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El dilema de la línea: ¿seguridad pública o desconexión masiva?

La iniciativa, impulsada por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), busca construir un ecosistema de conectividad plenamente identificado. Su propósito es fortalecer la seguridad pública y reducir el uso de líneas anónimas en actividades ilícitas.

Octavio Islas

Proceso

Registro de línea suscita desconfianza

La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) confirmó una prórroga para el registro de líneas celulares en México. El nuevo plazo se aplicará de manera escalonada y dependerá del último dígito de cada número telefónico, conforme al calendario publicado por el órgano regulador.

Por ejemplo, las líneas terminadas en 0 deberán registrarse a más tardar el 15 de agosto de 2026, mientras que las terminadas en 9 tendrán como fecha límite el 31 de diciembre de 2026.

La CRT informó que hasta el momento ya se encuentran vinculadas 63 millones de líneas. De ese total, 40.2 millones corresponden a líneas de prepago y 22.8 millones a líneas de pospago.

Las líneas de pospago no requieren un nuevo trámite, ya que desde su contratación están asociadas a una persona identificada.

Una vez vencido el plazo correspondiente a cada dígito, las compañías telefónicas suspenderán en un máximo de 72 horas el servicio de las líneas que no hayan sido vinculadas.

Durante la suspensión, esas líneas sólo podrán realizar llamadas a números de emergencia, atención ciudadana y a su propia compañía telefónica, además de recibir alertas sísmicas.

Cuando el usuario complete la vinculación, la compañía deberá restablecer todos los servicios: llamadas, mensajes y datos móviles.

El regulador destacó que el proceso no lo realiza el gobierno, sino las compañías telefónicas. Estas únicamente asocian el nombre y la CURP del usuario con su número celular, y deben eliminar cualquier otro dato o imagen utilizado durante la vinculación.

Respecto de las líneas que sean utilizadas para cometer delitos, las autoridades competentes podrán solicitar información a las compañías telefónicas conforme a lo previsto en el Código Nacional de Procedimientos Penales.

Antecedentes

México atraviesa un proceso regulatorio de gran alcance: la obligación de vincular todas las líneas de telefonía móvil con una identidad oficial verificable, principalmente mediante la Clave Única de Registro de Población (CURP) o el Registro Federal de Contribuyentes (RFC).

La iniciativa, impulsada por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), busca construir un ecosistema de conectividad plenamente identificado. Su propósito es fortalecer la seguridad pública y reducir el uso de líneas anónimas en actividades ilícitas.

Sin embargo, la medida ha abierto un conflicto entre los objetivos de seguridad pública del gobierno y las condiciones técnicas, comerciales y sociales del país.

Como ocurre con las políticas que afectan infraestructura crítica, su implementación exige algo más que una intención legítima: requiere capacidad operativa, coordinación institucional y sensibilidad frente a las distintas realidades de los usuarios.

Para entender la magnitud del problema es necesario desmenuzar una medida que afecta a más de 140 millones de líneas activas en el territorio nacional.

Las ventajas: el argumento de la seguridad nacional

Durante décadas el anonimato de las tarjetas SIM de prepago —compradas con facilidad en tiendas de conveniencia— ha ofrecido a los delincuentes una herramienta eficaz para operar y desaparecer sin dejar rastros útiles.

Desde penales o calles, los números se desechan con rapidez después de cada delito, lo que deja a las fiscalías con una pista digital frágil y, muchas veces, insuficiente para avanzar en una investigación.

Mediante el registro obligatorio el gobierno pretende combatir la delincuencia organizada, la extorsión telefónica y el secuestro.

Bajo este panorama, las ventajas del registro obligatorio se estructuran a partir de los siguientes criterios: identificación e imputabilidad, desincentivar delitos, ordenamiento del mercado.

Identificación e imputabilidad

Al asociar cada línea telefónica con una CURP válida, se traza un puente directo entre el mundo digital y la identidad civil. Si un número es utilizado para extorsionar, la autoridad judicial cuenta con una base de datos legal para rastrear al titular de la SIM.

Desincentivar el delito

Conocer que el número celular está directamente vinculado a un nombre y apellido reduce el margen de maniobra de los criminales de baja monta, quienes ya no podrán adquirir «fichas anónimas» para operar en la impunidad.

