Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Acceso a la información: ¿organismo garante necesario?
El Inai y los organismos garantes estatales tienen grandes oportunidades de mejora. Hay que reformarlos, mejorarlos, pero no desaparecerlos…
Ernesto Villanueva | Proceso
El pasado 5 de febrero se materializó, en las iniciativas de reformas a la Constitución enviadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la convicción presidencial y de un abultado número de quienes forman la 4T de que el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) no es necesario para garantizar el derecho de a saber de la sociedad. La iniciativa presidencial en la materia es, sin duda, un interesante instrumento para conocer cómo el gobierno actual concibe el acceso a la información lo que, sin duda, merece un análisis reposado. Veamos.
Primero. De entrada, hay que apuntar que el ejercicio del derecho de acceso a la información pública carece de un arraigo social significativo, a pesar de que esta prerrogativa es fundamental e instrumental para el ejercicio de otros derechos humanos. Lo he señalado en estas páginas desde hace varios años: la debilidad de los organismos garantes del acceso a la información reside, en gran medida, en que no hay una apropiación social del derecho a saber. Desde el 2003 hasta el día de hoy no existen materias en las escuelas normales, universidad pedagógica nacional, primaria, secundaria, preparatoria y universidades sobre el valor de este importante derecho en una sociedad democrática como elemento indispensable de la rendición de cuentas, del escrutinio público de los gobernantes y, por supuesto, en un aliado para mejorar la calidad de vida de las personas.
No es de extrañar que en los resultados de las encuestas del gobierno federal el practicante de este derecho es simbólico, la inmensa mayoría de las personas prefieren ser beneficiarios de un programa social a que exista el Inai. Sin duda los dos asuntos no son excluyentes, al contrario. El desconocimiento de cómo se vincula el derecho a saber en la vida diaria de la población es una premisa de la cual se parte para acotar o reducir en la práctica el ejercicio de esta prerrogativa constitucional.
Segundo. Es verdad que, en Suecia, el país donde se estableció por vez primera en el mundo el derecho a saber en 1766, se aprobó una ley que forma parte del texto constitucional y careció –y no existe todavía– un organismo garante específico de esta prerrogativa (https://acortar.link/eP70MI). Lo es también que las asimetrías entre México y Suecia son abismales: a) La primera Ley mexicana se aprobó en el año 2003 y en Suecia en 1766; b) En México, la inmensa mayoría de la gente no ejerce este derecho y en Suecia lo ejercen no sólo para el escrutinio de las autoridades, sino para resolver problemas informativos de interés personal para el ciudadano promedio. Precisamente por estas diferencias por cuanto al desarrollo académico y cultural de la sociedad, en México el Congreso de la Unión estableció la figura de un organismo garante que promoviera y garantizara el derecho a saber porque de no haberlo hecho hubiera sido letra muerta en la práctica diaria. Por supuesto, el Inai y los respectivos organismos garantes de los estados han hecho miles de seminarios, cursos, congresos y promocionales…pero no se ha logrado lo más importante: crear una cultura de la transparencia y del acceso a la información.
Tercero. El Inai y los organismos garantes estatales tienen grandes oportunidades de mejora. Hay que reformarlos, mejorarlos, pero no desaparecerlos como apunta la iniciativa presidencial por lo que concierne al Inai porque, de entrada, en el ámbito del Ejecutivo Federal la Secretaría de la Función Pública no puede ser juez y parte. Como es sabido, su titular es nombrado y removido libremente por el presidente de la República, de suerte que el derecho a saber quedaría a expensas de la buena voluntad presidencial. Si México tuviera al menos 100 años donde se impartieran materias obligatorias sobre transparencia y acceso a la información en la escuela básica media y superior, se podría coincidir en que el Inai saldría sobrando, pero mientras esto no suceda es menester que subsista un organismo garante que, en estricto sentido, no tendría por qué ser un organismo autónomo constitucional necesariamente. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) carece de autonomía constitucional.
