Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
México y el Mundial de Futbol, un reto para la protección de datos personales
El manejo de la información deberá seguir normas estrictas de privacidad y seguridad, garantizando que los datos no se compartan con fines comerciales o políticos.
Proceso
México se prepara para ser sede del Mundial de Futbol 2026, junto con Estados Unidos y Canadá. Aunque nuestro país albergará únicamente 13 partidos, el reto va mucho más allá del espectáculo deportivo: consiste en garantizar que el evento sea transparente, seguro y que deje un legado positivo.
Uno de los principales desafíos es asegurar que los recursos públicos y privados destinados a la organización del Mundial sean manejados de manera transparente. Esto incluye desde la construcción y mantenimiento de estadios hasta la logística de los partidos, la mejora de aeropuertos y vías de comunicación, así como los programas sociales asociados al evento, entre ellos el “Mundialito social” anunciado recientemente por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La corrupción no sólo representa un desperdicio de recursos, también destruye la confianza ciudadana y puede empañar la reputación de México ante el mundo. Por ello es fundamental que auditorías independientes, controles estrictos y mecanismos de supervisión ciudadana acompañen cada etapa del torneo.
El Mundial 2026 será también un evento altamente tecnológico: desde la venta de boletos y las aplicaciones para aficionados, hasta el control de accesos y las plataformas digitales para interactuar con el torneo. En este contexto, proteger los datos personales de jugadores, aficionados y voluntarios es crucial. Recordemos que, en los partidos de la Selección Mexicana y de la Liga BBVA MX, hoy existe el Fan ID como mecanismo para garantizar la seguridad en los estadios, cuya base de datos se encuentra resguardada por la Federación Mexicana de Futbol. Esta experiencia ha permitido fortalecer las medidas de protección de la información personal de los aficionados.
Sin embargo, el verdadero reto en la protección de datos personales de los asistentes a los estadios mundialistas recaerá en la FIFA, como organizadora del evento. Hasta ahora se ha establecido la posibilidad de eliminar el Fan ID físico y biométrico utilizado en Rusia 2018 y Qatar 2022, sustituyéndolo por un registro digital (FIFA ID) únicamente para la compra de boletos.
Para ingresar al estadio bastará con el boleto digital y una identificación con fotografía, sin necesidad de vigilancia masiva ni bases de datos con información sensible. Es un gran paso en la protección de datos personales: millones de aficionados ya no deberán entregar huellas ni fotografías a cambio de ver futbol.
El manejo de la información deberá seguir normas estrictas de privacidad y seguridad, garantizando que los datos no se compartan con fines comerciales o políticos. La confianza de la afición depende de que su información se utilice exclusivamente para mejorar la experiencia deportiva, no para otros intereses.
Durante el anuncio del Mundial, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el programa “Mundialito social”, que busca acercar el futbol a comunidades y jóvenes de todo México. Sin embargo, es importante que estas iniciativas no se conviertan en herramientas de promoción política.
El deporte debe ser un espacio de unión, formación y recreación, no un instrumento electoral. Las canchas deben ser libres, seguras y accesibles para todos, sin presiones ni influencias partidistas que puedan manchar el espíritu del futbol.
El verdadero éxito del Mundial no se medirá sólo por los goles en la cancha, sino por el impacto positivo en la sociedad mexicana: infraestructura deportiva de calidad, programas sociales inclusivos, datos personales protegidos y un evento transparente que inspire confianza.
Si México logra organizar un Mundial limpio, seguro y libre de intereses políticos, el legado será mucho más que recuerdos, será un ejemplo de cómo combinar deporte, ética y participación ciudadana.
Razones
La CNTE y el poder
“No importa quién sea el presidente o el gobernador y cuál la coyuntura: se ha creado un monstruo que, paradójicamente, cuanto más hunde al Estado y a su educación, más poderoso se hace”.
Jorge Fernández Menéndez
Excelsior
Hace casi exactamente siete años, un 18 de octubre de 2018, a poco de asumir el poder, un irritado Andrés Manuel López Obrador calificó a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de Educación (CNTE) como “un grupo conservador con ropaje radical”. Por una vez tenía razón López Obrador. Es lo que habíamos escrito en el libro La élite y la raza (Taurus, 2012), con Bibiana Belsasso. Hoy la CNTE, a pesar de que el gobierno de López Obrador y ahora el de Claudia Sheinbaum les ha dado casi todo, quiere más y se apresta a un paro nacional (como siempre coincidente en días de puente, para ampliarlo) y a bloqueos en un momento de simple desastre para la educación pública.
