Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
El efecto bumerán de la Reforma electoral 2026
Morena podría llevarse la mayor tajada del pastel presupuestal para la elección de 2027 y verse beneficiado para la elección de 2030, tanto en presupuesto como en representación legislativa.
Proceso
La locomotora legislativa de Morena está más que lista para aprobar la reforma electoral a mediados de año para aplicarse en el proceso del 2027 en el cual se renovará la Cámara de Diputados, 17 gobiernos estatales y 31 congresos locales. Una elección clave para la continuación del proyecto transexenal de Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, las decisiones que se tomen en la reducción de curules, presupuesto y representación plurinominal podrían tener un efecto bumerán en las próximas elecciones, pues afectarían los pactos políticos que han tenido con otros partidos, principalmente con el Verde y del Trabajo, que le han dado la mayoría y el control en el poder legislativo y algunos gobiernos estatales.
Todo parece indicar que la ruta ya está trazada. En febrero entrara la iniciativa de reforma electoral a la Cámara de Diputados para su discusión y realización de foros, y en marzo o abril sería aprobada la iniciativa presidencial para que en mayo o julio, incluso si es necesario en un periodo extraordinario, se aprueben los cambios a leyes secundarias para alinearlas con la reforma electoral.
“Sería más o menos en el mes de marzo, mediados de marzo, para que nos dé tiempo para las reformas en materia secundaria, mandarla a los estados. Recuerden que es constitucional, se requiere la aprobación del permanente, es decir, de la mitad más uno, cuando menos, de los congresos locales en las entidades federativas, regresarlos, hacer el cómputo de constitucionalidad y empezar la reforma a nivel secundario en la ley electoral”, explicó hace unos días el líder de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal.
Pablo Gómez. Impulso a la reforma electoral. Foto: Montserrat López.
Por el gobierno federal el eterno legislador Pablo Gómez encabeza la comisión designada por la presidenta Claudia Sheinbaum para la formalización de su propuesta de reforma electoral, en el que se mantienen como ejes fundamentales la revisión de las candidaturas plurinominales, revisar la estructura de la organización electoral para determinar si es necesario preservar a los Organismos Públicos Locales Electorales, disminuir el presupuesto y establecer requisitos para los nuevos partidos en cuanto a participar sin alianzas en su primera elección y alcanzar al menos el 3% de la votación para mantener el registro más allá de 2027 y poder contender en 2030.
Además, se prevé la elección de consejeros electorales mediante voto popular, reducción de estructura y funciones del Instituto Nacional Electoral (INE).
Aunque será en los próximos días cuando se tenga la propuesta de reforma electoral de la presidenta Sheinbaum, los ejes mencionados ya fueron rechazados por los partidos de oposición y parcialmente aceptados por el Partido Verde y el Partido del Trabajo, que han sido aliados fundamentales del gobierno y de Morena para la aprobación de reformas fundamentales para el proyecto de la Cuarta Transformación.
La oposición mira la iniciativa gubernamental como una amenaza a su representación legislativa. Tanto el Partido Verde como el del Trabajo se han mantenido vivos gracias a las elecciones plurinominales, mientras que los otros partidos como el PRI, PAN y Movimiento Ciudadano verían también mermadas sus filas en caso de que se reduzcan o desparezca la vía de la representación proporcional.
Morena, por sí misma, no tiene la mayoría en el Poder Legislativo, alcanza un poco más del 50%, por lo que ha tenido que negociar tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado para tener los votos suficientes a fin de aprobar reformas fundamentales para su proyecto como fue la del Poder Judicial.
Los partidos aliados y los de oposición no ven con buenos ojos que se les vaya a reducir el presupuesto en las elecciones de 2027. Para el 2025 en conjunto PAN, PRI, PT, PVEM y Movimiento Ciudadano recibieron 135 mil millones pesos y Morena por sí solo 75 mil millones.
Morena podría llevarse la mayor tajada del pastel presupuestal para la elección de 2027 y verse beneficiado para la elección de 2030, tanto en presupuesto como en representación legislativa. Sin embargo, estarían en riesgo las alianzas que ha mantenido y con las cuales ha logrado las reformas fundamentales del proyecto de la Cuarta Transformación.
Las discusiones y negociaciones serán complicadas en la Cámara de Diputados, podría haber rupturas en las alianzas que ha tenido y Morena tendría un efecto negativo bumerán en las elecciones venideras, se quedarían sin alianzas y no alcanzarían la mayoría para las siguientes reformas pendientes.