Su autonomía proviene de base legal, pero en la vida práctica es más autónoma que gran parte de las universidades autónomas de los estados, las cuales sí tienen autonomía consagrada en sus constituciones locales. Si alguien se detiene a revisar la Ley Orgánica de la UNAM tiene todos los aspectos de la autonomía que ejerce puntualmente sin que esté consagrada en la Constitución. Vamos, de facto, los campus de la UNAM son espacios donde incluso no ingresan las fuerzas del orden, como lógicamente sí sucede en todos y cada uno de los organismos descentralizados de la Administración Pública Federal. No abono a favor de que se elimine la autonomía constitucional que tiene el INAI, pero una buena ley podría cumplir su función social esté o no en la Constitución, pero lo que no sería admisible es que, en lugar de mejorar y depurar, en su caso, esta institución se le condene a la inexistencia en agravio de la sociedad toda que requiere información completa y verdadera para la toma de decisiones sobre cualquier materia en la vida pública y personal de los gobernados.
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De naturaleza política
Defender democracia en riesgo, la meta…
Enrique Aranda | Excelsior
Incuestionable deslinde: ¡con Vox, ni a la esquina”…
Alentada desde el más alto nivel político, la inocultable pretensión de avanzar en la imposición de un régimen de corte autocrático y dictatorial como los existentes en países “amigos de la 4T” –Venezuela, Cuba o Nicaragua, por sólo citar algunos– comienza ya –y no de ahora, ciertamente– a alentar un despertar social que, en principio, mueve a miles (millones) de mexicanos a tomar las calles en abierto rechazo a tal posibilidad y, en consecuencia, en defensa de la amenazada democracia…
Cuando el fracasado gobierno de Andrés Manuel López Obrador y los suyos da pasos cada vez más evidentes y asume decisiones con miras a perpetuar su permanencia en el poder vía la impresentable y cada vez más “etérea” exregenta eco Claudia Sheinbaum, en efecto, organizaciones de la sociedad civil –134 hasta ayer por la tarde– trabajan en la planeación de una marcha que, en poco más de 120 ciudades de México y el mundo, permita levantar la voz en defensa de libertades y derechos ahora en riesgo.
Hablamos de la movilización social más numerosa de los últimos años, particularmente si se considera que, al igual que en un centenar de ciudades y localidades (medias) de los 32 estados del país, las capitales incluidas se entiende, se prevé la movilización de contingentes de apoyo tanto en Estados Unidos –Washington, Chicago, Austin, Houston, Los Ángeles y más– y Canadá –Quebec y Toronto–, así como en Barcelona (España) o en París (Francia), la sede olímpica 2024.
Huelga aclarar que en la Marcha por nuestra democracia a realizarse el próximo domingo 18, ni partidos ni candidatos participan, e incluso sus organizadores aspiran a llevarla a cabo sin la intromisión o presencia directa o indirecta de aquéllos, al margen de que militantes de una u otra fuerza política pudieran sumarse a las movilizaciones. La idea, insistamos, es evidenciar la creciente preocupación existente a nivel social sobre el innegable propósito-tentación de fuerzas ahora en el poder de, a decir de su impresentable amigo, el dictador y asesino venezolano Nicolás Maduro, de que la elección sea ganada por el oficialismo “por las buenas o por las malas”.
Esperanzadora movilización ésta, pues, que permite adivinar un despertar social que, aunque tardío en opinión de no pocos, promete aportar a la vigencia de nuestra democracia. A marchar entonces…
Asteriscos
* No acaban de operar de manera normal las secciones hasta ahora inauguradas (inconclusas) del Tren Maya y ya se prepara el inicio de operaciones del último tramo del mismo para el próximo día 29. Ahora sí que, al más puro estilo de la 4T, habrá que esperar para constatar hasta dónde es que en la construcción de esta obra fue posible avanzar…
* Se necesita tener cara dura para, tras ser exhibida negociando con un supuesto líder local del narco y cuando los habitantes de Chilpancingo viven sumidos en el caos y la incertidumbre a causa de su (des)gobierno, buscar ser reelecta al frente de la alcaldía como pretende la morenista Norma Otilia Hernández. No son iguales, es verdad: ¡son peores y cínicos!…
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Juegos de poder
Los exégetas de Claudia Sheinbaum
Leo Zuckermann | Excelsior
El presidente López Obrador presenta 18 reformas constitucionales y dos legales a ocho meses de dejar el poder. La candidata de su partido, Claudia Sheinbaum, rápidamente hace suyas dichas propuestas. Promete que serán “bases sustantivas de lo que va a ser nuestro gobierno”. Si uno entiende bien, pues Claudia, de ganar, quiere hacer lo mismo que está ambicionando Andrés Manuel.
