Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
«Magnifica Humanitas», lucidez y contradicción
La fe cristiana es inseparable del tiempo apocalíptico que, dice san Pablo, inició con la resurrección de Cristo y desde entonces se compacta hasta que el mal se ponga en el lugar de Dios.
Proceso
Desde la promulgación en 1891 de la encíclica Rerum Novarum (“De las cosas nuevas”), con la que León XIII fundó la doctrina social de la Iglesia, hasta Magnifica Humanitas (“Magnífica Humanidad”) de León XIV en 2026, no ha habido otra que encare con tanta lucidez los problemas que desde entonces se ciernen sobre el mundo. La primera se refiere a los profundos estragos sociales y humanos provocados por el capitalismo y el industrialismo; la segunda, a los que trae consigo la emergencia de la digitalidad, la IA y el transhumanismo. Hay que felicitarse por ello. Su clarividencia, enclavada en el Evangelio, es siempre una hendidura en medio de la oscuridad del mundo.
La encíclica responde a la que quizá fue la misma pregunta que 135 años atrás León XIII se hizo antes de escribir la suya —¿qué tipo de humanidad se está construyendo con los nuevos poderes tecnológicos?—. Para ello recurre a dos imágenes bíblicas que recuerdan los planteamientos de La ciudad de Dios de san Agustín: la torre de Babel y la reconstrucción de Jerusalén realizada por Nehemías junto con una parte de su pueblo después del exilio babilónico. Babel representa el proyecto humano (la ciudad terrena) guiado por la autosuficiencia y el deseo de alcanzar la perfección a través del sometimiento y la homogenización de la vida mediante poderes tecnógenos. Jerusalén (la ciudad de Dios) simboliza una reconstrucción paciente, comunitaria y orientada por Dios, en la que cada persona asume una parte de la responsabilidad. Así, la disyuntiva es decidir si las nuevas tecnologías serán usadas, mediante controles y límites, para levantar una nueva Babel o para reconstruir un mundo justo y habitable para todos.
La disyuntiva es clara; no lo es menos la crítica a la deshumanización que las nuevas tecnologías producen. El problema, sin embargo, radica en varias preguntas que ni la Rerum Novarum ni la Magnifica Humanitas se hacen: ¿puede evangelizarse al diablo? (Marx, antes de la Rerum Novarum, intentó moralizar el capitalismo de la era industrial y terminó en la monstruosidad estalinista) ¿No el género de mal que los desarrollos tecnológicos han producido desde la revolución industrial y la revolución digital y transhumanista nació de la propia entraña de la Iglesia? ¿No ese género de mal forma parte de la teología escatológica de la Iglesia que tiene como base tanto los discursos apocalípticos de Jesús sobre su retorno (la parusía) como la segunda carta de san Pablo a los tesalonicenses y el propio Apocalipsis de Juan al que la encíclica alude tímidamente?
Las preguntas son incómodas y escandalosas. Las hago y las respondo de manera suscinta a causa del espacio como hijo de la Iglesia y hombre de fe. Parte de este argumento lo utilicé en un reciente artículo, “La perversión de Morena”.
Toda la historia de Occidente es inseparable de tres nociones que nacieron con el judeocristianismo: el prójimo —mi prójimo es cualquiera—, el agape —hay que amarlo sin condiciones— y el retorno de Cristo (la parusía) que hará posible la plenitud del reino del amor donde los muertos resucitarán y ya no habrá más dolor ni muerte.
Según Iván Illich (un gran teólogo, que desde el siglo pasado vio de manera más profunda lo que la Magnífica Humanitas encara —toda su obra histórico filosófica es una demostración de ello—), en la idea cristiana de que hay que salvar al hombre no sólo de la condenación eterna, sino de todas las necesidades que el pecado trajo consigo —la pobreza, la enfermedad, la ignorancia, el sufrimiento y la muerte—, se encerraba un género de mal desconocido hasta entonces. Lo que en el Evangelio es un acto de libertad, ilustrado por la parábola del Buen Samaritano que va en ayuda de un enemigo herido, se transformó, con el reconocimiento del imperio romano a la Iglesia en el siglo IV, en una obligación institucional. Así, la Iglesia, al lado del Imperio, comenzó a oficializar ese amor y a sentar las bases de lo que son las sociedades modernas de servicio —hospitales, orfanatos, casas para pobres, recintos educativos, etc.—. Desde entonces, todos los descubrimientos y desarrollos de Occidente, aun después de haber hecho a un lado a la Iglesia, llevan esa impronta. Su existencia es inconcebible sin esa vocación profundamente cristiana de crear instituciones y desarrollos para atender todo tipo de necesidades que al final del tiempo y de la historia permitirán a la Jerusalén terrestre acoger la parusía, el mundo de justicia, paz y dicha prometido.
