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Sin sorpresas

Federico Döring

Excelsior

En tanto Ebrard no acuda a la autoridad electoral, no tenemos por qué creerle que su posición es seria.

La farsa del proceso de elección del candidato presidencial de Morena terminó sin sorpresa alguna. Como en los viejos tiempos del gobierno priista, ya todos los mexicanos sabíamos, desde hace muchos meses, quién sería la corcholata que contaría con el beneplácito del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Quizá la única diferencia entre aquella época del presidencialismo hegemónico priista, y esta época del presidencialismo hegemónico morenista, está en que el proceso del “dedazo” antes no salía tan caro. Ahora, de acuerdo con un recuento hecho por el periodista Carlos Loret de Mola, tan sólo los eventos de Sheinbaum costaron más de 30 millones de pesos, sin contar los miles de bardas, espectaculares, anuncios en autobuses, así como funcionarios de la Secretaría de Bienestar y de entidades estatales haciendo las veces de promotores del voto para favorecerla.

El grotesco desvío de recursos humanos, materiales y financieros para posicionar a Claudia Sheinbaum por todo el país, fue tan burdo, que hasta Marcelo Ebrard se quejó públicamente en más de una ocasión durante el proceso. Pero es evidente que Ebrard no está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, pues si así fuera, ya habría impugnado el proceso ante la autoridad electoral, y ésta, al comprobar el desvío de recursos públicos, tendría que sancionar tanto al partido como a la corcholata ganadora. En tanto Ebrard no acuda a la autoridad electoral, no tenemos por qué creerle que su posición es seria, y que al final, seguirá siendo parte del juego del régimen.

Consumado el circo obradorista con la entrega del “bastón de mando” a la elegida del Presidente, vienen ahora las farsas de los “procesos de selección” de las candidaturas para las entidades federativas. En el caso de la Ciudad de México, en los últimos días se han comenzado a mover varios personajes, pero en realidad, la candidatura morenista en la capital depende de los acomodos que haga López Obrador en los estados, pues debe garantizar la equidad de género en las candidaturas. Si a partir de esos acomodos, en la CDMX Morena postula a una mujer, será Clara Brugada, y si postula a un hombre, será Omar García Harfuch.

Por lo pronto, Clara Brugada está siguiendo al pie de la letra el recetario de ilegalidades que le enseñó Sheinbaum para posicionarse, por lo que las calles de la CDMX cada vez se llenan más de anuncios en bardas y espectaculares con su nombre e imagen, en tanto que los funcionarios de la alcaldía Iztapalapa son obligados a realizar trabajos para el posicionamiento electoral de la alcaldesa. Hoy, utilizará millones de pesos del erario, so pretexto de su informe anual de labores, para acarrear a miles de personas para su primer acto formal de ilegal precampaña. Cabe recordar que el artículo 158 de la Ley de Participación Ciudadana de la CDMX prohíbe la realización de estos informes anuales una vez iniciado el proceso electoral, como es el caso.

Su segundo evento de ilegal precampaña será la noche del 15 de septiembre en la alcaldía Iztapalapa; por eso la licencia que pedirá para separarse del cargo, casualmente, será a partir del 16 de septiembre.

Esto es apenas el inicio de la temporada de actos ilegales de las corcholatas morenistas en busca de la CDMX, ante el temor fundado de que pierdan la elección. Se vienen semanas de vulgar desvío de recursos humanos, materiales y financieros, de los gobiernos federal, local y de las alcaldías morenistas, ante una autoridad electoral local (el IECM) que una y otra vez se muestra timorata frente a Morena. Con tal de complacer a Obrador para que sean los bendecidos por el destapador, las corcholatas capitalinas ya están prestas a violar la ley las veces que sea necesario.

Número cero

La mala fortuna de MC

José Buendía Hegewisch

Excelsior

El extraño caso de Movimiento Ciudadano es que después de tener aspirantes bien posicionados ahora parece no tener liderazgos internos que encabecen su proyecto de tercera vía electoral. Qué puede explicar que desde sus filas no haya logrado que crezca un rostro para su discurso “disruptivo” contra la vieja política y, en cambio, viaje a la deriva de saber si un externo como Marcelo Ebrard negocia o rompe con su partido.

