Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Verborrea presidencial: irresponsable e injerencista
A la presidenta no le ha caído el 20 de que ya dejó de ser la activista que fue y que actualmente es presidenta de la República, por lo mismo, cuando habla, no representa una facción; sus palabras no tienen las mismas consecuencias que cuando, hace algunos años, hablaba ante sus correligionarios.
Proceso
A nuestra presidenta de la República, como buena morenista, le gusta hablar, estar frente a los micrófonos. Si es en forma de monólogo, mejor. Ese es el sello de la 4T. Que yo recuerde, Luis Echeverría, que era un boquiflojo, nunca alcanzó los niveles de AMLO y de Sheinbaum en esta materia. En lo demás: corrupción, irresponsabilidad y contubernio, todo sigue igual a lo que se hacía durante el antiguo régimen. Ni a cuál irle.
La presidenta, de manera irresponsable y con evidente ignorancia del derecho, opinó respecto del eventual enjuiciamiento en Estados Unidos de Raúl Castro Ruz por el derribo, por parte de fuerzas armadas cubanas, de una aeronave en la que viajaban ciudadanos estadunidenses. La irresponsabilidad está en que, siendo presidenta de la República, no una ciudadana común, opina de asuntos que sólo atañen a los cubanos y a los estadunidenses; además, sin saber derecho, habla de esta materia.
El derribo de una nave en la que viajaban ciudadanos estadunidenses por parte de Cuba es un delito; lo es por el simple hecho de que lo cometieron elementos cubanos y no norteamericanos.
La presidenta habla y dice que son hechos que se dieron hace más de 30 años; supone que, por virtud de haber transcurrido ese lapso, ya prescribió la responsabilidad penal de quien ordenó el derribo y de quienes lo ejecutaron. Ella opina pese a que desconoce cuáles son los términos para que opere la prescripción de la responsabilidad penal en México, Cuba y Estados Unidos. Yo, que fui abogado, no me atrevería a opinar respecto de esa materia. Es un tema complicado; tiene sus asegunes.
Sus declaraciones son irresponsables e injerencistas. Irresponsables, por cuanto a que no es una ciudadana común; injerencistas, por razón de que se trata de asuntos que sólo atañen a EU y a Cuba; no a México. Para opinar de esa materia existen foros; donde lo dijo no es el apropiado. Su dicho es netamente intervencionista. Ella olvida que por razón del cargo que ocupa debe cuidar de las palabras que salen de la reja de sus dientes, como se dice en la Ilíada. A los que no ocupamos cargos públicos nos es dado opinar respecto de lo que se nos antoje, siempre y cuando no implique la comisión de un ilícito.
¿Por qué razón ella, que no es colombiana, se atreve a opinar respecto del proceso electoral que se está realizando en Colombia?
Habla de lo que le conviene o de lo que no compromete su movimiento. No ha dicho una sólo palabra respecto de que:
En México no se persigue a quienes, como autoridad, se coluden con la delincuencia organizada.
La autoridad deja hacer y deja pasar a quienes actúan contra lo dispuesto por la ley siempre y cuando sean morenistas.
Fueron miembros del Ejército mexicano, bajo su mando, los que estuvieron en la destrucción del narcolaboratorio que operaba en Chihuahua, en el que participaron agentes de la CIA.
Cuando se exigió la devolución del general Salvador Cienfuegos para ser juzgado en México, no se cumplió con el ofrecimiento; él, previa una declaración amañada, quedó en total libertad.
Sheinbaum, en sus tantas conferencias, tampoco ha dicho una sola palabra respecto de materias que nos interesan a los mexicanos: Censurar los actos de corrupción en los que están inmersos algunos cuadros morenistas.
Del huachicoleo en el que, al parecer, hay gente de Morena metida.
Fincar responsabilidad a los autores reales del accidente del tren del Istmo de Tehuantepec, por defectos en su construcción.
De la inoperancia, por irresponsabilidad en la planeación y ejecución, del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.
De la delincuencia generalizada que se observa en los estados gobernados por miembros de Morena: Morelos, Guerrero, Michoacán, Colima, Sinaloa y Veracruz.
De la parálisis, que es una auténtica denegación de justicia, en que se hallan los tribunales integrados por jueces y magistrados electos por el pueblo sabio, y de otros temas que nos interesan a todos los mexicanos.
