Columnas Escritas
Los monólogos de la Martina
Parecía que lo habían dejado sólo y su alma… ,o peor, sólo y su conciencia.
Pero finalmente no ha sido así.
Aún cuando la presunta solidaridad ha llegado, aunque tarde. Y apenas perceptible.
Llama la atención que después de haber pasado al menos dos semanas de los hechos, el líder nacional de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, haya reaccionado y salido a los medios para apoyar, pudiera decirse que de manera tibia y políticamente fuera de tiempo, al ex alcalde de Campeche, ex candidato a la gubernatura y hoy prófugo de la justicia nacional e internacional, Eliseo Fernández Montúfar, por delitos cometidos contra el patrimonio de los campechanos, que están a la vista en las tarjetas de investigación de las fiscalías estatal y nacional.
Tarjetas de investigación que se abrieron desde los gobiernos de Alejandro Moreno Cárdenas, primero, y después en el interinato de Carlos Miguel Aysa, basados acaso ambos en el modificado y mexicanísimo refrán aquél de «ladrón que acusa a ladrón, tiene cien años de perdón»
Pero bueno, lo cierto, lo real aquí y ahora es que Eliseo es hoy por hoy un prófugo de la justicia, nadie sabe por cuanto tiempo.
Y presunto delincuente, acusado por las dos fiscalías de varios delitos, el más grave, el de peculado, que en su definición jurídica atenta contra los bienes públicos, esto es, contra los bienes del pueblo.
Y cierto también es que prácticamente lo han dejado solo sus cercanos, sus seguidores y, vistos los hechos y la defensa tardía y sin mayor convicción y enjundia, la cúpula nacional de Movimiento Ciudadano encabezada por Dante Delgado, quienes tal vez han estudiado minuciosamente el caso de Eliseo y las carpetas de investigación, y habrían llegado a la conclusión de que es demasiado complicado y complejo defender lo indefendible.
Y ante los hechos irreversibles, optar por el plan «b», que sería el de descartar para el 2024 a Eliseo y trabajar políticamente a favor de la compañera sentimental de éste, la actual alcaldesa de Campeche, Biby Rabelo de la Torre, acaso con la condición de que rompa políticamente con la dependencia que la une con el hoy prófugo de la justicia.
Pudiera ser. Aunque se mira complicado que la señora Biby acepte tal condición de su partido.
LA PREGUNTA
La pregunta, ahora, es ¿cuánto tiempo más habrá de pasar para que la justicia le eche el guante a Fernández Montúfar?
Porque es un hecho que él no se va a entregar a la justicia y va a seguir a salto de mata en territorio patrio o extranjero, algo que obra en su contra jurídicamente por no enfrentar y dar la cara ante la ley por los delitos de los que se le acusa.
En lugar de eso, Fernández Montúfar huye, se mantiene en la clandestinidad, y su unica estrategia hasta ahora es la de victimizarse y proclamarse como un perseguido político más. Una táctica demasiado desgastada.
Veamos que ocurre en los días por venir con esta interesante serie de «El fugitivo».
LA ANÉCDOTA
A propósito del hecho en la política mexicana, de que a los políticos mexicanos, una vez que han caído en la desgracia cómo Eliseo Fernández Montúfar, o bien cuando dejan de ser o pierden el poder, se les deja solos.
Mediados del siglo pasado. Ciudad de Campeche.
Era el último día del sexenio del gobernador Manuel López Hernández.
A unas horas de entregar el poder, don Manuel Lopez Hernández salía de su casa, listo para cederle la estafeta de gobernador al doctor en derecho, don Alberto Trueba Urbina.
Don Manuel inicio el corto recorrido dentro del centro de la ciudad, acompañado de quienes habían sido sus colaboradores, amigos personales y simpatizantes. El número era considerable.
Pero a medida que don Manuel iba caminando, se daba cuenta que el contingente era cada vez menos numeroso.
A una cuadra de distancia del recinto de entrega del poder, eran ya sólo unos cuantos.
Y al pié de las escaleras del recinto, ya casi nadie. Sólo los muy leales o demasiado comprometidos por los favores recibidos durante el gobierno de don Manuel.
Los otros, los que con él habían salido de su casa, ya estaban rindiendo pleitesía al nuevo sol sexenal, a Don Alberto Trueba Urbina.
Al percatarse de esto, don Manuel Lopez Hernandez, a unos minutos de dejar de ser gobernador de Campeche, sólo alcanzó a esbozar una sonrisa triste, mansa, resignada, no exenta de comprensión de la política a la campechana.
- La anécdota me la narró algunos años antes de fallecer, mi padre don Nico, que algo sabía de la política y los políticos campechanos.
Linda tarde de domingo, apreciados amigos de redes sociales, what sap, messenger y páginas que me privilegian con su generosa hospitalidad. Hasta la próxima.