No resulta fácil comprender la vida interna de un partido que intenta sobrevivir en solitario con un discurso alternativo a la polarización, pero con viejas formas políticas verticales y centralizadas de una dirección con dueño. Que rechaza unir fuerzas con la oposición contra Morena, porque ambas alianzas representan el pasado, pero se conduce con prácticas unilaterales de los partidos autoritarios que dejan poco espacio para nuevos liderazgos salvo los autorizados. Uno que rechaza a los mismos partidos y personajes que fallaron al país, pero se alimenta de desplazados y damnificados políticos de todos los colores, donde discurso y práctica coinciden poco.

Su dirección definió desde hace tiempo ir solos en 2024, con una narrativa que escape súbitamente de la lucha entre “antiobradorismo” y “antineoliberalismo”. La idea de generar una propuesta “disruptiva” con organizaciones civiles, como la iniciativa Mexicolectivo no cuajó del todo, pero le sirvió por igual para aguantar la presión de integrarse al Frente y resistir la bendición de López Obrador a su estrategia solitaria. Sin embargo, de poco le habría servido sin el control de la franquicia de su líder eterno, Dante Delgado, y peor suerte si no logra destapar un candidato que ponga rostro a su discurso.

A su estrategia, la amenaza la división interna de los que ven en ella un peligroso “aislacionismo” y empujan hacia la candidatura de Xóchitl, como el gobernador Alfaro de Jalisco. En esa postura hay intereses electorales locales y el temor a que la polarización los haga irrelevantes, pero la dirección nacional no la ha podido contrarrestar con una candidatura que despunte, y las que tenían se han ido bajando. Y, ahora, además reaparece en su imagen la del partido cacha externos enojados con sus partidos como Ebrard.

Las candidaturas del Frente y Morena han copado toda la escena en los últimos meses, mientras que MC pierde fuerza desde que se jactaba de que la aprobación a su política electoral en los sondeos los colocaba como segunda fuerza política, según sus estudios. Los actores de 2024 ya están en la carrera, pero MC ni siquiera ha definido el método de su candidatura por esperar a ver qué pasaba con aquéllos. La táctica corresponde a la vieja lógica de capitalizar escisiones de otros partidos, pero equivocada si pretendían el crecimiento de sus liderazgos. Y además sin verse reales espacios de debate colectivo interno para procesar y consensuar la candidatura, cuya decisión recae en la cúpula y su coordinador nacional.

Esa táctica es un limbo para el crecimiento de una candidatura. Sus cartas más fuertes se bajan, como Alfaro y Luis Donaldo Colosio. Inhibir su salto al ruedo abrió vacíos que, incluso, López Obrador aprovechó para lanzarles la candidatura de Samuel García; y que MC ha tratado de cubrir con el autodestape de Delgado junto con una lista de nombres que él mismo puso en la mesa. Los aspirantes internos mejor valorados no quieren una candidatura de sacrificio para no comprometer su futuro abandonando sus cargos si su momento será en 2030 más que el año siguiente, como Colosio Riojas o García.

En el caso de Ebrard, al contrario, tardó demasiado en decidirse a ir a la oposición. Por eso si rompe con Morena y MC lo recibiera con los brazos abiertos, atizaría la sospecha de acuerdos con el oficialismo para dividir el voto opositor. Además de que dejaría malestar interno, porque a su interior prefieren un candidato propio y creen que Ebrard puede costarles más de los puntos que les aporte.

MC tiene puestos los ojos en la Presidencia en 2030 más que en  la elección del siguiente año. Pero cruzar 2024 con las formas de siempre, no sólo contradeciría su discurso contra la vieja política, sino que además perdería credibilidad su tercera vía como condición para su apuesta de consolidar una oposición fuerte con posibilidad de triunfo en siete años. Hoy tiene que luchar no sólo contra la polarización, sino también contra la mala fortuna de no tener candidato.

La inmaculada percepción

Lástima, Marcelitoooooo!