Es allí, sin embargo, en esa bondad, que Illich define como la “corrupción del Evangelio”, donde radica el nuevo mal: al institucionalizarse el amor la personal y gratuita libertad de elegir quién es mi prójimo, se transformó en el uso del poder y el dinero para atender todo tipo de necesidades. Esto no sólo sustrajo el vínculo libre y personal del amor que llegó al mundo con el Evangelio, sino que creó una idea impersonal de cómo debe funcionar una buena sociedad; creó así, en nombre del amor, la igualdad y la justica, las llamadas sociedades de servicio vueltas mercancías que lejos de liberar crean dependencia, destruyen la autonomía, trastocan nuestras percepciones y generan desigualdad, competitividad y violencia. Son el reverso de la caridad, su rostro demoniaco.
En este sentido, los horrores que describe la Magnifica Humanitas, lejos de ser la expresión de Babel, son las consecuencias de la Jerusalén terrestre que prefigura la celeste en la que, dice la tradición, habitaremos un cuerpo glorioso e incorruptible, ajeno a la enfermedad, la vejez y la muerte. Son, en la bondad de la que emanan, el rostro pervertido de una caridad que al institucionalizarse perdió la proporción, la solidaridad, los límites humanos y además de desencarnarnos, de hibridarnos de manera tecnógena, nadie podrá detener. Es, dice la teología escatológica, el tiempo del fin, un tiempo apocalíptico que la encíclica intenta inútilmente suavizar.
Pese a todo, León XIV, lo sabe. La fe cristiana es inseparable del tiempo apocalíptico que, dice san Pablo, inició con la resurrección de Cristo y desde entonces se compacta hasta que el mal se ponga en el lugar de Dios. En ese momento, escribe el apóstol, “el Señor [lo] destruirá con el resplandor de su venida”: la restauración del amor que corrompimos. Estamos en ese umbral que la encíclica no menciona, pero que tímidamente esboza con la palabra “esperanza”. Quizá, tratando de evangelizar lo inevangelizable y evitar el escándalo, olvidó que Apocalipsis significa en medio del desastre, “revelación”.
Además, opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, detener la guerra, liberar a todos los presos políticos, hacer justicia a las víctimas de la violencia, juzgar a gobernadores y funcionarios criminales, esclarecer el asesinato de Samir Flores, la masacre de los LeBarón, detener los megaproyectos y devolverle la gobernabilidad a México.
Arsenal
La extorsión social de la CNTE
FRANCISCO GARFIAS
Excelsior
Estamos a un día del arranque del Mundial. El país entero está pendiente del chantaje de la CNTE: “si no hay solución, no rueda el balón”. La presidenta Sheinbaum ya dijo que no va a reprimir a los maestros disidentes. Según ella, las movilizaciones son una “provocación” de extremistas de izquierda y derecha, “que se juntan” para tratar de mostrar que en México hay “caos” y ebullición social.
“Eso no es verdad. Yo camino por todo el país sin problema. La gente apoya al gobierno”, aseguró en la mañanera.
Y, sin embargo, la mandataria informó que será hasta hoy cuando anuncie si asistirá al Fan Fest convocado en el Zócalo para ver el juego inaugural, como tenía planeado.
“Vamos a ver cómo se desarrolla lo que está ocurriendo con los maestros y algunos otros grupos. Tengo que estar atenta a eso”, justificó. En la conferencia, admitió que son legítimas las demandas del magisterio. Aseguró que se han atendido prácticamente todas, excepto las que son imposibles, como la derogación de la Ley del ISSSTE:
¿Cómo va a evitar que los maestros disidentes y otros movimientos impidan que ruede el balón sin recurrir al uso legal de la fuerza que le otorgan las leyes?, se preguntan los ciudadanos. Sheinbaum responde: “Hay mecanismos que la policía de la Ciudad de México ha usado desde hace mucho tiempo, que contienen, ayudan, evitan”. Con eso y con más diálogo.