Presidenta Sheinbaum, los mexicanos queremos oír que censura a los gobiernos morenistas de esas entidades, que los exhiba por ineptos, corruptos o presuntos delincuentes.
Es más, propongo lo siguiente: el primero de julio próximo, para conmemorar los dos años y un mes de su elección, ¿por qué no organizamos una magna concentración en el Monumento a la Revolución, con la presencia de su gabinete, ministros de la Corte, legisladores, gobernadores y demás aparato burocrático en el que censure a esos malos gobiernos locales.
Para que el acto tenga repercusiones nacionales, sería bueno que sea reproducido en el nivel local de la misma manera que lo fue el acto de 31 de mayo.
Presidenta, en su cara dígales a esas autoridades morenistas que son ineptos, corruptos y nepotistas; que existen indicios de que algunos de ellos se han aliado con la delincuencia. No lo afirme, estaría obligada a probar su dicho; simplemente diga que existe la sospecha.
A la presidenta Shienbaum, a estas alturas, no le ha caído el 20 de que ya dejó de ser la activista que fue y que actualmente es presidenta de la República, por lo mismo, cuando habla, no representa una facción y que sus palabras no tienen las mismas consecuencias que cuando, hace algunos años, subida en un banco, hablaba ante sus correligionarios.
Los ministros de la Corte, con su presencia en el acto del 31 de mayo, demostraron que tienen bien puesta la camiseta morenista. Sólo a ellos se les ocurre presentarse en un acto partidista. Me pregunto: ¿con que imparcialidad resolverán una cuestión en la que esté de por medio la presidenta de la República, que son el grueso de los que llegan a su conocimiento, si en un acto partidista se presentaron a mostrarle su solidaridad y a aplaudir sus dichos?
Es bella la figura de la reja en la que están encerradas las palabras que aparece en la Ilíada. Efectivamente, una palabra puede comprometer, en muchos sentidos, a quien la deja salir. Por esa razón están prisioneras y les sirven de cárcel los dientes. La presidenta, al igual que su antecesor AMLO, no tiene control sobre esa reja. Cree que el oficio de gobernar consiste en mucho hablar. No le bastan las mañaneras. Con tal de tener auditorio, inventan aniversarios; con el tiempo, como van las cosas, debemos prepararnos para festejos mensuales y hasta semanales de su triunfo. Los acarreadores, los vendedores ambulantes y camioneros harán su agosto.
Razones
El que cambió fue AMLO
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Excelsior
Mientras las acusaciones que se vierten desde Estados Unidos a funcionarios y políticos mexicanos por la protección y la complicidad con los grupos llamados narcoterroristas, se siguen acercando a su entorno y a él mismo, el expresidente López Obrador se quejó de que el “nuevo Trump”, el de su segundo mandato, ha cambiado y que prefiere al anterior, al que le tocó cuando comenzaba su gobierno, en 2019 y 2020.
Sin duda, Trump ha cambiado, y tiene una línea estratégica mucho más clara y firme que en el pasado, lo mismo que un equipo mucho más homogéneo, pero lo que ha modificado la política de Trump y sus estrategias respecto a México son los cambios profundos que generó la administración de López Obrador, un retroceso en todos los ámbitos, durante los cuatro años de la administración Biden, que terminaron colocando a nuestro país y a los grupos criminales en la cima de la agenda de seguridad de Estados Unidos.
Hace seis años, cuando Trump dejó el gobierno en su primer periodo, México no era aún el sistema autoritario en el que nos hemos convertido. Todavía teníamos un Poder Judicial independiente; en el Poder Legislativo, durante los tres primeros años de López Obrador, se trató de sacar por consenso las reformas y los principales cambios constitucionales, como el de la creación de la Guardia Nacional, ampliamente negociada con la oposición. La mayoría de los gobernadores eran de otros partidos y existía un equilibrio de poder significativo.
Ya había lanzado López Obrador su estrategia de abrazos y no balazos y había dejado en libertad a Ovidio Guzmán por el culiacanazo (una responsabilidad compartida entre López Obrador y su secretario de Seguridad, Alfonso Durazo), pero la explosión que tuvo el tráfico de fentanilo todavía no era plenamente aquilatada. Había retrocesos notables, como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la contrarreforma educativa y se comenzaban a violar las normas del T-MEC en energía y agricultura, pero subsistía la esperanza de que López Obrador se mantendría en un plano de moderación.