Cuando publicamos aquel libro, acompañado de un puntual documental, por distintas razones, tanto el gobierno de Enrique Peña Nieto que estaba a punto de comenzar como el lopezobradorismo, consideraban que el problema no era la Coordinadora, sino el SNTE y su entonces líder, Elba Esther Gordillo. Se equivocaban, más allá de excesos que pudieran haberse cometido ni Elba Esther ni el SNTE eran el verdadero obstáculo para reformar la educación. Era la Coordinadora, una expresión violenta, radical que trabaja para sí misma, que tiene en el abandono la educación en los estados donde opera y cuyo principal interés es el dinero, el control de la nómina educativa y las plazas de maestros.
En La élite y la raza escribíamos con Bibiana que una de las dos grandes amenazas para la educación pública (la otra era la creciente privatización de la educación) “es lo que podríamos llamar la ideologización de la pobreza y de la mano con ella, la de la propia educación. La CNTE escenifica perfectamente esa lógica de mantener la educación como rehén de la lucha por el poder.
“En el discurso político de la Coordinadora, decíamos en aquel libro vigente al día de hoy,no hay nada que se acerque a la educación. No es el tema ni el objetivo: en todo caso, es la coartada más o menos eficaz para una lucha política que tiene que ver con las oposiciones más radicales, y que suele pasar por las plazas del magisterio, a las que quieren conservar como un bien patrimonial, lo que confirma, una vez más, el profundo conservadurismo de estos sectores que se denominan de izquierda. No se recuerda un año sin que los líderes de la Coordinadora no hayan ordenado tomar la ciudad de Oaxaca o las calles de Morelia o Tuxtla, donde no hayan bloqueado espacios públicos en la ciudad de México, donde no hayan planteado un pliego petitorio imposible de cumplir y, finalmente, no hayan terminado recibiendo dinero y posiciones políticas o de poder de los gobiernos, o incluso de los opositores coyunturales de éstos, que han pensado que están usando esas movilizaciones para descarrilar a sus adversarios sin comprender que así han ido haciendo cada día más fuertes y más impunes a grupos que apuestan solamente por ellos mismos.
“No importa quién sea el presidente o el gobernador y cuál la coyuntura: se ha creado un monstruo que, paradójicamente, cuanto más hunde al Estado y a su educación, más poderoso se hace. El único interés es el propio.
“Oaxaca, Michoacán, parte de Chiapas y Guerrero tienen, gracias a estos grupos, los peores índices educativos del país… Es un magisterio, una sección sindical, muy peculiar: muchos no son maestros, porque las plazas se heredan y se venden; cualquiera que salga de la escuela Normal, como sea que lo haya logrado, tiene asegurada automáticamente una plaza de maestro… Las promociones no se dan por la capacidad, sino por la movilización.
“Han conseguido algunos de sus objetivos políticos y económicos, pero a esos líderes no les interesa ni la infraestructura escolar ni los desayunos, tampoco los útiles o las becas, salvo que les den a ellos el recurso de esos programas para manejarlo. Quieren dinero y por eso piden cosas que saben que no lograrán para quedarse con lo más posible en la negociación, mientras ahorcan al resto de la sociedad en los lugares donde controlan la educación.
“Nada beneficiaría más a las familias, a los estudiantes y a los propios maestros que reformas educativas que les den a los maestros mayor respetabilidad social y preparación, de la mano con mejores salarios. Pero en la CNTE dicen que la reforma educativa “privatiza” la educación.
“Los que están privatizando la educación son esos mismos grupos: ¿qué puede ser más privatizador que exigir que las plazas del sector público sean patrimonio de una persona, que la pueda vender o heredar como un bien personal, privado?, ¿qué privatiza más la enseñanza que la irresponsabilidad de dirigentes magisteriales que se toman más días para marchar, manifestarse, hacer plantones o bloquear calles que para dar clases?, ¿qué impulsará más a una familia a enviar a sus hijos a una escuela privada que el hecho de que sus hijos encuentren una y otra vez la escuela pública cerrada y a sus maestros en la calle? Estos grupos son los verdaderos impulsores de la privatización de la educación y quienes quieren regresar, a como dé lugar, al viejo sistema político, económico y magisterial. Son los más conservadores, los más reaccionarios, del escenario político nacional”.
Lo dijimos hace 13 años. Lo ratificamos ahora. Y en Palacio todavía cobijan a estos conservadores con ropaje radical.