Resulta que no porque, también de inmediato, salen distintas voces afines al proyecto lopezobradorista a proclamar que ella será diferente, que efectivamente apoyará algunas de las veinte iniciativas de AMLO, pero no todas.
Como si fueran talmudistas o psicoanalistas, interpretan la voluntad de Sheinbaum.
Sí hará esto, pero no lo otro. Con docta precisión, se atreven a predecir, por ejemplo, que la doctora no apoya la elección de ministros, magistrados y jueces del Poder Judicial. O que modificará radicalmente la política energética. Ya verán: a la hora de la hora, cuando se ponga la banda, veremos las diferencias.
Uno les pregunta: ¿Y de dónde sacas eso? ¿Acaso tienes información privilegiada? ¿Te lo comentó ella en privado?
Ofrecen dos respuestas.
La primera, que Claudia lo anda diciendo en reuniones privadas con grupos empresariales. Wink-wink, aquí entre nos le cuento que yo pienso diferente que el Presidente. Claro, no lo puedo decir en público porque el éxito de mi candidatura depende de trasmitir la idea de que soy la discípula más leal del líder del movimiento.
Okey. En privado dice algo distinto que en público. Muy política la señora. Pero, una de dos, o Claudia le está mintiendo a los empresarios o a López Obrador. Usted decida a quién.
Segunda respuesta que argumentan los exégetas de Sheinbaum: ella sí se ha enfrentado a AMLO en ocasiones críticas. Citan el caso de covid-19. Cuando el Presidente se rehusaba a declarar un confinamiento en la peor fase de la pandemia, la entonces jefa de Gobierno presionó para que se hiciera en la Ciudad de México. Incluso, relatan los reveladores de la verdad de Claudia, esto generó una pelea entre ellos.
Bueno, si es así, pues ya veremos. Igual pasa, igual y no pasa.
Pero adicionalmente tenemos otra duda: ¿cómo saber en cuál de todas las propuestas se enfrentará Sheinbaum a AMLO porque está en desacuerdo?
Vayamos a lo que ha dicho públicamente Claudia. Ha saludado el nuevo paquete de AMLO como “muy importante que está en el marco de la Cuarta Transformación de la vida pública” y se ha comprometido a que sean “bases sustantivas de lo que va a ser nuestro gobierno”. Más claro, ni el agua.
Sin embargo, la candidata también ha afirmado que “además, vamos a presentar otras propuestas de fortalecimiento de los derechos del pueblo de México, la democracia, las libertades, la soberanía y el avance de la Cuarta Transformación”. Subrayo el “otras” que significa “distintas”. No hay que ser exégeta para entender que ella apoya las de AMLO e incluirá algunas de su cosecha.
¿Cuáles?
Pues, por increíble que sea, a menos de cuatro meses de la elección, todavía no las conocemos.
En parte por la estúpida ley electoral que absurdamente prohíbe a los candidatos presidenciales hablar de sus proyectos de gobierno. Pero también es porque a Claudia le ha convenido guardar silencio. Como va arriba en las encuestas, no se arriesga a nada. Ella viaja por el país, sonríe, saluda y postea fotos leyendo el nuevo libro de AMLO, como si fuera su mejor alumna. Cree, y a lo mejor es cierto, que eso es suficiente para ganar.
A ver si cuando comiencen oficialmente las campañas en marzo o después del 2 de junio, si es que gana, o el primero de octubre que tome posesión como presidenta, finalmente nos enteramos de qué quiere Claudia hacer con el gobierno. Cuáles son las “otras” propuestas diferentes de AMLO. Y, claro, si los exégetas tenían razón o no y deja a un lado las que no le gustan de las que está proponiendo el Presidente saliente.
También veremos la reacción del otro lado, es decir, la de AMLO. Si, por alguna razón, Claudia se empieza a salir del huacal, qué hará el líder todopoderoso de Morena, quien candorosamente está prometiendo que se retirará de la política nacional. ¿La dejará desviarse?
Por lo pronto, una de sus propuestas es adelantar la consulta de revocación de mandato al tercer año de gobierno, concurrente con las elecciones intermedias, y bajar el porcentaje de participación ciudadana para hacer vinculante esta consulta popular del 40 al 30% del electorado.
Solicito, atentamente, a los exégetas de Claudia que me informen si ella está de acuerdo o no con esta propuesta.