En esos primeros años, su principal operador era Julio Scherer Ibarra desde la Consejería Jurídica y desde allí se trataba de construir consensos y mantener abiertos espacios de diálogo. Pero el triunfo arrollador de 2021, sumado a los retrocesos en la Ciudad de México, le dieron a López Obrador otra lectura: se iba a radicalizar, como le dijo al propio Scherer, y ésa fue la principal razón por la cual éste presentó su renuncia: la historia está contada al detalle en el libro Ni venganza ni perdón (Planeta 2026) que publicamos junto con Julio en febrero pasado. Y, efectivamente, López Obrador se radicalizó en forma notable en su segunda mitad y aún más después de la elección de 2024.
La política de abrazos y no balazos, de alianza con grupos criminales, se detonó a partir del apoyo que recibió Morena de esas organizaciones en las elecciones de 2021 y posteriores, en forma notable en Sinaloa, Tamaulipas, Baja California y Michoacán. El contrabando de combustible, después del asesinato del financista de esas campañas, Sergio Carmona, el llamado Rey del Huachicol, se convirtió en una operación de Estado que le brindó a los grupos que manejaban ese entramado (que va mucho más allá, hacia arriba y hacia abajo, de los hermanos Farías Lagunes) una operación de 34 mil millones de dólares (unos 600 mil millones de pesos) entre 2022 y 2024, según cifras oficiales.
En el sexenio de López Obrador hubo 200 mil asesinatos en México y más de 100 mil desaparecidos, pero en Estados Unidos hubo 72 mil 776 muertes por sobredosis de fentanilo en 2023, en 2022 habían sido 73 mil 838 y, en 2021, 70 mil 601 muertes. Ese fentanilo se importaba en forma ilegal de China, se convertía en drogas para el consumo y se traficaba a Estados Unidos y, mientras tanto, López Obrador le decía al presidente Biden que México no producía fentanilo, cuando era el gran negocio y el factor de empoderamiento, tanto del Cártel de Sinaloa como del CJNG. Fue tal el hartazgo del gobierno de Biden con López Obrador, que realizaron la operación encubierta para extraer a Ismael El Mayo Zambada en las últimas semanas de Biden y de López Obrador.
Mientras tanto, López Obrador heredaba e imponía la reforma judicial, la política, manipulaba el Congreso para quedarse con una mayoría absoluta que no habían ganado en las urnas, transformaba el sistema con una deriva autoritaria y endeudaba al país, la presidenta Sheinbaum comenzó, ante la presión estadunidense y el terrible descontrol en el ámbito de la seguridad interior, a imponer una estrategia de seguridad que rompía con los abrazos y no balazos, pero que se topó con un límite claro que le impuso su antecesor: el desmantelamiento de la red de protectores y cómplices del crimen organizado, porque eso llegaba, inevitablemente, al propio López Obrador y su entorno.
Por eso reaparece ahora, cuando el agua le está llegando a los aparejos, con esa carta insensata en la que exhibe y limita a Sheinbaum y rompe con Trump: para reafirmar que, como alguna vez le dijeron los dirigentes del fascio a Mussolini cuando quiso entregar a alguno de los suyos, “todos libres o todos presos”. El que pinta su raya para tratar de salvarse es López Obrador, el que la va a cruzar para ir por los suyos es Trump.
Arsenal
“Un viejo metiche e imprudente”
FRANCISCO GARFIAS
Excelsior
Por todos lados escuché hablar ayer de López Obrador. Su carta de apoyo a la presidenta Sheinbaum, frente al “intervencionismo” de Estados Unidos, monopolizó la atención.
Más allá del aplauso de morenistas afines a López Obrador, hay una idea que hace su camino contrario al propósito anunciado. Sus palabras debilitan a la Presidenta.
El fantasma del Maximato se vio reforzado. No me queda duda que López Obrador considera a México como cosa propia. Eso molesta. Es autoritario y excluyente. No tolera que se discuta su opinión. Dice que algunos funcionarios están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México, con la idea de promover un gobierno “entreguista, corrupto, mafioso, subordinado a sus designios intervencionistas”. Le pedimos al lector que asocie estas palabras con la recién aprobada reforma constitucional que incluye la “injerencia extranjera” como causal de nulidad de elecciones. Saque conclusiones.