Juegos de poder
Bendita democracia
La victoria de la oposición cambia el escenario político en Estados Unidos. La siguiente aduana son las elecciones intermedias el primer martes de noviembre del próximo año.
Leo Zuckermann
Excelsior
Qué buena se puso la política en Estados Unidos.
Por fin apareció la oposición al impresentable de Donald Trump demostrando que, en democracia, no hay victorias definitivas.
La semana pasada le fue de maravilla a los demócratas.
Ganaron las gubernaturas de Virginia y Nueva Jersey, además de la alcaldía de la ciudad más poblada de la Unión Americana: Nueva York. Todo gracias a que encontraron un tema que fue el que más resonó en el electorado, affordability, que en español se traduce como “asequibilidad”, pero en realidad se refiere a la capacidad de los consumidores de adquirir los bienes y servicios básicos: alimentos, vivienda, transporte, salud, etcétera.
La principal preocupación para la mayoría de los votantes en esos estados y la gran metrópolis neoyorquina fue económica, en particular la imposibilidad de llegar a finales del mes con el dinero requerido para sufragar sus necesidades. Los candidatos demócratas fueron muy disciplinados en prometer soluciones a este tema, tomando en cuenta los factores locales. En Virginia y Nueva Jersey con mensajes más centristas, en Nueva York, más radicales.
Mientras esto sucedía, el Presidente estaba más concentrado en su agenda internacional (está obsesionado con ganar el Premio Nobel de la Paz) y la construcción de un lujosísimo salón de bailes en la Casa Blanca.
Trump se distrajo de la agenda nacional, lo cual fue aprovechado por los demócratas.
La victoria de la oposición cambia el escenario político en Estados Unidos. La siguiente aduana son las elecciones intermedias el primer martes de noviembre del próximo año. Se elegirá un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes.
Hoy, los republicanos tienen una escasa mayoría en ambas cámaras del Congreso. Ahora los demócratas tienen una alta probabilidad de arrebatarle esta mayoría en los próximos comicios en la Cámara baja. En las apuestas, actualmente tienen un 70% de que esto ocurra.
Al respecto, escuché un dato, si no mal recuerdo en CNN, que me pareció muy interesante. Decían que las últimas cinco veces que los demócratas habían ganado las dos gubernaturas de Virginia y Nueva Jersey, más la alcaldía de Nueva York, un año antes de las elecciones intermedias, siempre habían logrado la mayoría en la Cámara de Representantes al año siguiente.
La realidad es que el trumpismo está pasando por un mal momento político.
Para empezar, el Presidente tiene una baja tasa de aprobación. De acuerdo con el promedio de encuestas de Real Clear Politics, 43% de los estadunidenses aprueba la manera en que está gobernando el país, mientras que 54% lo desaprueba. El saldo neto es de menos once puntos, el peor que ha tenido un Presidente a estas alturas de su cuatrienio.
En segundo lugar, las primeras audiencias de la Suprema Corte en torno a la autoridad que tiene el Presidente para imponer aranceles por motivos de seguridad nacional no se ven nada bien para Trump. Al parecer, hay ministros conservadores que tienen dudas sobre si el jefe del Ejecutivo se está extralimitando al invadir una facultad que constitucionalmente le corresponde al Congreso: definir los impuestos, incluyendo las tarifas a las importaciones.
Sería una enorme derrota para Trump si la Suprema Corte declara inconstitucionales los múltiples aranceles que ha impuesto el Presidente desde que llegó al poder por segunda ocasión.
Súmese, ahora, los buenos resultados de los demócratas en las pasadas elecciones que ponen en duda la fuerza política del trumpismo a un año de los comicios intermedios.
Pero no todo es miel sobre hojuelas para los demócratas. La realidad es que es un partido muy partido. Por un lado, están los centristas que siguen dominando las estructuras partidistas. Por el otro, se encuentran los más radicales de izquierda, que incluso se definen abiertamente como socialistas en un país donde esa palabra es casi sinónimo de comunista, como el nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
Los demócratas podrían sortear la elección intermedia de 2026 respetando las realidades locales. En algunos lugares pondrán candidatos centristas, en otros más radicales, tal y como ocurrió este año.
El problema vendrá rumbo a la elección presidencial de 2028. Ahí sí habrá una lucha descarnada por definir al candidato demócrata que enfrentará a un Partido Republicano completamente alineado al trumpismo.
Bendita democracia que todavía existe en Estados Unidos. Al final del día, el voto ciudadano sí limita el poder de líderes demagogos como Trump, que siempre acaban perdiendo el piso.