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Nadando entre tiburones
Si salimos a votar, Xóchitl Gálvez va a ganar
Víctor Beltri | Excelsior
Primers quinze, G.
El sexenio se agota, y comienzan a surgir las evidencias de los errores cometidos por esta administración; el tiempo se acaba, y el Presidente vuelve a cometer —de nuevo— los mismos errores que lo llevaron a sus fracasos anteriores. El triunfo siempre ha sido posible: el Presidente, ahora, lo ha hecho más probable.
Caballo que alcanza, gana. La llamada “cuarta transformación” nunca tuvo un sustento real, ni pasó de ser más que el vehículo utilizado por el Presidente para realizar sus propias ideas y darles rienda suelta a sus rencores más personales. La desmesura ha sido el rasgo más distintivo de este gobierno, y el mandatario sigue viviendo la hubris que comenzó a paladear desde que cerró las gasolineras —tras la muerte de la gobernadora de Puebla, y de quien podría haber sido su mayor adversario— y a la que se terminó de aficionar cuando canceló el aeropuerto sin repercusión política alguna. Como cuando resolvió el culiacanazo, o se enfrentó a la pandemia; como cuando decidió construir el Tren Maya o estrangular al Poder Judicial. Como cuando anunció, hace unos días, un paquete de reformas que —en realidad— no buscan el beneficio del país que lo eligió para buscar un futuro mejor, sino la mera glorificación de su legado.
Un plan C, con la solidez de la Línea 12. El Presidente enfrenta dificultades que rebasan el ámbito de su control, y que podrían desbaratar su proyecto en un instante: la prensa y el agua. El Presidente no sólo ha insultado a uno de los periodistas más destacados del mundo, sino que —en su desmesura— desafía a una prensa internacional que ahora conoce, de primera mano, las condiciones que los medios enfrentan en México. Los ataques, las descalificaciones, el peso desproporcionado de su opinión en la conferencia de cada mañana. El Cuarto Poder no perdonará el agravio, y las oficinas de redacción de los principales diarios del mundo lo han puesto en la mira. A él, a sus aliados; a sus operadores, a sus hijos…
El agua se acaba, en el otro gran flanco. La crisis del agua es una bomba en cuenta regresiva, que terminará por explotar en las fechas menos propicias no sólo para el mandatario sino para la nación entera. El cambio climático es una realidad innegable, las presas se están vaciando, y el Presidente de la República ha ejercido su mandato como si la única prioridad fuera redimir sus derrotas y demostrar que tuvo la razón en el 2006. Las palabras no se beben, sin embargo, y las promesas no bastan cuando la supervivencia está de por medio. El Presidente tuvo seis años para unirnos en una causa mayor, limpiar los ríos y mitigar el problema del agua, pero en cambio hoy nos asomamos al abismo de una sequía que, en la Ciudad de México, podría convertirse en una catástrofe de proporciones bíblicas.
Si salimos a votar, Xóchitl Gálvez va a ganar. La elección no está decidida aún, y la realidad terminará por desplomar al Presidente. La elección se puede ganar, pero es indispensable pensar, primero que nada, en el 3 de junio y lo que pudiera romperse en el camino. En el día después, en el momento de plantear lo que será nuestro país cuando termine el mandato de quien pretenderá continuar ejerciendo el poder aunque haya llegado el momento de retirarse a su finca. En el país que tenemos hoy, y en lo que podría incendiarse mientras tanto; en el que tendremos el 3 de junio, y en el que recibirá la futura presidenta.
El triunfo siempre ha sido posible: el titular del Ejecutivo, ahora, lo ha hecho más probable. Y más difícil, al mismo tiempo: lo que habrá de venir, en poco tiempo, no serán sino las dentelladas de la bestia acorralada que lo está perdiendo todo. Las crisis verdaderas llegarán muy pronto, y requerirán de un país unido ante algo que nunca antes ha enfrentado: el sexenio se agota, y el Presidente, muy pronto, se retirará a La Chingada. Si salimos a votar…
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Astillero
Xóchitl y Calderón: guerra sucia// Max Cortázar, el operador // Bots y tendencias en X // García Cabeza de Vaca, desairado
Julio Hernández López | La Jornada
Xóchitl Gálvez aceptó reunirse con Felipe Calderón en Madrid justamente cuando ha arreciado en México una intensa campaña propagandística al sucio estilo de la realizada en 2006 por empresarios y políticos contra Andrés Manuel López Obrador, a quien entonces calificaban un peligro para México.
