Columnas Escritas
Los monólogos de la Martina
LA FRUSTRADA MOFA CONTRA JAMILE MOGUEL EN UN SÁBADO DE BANDO.
- ACTO CANALLA, COBARDE, QUE HABLA DE LA NULA CALIDAD MORAL DE SUS AUTORES INTELECTUALES.
- PARADÓJICAMENTE, HAN HECHO MÁS POPULAR A JAMILE CON ESA DELEZNABLE ACCIÓN.
En el intento de burlarse de ella en un sábado de bando; de hacer escarnio, de mofarse de su condición de víctima en un atentado para asesinarla, tremendo favor le han hecho a la candidata de MORENA a la alcaldía de Campeche, Jamile Moguel.
Con éste acto cobarde, deleznable, han revictimizado a Jamile, luego de que un sicario intentó acabar con su vida y con la de su pareja, en un acto en el que se ha señalado como presunto autor intelectual al ex alcalde de Campeche, Eliseo Fernández Montúfar, quien por este y otros presuntos delitos se encuentra prófugo de la justicia.
La pregunta es obligada, ineludible: ¿quién o quienes fueron los enfermos mentales que les lavaron el cerebro a unos muchachos anencefálicos para que estos alegremente decidieran ser los patiños de la parodia aberrante?
Paradójicamente, flaco favor le han hecho a Jamile Moguel con esta execrable parodia carnavalesca de su intento de asesinato. Solamente les ha servido para ver cómo ha crecido su popularidad y aceptación.
Nadie con dos centímetros entre cejas y nacimiento del cuero cabelludo puede aprobar esta acción. Ante la tragedia no hay espacio para la burla.
A los autores materiales e intelectuales de esta canallada en contra de la señora Moguel en un sábado de bando debería castigárseles de acuerdo a la ley, no sólo por la agresión artera contra quien aspira con muchas posibilidades (más ahora tras el atentado), a ocupar el importante cargo de presidenta municipal de Campeche.
También por el mal gusto, por la canallada, por la mofa hacia una mujer. Y si estos delitos no existieren en el código penal, ya vendría siendo hora de que los incluyan.
El sábado de bando, además del desfogue de pasiones, del darle rienda suelta a la alegría, al consumo de alcohol más allá de la mesura, y también al de dejar aflorar preferencias sexuales, ha sido tradicionalmente en la ciudad de Campeche momento propicio para la crítica política apoyada en un disfraz.
Y ésta crítica política se ha hecho siempre, o al menos casi siempre, año tras año.
Pero se ha hecho con ingenio campechano, con buen humor crítico, sin caer en la burla canalla con el claro propósito de herir, de lastimar, invadiendo los territorios del dolor y la desgracia ajena.
Lo del sábado pasado fue un acto de violencia de género, de agresión, de alevosía, ventaja y odio contra una mujer por discrepancias políticas que llevaron a esa mujer a romper con un grupo político, harta, según sus propias palabras, de la corrupción de ese grupo político del que marcó distancia.
Ese grupo liderado por el ex alcalde de Campeche Eliseo Fernández Montúfar y la actual alcaldesa Bibi Rabelo, de Movimiento Ciudadano.
El lamentable ejemplo del sábado de bando pasado pinta de cuerpo entero a ese grupo político en cuestión.
Por decencia mínima e higiene mental, actos canallas como el del pasado sábado de bando debe cesar y quedar en el imaginario colectivo como uno de los peores recuerdos del carnaval Campechano en toda su historia.