Número cero
Revocación, arma de dos filos
José Buendía Hegewisch
Excelsior
La propuesta de empatar la revocación de mandato que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum con la macroelección de 2027 es un arma de dos filos para el gobierno. Depositar la confianza en la fuerza de la mandataria en las encuestas no deja de ser un juego de apuestas que entraña riesgos por su volatilidad y el riesgo de contaminar su imagen con negativos de su partido.
Las bazas para obtener una ventaja electoral son difíciles de establecer en tiempos inciertos, con una reforma electoral en ciernes y un panorama económico de pronósticos reservados hasta 2027. Sheinbaum apoya la iniciativa, pero acepta aplazar su discusión con la justificación de no legislar al vapor.
Es moneda en el aire. Nadie duda de la capacidad de la maquinaria electoral morenista para que caiga de su lado con la fuerza de sus gobiernos. Pero tampoco de cambios de expectativas sobre la marcha del país desde septiembre, cuando se presentó la iniciativa, tras el verano caliente de escándalos de corrupción de los liderazgos más ostentosos y visibles de Morena y el aumento de sus negativos demoscópicos; las amenazas de voto de castigo en Michoacán por la crisis de violencia en el estado o el impacto del deterioro de perspectivas económicas.
Por eso el resultado de la jugada de meter a Sheinbaum en la boleta parar arrastrar el voto de su partido es complicado de predecir; aunque la oposición fue la que pidió diferir su discusión. También ponderan el beneficio de elevar el grado de dificultad de una superelección en que se elegirán 500 diputados federales y 31 congresos locales, 17 gubernaturas y la otra mitad de juzgadores. Y todo ello sin claridad sobre la organización y reglas de la competencia con una nueva reforma electoral. ¿Conviene a la oposición empatar el revocatorio?
Un agravante de esta clase de consultas es que desde la primera con López Obrador, en 2021, funcionan más como ratificación que revocatorio de mandato, dado que, en ningún caso, las impulsan opositores al gobierno. Una convocatoria de simpatizantes para refrendar su apoyo o activar la movilización de estructuras electorales, aunque la primera tuvo poca participación (7%) en contraste con la fortaleza del expresidente en los sondeos. Desde la anterior, la oposición exigió no coincidir con otra elección, y así quedó en la ley para abril de 2028, por creer que sería una trampa para ellos. Pero esta vez el gobierno, además, corre el riesgo de colisionar con su propia reforma electoral o confundir a los votantes que recibirían más de 10 boletas en algunos estados luego del escándalo de los “acordeones” en los pasados comicios judiciales.
La iniciativa se justifica en el ahorro de recursos de un sistema tan caro que supera los 20 mil millones de pesos anuales. Si eso puede pesar, también factores políticos como la claridad del marco legal para la competencia; y el riesgo de que el proceso supere las capacidades de los órganos electorales si la reforma, a la vez, propone recortar su estructura nacional y estatales. La mayoría de Morena podría aprobar la iniciativa en el Congreso, pero no deja de meter ruido interno a la consulta electoral ya en marcha; y mayores suspicacias de pretender cargar dados a su favor. Otros dos factores que pueden perjudicar la imagen de la mandataria.
Si en septiembre poner los reflectores sobre la fuerza de Sheinbaum era una buena idea para remontar el deterioro de la imagen de Morena, el cálculo hoy pasa también por la temperatura social de protestas sindicales, de campesinos y movilizaciones contra la violencia, hacia un año difícil en lo económico por el bajo crecimiento. Quizá por todas esas ponderaciones, la Presidenta haya deslizado que podría irse al siguiente periodo en el Congreso el año que viene, que es cuando se planea aprobar la reforma electoral; y tener tiempo para calibrar también el impacto de factores externos, como la larga y dura negociación que viene del T-MEC. ¿Cómo podría afectar la elección? La otra cara de la navaja es que resultara perjudicial para Sheinbaum si, al contrario de sus pretensiones, los negativos que acumula Morena se proyectaran sobre la valoración de su gestión. Un argumento similar convenció a López Obrador de acceder a la exigencia opositora de realizarla en fechas distintas a otros procesos electorales; y es el argumento que otra vez está en la mesa de Sheinbaum porque, al final, será ella quien decida su suerte.