La asociación Felipe-Gálvez (FeGal) ha tenido como ejecutante a Gerardo Maximiliano (Max) Cortázar Lara, quien acompañó a Calderón como coordinador de comunicación social, y responsable de las campañas de propaganda correspondientes, en la Secretaría de Energía, la campaña presidencial y, de 2006 a 2010, en Los Pinos. Ahora se ha encargado de revivir en términos mediáticos y propagandísticos la campaña de Gálvez, que iba perdida entre ocurrencias, improvisación y errores.
Max, es decir, la mano de Calderón, ha acelerado la confrontación en lo cotidiano pero, sobre todo, ha operado la evidente campaña supermillonaria (diseñada y decidida en ligas mayores) que busca debilitar la hasta ahora amplia delantera electoral de Sheinbaum, tratando de ligarla a ella y al Presidente de la República con el tema del narcotráfico, de la narcopolítica.
El tamaño de la apuesta que grandes inversionistas políticos han lanzado ha podido verse en el insólito sostenimiento de etiquetas contra AMLO y Sheinbaum en los cuatro primeros lugares de tendencias de X, antes Twitter, durante más de 11 días. Mario Delgado, presidente de Morena, aseguró, con base en una investigación de su equipo, que esos opositores se han gastado a la semana un millón de dólares en cuentas de bots provenientes de más de 50 países.
Ayer mismo, luego de que Delgado hizo tal denuncia pública, desaparecieron las etiquetas que habían sido predominantes durante largos días y que se habían sostenido por la acción concertada de bots y cuentas falsas pero, desde luego, también por ciudadanos que de manera genuina coinciden con esos planteamientos.
En ese contexto de envenenamiento del proceso electoral, ha resultado muy indicativa la reunión de Gálvez con Calderón durante una visita a Madrid de pocas horas, en la que, además, se consideraba un encuentro con la fundación de ultraderecha intervencionista que preside Mario Vargas Llosa.
Nótese que Xóchitl Gálvez ha utilizado el tiempo de organización denominado intercampañas no para el trabajo interno, que ha dejado en manos de las gananciosas cúpulas de PRI y PAN (el PRD es intrascendente), sino para viajar al extranjero y hacer algunas de sus principales definiciones políticas, no como posible triunfadora, sino como muy probable derrotada electoralmente: a Estados Unidos fue a solicitar que factores de poder académico, diplomático y político sean aliados intervencionistas ante esa probable derrota, y a España fue para reunirse con Felipe Calderón y hablar de inseguridad pública en México (¡con el socio de Genaro García Luna, culpabilizado y preso en Estados Unidos por haber puesto la Secretaría de Seguridad Pública al servicio de narcotraficantes!).
A fin de cuentas, el embate sincronizado de publicaciones extranjeras sobre presunta entrega de fondos criminales a la campaña de López Obrador en 2006 suministró una plataforma de arranque para la gira de Xóchitl y el alud de cuentas en X con etiquetas de narcopolítica. Es decir, para la guerra sucia que, junto a la violencia política, se han desatado a casi tres meses y medio de la definitoria sucesión presidencial.
Astillas
El ex gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca terminó retirando una fotografía con Xóchitl Gálvez que había subido a redes sociales con la mención de que Fue un gusto saludar y tener una reunión de trabajo con la próxima presidenta de México. Carlos Manuel Juárez, director de Elefante Blanco, preguntó en conferencia de prensa días atrás a Xóchitl sobre ese mensaje borrado y ella dijo que se debió a que no se había producido tal reunión de trabajo ( https://goo.su/I1f2Ak)…
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México SA
Minoría rapaz y elecciones // Financiamiento antes y ahora // No es lo mismo que lo mesmo
Carlos Fernández-Vega | La Jornada
No transcurre día sin que se publique una que otra exclusiva mediática sobre presunto narcofinanciamiento de campañas políticas, pero los mismos denunciantes guardan sepulcral silencio sobre lo que, de mucho tiempo atrás, ha sido una práctica ilegal y antidemocrática, y más que visible de la minoría rapaz con el fin de imponer candidatos prianistas, especialmente en la Presidencia de la República.