Por cierto, PVEM y PT ya plantean que no apoyarían a Morena en algunas elecciones a gobernador, por lo menos en San Luis Potosí y Zacatecas podrían romper la alianza.
Razones
“Resultados tangibles”
El Cártel de los Soles es una plataforma de complicidades y protección operada desde ámbitos políticos y militares de Venezuela.
Jorge Fernández Menéndez
Excelsior
La presidenta Claudia Sheinbaum habló, nuevamente, con su homólogo estadunidense, Donald Trump, luego de una semana de constantes advertencias del mandatario de que podría haber intervenciones terrestres contra cárteles de la droga, incluso en México, y de una conversación entre el secretario de Estado, Marco Rubio y el canciller Juan Ramón de la Fuente. Fue, se informó, una llamada pedida con Trump por la Presidenta, que duró poco más de diez minutos.
Como siempre, se dijo que la conversación fue productiva, en la mañanera se insistió en que no habrá intervención de Estados Unidos en México y que se reforzará la colaboración. Está bien, pero para saber el tono real de la conversación y cómo está la relación entre los dos países, hay que ir al comunicado del departamento de Estado del día anterior, luego de la plática de Rubio y De la Fuente.
Dice el comunicado, divulgado en Washington, que Rubio reafirmó el compromiso de Estados Unidos contra el “narcoterrorismo” y urgió a México a tener “resultados tangibles” para desmantelar redes violentas en México, detener el tráfico de fentanilo y armas, protegiendo así a su país y al hemisferio. Las palabras “resultados tangibles” son claves en todo esto. Y quieren decir que EU quiere mucho más en el combate contra estos crímenes, incluyendo, como hemos dicho, a los cómplices y protectores políticos de los cárteles.
El sentido del tema es inocultable. No creo que en el corto plazo el presidente Trump esté planteando una intervención en México (tampoco en el mediano o largo plazo) pero cada día que pasa existen mayores presiones para otro tipo de acciones, preferentemente encubiertas, contra grupos criminales para lo que es el objetivo de la Casa Blanca: los cómplices, patrocinadores, protectores políticos de los grupos criminales. Operaciones encubiertas como la que terminó con la detención de Ismael El Mayo Zambada, por ejemplo.
El Cártel de los Soles, a diferencia del Tren de Aragua, nunca fue un cártel en sí: se trata de una plataforma de complicidades y protección operada desde ámbitos políticos y militares de Venezuela para propiciar, proteger y controlar el tráfico de drogas. No creo que Nicolás Maduro o Diosdado Cabello hayan estado organizando, ellos mismos, un cargamento de cocaína hacia México o EU: lo que hacían, algunos seguramente todavía tratarán de hacerlo, es establecer las condiciones para que los grupos criminales pudieran llevarlo a cabo, los protegían, les daban cobertura (Maduro como canciller les daba hasta pasaportes expedidos, por cierto, en la embajada de Venezuela en México) y les cobraban por esos servicios.
Esa plataforma servía también para desestabilizar a otros países y ofrecerles apoyo a sus aliados. Lo de Ecuador y Perú (también México) ha sido paradigmático en ese sentido. Que la fortuna descubierta a Maduro, hasta ahora, ronde los 3 mil 800 mdd lo explica. Para eso sirven las complicidades y protecciones de los políticos a los grupos criminales: para enriquecerse. Por eso deben ser desmanteladas esas estructuras. Todo lo que está haciendo bien el gobierno federal en el ámbito de la seguridad queda descontextualizado sin esos golpes, sin quitar esas cabezas. Lo vemos en el crimen organizado, en el narcotráfico y en el contrabando de combustible: hay golpes importantes, pero no puede ser que en esos delitos no haya un solo político o funcionario de la pasada o actual administración involucrado. Esos son los “resultados tangibles” que se demandan.
El otro tema es el apoyo a Cuba. El gobierno federal lo sigue minimizando, pero las cifras del apoyo a la dictadura cubana son millonarias, sin beneficio alguno para el país. Incluso después de la caída de Maduro se ha seguido enviando crudo a la isla o se sigue contratando y pagando a médicos.