Astillero
Sardinas Friego, émulo de Bukele // Aspiracionismo presidencial // Patrimonio en picada // Cárdenas Palomino: indicativo
Julio Hernández López
La Jornada
Un día después de declararse de “ultraderecha” y un día antes de que la Corte mexicana ordene mermar su fortuna por cobro de adeudos fiscales, el multimillonario Ricardo Salinas Pliego fue a El Salvador a reunirse con Nayib Bukele para declarar que, de ser presidente de México, imitaría las políticas del centroamericano en materia de combate al crimen y manejaría al país como una de sus empresas.
El aspirante a Bukele mexicano ha desarrollado en las horas recientes un libreto de atropellado aspiracionismo épico: apareció en un video con bandera mexicana a un lado y estandarte de la Virgen de Guadalupe del otro, cual Tío Richie Hidalgo y Deudilla, con un discurso más propiamente de desahogo emocional; en otra grabación quiso mostrarse como experto capitán marino en una nave sin indicios de estar activada, indicando el riesgo de girar a la izquierda pero moviendo un brazo a la derecha, citando los lados de la embarcación como izquierda y derecha y no como babor y estribor y, para colmo, con un viandante de camisa roja caminando a un lado a mayor velocidad, obviamente, que la nave estacionada (Salinas Pliego recomendó no entregar el timón a un pendejo y él mismo quedó como un… pensador maltrecho).
Las protestas y enojos de Salinas Pliego tienen como contexto que es un ángel caído del paraíso de los grandes capitales prósperos. Bloomberg publicó que cuatro de las cinco personas más ricas de México tuvieron en promedio 30 por ciento de mayores ganancias en el primer año del gobierno actual. Slim (28.9), Larrea (con 48.8; quién lo iba a decir: uno de los empresarios más confrontados con el obradorismo ha sido el más beneficiado en los siete años de la 4T), Bailleres (86) y Aramburuzabala (9.1 por ciento en seis meses) crecieron su patrimonio.
En cambio, la fortuna de Salinas Pliego ha tenido el infortunio de caer 33.2 por ciento de octubre del año pasado al martes 11 del mes en curso. Es decir, sin tomar en cuenta el impacto que tendrá la resolución de la Corte sobre los adeudos fiscales largamente litigados por el Grupo Salinas. Tampoco se consideran los pagos obligados que deberá hacer en Estados Unidos a acreedores a los que juzgadores de ese país han abierto la puerta para tales cobros.
Acentuado, pues, el infortunio de su fortuna (heredada y luego potenciada por arreglos con los Salinas de Gortari a partir de la privilegiada compraventa de Imevisión, ahora Televisión Azteca), el dueño del Grupo Salinas ha girado en busca de posicionamiento político que le abra puertas de resarcimiento patrimonial como el que en su tiempo tuvo otro entreguista a los intereses de Estados Unidos, Vicente Fox, quien llegó quebrado a Los Pinos y salió nuevamente enriquecido, al igual que su pareja, Marta Sahagún, y familiares de ambos.
Por ello, desde ahora promete ejercer, a imagen y semejanza de Bukele, una presidencia de mano dura, ajena al estado de derecho cuyo abatimiento en México tanto dice lamentar, orgullosamente violatoria de derechos humanos y sometida a Estados Unidos.
Tales tonalidades no le son extrañas. Apenas había dejado Luis Cárdenas Palomino de ser el segundo mando en importancia del equipo del narcopolicía Genaro García Luna, cuando, en enero de 2013, se integró como director de Adamantium Private Security Services, empresa de Salinas Pliego especializada en servicios de vigilancia y espionaje (reportaje de Mathieu Tourliere, en Proceso, 2019: https://goo.su/Nm5Yf). Cárdenas Palomino está preso por una pizca de su amplio historial delictivo.
Así que, en su desesperada búsqueda de convertirse en un gobiernícola compensatorio de infortunios actuales, Sardinas Friego sería la lúdica adaptación de tales apellidos que prometen amontonamientos carcelarios y captura sólo de peces pequeños; todo, a cargo de quien, además, libertario siempre en busca de lucro, probablemente se asignaría concesiones presupuestales para operar tales reclusorios, privatizados. ¡Bukele vive, Sardinas sigue!