A esa minoría rapaz ese mecanismo le funcionó, hasta 2018, en por lo menos las últimas cinco elecciones presidenciales al hilo (Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto), pero en la de ese año de plano se topó con pared, a pesar del río de dinero por ella invertido ilegalmente. De cualquier suerte, ese grupúsculo hizo de todo para evitar el triunfo de López Obrador, pero ante la arrasadora victoria del tabasqueño y, por ende, la abrumadora derrota de sus intereses, ese grupúsculo enfocó baterías, también fallidamente, a socavar el nuevo sexenio.
Años atrás (2001-2002), uno de los barones autóctonos marca Forbes, ya fallecido, puntualizaba que los más ricos entre los ricos mexicanos no tenía preferencias, compromisos ni afectos ideológicos o partidarios (aunque él mismo se inclinaba por la cúpula de la familia priísta, por amistad, compadrazgo y, sobre todo, buenos negocios), pero sí intereses muy concretos a cambio del grueso financiamiento electoral que aportaban, de tal suerte que para él y los de su estirpe no se trataba de una apuesta, sino de una inversión para pasar factura a quien resultara electo para ocupar Los Pinos.
Un caso emblemático, aunque no, es aquel pase de charola (1993) organizado por Carlos Salinas de Gortari en casa del exsecretario de Hacienda Antonio Ortiz Mena con el fin de que la minoría rapaz aportara lo suyo a la campaña de Luis Donaldo Colosio: no menos de 25 millones de dólares por cabeza, y fue tal el éxito que Emilio El Tigre Azcárraga Milmo, dueño de Televisa, aportó el doble, dadas las voluminosas ganancias que el sexenio de la solidaridad le facilitó.
Qué decir de Carlos Cabal Peniche, uno de los consentidos de Salinas, quien reconoció su financiamiento a la campaña de Colosio y a la de su sucesor, el democrático Ernesto Zedillo, para lo cual ilegalmente utilizó recursos del Banco Unión (reprivatizado, rescatado por el Fobaproa y posteriormente extranjerizado). Además, hizo lo propio para la campaña de Roberto Madrazo a la gubernatura de Tabasco, porque, dijo, es común que el PRI pase la charola. Y Gerardo de Prevoisin, que defraudó a la reprivatizada Aeroméxico (también rescatada por el Fobaproa) y parte del dinero (8 millones de dólares) lo utilizó para financiar la campaña de Zedillo. Y como estos, muchos más.
En el pase de charola de 1993, además de El Tigre, participaron, entre otros, Carlos Slim, Alberto Bailleres, Jorge Larrea ( El Azote, papá del tóxico Germán), Eugenio Garza Lagüera, Lorenzo Zambrano, Roberto González Barrera, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Ángel Losada, Gilberto Borja, Diego Gutiérrez Cortina, Eloy Vallina y Carlos Peralta. A partir de entonces intentaron ser más cuidadosos para evitar filtraciones, pero se descararon.
Y como en 2018 no pudieron imponer otro inquilino de Los Pinos, entonces procedieron en sentido contrario. La Jornada (Alejandro Alegría) lo reseña así: “por lo menos en dos ocasiones antes de la elección de ese año, varios de los empresarios más influyentes del país se reunieron con el propósito de definir acciones para contener el ascenso electoral del hoy presidente López Obrador, relata el propio mandatario en su libro ¡Gracias! En una de ellas, afirma, acordaron aportar un millón de dólares cada uno ‘para pagar propaganda en mi contra’, pero destacó el desplante de Roberto Hernández: ‘¡yo pago 5 millones!’ Aquel año un grupo oligárquico propuso a Slim para ser candidato presidencial, ante la falta de crecimiento de José Antonio Meade (PRI) y Ricardo Anaya (PAN). Incluso, desde la campaña presidencial de 2006, varios de los hombres más ricos de México me ofrecieron dinero. Nunca acepté”.
¿Quiénes se reúnen para complotar y financiar a la oposición? Los de siempre.
Las rebanadas del pastel
Si de mafia se trata, ahí está el cacique Ricardo Monreal que impuso a su hija Catalina como precandidata morenista a la alcaldía Cuauhtémoc, porque ganó la encuesta. Primero la esperpéntica Sandra Cuevas y ahora su nena. Vergüenza debe darle a Sebastián Ramírez, Citlalli Hernández y Mario Delgado… Y la gelatinosa, junto con Borolas, besando pies de la ultraderecha gachupina.