Ayer se informó que el gobierno no sólo paga por cada médico cubano cantidades mucho mayores, tres, cuatro veces superiores, a las que gana en el mismo Seguro Social un médico residente en el país, sino que, además, hay que pagar el transporte, la comida y el hospedaje. Sin tener cifras completas, sólo de algunos estados, el IMSS gastó poco más de 2 mil mdp, o sea más de 100 mdd en hospedaje, transporte y comida de los médicos cubanos. Mientras tanto, 40 por ciento de egresados de las escuelas de medicina se quedan sin oportunidades por escasez de plazas y el bajo presupuesto, con salarios infames. Anualmente egresan 16 mil especialistas y 15 mil médicos generales que no son absorbidos por el sistema de salud. En total, se estima que unos cien mil médicos mexicanos no tienen trabajo en el sector. Sólo con lo gastado en hospedaje, transporte y alimentación se podría haber contratado a tres mil 500 especialistas mexicanos o se podrían haber otorgado dos mil 700 becas para maestrías en salud pública.
Lo más grave es que esos recursos ni siquiera van a los médicos cubanos contratados. Por cada uno de ellos se paga unos 100 mil pesos, pero cada médico recibe sólo unos 27 mil pesos, el resto se le entrega al gobierno cubano, que actúa como una enorme empresa de outsourcing. Ésa es la razón de fondo por la que ese esquema ha sido denunciado internacionalmente. Por cierto, uno de los mayores y más insistentes denunciantes, desde hace años, se llama Marco Rubio, y es el secretario de Estado de la Unión Americana.
Juegos de poder
Aquí, sólo mis chicharrones truenan
Trump quiere quedarse con el control del continente americano…
Leo Zuckermann
Excelsior
Donald Trump no se anda con rodeos. Si algo se le puede agradecer al presidente de Estados Unidos es su transparencia. Hace lo que dice y dice lo que piensa.
La operación militar que ordenó en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro la llevó a cabo para quedarse con el control del petróleo venezolano. Ni el finado Dick Cheney, quien fue director ejecutivo de la petrolera Halliburton y luego vicepresidente con Bush hijo, se atrevió a ser tan franco sobre las intenciones económicas de Estados Unidos en la invasión a Irak. Con cierto pudor, los políticos estadunidenses siempre adornaban sus verdaderas intenciones imperialistas.
Trump, no.
Trump quiere quedarse con el control del continente americano, que visualiza como la esfera natural de influencia de su país, sacando a los chinos y rusos de la región. En el Hemisferio Occidental debe dominar Estados Unidos aprovechándose de los recursos naturales que ofrece esta zona. Para tal efecto, ha recuperado la añeja Doctrina Monroe de “América para los estadunidenses” rebautizándola como la Doctrina Donroe.
Estados Unidos utilizará su fuerza económica, tecnológica y militar para dominar su esfera de influencia. En el continente no quiere Estados soberanos, sino “Estados clientes”, es decir, países que trabajen para los intereses de Washington.
En Venezuela han dejado a una presidenta con la instrucción de entregarles millones de barriles de petróleo. Delcy Rodríguez, que ayer se desgañitaba en contra del “imperialismo yanqui” como buen cuadro bolivariano, al parecer acatará el mandato de los yanquis para no terminar como Maduro en una cárcel neoyorquina.
Empoderado por lo de Venezuela, Trump quiere que Dinamarca le venda Groenlandia para agregarla como parte de su territorio nacional, que Canadá se integre como el estado 51 de la Unión Americana, que México deje de ser un país controlado por el crimen organizado y que los demás países del continente hagan lo que él dicte.
Pretende ser el amo y señor de nuestro hemisferio. Ésa es la principal consigna de la Doctrina Donroe.
De esta forma, Trump se ha convertido en la caricatura del imperialismo yanqui típica de un monero de La Jornada. El Tío Sam capitalista a ultranza, codicioso, que subyuga a los débiles del continente con su enorme poderío militar.
De repente, el estereotipo se hizo realidad.
Que los rusos se queden y controlen su esfera de influencia natural que es Europa del Este. Que los chinos hagan lo propio en Asia. Que el mundo se lo dividan las tres potencias nucleares utilizando su fuerza militar. “Así ha sido históricamente”, justifica Stephen Miller, el asesor estrella de Trump. Lo único que puede limitar mi poder es “mi moral”, argumenta el presidente. No me vengan con contrapesos internos ni con leyes internacionales. Aquí sólo mis chicharrones truenan.
Repito, se agradece la sinceridad del presidente de Estados Unidos. Ya no hay barnices ni maquillajes. Lo que hay es realpolitik bismarckiana que prioriza los intereses nacionales de Estados Unidos sobre cualquier idealismo, moral o ideología. Realismo puro y duro en las relaciones internacionales.
Y resulta que nuestro país es el vecino de la superpotencia que quiere dominar el continente americano avasallándolo.
