Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Smart Business Corp, la estafa millonaria
Hoy en día es público, porque ya se ha denunciado, el enorme hoyo en que se encuentran miles de familias que creyeron en las promesas de Smart Business, y que se encuentra en serios problemas de liquidez.
Proceso
Smart Business Corp se promocionaba en todo el país como una empresa que daría la paz financiera a las familias, con ganancias seguras en dólares e intereses mayores a las que dan los bancos. Pero esa promesa se ha convertido en una pesadilla para miles de familias que ya perdieron no solo su dinero, sino también casas, departamentos, autos y ahorros.
Ante esta gran estafa que ya es un escándalo nacional, las familias han buscado el amparo en las fiscalías, pero están entrampadas en los laberintos y vacíos legales porque Smart Business Corp no está registrada como una entidad financiera regulada ni supervisada por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Conducef) que es el organismo descentralizado del gobierno sectorizado a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Como no está registrada como entidad financiera con capacidad de invertir, los miles de familias defraudadas se topan con una pared legal y solo pueden buscar la justicia en contra de las personas que los llevaron a meter su dinero en ese esquema piramidal. En este caso un personaje: Ernesto Reséndiz López, graduado como Ingeniero Industrial de la Universidad Panamericana y estudios en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).
Afamado por ser un precursor de este tipo de inversiones fraudulentas, Ernesto Rezéndiz desde el 2010 ha impulsado Smart Business Corp creando no solo la pirámide de inversión sino todo una red nacional e internacional de promotores que a cambio de un pago en dólares enganchan a la gente, incluso en propio seno familiar.
De acuerdo con el despacho de abogados Daza Aránguez Consulting que representan a un grupo de afectados por Smart plus como también se denomina a Smart Business Corp, Ernesto Reséndiz López es ciudadano mexicano que desde hace 26 años creó su primer esquema piramidal llamado “Tanda entre Amigos” y luego también lanzó el proyecto piramidal llamado Smart Business Corp, que copiaba el mismo diseño que el anterior.
“Estos dos sistemas acabaron colapsando en unos pocos años y Ernesto Reséndiz López lanzó en 2014 IBF International, otro esquema piramidal que prometía grandes beneficios con tan solo publicar una vez al día en redes sociales. Al poco tiempo, las autoridades de Ecuador iniciaron investigaciones que terminaron con el encarcelamiento de Ernesto Reséndiz López y el cierre de IBF International por ser una red delictiva de captación masiva utilizando la falsa promesa de generar enormes beneficios con una pequeña inversión”.
En su investigación el despacho de abogados precisa que, en el año 2016, Reséndiz López relanza su antigua marca Smart Business Corp a nivel global, “que con el paso de los años sufrirá numerosos cambios para evadir el control de las autoridades, utilizando el concepto educación para ocultar una estudiada trama delictiva de captación de capitales con el único fin de expoliar a sus decenas de miles de inversores. Una compleja trama societaria”.
Indican los litigantes que Reséndiz López crea la empresa en la República de Vanuatu con una regulación financiera que usa de pretexto para justificar su actividad financiera, “pero la propia regulación de la República de Vanuatu no les autoriza a captar capitales, por ese motivo se utiliza el Bitcoin (BTC) para participar en sus llamados ‘planes de ahorro’ que no son nada más que ofertas de valores ofreciendo rentabilidades fijas imposibles de hasta el 8% mensual”.
Es así como Reséndiz, va a los mercados financieros en la búsqueda de vincularse con alguna empresa financiera, bróker regulado o proveedor de liquidez bancario. Sin lograrlo mantiene el sistema piramidal para atraer inversionistas a los que defraudaría.
Hoy en día es público, porque ya se ha denunciado, el enorme hoyo en que se encuentran miles de familias que creyeron en las promesas de Smart Business, y que se encuentran en serios problemas de liquidez. Aquellos que metieron sus ahorros o que vendieron sus propiedades para tener ganancias en la popular pirámide de inversiones, ahora ya no tienen posibilidad de recuperarlas.