* Más allá de si son legítimas o no, las demandas prioritarias de la Coordinadora son imposibles de cumplir.
Quieren 100% de aumento salarial y la derogación de la Ley del ISSSTE que, según cálculos oficiales, tendría un costo equivalente a 20 puntos del PIB.
Una y otra vez se les ha dicho a los inconformes que no es falta de voluntad, sino de presupuesto.
* Un evento internacional como el Mundial genera empleo temporal, turismo, divisas y orgullo colectivo. Bloquear calles, vandalizar edificios públicos, amenazar con boicotearlo es extorsión social.
Las movilizaciones de la CNTE han perjudicado gravemente a comerciantes y empleados en el Centro Histórico. Las cortinas están cerradas, el turismo se vino abajo. La actividad económica está paralizada en la zona. Las pérdidas económicas acumuladas en establecimientos del Centro Histórico suman ya 405 millones de pesos, según la Canaco CDMX.
Y lo que nos faltaba: el gobierno de EU advirtió ayer sobre los riesgos de viajar a México por el Mundial. A sus ciudadanos les recomendó no viajar solos de noche, utilizar taxis autorizados y abstenerse de conducir en los estados fronterizos del lado mexicano. “La delincuencia en México es común y puede ser violenta”, dice en su alerta de viaje.
* Ayer corrió la versión de que al senador morenista Adán Augusto López Hernández le habían retirado la visa.
Del tema se le preguntó a Ignacio Mier, coordinador de los senadores guindas, en rueda de prensa que ofreció minutos después de reunirse con el legislador tabasqueño.
Respondió: “El retiro de visas forma parte de trascendidos que apuntan más a una narrativa política que a una narrativa judicial”.
Una y otra vez ubicó la versión en el terreno de la especulación. “Veo columnistas, hay un listado enorme, un rosario de presunción, pero no hay pruebas”, dijo.
Precisó: “Si hay pruebas de que alguien está involucrado en una actividad ilícita, trátese de quien se trate, pues que se aplique la ley. Pero si no hay pruebas, tampoco vamos a llevar a ninguno de los senadores a un paredón político”, puntualizó.
Más adelante, le dio un rozón al expresidente panista Vicente Fox por felicitar al PRI por su triunfo en Coahuila.
“Don Vicente Fox felicitó al PRI, pero no le dio el pésame a su partido. Perdió el registro (a nivel estatal), cuando hace tres elecciones competía por espacios importantes con el PRI”, dijo el morenista.
* Platicamos ayer con Guadalupe Acosta Naranjo, presidente de Somos México, organización ciudadana que aspira a convertirse en partido político.
Nos contó que si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no ratifica el criterio del INE que favorece el registro de Somos México, irán a Palenque a manifestarse frente a la finca La Chingada, donde vive López Obrador.
“No creo que sea la Presidenta la que dio la instrucción para que no haya nuevos partidos”, dijo.
Somos México presentó ayer una denuncia penal ante la FGR y juicio electoral en el Tribunal Electoral contra integrantes de Morena por la obtención y uso ilegal de su padrón. Entre los denunciados está el diputado morenista Sergio Gutiérrez Luna y cinco personas más que se hicieron del padrón de Somos México y otras tres organizaciones que aspiran al registro, con la complicidad de personal del INE, que filtró los padrones.
“Es un delito”, nos dijo Emilio Álvarez Icaza, representante de Somos México ante el INE.
Juegos de poder
La esperanza del PRI
LEO ZUCKERMANN
Excelsior
Conocido es el error que han cometido muchos analistas al decretar la muerte del PRI. La realidad es que el otrora partidazo, que dominó la política mexicana por más de siete décadas, sí está muy mermado, pero lejos de fenecer.
Las encuestas demuestran que la mayoría de la población tiene una mala opinión del partido tricolor. Es, para decirlo en términos mercadológicos, una pésima marca.
El desenlace del PRI es todavía un misterio. Después de las elecciones de 2024, en donde ni siquiera presentó un candidato presidencial propio, parecía condenado a convertirse en un partido chico, marginal, más de corte mercantil que político. Algo así como el Partido Verde que desde su fundación le apostó a ser un gran negocio gracias a las muy rentables negociaciones con los partidos gobernantes.