* Es un axioma decir que las relaciones México-EU enfrentan la peor crisis en décadas. Sólo la presidenta Sheinbaum dice que no. En su escrito, López Obrador presume su buena relación con Trump, durante su primer periodo como presidente, pero acaba por echar más leña al fuego. Afirma que Trump ha cambiado debido a que “sus falsos amigos, consejeros internos y del exterior lo han estado embarcando en viles y siniestras aventuras”.
¿Qué pensarán de esto el muy influyente Marco Rubio, secretario de Estado, o Stephen Miller, asesor principal y jefe adjunto del gabinete político de Trump?
El remate de la carta reemplaza su slogan “por el bien de todos, primero los pobres”. Ahora es “por el bien de todos, que regrese el otro Trump”. De ese tamaño.
* Del tema opinó Rubén Moreira, coordinador de la bancada del PRI en San Lázaro. Dijo que con esa carta López Obrador se muestra como líder moral de Morena. “Su influencia es evidente”, destacó.
— ¿Traerá consecuencias para las relaciones con EU?, preguntamos.
— No sé si traerá consecuencias, pero no creo que sea el mejor clima cuando tú dialogas con otra nación que le digas eso al presidente de ese país…
“Estas afirmaciones pueden ser porque le tiene miedo o porque no se ha dado cuenta que el líder de MAGA (Make América Great Again) es Donald Trump”.
El exgobernador de Coahuila acabó por decir que López Obrador es un “viejo metiche e imprudente”.
* Muy cara le ha salido a la Presidenta la protección a Rocha Moya y a sus nueve cómplices. Su imagen y la de Morena están dañadas. Avanza la idea de que encubre a narcopolíticos por temor a que digan lo que saben si los entrega a la justicia de EU. En este contexto, el discurso de “la ultraderecha” y el fantasma del regreso de “Maximiliano”, que ha utilizado la Presidenta, como distractor, suena trasnochado.
El reiterado argumento de García Luna, secretario de Seguridad de Felipe Calderón sentenciado a cadena perpetua por nexos con el crimen organizado, se les agotó. El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, secretario de Seguridad con López Obrador, está bajo sospecha de lo mismo. Tiene señalamientos en el diario Los Ángeles Times.
Soberanía no es proteger a políticos que han pactado con el narco. Defenderlos a ultranza frente al Departamento de Justicia de EU que los reclama por pactos con Los Chapitos, es un error. Son los criminales los que violan la soberanía. Controlan regiones enteras; ponen y quitan funcionarios municipales y hasta estatales. Matan, extorsionan, roban, secuestran, utilizan el terror para imponerse. Lo han hecho por décadas. El discurso de Sheinbaum le sirve para unir a morenistas, gobernadores y bases populares alrededor de un nacionalismo defensivo. Le ayuda a distraer de los múltiples problemas internos que hoy vivimos (seguridad, precario crecimiento de la economía, caída de la inversion…), pero le traerá costos.
* La diputada local morenista, Andrea Tovar Saavedra, quiere ser alcaldesa de Querétaro. Se va a inscribir en la elección interna, para luego contender en la municipal de 2027. Es abogada. Tiene 36 años. Trabajó 9 años en el Poder Judicial. Tiene especialidades en Administración de Justicia y Derecho Constitucional. Es diputada por mayoría. Ganó el Distrito uno, el más grande de todo el estado. Le sacó más de 10 mil votos a su adversario de la oposición.
— ¿Qué le ofrece los queretanos que viven en la capital?, le preguntamos.
— Yo quitaría secretarías que no sirven porque están haciendo política en lugar de dedicarse a lo suyo.
— ¿Cómo cuáles?
— Por ejemplo, la de Cultura colocó unas figuras inflables creo, a un costo de 20 millones de pesos. Con eso puedes rehabilitar diez parques de las colonias más olvidadas.
“El municipio no debería estar haciendo esto. Eso debería hacerlo la Secretaría de Cultura a nivel estatal o la de Turismo”, ilustró.
Astillero
Ohuira: “diálogo” y “hechos consumados” // Engaño de Semarnat // Litiga contra comunidades // Pruebas documentales
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
La Jornada
Podría servir para un estudio académico la serie de engaños, simulaciones, complicidades, división social y trampas legales que durante más de 12 años han sufrido las comunidades directamente afectadas por la construcción de una planta de amoniaco en la bahía de Ohuira, en el municipio sinaloense de Ahome.