Smart Business Corp, conocida como Smart Plus, cautivó a miles de personas que decidieron invertir con la promesa de rendimientos del 10% mensual y pagos en Bitcoin. Al principio quienes invertían recibían las ganancias, pero poco a poco dejaron de recibirlas y cuando pedían retirar su dinero la respuesta era desoladora, no hay dinero.
Desde 2023 Smart Business Corp empezó a mostrar problemas cuando las personas empezaron a presentar problemas para obtener el dinero de vuelta. Cuando lo hacían la respuesta era que los rendimientos de inversión aumentarían en los próximos días, pero en los hechos no había dinero.
A partir de entonces y hasta la fecha ya no están pagando los rendimientos de la inversión. Ernesto Reséndiz, CEO de Smart Business Corp tuvo una reunión en Zoom para tratar de aclarar la situación, pero la situación empeoró cuando admitió problemas de liquidez, por lo que no es posible realizar los pagos a las personas.
Ahora, con desolación han comenzado a salir los testimonios de las víctimas que ya no tienen la esperanza de recuperar su dinero, pues la mayoría de las inversiones Smart Business Corp ya las utilizó para pagar réditos que supuestamente se obtuvieron de ganancias de negocios inexistentes o que sí existieron, pero sin los rendimientos prometidos.
Razones
Ciencia o asistencialismo: dos modelos
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Excelsior
Para mi padre, Emilio, que siempre fue mi faro.
La presidenta Sheinbaum explicó con claridad, refiriéndose a la epopeya de Artemis II, por qué el modelo económico de la 4T está destinado, como lo vemos día con día, al fracaso. La mandataria, una doctora en física, se preguntó si los recursos económicos destinados a la exploración lunar no deberían utilizarse en mejorar la calidad de vida y combatir la pobreza extrema de millones de personas, dijo que, aunque reconocía el avance tecnológico, “siempre va a quedar la pregunta” sobre la prioridad del gasto, sobre si deberían hacerse esos programas mientras existe pobreza en el mundo. En otras palabras si era mejor invertir en ciencia o en asistencialismo social.
Si esa fuera la lógica, la humanidad no hubiera avanzado tecnológicamente nunca, viviríamos en la edad de piedra, quizás la más igualitaria de la historia, nadie tenía nada, salimos de ella por el fuego y el uso de herramientas. No se comprende que el desarrollo, la tecnología, la inversión en la innovación y la búsqueda de nuevas metas es lo que ha cambiado la historia. Y lo que hace próspero a un país. Menos aún se comprende todo lo que está detrás de la actual carrera especial que definirá algo tan intangible hoy como la nueva cosmografía política. Por eso en esta carrera están Estados Unidos y China, la India Rusia y la Unión Europea, pero también muchos otros países y empresas que participan de alguna forma en ella, tratando de obtener parte de esos beneficios.
México no tendría que ser ajeno a ese proceso: el tamaño de mercado de la industria aeroespacial se estimaba en 11 mil 200 millones de dólares en 2024 y podría llegar a 22 mil 700 millones de dólares en 2029, con un crecimiento anual cercano al 15.18 por ciento, cuando nuestra economía prácticamente no ha crecido en los últimos ocho años. Son todas inversiones privadas sin participación del Estado.
México es el segundo productor de artículos aeroespaciales en la región, con cadenas de suministro que incluyen componentes, estructuras, propulsión y ensambles. El sector exportó más de 10 mil 700 millones de dólares, casi toda su producción. La actividad se concentra en clústeres regionales con alta especialización y certificaciones industriales, lo que le da competitividad frente a otros países. Querétaro y Guaymas, son ejemplo de ello.
El desprecio por la ciencia fue una de las marcas indelebles de la administración López Obrador. No sólo recortó drásticamente los recursos para el sector, sino que instrumentó una estrategia política de deslegitimación, presentó a los investigadores y científicos como parte de una élite desconectada del pueblo y sospechosa de defender intereses corporativos, lo que sirvió como coartada para una política de austeridad que golpeó a instituciones, centros de investigación y programas estratégicos.