Ordenamiento del mercado

Para la industria, depurar millones de líneas que se encuentran inactivas, congeladas o que fueron creadas de manera temporal permite consolidar métricas reales de conectividad y participación de mercado, obligando a una competencia basada en usuarios reales y no en «chips fantasma».

Las desventajas: brecha digital, burocracia y vulnerabilidad

Cuando la teoría legal se enfrenta con la geografía y la economía, el panorama se vuelve más complejo. La principal desventaja del registro no radica en su propósito, sino en la dificultad que representa su ejecución técnica y el riesgo de terminar excluyendo a quienes más dependen del teléfono móvil como herramienta básica de comunicación.

Exclusión social

En México, más del 80% de los usuarios de telefonía móvil no cuenta con un plan tarifario ni con un contrato de pospago, donde los datos suelen estar previamente validados. Millones de personas recargan saldo semana a semana en comunidades rurales, zonas indígenas o sectores urbanos marginados. Un registro digital complejo —o la obligación de acudir a un centro de atención cuando el sistema en línea falla— puede convertirse en una barrera de acceso.

Riesgo de ciberseguridad

Aunque la versión de 2026 no exige datos biométricos —a diferencia del PANAUT, declarado inconstitucional en 2022 por la Suprema Corte—, la creación de bases de datos masivas vinculadas a números telefónicos sigue representando un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes.

La experiencia del antiguo Renaut —filtrado y vendido en el mercado negro— muestra que una base de datos vulnerada no reduce la extorsión. Por el contrario, puede entregar a los criminales información sensible sobre posibles víctimas y aumentar los riesgos para los propios usuarios.

Elevados costos operativos para las empresas

El registro también implica una carga significativa para los operadores. Las compañías de telecomunicaciones tuvieron que absorber costos millonarios en infraestructura tecnológica, sistemas de autenticación y personal especializado para procesar un volumen inédito de usuarios. Telcel, por ejemplo, enfrentaba el reto teórico de registrar cerca de medio millón de líneas por día para cumplir con la meta institucional.

La objeción de Carlos Slim: operatividad versus burocracia

Durante su encuentro anual con representantes de los medios informativos, en mayo de 2026, el magnate de las telecomunicaciones no cuestionó el fin último de la seguridad, sino la desconexión de las autoridades con la realidad operativa de la industria y de los clientes.

Slim centró su objeción en dos argumentos medulares: la extrema complejidad del proceso y la insuficiencia del tiempo otorgado.

“Bueno, lo del registro es algo muy complicado… Demasiado corto el tiempo. Entonces está lento para todos… Deberían de darle una restudiadita ahí a ver qué es lo que hace que sea más eficaz para conveniencia del cliente y de la autoridad”. Carlos Slim Helú, mayo de 2026.

Conclusión: el equilibrio necesario

El registro de líneas telefónicas en México coloca a las políticas públicas ante una tensión central: cómo fortalecer la seguridad colectiva sin afectar de manera desproporcionada las libertades, capacidades y condiciones reales de los ciudadanos.

Veremos si el nuevo calendario estimula una positiva reacción de los usuarios. El nuevo calendario será una prueba decisiva. Su éxito dependerá de que la prórroga no sólo amplíe los plazos, sino que también facilite el registro, reduzca obstáculos técnicos y genere confianza entre los usuarios.

La inmaculada percepción

Parto político

VIANEY ESQUINCA

Excelsior

Fundar un partido en México se ha convertido en una hazaña administrativa, jurídica, logística y, en algunos casos, psiquiátrica. No basta con tener ganas, discurso, logotipos, colores patrióticos y un grupo de conocidos a quienes se logró convencer de que el país necesita otro instituto político. Hay que reunir afiliados, celebrar asambleas, acreditar recursos, comprobar gastos, llenar formatos y sobrevivir a la fiscalización y a los boicots del partido en el poder.  

Por eso, cada vez que el Instituto Nacional Electoral revisa solicitudes de nuevos partidos, unos llegan jadeando a la meta, otros se quedan a medio camino y otros descubren demasiado tarde que no se puede fundar una nueva opción política con ocurrencias, atajos y una relación creativa con la ley.

