dijo el exprocurador.

Y más: “A Vidulfo Rosales se le olvida que tu servidor investigaba a los Guerreros Unidos, particularmente a José Luis Abarca, desde mucho tiempo antes y que cuando ocurrieron los hechos lo detuve y lo consigné”.

La aclaración del exprocurador se produce el mismo día en que el presidente López Obrador dio a conocer el contenido de la carta que le envió al primer ministro de Israel, Naftali Bennett.

En ella solicita su atención a la extradición de Tomas Zerón de Lucio, exjefe de la Agencia de Investigación Criminal, a quien acusa de la operación criminal y de utilizar la tortura para arrancar confesiones.

*Fuerza por México nomás no se resigna a desaparecer. Su presidente, Gerardo Islas, amenaza con acudir a todas las instancias, incluidas las internacionales, para defender su permanencia como fuerza política nacional. Es lo que dijo al participar en sesión ordinaria convocada por el INE.

El partido fundado por el líder sindicalista Pedro Haces no alcanzó el umbral de 3% de los votos emitidos que exige la ley para constituirse en partido político.

Islas argumentó que el trato inequitativo que el árbitro electoral le dio a Fuerza por México contribuyó a que no se alcanzara ese umbral.

Alegó que el inicio de campaña le fue autorizado a Fuerza por México con más de tres meses y medio de retraso. La parálisis ocasionada por la pandemia contribuyó a ese retraso.

A pesar de todo, dijo, lograron un millón 200 mil votos “que defenderemos porque representan la confianza depositada por los ciudadanos a nuestros candidatos y candidatas”.

México SA

Fin al banquete privado en electricidad // No más concesiones a particulares // Retoma el Estado control del sector

Carlos Fernández-Vega

La Jornada

En materia eléctrica no más despojo, contratos leoninos ni privilegios al gran capital; se acabó el gran festín a costillas de la nación, organizado por los seis gerentes neoliberales que despacharon en Los Pinos. Ayer, el presidente López Obrador dio cuenta de su iniciativa de reforma a los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, entre cuyas propuestas destaca la cancelación de los permisos de generación eléctrica y los contratos de compraventa de electricidad con el sector privado. Y de pilón anunció que la explotación de las abundantes reservas mexicanas de litio (oro blanco) sólo se realizará por empresas del Estado, aunque se mantendrán las (ocho) concesiones ya otorgadas si sus beneficiarios demuestran que iniciaron los trabajos de exploración.

El mandatario detalló que dicha iniciativa de reforma no significa nacionalizar ni estatizar, sino darle su lugar a la Comisión Federal de Electricidad, y en este sentido se decidió que la CFE tendrá 54 por ciento (del mercado nacional) y 46 las empresas privadas. Se trata de promover una auténtica competencia, que no había porque apostaban a marginar, a destruir a ese ente del Estado mexicano. Con el neoliberalismo se inició una política de pillaje; venían los extranjeros y pensaban que México era tierra de conquista y nos saqueaban como en la época colonial. Eso ya se terminó.

El objetivo de la citada iniciativa (ya enviada al Congreso) es fortalecer a la CFE para garantizar energía eléctrica a precios justos para todos los mexicanos, que no haya aumentos por encima de la inflación, que no suceda lo de antes, que aumentaba y aumentaba el precio de la luz, de las gasolinas, del diésel, del gas. Debemos tener control de los precios de los energéticos para que no se afecte la economía popular, y esto significa fortalecer a empresas públicas, porque la política anterior era fortalecer a las privadas, sobre todo extranjeras, que se estaban apoderando de todo el mercado y se les tenía que comprar la luz a precios elevadísimos, recibían subsidios mientras las plantas de la comisión estaban subutilizadas. De manera deliberada querían que se arruinaran, que se convirtieran en chatarra para que todo el mercado de la energía eléctrica fuera manejado por las empresas particulares, sobre todo extranjeras.

De acuerdo con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López –participante en la mañanera de ayer–, entre los puntos a destacar en la citada iniciativa está el desaparecer la figura que tenía aprobada la CFE; ahora será un organismo con personalidad jurídica propia, un organismo del Estado, y desaparecen las filiales o subsidiarias anteriores de la Comisión Federal de Electricidad; queda un solo organismo, que será el encargado de la generación, distribución y administración de la energía eléctrica que se produce.

También, explicó, desaparecen los contratos que se conocen como de autoabastecimiento, que en realidad no eran asociados en la producción de energía eléctrica, sino clientes que resultaban beneficiados porque este tipo de productoras entre otras cosas no pagaban el porteo ni se prorrateaba para ellos el costo de la transmisión de la energía. A partir de ahora desparecerán ya esas sociedades de autoconsumo, por lo tanto, quienes resultaban beneficiados de este esquema, por ejemplo, grandes cadenas comerciales, tiendas de autoservicio, pues tendrán que adquirir la energía a la CFE.

Además, desaparecen dos organismos creados para acotar las funciones de la CFE y beneficiar a los productores privados, como es las comisiones Nacional de Hidrocarburos y Reguladora de la Energía. Lo que es el Centro Nacional de Control de Energía, que garantiza el despacho y las tarifas del sector eléctrico nacional, pasará a formar parte de la Comisión Federal de Electricidad.

El mensaje del Secretario de Gobernación fue igual de nítido que de contundente: ya no estaremos sujetos, como hasta hoy, a que los intereses privados sean los que fijen las tarifas, los que despachen la energía y los que utilicen sin ningún costo para ellos toda la red eléctrica nacional, que fue construida durante muchos años por el Estado mexicano; la mal llamada reforma energética le quitó esa facultad a la CFE; a partir de ahora recupera esa función y será nuevamente la encargada de administrar la red de transmisión eléctrica.

Las rebanadas del pastel

Dos de octubre no se olvida.

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