El PRI mantiene dos bastiones territoriales que actualmente gobierna: Coahuila y Durango. El primero es el único estado donde no ha habido alternancia: siempre han sido gobernados por priistas.
Algo bueno han hecho los gobernadores de ese estado para mantenerse en el poder.
Nadie disputa que los priistas tienen bien aceitada la maquinaria electoral en Coahuila. Su operación territorial es impecable. Ni siquiera con la fuerza que tienen los programas sociales federales, Morena ha logrado diputarle el control de ese estado.
En las pasadas elecciones de diputados locales del domingo pasado, el PRI arrasó. Con una participación alta en este tipo de comicios (51%), se llevó las 16 diputaciones de mayoría relativa que estaban en juego. Le ganó a Morena por un margen mayor de dos a uno (55% vs. 26 por ciento).
Fiel a su estilo, Morena se quejó de que la contienda estuvo marcada por prácticas irregulares, incluyendo presunta compra de votos, presión sobre operadores políticos y uso de recursos gubernamentales en favor del PRI. El burro hablando de orejas.
Un resultado de este tipo no puede explicarse sólo por la explicación facilonga y ardida de los morenistas. Más allá de lo bien aceitada que está la maquinaria priista en Coahuila, la realidad es que la gente está contenta con los gobiernos de ese estado.
Me consta. He visitado Coahuila en muchas ocasiones y siempre escucho buenos comentarios sobre sus gobernadores. En particular, los coahuilenses están muy satisfechos con la seguridad existente.
Para entender este tema, recomiendo el libro Jaque mate al crimen organizado. Coahuila: una estrategia multidimensional para la paz de Rubén Aguilar y Rubén Moreira. Los autores cuentan cómo la violencia y el crimen organizado sí pueden ser contenidos y reducidos significativamente a nivel estatal, siempre que exista liderazgo político, instituciones policiales fuertes y una estrategia integral dirigida por el gobernador del estado.
Fue el caso de Coahuila, entidad que entre 2005 y 2011 sufrió una profunda penetración del crimen organizado, especialmente de Los Zetas. Torreón vivió una violencia extrema.
En el sexenio de Rubén Moreira (2011-2017) se implementó una estrategia que incluyó la reconstrucción de las policías, una coordinación institucional entre los tres niveles de gobierno, el combate a las finanzas criminales (que obtenían rentas por medio de la extorsión, robo de combustible, secuestro, cobro de piso y control de mercados ilegales), la prevención social con programas educativos y de fortalecimiento comunitario, así como una activa participación de la sociedad civil en las políticas de seguridad y vigilancia de las instituciones.
Los resultados fueron extraordinarios: los homicidios dolosos disminuyeron 87%, los asesinatos vinculados a rivalidad delincuencial más de 90% y las privaciones ilegales de la libertad alrededor de 91 por ciento. Los robos y otros delitos patrimoniales también cayeron significativamente.
La estrategia funcionó en gran parte porque la responsabilidad de recuperar la seguridad la tomó el gobernador, apoyado por la Federación, pero no sustituido por ella.
Los dos gobernadores siguientes, Miguel Riquelme y Manolo Jiménez, sostuvieron esta estrategia que ha derivado en que Coahuila sea uno de los estados más seguros del país.
Los buenos resultados explican en gran parte el éxito del PRI para mantener este bastión.
La pregunta es por qué no es el priismo de Coahuila el que lidera este partido y trata de recuperar el poder a nivel nacional a partir de esta experiencia.
¿Por qué es el impresentable de Alito Moreno la cara visible del PRI y no Moreira, Riquelme o Jiménez?
La esperanza del tricolor hoy está más en los buenos resultados de sus gobiernos en Coahuila que en la retórica retorcida de su líder nacional.
Allá ellos si no lo quieren ver.
Astillero
Los extremos que no se juntan // Salinas Pliego, golpista // “Rudo”: cambiar “por la mala” // CNTE y 43, izquierda
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
La Jornada
La presidenta Sheinbaum señaló ayer, con razón y pruebas, el carácter golpista del empresario Ricardo Salinas Pliego y de su televisora (dos, en realidad: Azteca y ADN40). “¿Cómo es que este empresario que utiliza su televisora contra el gobierno de México, haciendo propaganda contra el gobierno de México, que tiene empresas, llama a la violencia?”, preguntó en su conferencia matutina de prensa.