La ciencia dejó de ser vista como una inversión de largo plazo y pasó a tratarse como un gasto prescindible. Se redujeron apoyos, se debilitaron fideicomisos, desaparecieron becas, se frenaron proyectos y se concentró la toma de decisiones en el gobierno federal. En vez de fortalecer capacidades científicas, el gobierno optó por centralizar, recortar y sospechar de quienes producían conocimiento. Hubo fiascos asombrosos, como el intento de producir la vacuna Patria.
El problema no fue sólo la falta de dinero, sino el desprecio político hacia la ciencia. El obradorismo nunca entendió que un país que aspira a desarrollarse necesita una comunidad científica sólida, autonomía intelectual y financiamiento sostenido y, sobre todo, ligado a procesos productivos. En cambio, se impulsó una visión ideológica y defensiva, en la que la ciencia quedó subordinada al relato presidencial y a la lógica de la austeridad. Esa combinación generó no sólo menos recursos, sino también un mensaje peligroso: que investigar, cuestionar y producir conocimiento podía convertirse en una actividad incómoda para el poder.
Lo más grave fue que el conflicto con el sector científico se convirtió en parte de una narrativa más amplia contra órganos autónomos, especialistas y élites técnicas. En lugar de reconocer a los científicos como aliados del desarrollo nacional, los trató con sospecha. Así, el daño no fue únicamente presupuestal: fue institucional, simbólico y político. México terminó el sexenio con una comunidad científica golpeada, sin respaldo y distante del Estado.
Los recortes tuvieron un impacto directo y acumulativo: el apoyo a proyectos de investigación cayó de mil 734 en 2019, a 758 en 2020, y para 2021 apenas sumaban 108, lo que refleja una contracción fuerte del financiamiento público. Los recortes no sólo afectaron proyectos individuales, sino también a los centros de investigación que los sostienen. El gasto en investigación científica y desarrollo experimental cayó a niveles comparables con 2011, lo que debilitó la cadena completa de innovación, no sólo la ciencia académica.
Todo fue así: desde el rechazo al fracking y a las semillas genéticamente mejoradas hasta a la innovación y las inversiones en el sector energético o el desprecio a la ciencia y las matemáticas en la educación pública. Se anunció con bombos y platillos la agencia espacial mexicana, que ha muerto entre denuncias de abandono material y presupuestal.
Por eso no crecemos, no mejoramos la calidad de vida de la población, no tenemos más científicos ni mejores estudiantes, no estamos insertos en un modelo de desarrollo que genere prosperidad y crecimiento. La 4T sigue pensando que es más importante distribuir dinero para ganar votos que invertir en ciencia, tecnología, producción innovadora. Son dos modelos de país.
Juegos de poder
La peligrosa victoria cultural de la 4T
LEO ZUCKERMANN
Excelsior
El presidente chino, Xi Jinping, abiertamente rechaza el asistencialismo del Estado. Critica la mentalidad de esperar ayuda de éste. Por el contrario, promueve la autosuficiencia y autosuperación. En su visión, el Estado ayuda, pero no sustituye el esfuerzo individual.
Xi ha entendido, y así lo ha dicho, que, si el Estado da demasiado sin exigir nada, puede crear una sociedad pasiva.
No sólo se trata de un problema económico, sino moral y social porque reduce el esfuerzo, debilita la disciplina y genera inestabilidad a largo plazo.
Los apoyos en China existen, pero con el objetivo de incentivar la generación de ingresos. Hay programas de empleo vinculados a subsidios, capacitación obligatoria en zonas pobres y reubicación de comunidades a zonas productivas. La lógica es que el Estado ayuda, pero empuja a que la gente se vuelva autosuficiente. Allá se promueve una cultura del esfuerzo y mérito con autosuficiencia nacional e individual.
Muy diferente en el México asistencialista de hoy, donde existe un gran consenso de que el gobierno debe otorgar apoyos directos a la población, particularmente dinero en efectivo, a cambio de nada.