Fue así como esta semana el INE negó el registro a México Tiene Vida y a Que Siga la Democracia. Las organizaciones rechazadas llegaron con muchas manchas en el expediente como afiliaciones irregulares, inconsistencias, apoyos indebidos, dudas sobre recursos y evidencia suficiente para que la autoridad electoral decidiera cerrarles la puerta antes de que entraran al reparto de prerrogativas. 

La pregunta inevitable es ¿cómo alguien que aspira a representar a los ciudadanos decide arrancar intentando burlar al árbitro? ¿En qué momento una organización política concluye que la mejor manera de entrar a la democracia es forzar la cerradura? Después uno recuerda el país en el que vive y entiende todo.

Si el Estado sale a defender a Rubén Rocha y compañía, mientras pesan sobre ellos graves acusaciones; si funcionarios señalados por corrupción permanecen tranquilamente en sus cargos; si la justicia parece distinguir entre ciudadanos y compañeros del movimiento y la transformación, ¿por qué habría de sorprender que otros crean posible hacer trampa desde el primer día? Sólo así se entiende la audacia de quienes quisieron hacer trampa antes de nacer como partido. No improvisaron, aprendieron cómo funciona el poder.

Por otra parte, surgieron dos nuevas fuerzas políticas. La primera es Partido Paz, encabezado por las ya conocidas huestes de Hugo Eric Flores, quien demuestra una perseverancia digna de estudio. Poco importa que le hayan cancelado el registro en dos ocasiones; hay quienes coleccionan estampillas y otros partidos. Su verdadera especialidad, sin embargo, parece ser sobrevivir cerca del poder, siempre disponible para asumir el cómodo papel de satélite del oficialismo. 

El segundo partido autorizado fue Somos México, surgido de las movilizaciones ciudadanas contra las reformas electorales impulsadas por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. Esta organización sí es claramente una fuerza opositora y con un discurso más aterrizado que el de partidos tradicionales. Su pecado, sin embargo, y según los consejeros electorales, es llamarse como se llama. Apropiarse del nombre del país es una falta grave, pero no lo es tanto si el crimen organizado se adueña de las elecciones. 

Al final, todos los partidos, tanto los rechazados como los nuevos, comparten una característica: parecen una reunión de exalumnos. Cambian las siglas, pero los rostros son los mismos. La política mexicana ha perfeccionado el reciclaje político en el que casi nada se desperdicia. En algunos casos se trata de aprovechar la experiencia, en otros, de aprovechar el presupuesto público. 

Obtener el registro es como sacar el acta de nacimiento. En 2027 llegará el examen frente a los electores; ahí se sabrá qué partido nació para representar a los ciudadanos, cuál para administrar recursos y cuál para hacerle a Morena el trabajo sucio con modales de aliado institucional.

El futbol y los mexicanos

RAFAEL ÁLVAREZ CORDERO

Excelsior

El futbol es un juego de errores, quien cometa el menor error, gana.

Johan Cruyff.

El Mundial es el torneo internacional de futbol más importante del planeta. Creado en 1928 por iniciativa del presidente de la FIFA, Jules Rimet, se celebra cada cuatro años y reúne a las mejores selecciones del mundo. 

El primer Mundial se llevó a cabo en Uruguay en 1930, y el país anfitrión fue el primer campeón tras derrotar a Argentina en la final. Las dos siguientes ediciones, Italia 1934 y Francia 1938, fueron ganadas por la selección italiana. Debido a la Segunda Guerra Mundial, el torneo se suspendió y no se retomó hasta Brasil 1950. Durante los años 50 y 60, la selección brasileña conquistó los mundiales de Suecia 1958, Chile 1962 y México 1970. A partir de Alemania 1974, la FIFA instauró el trofeo que se entrega en la actualidad. Desde entonces, se ha jugado en: Argentina 1978, México 1986, Italia 1990, EU 1994, Francia 1998, Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022; este Mundial se celebra en Canadá, México y EU.

Todo esto confirma que el futbol es el más popular, los ciudadanos de todos los países lo juegan y lo gozan, ganen o pierdan. Uno de los rasgos característicos de los mexicanos es su amor al futbol. 