Ahí mismo puso en pantalla una parte de la entrevista que el dueño del Grupo Salinas sostuvo con la periodista Adela Micha. En ella, casi remontado en alguna sierra guerrillera, o cuando menos en el Cerro del Chiquihuite tan propicio para algún asalto empresarial a mano armada, el pagador forzado de impuestos muy rezagados planteó: RSP: Pero va a tener que ser otra cosa más ruda. Por ejemplo, a lo mejor es necesario hacer una huelga en cierto momento. AM: ¿Convocarías a eso? RSP: A lo mejor. Pero a lo mejor es necesario hacer presencia física y bloquear los accesos. Nada de que “manifestación de blanco y pacíficas”, vale madre. Ya lo hicieron; no sirve para nada. Tiene que ser más rudo”.
Sin boina del Che pero sí con aire de Milei, Salinas Pliego había dicho una semana atrás, en su Universidad de la Libertad y ante miembros de un consejo consultivo de sus empresas que no se debe pagar impuestos a gobiernos reprobables. En ese discurso arremetió contra las instituciones electorales y jurisdiccionales del país, asegurando que no puede haber justicia ni respeto a la ley en próximos comicios.
Por ello, arengó: “necesitamos una actitud de desafío, de rebeldía y de no conceder nada frente a estos ineptos, corruptos y mentirosos (…) Por la experiencia que tengo y por lo que veo en otros países, estos desgraciados zurdos de mierda no se van por la buena. Entonces se van a tener que ir por la mala”.
Así pues, el señalamiento relativamente comedido de la presidenta Sheinbaum tiene sustento en cuanto al declarante largamente beneficiado por el sistema político y económico que ahora pretende desconocer y rechazar. En las pantallas televisivas del salinismo plegado también es sistemática la manipulación informativa a gusto del patrón y la emisión de opiniones cargadas sólo a la visión de quien se hace llamar Tío Richie.
Cual sucede con las denuncias de graves actos de corrupción que se hacían en la anterior administración presidencial y en la actual, pero sólo quedan en la retórica, sin acciones justicieras reales, aquí cabe preguntarse qué hará el Estado mexicano, el gobierno claudista, ante esta flagrante y continua transgresión de las obligaciones constitucionales y legales que todo concesionario de televisión tiene: ¿golpismo? Sí. Y ¿qué sigue?
Por lo pronto, las referencias al Salinas Pliego discursivamente insurrecto sirvieron a la presidenta Sheinbaum para tratar de ligarlas con las manifestaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y el “hallazgo” de explosivos en un vehículo relacionado con Ayotzinapa. A su entender, son extremos que terminan juntándose: la ultraderecha de Salinas II y la ultraizquierda de “grupos supuestamente muy radicalizados, que también caen en estos actos”.
A juicio de un tecleador astillado, no hay punto de convergencia entre ambos posicionamientos, no se “juntan” política e ideológicamente, menos operativamente. Aunque sí ha habido otra forma de juntura: Salinas Pliego benefició a la llamada 4T con tiempo en sus pantallas e incluso “asesoría” a AMLO, en prolongada luna de miel, hasta que el pago de impuestos atrasados llevó a la ruptura, y vaya que a su vez Grupo Salinas se benefició de la 4T, con contratos y concesiones (algunos, vigentes) sumamente privilegiados; la CNTE también benefició electoralmente a la 4T, con votos y actos de apoyo, en espera del apoyo prometido por Sheinbaum en campaña, de derogar la Ley del Issste de 2007 y el consecuente impacto en las pensiones magisteriales, hasta que, ya en el poder, la Presidenta cerró la puerta a tal posibilidad.
Resiliencia o entrega
LUIS LINARES ZAPATA
La Jornada
Resiliencia de la izquierda o entreguismo de la derecha: opciones actuales del juego geopolítico Latinoamericano. Y, por lo visto, no hay escapatoria que encuentre un sitio alterno. El reto se tiene que enfrentar, a costa de las intervenciones arbitrarias y poderosas si se opta por salvaguardar independencia soberana. La resistencia, es decir, el apego a los intereses populares, tiene que llevarse a cabo en medio de la confluencia de intereses internos con los del imperio. Una muy añeja pareja que conjuga a fuerzas disparejas en este subcontinente y con los resultados ya bien conocidos y explorados. Pero esas son las condiciones que rigen la actualidad. Hasta una patrocinada coalición de países, con gobiernos subyugados de la derecha criolla y externa, se formó, con sede en la “imparcial” ciudad de Miami, en espera de cualquier emergencia. Integran un frente de seguridad, presto a colaborar en la prevalencia del mando al intemporal llamado del amo.