Impulsado originalmente (tiempos del peñismo y su corrupción) por un amasijo de intereses en el que convergieron el entonces gobernador “independiente” Mario López Valdez (Malova), su secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros, y el ex gobernador y ex candidato presidencial priísta, Francisco Labastida Ochoa, y su hijo, el proyecto fue retomado con entusiasmo durante el obradorismo y, en consecuencia, por la actual presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo.
Con enjundia digna de mejores causas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a cargo de Alicia Bárcena, ha cerrado la más reciente fase de este proceso de imposición de tal planta de amoniaco con un abierto litigio contra las comunidades afectadas y a favor de la empresa, Gas y Petroquímica de Occidente, de dominante capital suizo y alemán.
Con un desdén absoluto por la opinión, los estudios y las pruebas de las comunidades contra dicha planta, Bárcena ha desatendido, a menos que todo haya sido un juego de apariencias, la indicación, en mayo de 2025, para que fuera a dialogar con las cuatro comunidades directamente afectadas; a más de un año de que incluso ella prometió personalmente ir a aquella zona, y de una segunda instrucción presidencial este mayo, sigue sin “dialogar”.
En realidad, la visita y el “diálogo” ya son absolutamente irrelevantes. Mientras se mantenían esos señuelos, la Semarnat sentenciaba a la derrota legal a los opositores a la planta, pues el 31 de marzo de este año, Julio César García Vergara, director general de Impacto y Riesgo Ambiental de la secretaría mencionada, mediante oficio SRA/DGIRA/DG-02639-26 informaba al juez Adalberto Bañuelos, quien resolvería el juicio de amparo 215/2026-78, que las objeciones de las comunidades, promovidas por Manuel Antonio López Leal, eran, a juicio de Semarnat, algo “considerado materialmente consumado, porque ha surtido todos sus efectos y en contra del mismo resulta improcedente” conceder dicho amparo.
El 23 de abril de este año, mediante oficio UCAJ/112/3630/2026, Lucía Sandoval Martínez, coordinadora de lo Contencioso Administrativo y Judicial de la Semarnat, agregó en 11 cuartillas otra estocada gubernamental: alegó ante el mismo juez Bañuelos que los quejosos (las comunidades directamente afectadas) plantearon sus agravios en forma extemporánea y, por ello, significaban una “aceptación tácita”, además de fundarse en “apreciaciones subjetivas” a partir de una “proyección hipotética de posibles afectaciones futuras” y ante “actos consumados de manera irreparable”, por lo cual Semarnat pidió al juzgador “negar el amparo a la quejosa por las razones expuestas”.
Tal cual, el juez falló en contra. Sin embargo, en mayo, a unos días de la sentencia, que será recurrida en segunda instancia, desde la mañanera presidencial se escucharon exhortaciones a continuar el diálogo, buscar soluciones y, claro, que la largamente omisa secretaria Bárcena al fin fuera a la bahía de Ohuira. Para preparar tal visita fue a Topolobampo una comisión del gobierno federal; mientras se reunía con representantes de las comunidades, desfilaban en la zona enormes aparatos provenientes de Alemania para ser instalados en la planta de amoniaco, lo que aceleró la protesta ya no sólo de comunidades, sino de habitantes de Los Mochis y Topolobampo.
Ayer estuvo allá otra comisión, encabezada por un subdirector de Conagua, para seguir “dialogando” y “buscar soluciones” ante “hechos consumados” que el gobierno federal pretende imponer al costo que sea, incluso con la apertura de carpetas de investigación contra dirigentes que han reiterado estar dispuestos a dar la vida con tal de proteger su medio ambiente, cultura y forma de vida.
Chihuahua: el momento de la fractura
SIMÓN VARGAS AGUILAR*
La Jornada
La muerte de dos agentes de la CIA en circunstancia no aclaradas debidamente en la Sierra Tarahumara de Chihuahua durante un operativo contra narcolaboratorios, podría convertirse en la manifestación más clara, hasta ahora, de una fractura profunda en la relación de confianza entre el gobierno federal de México y el de Estados Unidos.
Lo que revela este trágico suceso es que Washington ha dejado de depositar su fe en las instituciones federales mexicanas para combatir lo que considera una amenaza directa a su seguridad nacional: el narcoterrorismo; en su lugar, ha comenzado a tejer alianzas directas con gobiernos estatales y quizá Chihuahua, bajo el liderazgo de la gobernadora Maru Campos Galván, parece ser el inicio de esta nueva estrategia.