Al Estado se le concibe como un cajero automático al que hay que sacarle todos los billetes posibles.
Es un asistencialismo que va de la mano del clientelismo electoral. Nadie regala dinero gratis, ni siquiera el Estado. Aunque la llamada “Cuarta Transformación” tenga una retórica de ayudar a los más pobres, los apoyos en efectivo los reparte con el fin de mantenerse y acrecentar su poder.
Morena ha refinado el modelo con un ejército de “servidores de la Nación” encargados de operar los programas sociales, como las pensiones para adultos mayores, becas educativas, subsidios a personas con discapacidad y apoyos a las comunidades rurales. A la vez que llevan los padrones, los servidores influyen en los beneficiarios para movilizarse y votar a favor del partido gobernante.
Ha sido tal el éxito del asistencialismo/clientelismo de la 4T, que son pocos los que advierten que estos programas no resuelven el problema de fondo de la pobreza y desigualdad y sí genera una crisis fiscal.
Cuando el Estado comienza a repartir dinero en efectivo, la gente cada vez quiere más. Los que no recibían se quejan y presionan para también obtener beneficios. Los que sí lo hacían demandan incrementos. Nadie se siente satisfecho. La clientela gradualmente se torna más exigente. Las demandas por aumentar los apoyos crecen como bola de nieve. Y los gobernantes, como no usan su dinero, sino el del erario, suelen aceptar los incrementos al punto de que llegan a quebrar las finanzas públicas.
Cuando se está en la fiesta, nadie quiere hablar de la cruda del día siguiente.
Ni siquiera la oposición.
En México, incluso es al revés. La oposición promete ampliar la fiesta. Viendo lo popular que son los programas asistenciales/clientelares, anuncian su intención de incluso aumentarlos.
Durante su campaña presidencial pasada, Xóchitl Gálvez propuso, por ejemplo, bajar la edad para recibir la pensión de los adultos mayores de 65 a 60 años.
Ahora que están incrementándose los precios internacionales de los combustibles por la guerra en Oriente Medio, los panistas exigen que el gobierno otorgue más dinero en subsidios a los productores agrícolas para compensar el aumento de los fertilizantes. También quieren que el gobierno incremente el subsidio al diésel, que ha generado inconformidades en los transportistas.
Ahí está la peligrosa victoria cultural de la 4T.
El PAN, al igual que el PRI y MC, no ofrecen ninguna alternativa al modelo asistencialista/clientelar. Similar a Morena-PT-Verde, lo que les importa es ganar popularidad y votos aliviando con dinero en efectivo los problemas de hoy de diversos grupos sociales. Soslayan, sin embargo, los problemas de fondo que se resuelven con políticas de desarrollo de mediano plazo invirtiendo, por ejemplo, en infraestructura, educación y salud.
China ha sacado a unos 800 millones de la pobreza equivalentes a 57% de la población; hoy, prácticamente ya no existe la pobreza extrema. Acá, en cambio, durante el sexenio de AMLO salieron 13.4 millones de la pobreza equivalentes a 10% de toda la población y sigue habiendo siete millones en pobreza extrema.
Siendo China una dictadura, el partido gobernante no tiene que preocuparse por conseguir votos repartiendo dinero. Aquí, en México, Morena cada día tiene que gastar más dinero para procurarlos.
Más temprano que tarde, esto acabará por quebrar las finanzas públicas del país.
Astillero
Giros discursivos y legales // Encarar al movimiento social // Diseño proempresarial // “El Estado no puede hacer todo”
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
La Jornada
En San José Chiapa, Puebla, la presidenta Sheinbaum encaró este sábado a quienes se manifestaban contra un Polo de Economía Circular para el Bienestar (Podecibi) que implica un tiradero de basura para reciclar, el cual se pretendía instalar originalmente en Hidalgo, pero, en consulta ciudadana, fue rechazado por 63 por ciento de los participantes.