Dos naciones, una colombiana, con próximas elecciones, y la otra peruana, son los teatros de este combate estratégico. Al parecer la izquierda peruana está dando cerrada pelea en el conteo de sus votos ya emitidos. Dar votos a la derecha de Fujimori equivale a contemplar un rival –por no decir enemigo– temible. La mujer lleva en su arsenal una cauda de trucos y traiciones documentadas. Esta señora, consumada perdedora pero irredenta manipuladora, mantiene el dominio del congreso, y bien se sabe cuales son las consecuencias de tal situación: llevó y mantiene en la cárcel al electo presidente Pedro Castillo, acusado de conspiración. Ahora, y a pesar del estrecho margen del virtual ganador Roberto Sánchez, haber logrado la hazaña de resistir los embates derechistas y corruptos es mérito más que sobresaliente.
La tarea a cumplir, además de la legítima estabilidad, implica la revisión de las ya apabullantes concesiones que la anormalidad deja instaladas. Por ahí flotan abusos trumpianos en el manejo de un puerto edificado con inversiones chinas y, en espera, las grandes concesiones mineras que serán constante preocupación y causa de protestas populares. En cuanto a Colombia, la intervención de Washington en apoyo del candidato de la derecha para hacerlo competir en la segunda vuelta, no fue más abierta porque sería abrumadora arbitrariedad. La pelea que el mismo presidente Gustavo Petro está dando puede rendir frutos indispensables para nivelar la arena.
Lo importante, además de lo relatado, yace un tanto más allá de esta circunstancia y tiene que ver con Brasil. Tal parece que Lula da Silva se mantiene con fuerza y perspectiva ganadora, pero no se puede descuidar ni un momento. El clan Bolsonaro conserva fuerza y bastos apoyos, no sólo al interior, sino también dentro de los clanes republicanos del norte y los intereses privados gringos. La escala de mayor interés del gobierno de Trump mira hacia México y sus elecciones electorales intermedias: ahí centran sus movimientos para debilitar el poder de Morena. Tienen, como escenario a conseguir, imprimir la imagen de una confluencia del crimen organizado con los actores políticos de nivel. Les subyuga, les ilusiona plasmar, en la imaginaria colectiva, la versión encerrada en el concepto de narcopolíticos y el dominio del crimen en la gobernanza nacional.
Un día tras otro, algún opinócrata muy placeado lo usará, sin faltar un columnista cuestionado que lo repita o un académico, con olor a respeto, exigiendo colocarlo conductor de programa noticioso o simple reportero asegurando que el panorama está impregnado por doquier de criminales. Lanzan sus seguridades con una pasmosa, aunque falsa seguridad de investigadores avezados, probados y conocedores hasta el mínimo detalle de tal tragedia, aunque también acarician llegar a consolidar la idea de una elite incapaz de gobernar debidamente.
Mostrar ese tinglado oficial ineficiente es objetivo y el elemento primario de apoyo, a tal incapacidad, provendría de una economía sin recursos para funcionar debidamente. En efecto: tratan de introducir un horizonte congestionado donde el desarrollo incluye nulo crecimiento actual y futuro. La consecuencia, inevitable, redundaría en no poder continuar con los beneficios que se han venido otorgando.
No crecer implica escasos recursos para la inversión, y ello condiciona la capacidad del gobierno para sostener su política social que tanto éxito ha dado a la izquierda para llegar y mantenerse en el poder. Esa será la condicionante de la derrota izquierdista venidera tal y como ha sucedido en incontables ocasiones, argumentan incansablemente.
Aunque también surge, desde la realidad, una imagen para contrariar tan usada consecuencia: la derecha no tiene argumentos efectivos para el convencimiento popular, y un gobierno que ha probado su identidad con las masas, conserva fuerza persuasiva y confianza de trabajo leal. Los ejemplos mencionados arriba ilustran el argumento.