Durante décadas, las relaciones de inteligencia y seguridad entre México y Estados Unidos estuvieron cuidadosamente canalizadas a través de protocolos bilaterales diseñados para mantener cierto equilibrio. La DEA mantenía canales directos y operativos a través de la campaña contra el narcotráfico, coordinándose con la entonces Procuraduría General de la República (PGR) y compartiendo información con la Policía Federal y de Caminos; el FBI se ha enfocado en procuración de justicia, extradiciones y casos transfronterizos y por su parte, la CIA había mantenido vínculos con las instancias de inteligencia mexicanas, por ejemplo, con la Dirección Federal de Seguridad (DFS), luego con la Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y más recientemente con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
Esta arquitectura, aunque compleja y con sus bemoles había permitido una coordinación que, al menos en la superficie, respetaba la cadena de mando federal mexicana; hoy ese modelo parece haber colapsado. El gobierno estadunidense, cansado de la percepción de ineficacia, corrupción o incluso complicidad y traiciones en ciertos niveles, parece haber optado por lo que considera más eficiente que es tratar directamente con estados fronterizos o con alta incidencia delictiva. Chihuahua podría ser el parteaguas para una nueva tendencia que podría extenderse a otras entidades y municipios o bien a acciones unilaterales.
El discurso público en México, lamentablemente, se ha centrado en otros aspectos, se discute si los agentes participaban o no en un operativo, si la gobernadora lo sabía o lo autorizaba, y si se violó la soberanía nacional y hasta el momento, no existe información certera, pública y comprobable que disipe las dudas. Lo que sí es evidente es el uso político inmediato del caso, desde el primer momento, políticos y funcionarios públicos de Morena se lanzaron a desprestigiar a Maru Campos; tal parece que se olvida qué es la CIA y para qué existe, ya que es una instancia profesional y confiable del gobierno de Estados Unidos para misiones especiales concretas.
Incluso resurgió el supuesto juicio político impulsado por Javier Corral, ex gobernador y ahora senador por Morena, quien había presentado denuncias relacionadas con presuntos actos irregulares durante su administración y un intento de detención en 2024. Posteriormente, diputados locales de Morena fomentaron intentos de destitución o juicio político contra la mandataria panista, argumentando violaciones a la Ley de Seguridad Nacional.
Aunque algunos adeptos a Morena pensaron en ocupar la situación en Chihuahua contra la gobernadora el panorama cambió significativamente, por lo que los diputados de Morena “olvidaron” de manera sorpresiva avanzar en la ratificación de acciones contra Campos Galván e incluso Javier Corral, por su parte, emitió un comunicado en el que desistió de sus impugnaciones, argumentando que no contribuiría a una “campaña de victimización mediática”. El giro es tan abrupto que resulta sospechoso, porque sugiere que, más allá del ruido político interno, existen presiones externas que obligan a replantear la estrategia de confrontación.
El punto verdaderamente delicado, y que pocos se atreven a comentar con claridad, es el significado estratégico de que la CIA y otras agencias estadunidenses busquen ahora acuerdos de coordinación, alianzas tácticas y operaciones especiales directamente con gobiernos estatales; y es que para ellos el narcotráfico ha mutado en narcoterrorismo porque controla territorios, desafía al Estado y genera violencia que desborda fronteras.
Para Washington, esto ya no es un problema de un vecino incómodo, es una cuestión de seguridad nacional que justifica acciones unilaterales o bilaterales selectivas y podría traducirse en aliarse con estados como Chihuahua, que demuestran mayor disposición operativa y menos burocracia federal, lo que representaría una opción más efectiva.
Esta fractura no surge de la nada, se ha gestado en medio de una creciente desconfianza y de un aumento en las presiones estadunidenses, lo que ha implicado sanciones, visas canceladas, y la amenaza latente de designaciones unilaterales.
La muerte de los agentes de la CIA en Chihuahua marca un antes y un después, no porque Estados Unidos nunca haya operado en México, su presencia es histórica, sino porque ahora lo hace de forma más abierta y selectiva, ignorar esta fractura sería muy delicado.
La coordinación y la confianza deben reconstruirse, pero sobre bases realistas como una profunda reforma de nuestras instituciones de seguridad e inteligencia. La fractura está abierta, cerrarla requerirá humildad, disposición, inteligencia y, sobre todo, buenos resultados.
* Consultor en temas de seguridad, inteligencia, educación, religión, justicia, y política.