Vianey Esquinca

Excelsior

Vaya decisión la que debe tomar este lunes Marcelo Ebrard Casaubon, pues cualquier camino que tome estará minado. Las declaraciones que hizo a lo largo del proceso interno y el día en que se dieron a conocer los resultados de las encuestas, hablando de irregularidades y que Morena se parecía cada vez más al PRI, le fueron cerrando opciones. Sin embargo, aún en esos momentos se pensaba que no llegaría al rompimiento, porque “sabe que le tienen todo un expediente”, “sólo está encareciendo el apoyo”, “tiene un gran equipo que alimentar y muchos no se animarán a salirse del partido”.

Sin embargo, cuando trascendió que en una reunión con su equipo había dicho: “No nos vamos a someter a esta señora”, refiriéndose a Claudia Sheinbaum, o que en una entrevista con Ciro Gómez Leyva declaró: “Lo que me queda claro es que en Morena no tenemos espacio”, definitivamente la ventanita del amor se le cerró.

Los escenarios que existen para el canciller se volvieron poco luminosos. Suponiendo que las palabras de amor que el jueves le mandó el presidente Andrés Manuel López Obrador lo conmovieron y decide regresar a Morena, será recibido como traidor y Sheinbaum no le tendrá ni un gramo de confianza. No le va a perdonar que le haya aguado la fiesta y que no se hubiera sometido a los designios divinos de Palacio Nacional. Su propio equipo ya mostró señales de fractura, pues unos no están dispuestos a seguirlo al exilio. Del otro lado habrá quien le grite “cobarde” porque no se atrevió a romper después del espectáculo que montó.

Al también exjefe de Gobierno le convendría un curso de manejo de estrés pues en lugar de declarar con el corazón caliente, pero la mente fría, lo hizo con el hígado. Cuando eso sucede nada puede salir bien. Por eso cuando señaló que estaría en la boleta presidencial en 2024 de una u otra forma, convirtió su legítimo interés en una especie de berrinche.

Cuando el propio Ebrard cerró la puerta de una candidatura independiente lo que inmediatamente se supuso es que negociaría con Movimiento Ciudadano. Esto, por supuesto, generó la sospecha de que el rompimiento con Morena no fue sino una estrategia del Presidente para dividir el voto de la oposición. Suposición que pareció confesar el mandatario mexicano cuando dijo en su mañanera que si Marcelo se postulaba por otro partido a quien iba a perjudicar sería a Xóchitl Gálvez, porque el voto de la clase media se dividiría.

Si es realidad que Ebrard se va con MC, entonces abonará a la percepción de que es un traidor, pero no de Morena, sino de la democracia, pues, en efecto, su jugada acordada o no, sólo beneficiará al partido guinda.

Hubo quien ilusionado dijo que podría irse al Frente Amplio por México donde tendría las puertas abiertas. En el remotísimo caso que así sucediera, se le garantizaría una bonita persecución política de ésas que tanto le gustan. Hasta podría decidir mejor tomarse un descanso y no hacer nada hasta que las aguas se calmen. Total, las campañas oficialmente aún no empiezan.

Por todo ello, la decisión de este lunes no será un día de campo, tendrá que hacer uso de su experiencia política, discursiva y ocupar hasta la última gota de su capital político para informar qué le depara el futuro, pero que primero haga sus respiraciones de tranquilidad.

Morena ya demostró que su enemigo está adentro, que no saben hacer elecciones limpias —y eso que querían meterle mano al INE— y de que la perra es brava, hasta a los de casa muerde. Así que no resultará extraño ver que los mismos pleitos se repitan en las locales; un proceso que se seguirá con lupa será el de la Jefatura de la CDMX. La historia de terror apenas comienza.

Oportunidad para la energía limpia

Antonio Gershenson

La Jornada

La entrega del bastón de mando por parte el presidente Andrés Manuel López Obrador a Claudia Sheinbaum Pardo, le confiere la autoridad para convocar a la militancia morenista a continuar, organizadamente, con los pasos a la consolidación del Movimiento de Regeneración Nacional.

Uno de los pasos importantes, de acuerdo con el perfil profesional de la doctora Sheinbaum, es la protección y consolidación del rescate de la industria energética. Creemos que la transición hacia el uso de fuentes energéticas menos contaminantes estará en primera línea de acción.

Es la información objetiva la que está cambiando el criterio sobre la limpieza o la toxicidad de las fuentes de energía, no sólo entre el personal científico, sino también entre la población. Esto último es uno de los aspectos que debemos cuidar y defender, es decir, el derecho a la información veraz, imparcial y vigente.

