Columnas Escritas
Baluarte Político
Layda Sansores: disciplina política y visión de cierre
Raúl García Araujo
La sucesión suele ser el principio del desgaste de los gobiernos. Cuando las aspiraciones personales se adelantan, la administración pública deja de mirar a los ciudadanos para comenzar a mirar las encuestas.
Por eso la decisión tomada en Campeche merece atención: Layda Sansores ha comenzado a cerrar la puerta a la promoción política desde el poder.
Los cambios recientes en su gabinete no pueden entenderse como simples relevos burocráticos. Son una señal de autoridad política y una definición sobre el rumbo que deberá seguir la administración en la recta final del sexenio.
En un momento en que gran parte del país ya vive bajo la lógica de la carrera electoral rumbo a 2027, la gobernadora campechana parece haber optado por una ruta distinta: mantener al gobierno enfocado en gobernar.
La designación de Víctor Sarmiento Maldonado como secretario de Gobierno y el nombramiento de Candelario Pacheco Pacheco al frente de la Secretaría de Educación responden a una estrategia de fortalecimiento institucional.
Ambos perfiles conocen la administración pública, cuentan con experiencia política y llegan a posiciones clave cuando el margen para la improvisación prácticamente ha desaparecido.
Particularmente relevante resulta el caso de Víctor Sarmiento Maldonado. Su nombramiento coloca en el corazón de la operación política estatal a uno de los hombres que acompañó a Layda Sansores en los momentos más difíciles de su trayectoria.
Integrante de los históricos “Guerreros del 97”, representa una generación política construida en la oposición, cuando desafiar al poder establecido implicaba enfrentar estructuras profundamente arraigadas.
No es un dato menor. Los gobiernos suelen recurrir a sus cuadros de mayor confianza cuando se acercan las etapas decisivas. Y la Secretaría de Gobierno es, precisamente, el espacio donde convergen la gobernabilidad, la interlocución política y la estabilidad institucional.
Por su parte, la llegada de Candelario Pacheco Pacheco garantiza continuidad en una de las áreas más sensibles para cualquier administración.
La educación no admite pausas ni sobresaltos, y la experiencia acumulada por el nuevo titular ofrece condiciones para mantener el rumbo de una política pública estratégica para el estado.
Pero más allá de los nombres, existe un mensaje que sobresale por encima de todos.
La gobernadora está enviando una advertencia política a su propio entorno: los tiempos de la administración no pueden ser sustituidos por los tiempos de la sucesión.
La señal coincide con la línea impulsada desde la Presidencia de la República por Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en evitar que los cargos públicos se conviertan en plataformas anticipadas de promoción electoral.
La diferencia es que en Campeche esa posición comienza a traducirse en decisiones concretas.
Layda Sansores llega a esta etapa con una fortaleza política que pocos gobernadores pueden presumir.
Su triunfo electoral fue impugnado, revisado y sometido a uno de los procesos de validación más exhaustivos de los últimos años.
Ganó en las urnas, ganó en los tribunales y ganó en el recuento. Esa legitimidad le otorga hoy un margen de maniobra que le permite privilegiar el interés institucional por encima de las presiones sucesorias.
La historia política mexicana está llena de gobiernos que se extraviaron en la disputa por el relevo. Administraciones que comenzaron a gobernar para el siguiente proceso electoral y terminaron descuidando el presente.
Todo indica que Layda Sansores busca evitar precisamente ese escenario.
Porque al final, las candidaturas cambian de nombre.
Los grupos políticos se reacomodan.
Las campañas terminan.
Pero la forma en que un gobierno ejerce el poder en sus últimos años es lo que termina definiendo su lugar en la historia y es ahí donde siempre estará presente la gobernadora Layda Sansores San Román.
Desde La Muralla: Salud con presencia y resultados para las familias campechanas
Una de las principales demandas de la ciudadanía es contar con servicios de salud eficientes, cercanos y capaces de responder a las necesidades de la población.
Bajo esa premisa, la Secretaría de Salud de Campeche continúa fortaleciendo su presencia en territorio, supervisando de manera permanente el funcionamiento de las áreas encargadas de brindar atención médica y protección sanitaria.
La reciente visita del secretario de Salud, Orlando Alvarado Rivadeneyra, al Distrito Sanitario para el Bienestar No. 3 y a la COPRISCAM en Ciudad del Carmen es muestra de una estrategia que busca consolidar instituciones más eficientes y coordinadas, con el objetivo de mejorar la calidad de los servicios que reciben miles de familias campechanas.
Durante el recorrido, el titular de Salud sostuvo reuniones con personal de las distintas áreas operativas, fortaleciendo la comunicación interna y promoviendo el trabajo conjunto entre quienes tienen la responsabilidad de atender, prevenir y proteger la salud de la población.
Esta cercanía permite identificar necesidades, atender áreas de oportunidad y dar seguimiento puntual a las acciones que impactan directamente en el bienestar ciudadano.
La apuesta de la Secretaría de Salud va más allá de la atención médica. También contempla el fortalecimiento de la vigilancia sanitaria, la prevención de riesgos y la mejora continua de los procesos que garantizan servicios más accesibles y oportunos para todas y todos.
Desde El Fuerte: Salud que llega al territorio, no espera en el escritorio
Mientras en muchos espacios públicos el debate suele centrarse en cifras, presupuestos o discursos, en Campeche la política pública en materia de salud encuentra su mejor argumento en las acciones que llegan directamente a las colonias, escuelas y comunidades.
La Secretaría de Salud del Estado continúa fortaleciendo una estrategia que privilegia la prevención y la atención cercana a la población, entendiendo que el bienestar colectivo se construye desde el territorio.
Un ejemplo reciente se registró en Ciudad del Carmen, donde el personal del Distrito de Salud para el Bienestar No. 3 intensificó las acciones de salud pública mediante jornadas gratuitas enfocadas en la prevención, promoción de la salud, vigilancia epidemiológica y regulación sanitaria.
Más allá de una actividad aislada, estas acciones reflejan una visión integral que busca acercar los servicios médicos a quienes más los necesitan.
En la cancha techada de la colonia Obrera, decenas de familias tuvieron acceso a módulos especializados de orientación en salud de la mujer, salud infantil, prevención de la violencia, salud mental y adicciones, además de asesoría nutricional.
A ello se sumaron servicios fundamentales como vacunación del esquema básico, control de peso y talla, toma de presión arterial, detección de diabetes, pruebas rápidas de VIH y vacunación antirrábica para mascotas.
La importancia de estas jornadas radica en que permiten detectar oportunamente factores de riesgo y enfermedades, evitando complicaciones futuras y reduciendo la presión sobre los servicios hospitalarios. Es una política de salud que apuesta por prevenir antes que corregir.
La estrategia también se extiende a los centros educativos, donde la Secretaría de Salud impulsa la participación comunitaria como herramienta para fortalecer la prevención.