México SA
Salinas Pliego: también casinos // Hoy, fallo de la Suprema Corte // “Todo legal; no es persecución”
Carlos Fernández-Vega
La Jornada
Como diría el clásico, a lo largo del régimen neoliberal, Ricardo Salinas Pliego no dejó piedra sin labrar, y de ser, en 1981, un simple gerente de importaciones de la tienda de su papá (Salinas y Rocha), a partir de 1993 (ya con Imevisión en el bolsillo y gracias a la “ayuda” de Raúl Salinas de Gortari) mágicamente se convirtió en uno de los escasos multimillonarios autóctonos marca Forbes con negocios en prácticamente todos los ámbitos económicos: comercio minorista, minería, televisión abierta y por cable, telefonía fija y móvil, Internet, energía, finanzas, futbol, industria de las apuestas, fertilizantes y tantos otros, gracias, en buena medida, al Estado (vía concesiones, licencias y permisos) que aborrece, más turbias relaciones políticas y judiciales que le facilitaron escalar de rango económico-social, toda vez que él reconoció: “fui pobre”. Por eso, sin duda, canta con Molotov que hasta 2018 “éramos un país bien chingón”.
El barón de los abonos chiquitos y los intereses de usura opera bajo una premisa: “Entre la patria y el patrimonio, nunca hay duda: primero el patrimonio y después, también”, y en consecuencia hoy se disfraza de “mártir de la democracia”, porque, tras 16 años de sucio litigio, le llegó la hora: este jueves, la Suprema Corte de Justicia de la Nación fallará en su contra, por lo que debe pagar hasta el último centavo de impuestos evadidos desde, cuando menos, 2008, y ya sin la protección de “impartidores de justicia” (como Norma Piña y Luis María Aguilar) y políticos a su servicio.
Y Ricardo Salinas Pliego, ahora declarado ferviente guadalupano, ya no siente lo duro sino lo tupido, porque ya no es sólo la voluminosa evasión fiscal y la gruesa factura que debe cubrir al SAT ni la posibilidad de que termine en una cárcel de Nueva York, sino que ahora acusan a un par de sus empresas (léase casinos) por presuntamente lavar dinero, lo que también son palabras mayores.
Sobre esto último, La Jornada (Dora Villanueva) lo informó así: “La Secretaría de Hacienda identificó 13 casinos donde se detectaron operaciones posiblemente relacionadas con lavado de dinero. ‘Por su alto riesgo financiero’ fueron bloqueados por la Unidad de Inteligencia Financiera ‘para evitar que sean usados por el crimen organizado’ y la Secretaría de Gobernación dispuso la suspensión inmediata de los establecimientos”.
De ese universo, dos son filiales de Tv Azteca (Ganador Azteca y Operadora Ganador Tv Azteca), cuyos permisos (por 25 años, renovables) fueron otorgados en 2018 como un regalo de despedida de Enrique Peña Nieto. Ello es similar a lo que, como secretario de Gobernación, hizo Santiago Creel Miranda, aunque con un matiz: en 2005 y poco antes de dejar esa cartera, otorgó más de 300 permisos para esa actividad (la mayoría a Televisa) como moneda de cambio para que la televisora lo promoviera, “vigorosamente”, en sus pantallas como candidato panista a la Presidencia de la República, algo que, por cierto, se le apestó. Por cierto, “Ganador Azteca también es parte acusada de la demanda que promovieron los acreedores de la televisora en la Corte Suprema del estado de Nueva York” (ídem).
Y si el de los abonos chiquitos se retuerce y patalea con el pago de impuestos y la posibilidad de visitar la cárcel neoyorquina, entonces la presunción de que en esos dos casinos de su propiedad se lava dinero, pues de plano le da fiebre, y por ello se subió a su barquito de 150 millones de dólares para estar lo más alejado posible de territorio mexicano.
La presidenta Claudia Sheinbaum se refirió al tema Salinas Pliego: “Todas las investigaciones, tanto las que hace el SAT como las que hace la Unidad de Inteligencia Financiera, tienen sustento legal; no hay nada que tenga que ver con un asunto político. Incluso en el caso de la deuda fiscal son asuntos que vienen, algunos, desde 2008. Entonces, todo tiene sustento jurídico, tiene sustento legal”, incluyendo pruebas de lavado de dinero.
Las rebanadas del pastel
Más allá de maquillarse y vestirse como aspirante a Miss Universo, ¿qué hace la “gobernadora” Evelyn Salgado, en qué nube vive?, porque el ignominioso “homenaje” que rindió al asesino y corrupto Rubén Figueroa no sólo es algo inconcebible en un gobierno que dice ser progresista, sino una descarada falta de respeto a las miles de víctimas mortales de este despreciable cacique, represor y una de las cabezas de la guerra sucia en Guerrero. Bien lo advirtió el representante de la coordinadora de comisarios ejidales de esa entidad: “No conocen la historia del estado y todavía tienen el descaro de hacerle ese homenaje”.