Quienes, desde el ámbito científico profesional y con el compromiso social de actuar a través de valores sociales, han expresado su preocupación por el deterioro ambiental, por lo general han emitido propuestas concretas; por ejemplo, el uso de la energía nuclear y el desarrollo de su industria.

Es el caso contrario el de los medios masivos de información, que trabajan para la empresa privada y neoliberal y para aquellos grupos científicos que no cumplen con los postulados éticos de sus profesiones. Para estos sectores de la población lo importante son las ganacias, no los logros sociales. Por tanto, tergiversan los datos acerca de las fuentes de energía, ya sea la eólica, la solar o la obtenida a través de los hidrocarburos.

De esa práctica ya se ha hablado bastante. Sin embargo, es importante continuar con el señalamiento porque es un obstáculo para el avance de la propia ciencia y de los programas que se apliquen en beneficio de la población y del ambiente.

El ejemplo del método de la desinformación y de la mentira es el hecho más reciente que tiene que ver con el constante rechazo masivo al contenido de los libros de texto gratuitos. En dichos ejemplares se informa a la población general y estudiantil cómo se forman los criterios y valores sociales, así como la importancia del conocimiento, condición sine qua non para reproducir la vida civilizada.

Dijimos en artículos anteriores (La Jornada, 15/12/2019, “El uranio en …”) que es importante considerar todas las alternativas posibles para garantizar la energía segura y a bajo costo y que, al hablar de energía nuclear, no sólo se piense en la luz y la electricidad. Otras formas de energía de este tipo son indispensables. El uranio como mineral en sí no es perjudicial, sino la forma en que se utilice. Esto es lo primordial.

Se deben considerar sus múltiples usos, como en la medicina nuclear, la industria y la producción de alimentos, entre otros. Actualmente, la investigación sobre las diferentes aplicaciones del uranio se lleva a cabo en el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares.

Hemos aclarado también que los estigmas acerca de las diferentes fuentes de energía a lo largo del presente sexenio han disminuido. La razón es que la información ha aumentado y que se ha difundido más ampliamente. El uso del uranio y otros minerales que potencian su energía son una fuente de luz y electricidad, mucho más aceptable que otras. Es menos contaminante de lo que piensa la población en general.

El objetivo de la difusión masiva es que destaquen las propiedades de esta fuente de energía. De hecho, prácticamente, no se puede descartar ninguna. De todas puede obtenerse un beneficio. Insistimos en que es la forma como se utilicen los recursos energéticos lo que los convierte en tóxicos o benéficos.

Seguimos en la búsqueda de las fuentes de energía más accesibles y menos contaminantes. Por esa razón, la investigación nuclear debe seguir adelante. Es un área indispensable para la industria, la investigación científica y la medicina, especialmente.

En cuanto a los desechos radioactivos, éstos se procesan cada vez con mayor metodología segura. Varios países continúan perfeccionándola. China se adelanta en la respuesta al problema, aparentemente sin solución. Sin embargo, ya está convirtiendo los residuos radioactivos, reciclándolos y transformándolos en más combustible factible de utilizar.

A propósito de la profesión de la doctora Sheinbaum, como física científica y ambientalista, el tema energético seguramente será una prioridad en su agenda como jefa del Ejecutivo. Tenemos la seguridad de que el próximo gobierno estará a su cargo. Sobre todo, creemos que el avance en la transición energética, como ya mencionamos reiteradamente, tendrá una oportunidad más amplia en su administración.

¿Pagamos el muro?

Jorge Durand

La Jornada

Una vez más, el inefable Donald Trump se sale con la suya y convierte un fracaso en un éxito rotundo. Su propuesta de que México debía pagar el muro fronterizo asustó a Enrique Peña Nieto, que de manera ingenua trató de neutralizarlo al invitarlo a Palacio Nacional, cuando era candidato, pero ni siquiera pudo balbucear en público que México no pagaría el muro. El ridículo le costó caro a Luis Videgaray, quien tuvo que renunciar, para salvar el copete del Presidente.