Y ahora hemos visto, desde antes de la inauguración, la pasión por el futbol de millones de mexicanos, unos viajando largas distancias y pagando grandes sumas para lograr entrar al estadio (mi amigo de la infancia, Pepe Reygadas, bajó las escaleras del estadio en silla de ruedas), otros viéndolo por televisión, y muchos más vitoreando a los jugadores en las calles, en el Ángel de la Independencia, y en todas las ciudades, confirman que somos futboleros de nacimiento, por afición y por tradición. En lo personal, como médico me gustaría que junto con la afición al futbol hubiera entre los mexicanos el cuidado de la salud, porque vemos que entre los aficionados que gritan y hacen porras, hay muchos que sufren diversas enfermedades. Como quiera que esto sea, estas semanas viviremos una euforia que nos hace mucho bien, pero el 19 de julio terminará el Mundial, los vítores y desfiles terminarán, y volveremos a ser el México de todos los días.

Vale la pena disfrutar todo lo que podamos, saborear cada gol y cada partido, hasta el último día, teniendo en cuenta que, como ha dicho Joan Manuel Serrat, no todo dura para siempre.

“Vamos subiendo la cuesta que arriba mi calle se vistió de fiesta/ Hoy el noble y el villano, el prohombre y el gusano bailan y se dan la mano, sin importarles la facha/ Juntos los encuentra el sol a la sombra de un farol empapados en alcohol magreando a una muchacha…/ Y con la resaca a cuestas, vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza, y el señor cura a sus misas/ Se despertó el bien y el mal, la Lumi rica al rosal la puta pobre al portal, y el avaro a las divisas/ Y se acabó. El sol nos dice que llegó el final por una noche se olvidó que cada uno es cada cual/ Vamos bajando la cuesta que arriba en mi calle se acabó la fiesta”.

Y esto es algo que siempre debemos tener en mente: hay momentos alegres, momentos felices, y siempre habrá momentos difíciles y momentos tristes. Los mexicanos sabemos eso y lo tenemos en cuenta, por eso somos jubilosos cuando hay fiesta, cantamos, bailamos y brindamos, y también estamos unidos cuando hay tristeza, enfermedad o muerte. En estas semanas, nos regocijaremos con las hazañas de nuestros futbolistas, algunos casi adolescentes, y esperaremos, como siempre hemos hecho, que el futuro sea aún mejor para la Selección Nacional.

Pero junto con el futbol, hay otras buenas noticias: Somos México ya es un partido político, que seguirá siendo agredido y cuestionado, porque tiene futuro, pero somos millones y prevaleceremos. 

Quiéranlo o no, todos Somos México, todos amamos la democracia y la libertad, tenemos una tradición de amor por la justicia, amor por el progreso, y esta noticia nos alegra; pronto surgirán hombres y mujeres líderes en todos los estados que crearán las bases para que Somos México logre sus objetivos. ¡Viva Somos México!

Y, usted, estimado lector, ¿ya se afilió a Somos México?

Mundial colonial y migrante

JORGE DURAND

La Jornada

Más allá de los africanos, latinoamericanos y asiáticos que juegan en Europa y que han teñido de guiños y de color a las selecciones, se esconde una larga y compleja historia colonial que no ha terminado y un presente marcado por reflujos hacia las metrópolis coloniales y una corriente imparable de buenos jugadores migrantes, hacia los clubes y los países que compiten en alto nivel.

Como muestra de la presencia colonial, tenemos la visita de sus majestades Guillermo Alejandro y Máxima, al partido de Curazao, país autónomo, pero dependiente de los Países Bajos.

La muestra de futbolistas migrantes es inmensa, va de sur a norte y de norte a sur; comprende a varias generaciones, a personas con nacionalidades adquiridas y otras con varias nacionalidades.

Es un mundo complejo, donde Nico Willians Jr y su hermano Iñaki, nacieron uno en Pamplona y otro en Bilbao, por tanto, son españoles, ambos juegan en el club español Athletic, pero el primero juega en la selección española y el segundo en la de Ghana. Las razones personales pueden ser varias, lo importante es que se da, es un hecho, que haber nacido en un país no es necesariamente determinante para jugar en una selección.

Otro caso que traspasa generaciones es el de la familia Zidane, donde interviene el abuelo, el padre y el hijo. Como se sabe, el famoso futbolista y entrenador Zinedine Zidane, que nació en Marsella y jugó con su selección, tiene varios hijos futbolistas, pero uno de ellos, Luca, juega con la selección de Argelia.