No soy de los que piensa que no podemos hacer nada al respecto. Tampoco de los que ya se están envolviendo en la bandera lanzando consignas nacionalistas grotescas. No. México debe comportarse como un país serio que se encuentra amenazado por su vecino y principal socio comercial. Para tal efecto, el gobierno mexicano debe desarrollar una estrategia bien pensada de qué hacer frente a la estrategia de Trump.
No se trata de claudicar frente a los intereses estadunidenses, sino de saber jugar en el nuevo tablero internacional que se está desarrollando.
México no es un país impotente. Es cierto que hay una enorme asimetría en el poder que tenemos frente a Estados Unidos. Pero también es cierto que tenemos fichas para jugar.
Hasta ahora, la presidenta Sheinbaum ha capoteado bien a Trump. Sin embargo, su respuesta ha sido más reactiva que proactiva. Es hora, me parece, de que el gobierno desarrolle, precisamente, una estrategia de corto, mediano y largo plazo para enfrentarse a la visión de realpolitik de nuestro vecino.
¿Cómo nos conviene jugar con las fichas que sí tenemos?
Ya sabemos lo que pretende Trump: que sólo sus chicharrones truenen. Más allá de palabras bonitas como “soberanía” o “cooperación”, ¿qué queremos nosotros, los mexicanos, en este nuevo contexto chicharronero?
Astillero
Primera lectura: Kalimán sobrevive // Telefonema destensa // ¿Más acciones contra el crimen organizado? // SLP: veto a “ley esposa”
Julio Hernández López
La Jornada
En primera lectura pareciera que la llamada telefónica del lunes entre los presidentes de México y Estados Unidos será más beneficiosa, en lo inmediato y siempre en condición provisional, para la primera que para el segundo.
De entrada, esos casi 15 minutos de conversación permitieron desactivar los escenarios de invasión extranjera y expectativas de guerra desventajosa que promueven y saborean los opositores al proceso llamado Cuarta Transformación, aferrados a una especie de esperanza salmantina de que el ejército de Estados Unidos les preste lo que las urnas no les da.
Trump se había lanzado a anunciar nuevamente, luego del criminal ataque a Venezuela, su intención de ir por tierra contra cárteles mexicanos. Eso produjo la reacción defensiva del gobierno de Claudia Sheinbaum, que buscó un telefonema para tratar de conjurar la amenaza que ya mantenía en jubilosa espera a opositores a la 4T, en abierta evocación maximiliana encarnada ahora en el caligulesco emperador Trump.
En lo inmediato, la Casa Blanca no calificó negativamente la sesión telefónica con Sheinbaum (fue “excelente”, dijo la vocera del gobierno gringo), pero habrá que mantener la atención en eventuales filtraciones a la prensa “patriota” de Estados Unidos. Desde luego, se reconoció en ambos flancos que la conversación giró alrededor de asuntos de migración, seguridad y, sobre todo, tráfico de drogas, tema que provoca ensueño a los opositores por cuanto anhelan que implique no sólo acciones unilaterales en suelo mexicano, sino incluso incursiones estilo Venezuela para “extraer” a personajes 4T de primer o segundo nivel (es decir, federales o estatales, del pasado y el presente).
También habría beneficio porque, al menos en algunas versiones difundidas, la Presidenta de México habría mantenido solidaridad con Venezuela y, conforme a lo difundido ayer mismo por CBS News, el secretario de energía, Chris Wright “y otro funcionario estadunidense”, aseguraron que “la política actual de Estados Unidos es permitir que México continúe suministrando petróleo a Cuba”.
Sabido es que la conducta de Donald Trump como aspirante a policía mundial es fluctuante, imprevisible y traicionera, así que esta primera lectura de un telefonema de la primera mitad de enero puede ser radicalmente contrapuesta por el mismo personaje en cuestión de días e incluso horas. Pero, en lo inmediato, le da un respiro al claudismo, aunque probablemente a costa de incrementar las acciones contra el crimen organizado, incluso en niveles políticos hasta ahora intocados a pesar de las evidencias.
Trump mantendrá en vilo a México y sus gobernantes porque le conviene de cara a las elecciones legislativas de noviembre próximo. Así que puede ir dosificando sus golpes, mezclando amenazas con “benevolencias”, puesta la mira en estos momentos en la propia Venezuela, a la que se quiere convertir en colonia; en Irán, donde se pretende reinstaurar la monarquía de la repudiada dinastía de Reza Pahlevi, y en Cuba, a la que se busca dar el golpe final.