De manera enérgica, con un dedo índice en alto, la Presidenta reconvino a los mani-festantes por haber sostenido sus consignas deprotesta mientras transcurría el acto oficial re-lacionado con viviendas. Si ya se les había ofre-cido que se les escucharía, ¿por qué insistir en eldescontento sonoro?, fue la postura de Shein-baum, quien, por lo demás, ofreció a los oposi-tores que se les atendería y se buscarían con-sensos, pero que ellos debían escuchar a la vez los argumentos de secretarios gubernamentales a favor de la citada planta de reciclaje.
Al día siguiente, domingo, la presidenta Sheinbaum soltó en Huamantla, Tlaxcala, una frase que suaviza, en el mejor de los casos, o deprecia, el discurso político e ideológico hasta ahora sostenido por la denominada Cuarta Transformación: “el Estado no puede hacer todo, requiere necesariamente la coordinación con la iniciativa privada, y por eso buscamos un modelo integral donde el pueblo viva mejor y, al mismo tiempo, haya más inversiones para generar mejores empleos, con mejores salarios”.
Las palabras de la Presidenta forman parte de un proceso abierto de adecuación a intereses empresariales, que en fechas recientes ha tenido momentos polémicos como la presencia mundialista de propaganda de Coca-Cola en la conferencia mañanera de prensa, la visita de la directiva del poderoso y voraz fondo de inversiones BlackRock y la ideológicamente contradictoria apertura a la exploración de las posibilidades de impulsar un fracking “bueno”, “sustentable”.
La estrechez presupuestal de la actual administración federal y los evidentes riesgos que hora tras hora genera la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, y el cierre del estrecho de Ormuz al tráfico petrolero, han acelerado la exhibición pública de una serie de acomodos previos que se han ido realizando a favor del neoliberalismo económico.
El Plan México, los polos de desarrollo, los vehículos de propósito específico (una figura legal recién aprobada, propicia para desarrollar la alianza del sector público con el privado) y la ley de economía circular, forman parte de un rediseño que con Marcelo Ebrard en la Secretaría de Economía, Alicia Bárce-na en la del Medio Ambiente y Altagracia Gómez en la coordinación de enlace con empresarios, están impulsando privilegios fiscales, concesiones y otras fórmulas para incentivar a empresarios a invertir en proyectos que son gubernamentalmente protegidos en cuanto a protestas sociales de defensores del medio ambiente, los derechos humanos y los intereses de las comunidades.
En aras de impulsar los polos de desarrollo y demás proyectos marcadamente pro empresariales, los gobiernos, comenzando por el federal, desoyen las denuncias y protestas e intentan descalificar por la vía propagandística a activistas y organizaciones que mantienen distancia crítica o abierta oposición a la izquierda electoral y la corriente gobernante.
Lo sucedido en San José Chiapa, ante un movimiento que ha estado denunciando graves anomalías regionales (el tiradero de basura reciclable, por ejemplo, tendría “auditoría ambiental voluntaria” que los propios empresarios realizarían para que la Semarnat los “valide”) y las palabras presidenciales en Huamantla muestran una preocupante tendencia en el gobierno federal que se endereza a acallar y estigmatizar la crítica y movilizaciones sociales, a la vez que una creciente conciliación, por usar un término suave, con los sectores empresariales.
Y, mientras Trump, luego de inducir el fracaso de las negociaciones en Islamabad, ordena a partir de hoy un bloqueo naval en Irán.
México SA
MCCI, autorización denegada // Casar-Claudito: circo y maroma // No más filantropía evasora
CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA
La Jornada
Acostumbrada a lograr sus objetivos mediante el escándalo mediático, chantaje “democrático” y, en plan de mártir, con lágrimas de cocodrilo, la “organización civil sin fines lucrativos” (ella misma dixit), arropada por la ultraderecha autóctona y foránea, se ha topado con pared a la hora de la legalidad: Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI, con un par de “filántropos” visibles, María Amparo Casar, la impúdica lady pensión, y Claudio X. González junior, fracasado ajonjolí de todos los moles reaccionarios) ya no evadirá al fisco “legalmente” –como lo hizo desde 2016–, porque le fue revocada la autorización de “donataria autorizada”.