Luca Zidane era muy cercano a su abuelo Smail, que llegó de joven a Francia y trabajó como albañil y su hijo Zinedine tuvo mucho éxito como futbolista. No obstante, para Luca la relación con su abuelo, su entorno y cultura es muy importante, tanto que decide jugar por Argelia.

En efecto, se ha documentado que en la experiencia generacional migrante, la primera se dedica a trabajar, esa es su forma de integración al mercado laboral secundario; la segunda, nacida en el país de destino, se educa, reniega de sus orígenes y trata de integrarse; y la tercera, suele recuperar y apreciar sus orígenes étnicos y nacionales.

Si bien la mayoría de los migrantes futbolistas van a los equipos de Europa, otros han encontrado lugar en medio oriente, e incluso en el Sur global.

Ya resulta un cliché comentar sobre el número de africanos de origen que participan en las selecciones europeas. Pero el caso francés es especial, de los 16 seleccionados que figuran en el álbum de Panini, sólo dos son franceses de abolengo: Adrien Rabiot y Lucas Digne. Incluso Japón tiene a dos morenos en su selección.

En México se acoge a muchos futbolistas latinoamericanos, pero también a europeos, como sería el caso del francés Gignac, que juega para los Tigres de Monterrey y Jenny Hermoso, que juega en la selección española y también se pone la camiseta de los Tigres.

En México son tantos los jugadores extranjeros que algunos se naturalizan, como es el caso de Julián Quiñones, de origen colombiano, entre varios otros.No muchos, como se da en el caso de Europa. Aquí sólo el tiempo y el buen futbol de algunos ha ido superando las trabas, para que los mexicanos naturalizados puedan representar a la selección.

El estigma sigue presente, cientos de instituciones mexicanas tienen en sus estatutos la cláusula discriminatoria de “mexicano de nacimiento”, para desempeñar cualquier papel. Un naturalizado con doctorado puede trabajar en la UNAM, pero no puede ser maestro de escuela primaria, porque no es “mexicano de nacimiento”. Y así, en múltiples oficios y cargos públicos.

Quiñones puede ser un goleador de primera, pero en realidad es un “mexicano de segunda”. Por el contrario, millones de mexicanos naturalizados en Estados Unidos pueden ser diputados, senadores e incluso gobernadores de algún estado de la Unión Americana. Sólo les está vedada la presidencia.

Un migrante austriaco como Arnold Schwarzenegger llegó a ser gobernador de California, una española naturalizada francesa como Anne Hidalgo llegó a ser alcalde de la ciudad de París e incluso fue candidata a la presidencia por el Partido Socialista.

El actual alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, nació en Uganda y sus padres eran de la India. Llegó a Estados Unidos cuando tenía siete años y se naturalizó al cumplir 26, pero como americano, sin adjetivos, tuvo iguales derechos que cualquier otro americano de “nacimiento” para llegar a ser alcalde de la gran ciudad.

Unos 289 jugadores en este Mundial están jugando con una camiseta de un país en el que no nacieron. En la selección de Curazao, 25 de sus 26 jugadores seleccionados nacieron fuera, en la metrópoli colonial.

Aquello de Chavela Vargas, de que un mexicano nace donde le da su rechingada gana es muy bonito y simpático, pero no es para los mexicanos naturalizados que, pueden ser plenamente acogidos por México y su gente, pero no lo son a la hora de postular un cargo, de participar políticamente, de tener que lidiar con las leyes, disposiciones y reglamentos que lo excluyen.

250 años ¿de qué?

MAGDIEL SÁNCHEZ*

La Jornada

La administración de Donald Trump, en sus más altos rangos civiles y militares, dirige acciones militares genocidas en contra de Cuba, Irán y Palestina. Sostiene distintas formas de guerra, intervencionismo, colonialismo o neocolonialismo en más de 80 países de los cinco continentes. Al interior de su país, ejecuta políticas discriminatorias en contra de la población no blanca y sostiene una política de terror en contra de los migrantes.