Ahora Trump vuelve a las andadas y afirma que México pagó el muro, al presionar a López Obrador, quien tuvo que poner a 28 mil soldados (sic) para detener el flujo de migrantes. Un muro de la guardia nacional que detuvo en seco el flujo migratorio, al reducirlo de 130 mil migrantes mensuales, capturados por la patrulla fronteriza, a sólo 30 mil, que es el margen de tolerancia aceptado por Estados Unidos.

Tiene razón Trump al decir que México pagó el muro, más bien, los contribuyentes mexicanos fuimos los que pagamos el muro que implementó la Guardia Nacional en junio de 2019. Pero más allá del chantaje de Trump, de si era un bluf o una amenaza real, lo cierto es que México paga los platos rotos del sistema migratorio estadunidense totalmente resquebrajado.

A lo largo del siglo XX México aceptó sin chistar que deportaran a migrantes nacionales indocumentados. Pero los que pagaban el costo de la captura y la deportación eran ellos. Ahora no sólo recibimos mexicanos, sino que aceptamos a solicitantes de asilo extranjero que esperan en el país; les hacemos el trabajo burocrático de ordenar las listas de espera de solicitantes de asilo; acogimos a extranjeros deportados en caliente, durante la pandemia y vigencia del título 42; finalmente recibimos a 30 mil migrantes de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Haití, que Estados Unidos no puede deportar y nosotros tampoco.

Ya no sólo se trata de patio trasero, ahora aceptamos los desechos del sistema migratorio estadunidense; ellos los tratan como basura, pero tampoco nosotros los tratamos como personas. Simplemente los dejamos a su suerte, que se rasquen con sus uñas, el convenio de aceptar a extranjeros deportados a nuestro territorio no incluye una contrapartida de Estados Unidos. Tampoco de México.

Después de la tragedia de Ciudad Juárez, Washington insinuó que podía apoyar a México para construir instalaciones adecuadas con el fin de albergar migrantes y no lugares improvisados que se conviertan en cárceles, sin las mínimas condiciones requeridas. Ellos estarían encantados de financiar los centros de detención en el país.

En la práctica, la política migratoria mexicana es, precisamente, dejar hacer y dejar pasar. Por una parte, deja hacer a Estados Unidos al definir la política migratoria mexicana. Por otra, México deja pasar a un promedio de 200 mil migrantes al mes que son capturados por la patrulla fronteriza.

Las reglas del mercado capitalista, la oferta y demanda de mano de obra, a la que se suma la oferta de refugiados del mundo capitalista y socialista, se define en la frontera entre México y Estados Unidos. Millones de personas del mundo entero han comprado la retórica del sueño americano y están dispuestos a pagar por ello, vender sus tierras, sus casas, dejar a sus seres queridos o viajar con su familia, con la esperanza de que se cumpla la quimera.

Recordemos que Estados Unidos abrió sus puertas a los inmigrantes del mundo para conquistar el lejano Oeste; fueron tantos los que llegaron, que se desbordaron al territorio mexicano indios estadunidenses aceptados por Juárez, como los Kikapoo y otras tribus perseguidas; irlandeses maltratados por protestantes que buscaron refugio en nuestro país; esclavos del sur que buscaban la libertad en tierra mexicana, y colonos como Sam Houston y Stephen F. Austin, que pidieron permiso para asentarse en nuestra tierra y luego se quedaron con ella, al formar la república de Texas, para luego incorporarse a la llamada Unión Americana. La independencia de Texas estuvo relacionada con la imposibilidad de tener esclavos en territorio mexicano y al incorporarse a Estados Unidos se convirtió en un estado sureño y esclavista.

La historia se repite, pero el gobernador de Texas se olvida de que los invasores fueron ellos, los texanos. Pagamos caro nuestros errores. Pero la historia también nos enseña que recibir dinero del vecino por la mitad del territorio que ya habían conquistado, a punta de bala, no fue buen acuerdo y tampoco buen negocio.

Si aceptamos que deporten o expulsen a migrantes extranjeros a nuestro territorio, podemos hacerlo con dignidad y generosidad, como se hizo en el siglo XIX con muchos expulsados del territorio estadunidense. Ellos, los migrantes, sabrán responder, como lo hicieron los irlandeses-mexicanos del batallón de San Patricio.

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