En la última semana de marzo, MCCI fue notificada en tiempo y forma por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), y a partir de esa fecha la “organización no gubernamental” (aunque entre sus financiamientos goza de los dineros de la Fundación Nacional para la Democracia, una de las máscaras de la CIA) desató una campaña mediática en contra de la autoridad que lo dispuso con base en los términos de ley, algo intolerable para la megalomanía de la derecha autóctona y sus patrocinadores foráneos. Y, ante tal panorama, no se le ocurrió mejor idea que victimizarse, por tratarse, dijo, de una acción “por razones políticas”, tomada, obviamente, por “un gobierno represor”.
La realidad es diametralmente opuesta al contenido de dicha campaña mediática. La historia es la siguiente: en junio de 2016 (a escasos meses de su fundación, en el gobierno de Peña Nieto), MCCI obtuvo su registro como “donataria autorizada”, al presentarse como una organización de “investigación científica o tecnológica” (aunque públicamente se reconoce como “comprometida con la consolidación del estado de derecho en México”), para lo cual, el entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt, por esas fechas a cargo de Enrique Cabrero Mendoza) le otorgó la constancia respectiva.
Ocho años después (mayo de 2024), aquella perdió vigencia al modificarse la ley del Conacyt y convertir al organismo en el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías. A partir de esa fecha, a MCCI se le solicitó acreditar sus actividades para, si fuera el caso, reincorporarla al padrón de donatarias autorizadas. Pero no lo hizo, por lo que en enero de 2025 la autoridad fiscal revocó su autorización. En lugar de intentar su acreditación, promovió un amparo contra la decisión del SAT, mismo que en junio de ese mismo año le fue negado por un juzgado de distrito.
Pero la historia sigue: en septiembre de 2025, y para los mismos fines, MCCI solicitó una nueva autorización al SAT, pero ya no como una organización dedicada a la “investigación científica o tecnológica”, sino para “actividades asistenciales”, con todo y que dice realizar las mismas que antes no acreditó. Ni siquiera ese “detalle” modificó, confiando en la impunidad de siempre.
Entre maroma y maroma de María Amparo Casar y el junior Claudio, el 25 de marzo el SAT rechazó la petición de la autorización, ya que el documento que presentaron no especificaba cuáles serían sus “actividades asistenciales” que dicen realizar y que, supuestamente, una “autoridad” de Chihuahua avaló para una “organización civil” que despacha en la Ciudad de México y se victimiza por ser, alude, una cuasi “perseguida política”.
El SAT explica que al cierre de marzo pasado tiene registradas a 10 mil tres donatarias autorizadas, las cuales, durante 2025, obtuvieron 59 mil 981 millones de pesos en donativos.
A la fecha se ha revocado la autorización para recibir donativos a 270 organizaciones (2.7 por ciento del padrón), por incumplir las obligaciones que establece la Ley del Impuesto Sobre la Renta. En todos los procedimientos de revocación se otorgó un plazo de 10 días hábiles, y hasta dos prórrogas de 10 días hábiles, para subsanar las omisiones.
Un 63 por ciento de las donatarias autorizadas se dedican a “actividades asistenciales”; 14 por ciento, a educativas; 6 por ciento, al sector cultural, y sólo uno por ciento a investigación científica y tecnológica. El resto, a otro tipo de rubros.
Por cierto, nada mal estaría que la autoridad fiscal revisara a la Fundación Vamos México, de Martita Sahagún (originalmente el pedófilo Marcial Maciel estuvo junto a ella), otra “organización civil sin fines de lucro”, que en el sexenio de su marido se hinchó de dinero aprovechando la estancia en Los Pinos.
Las rebanadas del pastel
En el cuento de nunca acabar, la marioneta Trump sigue al pie de la letra las instrucciones de su titiritero Netanyahu: ahora va por el estrecho de Ormuz. ¿Y el alto el fuego?