En ese contexto y en el marco de los 250 años de la firma del acta de Independencia de ese país, la administración trumpista ha anunciado una serie de celebraciones bajo el lema “Libertad 250”. Más allá del cinismo y de las evidentes contradicciones del lema con el gobierno actual ¿Qué se puede conmemorar en esos 250 años de existencia? ¿Las múltiples guerras e invasiones a lo largo de los 250 años son apenas accidentes en el despliegue de esa nación? ¿Dónde queda la historia de su pueblo?

Como parte de la cultura e ideología dominantes se podrá encontrar el justo medio entre el cúmulo de crímenes y sus grandes aportes. Más de una persona resaltarán aspectos positivos y sucesos que, sin la impronta americana, mostrarían una historia contemporánea insuficiente, incompleta o defectuosa. Se calificará como injusto y severo el más mínimo asomo por poner en cuestión la historia de una nación y de un pueblo, tan sólo por algunos crímenes y personajes nefastos.

En sus tesis sobre el concepto de historia, Walter Benjamin planteó que “No hay documento de cultura que no sea a la vez un documento de barbarie” (Tesis 7). Bajo su óptica, aquello que explica el desarrollo histórico como un continuum de sucesos bajo los cuales la historia humana avanza, no puede explicarse sin la carga inherente de violencia y destrucción bajo las cuales se someten a los oprimidos de todas las épocas.

Sus tesis, escritas en un momento en que el ascenso del fascismo amenazaba con triunfar, el pensador judío-alemán tuvo la capacidad para formular una concepción de la historia crítica que hace saltar por los aires las nociones de equilibrios y contrapesos propios de la visión de mundo burgués occidental, que mira el resultado dominante de la historia como lineal y perfectible.

Si siguiéramos a Benjamin para pensar los 250 años de EU, tendríamos que comprender que su nacimiento es indisociable del genocidio de la población nativa y de la piratería comercial. País que antes de proclamar su independencia priorizó crear su cuerpo de marines. Nación que reconoció en su Constitución el derecho de sus ciudadanos a portar armas 75 años antes de abolir la esclavitud.

Esa mirada crítica permitiría mirar en George Washington al modelo de político emprendedor yanqui: un especulador de tierras y dueño de plantaciones basadas en el trabajo esclavo; en Thomas Jefferson al fundador de la política exterior del país al definirla como un “imperio extensivo y autogobierno”; y en Abraham Lincoln al ideólogo de su política migratoria cuando, al enfrentar el problema de la esclavitud, pensó que la mejor salida sería expulsar a los negros del país para que poblaran Belice y las Guayanas.

La fortaleza de ese país no se puede explicar sin su precocidad para iniciar guerras de invasión y despojo. Tenía 36 años como nación cuando dirigió su primera invasión a otro continente, (contra Indonesia y las islas polinesias). A sus 47 años proclamó la Doctrina Monroe afirmando que todo el continente americano y el Caribe le pertenecían. A sus 70 años inició el despojo de la mitad del territorio mexicano (el mayor robo territorial cometido contra un país).

La antigua colonia emergió como una nueva potencia al calor de su participación en las guerras mundiales. Así se consagró como el nuevo hegemón imperial. Para sostenerse así, sostiene una guerra multidimensional permanente contra todo esfuerzo multipolar.

Después de la Segunda Guerra Mundial, EU ha invadido o intervenido 96 países. Desde 2001, so pretexto de su guerra contra el terrorismo, ha desplegado operaciones bélicas en 85 países. Según la fundación filipina IBON, los saldos humanos de las agresiones militares de Estados Unidos en todo el mundo pueden ascender hasta los 32 millones de personas.

Además, mantiene el control político, económico y militar sobre 14 colinas (eufemísticamente les llama “Territorios no incorporados”). Aquello que en los 250 años de Estados Unidos “aparece como una cadena de acontecimientos –parafraseando a Benjamin– realmente corresponde a una catástrofe única” (Tesis 9).

¿Es injusta o desproporcionada esta visión? ¿Acaso cancela la posibilidad de reconocer los esfuerzos de abajo para que ese país tenga otra historia?

Benjamin escribió también “sólo a la humanidad redimida se le ha vuelto citable su pasado en cada uno de sus momentos. Cada uno de sus instantes vividos se convierte en un punto en la orden del día” (tesis 3).

* Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia.

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