En San Luis Potosí, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona anunció que vetará la llamada “ley esposa”, que obligaría a los partidos políticos a postular sólo a mujeres a la gubernatura del estado. El esposo de Ruth González, senadora por el Partido Verde, a quien parecía destinada la reforma legal en cuestión, dijo que es necesario revisar con cuidado ese cambio aprobado por el Congreso estatal y el número suficiente de ayuntamientos.
La reversa en mención puede obedecer a un tardío reconocimiento del mandatario potosino de la postura de la presidenta Sheinbaum contra candidaturas nepotistas. O constituir una maniobra para mantener, mediante un reciclamiento “revisor”, la atención nacional en ese reto a Palacio Nacional y, a la vez, en la esposa que ha sido encaminada a ser sucesora. O podría suceder que los mandos nacionales del Verde hayan acordado desarmar desde ahora tentaciones de ruptura con Morena.
México SA
Invasión” yanqui, evitada // ¿Hasta el próximo intento? // Trump y sus arranques de ira
Carlos Fernández-Vega
La Jornada
Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum conversó telefónicamente con el esperpéntico personaje que despacha en la Oficina Oval y, tras concluir esa plática, divulgó que “no está sobre la mesa” una probable intervención militar estadunidense en territorio nacional con el pretexto de “atacar por tierra” a los cárteles de la droga, porque ellos “están controlando México” (Trump dixit). Sin duda, el anuncio de la mandataria relaja el ambiente de hostilidad que día tras día alimenta el personaje que no tiene “límite moral”. Qué bueno, pues.
Sin embargo, de inmediato surge la pregunta: ¿hasta cuándo esa amenaza “no estará sobre la mesa”?, porque la presión, la amenaza y la obstinación de invadir territorio mexicano (como el de otras naciones) es permanente y su intensidad sólo depende del estado de ánimo con el que Trump despierte, el nivel de histeria que maneje, su almacén de fobias, su incontrolable arrebato y megalomanía, sus ataques de ira, su evidente negativa a respetar la soberanía de terceras naciones y el derecho internacional y, desde luego, el avance de las investigaciones sobre el caso Epstein, entre tantas otras manifestaciones de su avanzada enfermedad mental.
Por eso, el “compromiso” de Trump (no intervenir militarmente en territorio mexicano, aunque el pasado jueves lo anunció como un hecho) puede ser un simple recurso retórico, otra tomadura de pelo, un mero chistorete matinal o, tal vez, un “acuerdo” real, pero de muy corta duración, es decir, se mantendría vigente hasta que, a la brevedad, se le ocurra retomar su brillante idea. Por eso hay que estar a las vivas, porque a este espécimen inmoral, mentiroso y agresivo no se le puede confiar ni el saludo.
Prácticamente al comenzar la mañanera de ayer, la presidenta Sheinbaum resumió así su conversación telefónica con Trump: “hablamos del trabajo conjunto que se ha hecho en temas de seguridad; hay resultados muy importantes, por ejemplo: se ha reducido 50 por ciento el cruce de fentanilo de México a Estados Unidos; incluso, las muertes por fentanilo en Estados Unidos se han reducido en alrededor de 43 por ciento; el trabajo que se ha estado realizando conjunto con base en el entendimiento, con respeto a nuestras soberanías”.
Algo más: “y, al final, dijimos que ‘vamos a seguir colaborando con eso’; él todavía nos insistió en que ‘si nosotros lo pedíamos, que ellos podían ayudar en otros temas’; le dijimos: ‘bueno, hasta ahora, vamos muy bien, no es necesario; además, está la soberanía de México y la integridad territorial’. Y lo entendió. Fue una conversación muy amable. Hablamos del tema de Venezuela. Le dije muy claramente que ‘nosotros teníamos una Constitución y que eran muy claros los principios constitucionales’. Y hasta ahí quedó la conversación (alrededor de 15 minutos). Él, en general, insiste en la participación de las fuerzas de Estados Unidos. Siempre decimos que ‘no es necesario’. Y que, además ‘nosotros somos muy claros en la defensa de la territorialidad’”.
Más allá del contenido de la citada conversión telefónica, la mandataria subrayó que, “aquí, la oposición ha estado buscando, y lo ha manifestado todos estos meses, es una mala imagen del gobierno de México en Estados Unidos. Toda esta idea de que ‘aquí protegemos a la delincuencia organizada’ o ‘narcopresidente’, ‘narcocandidata’, viene de su campaña. No sé qué tanta influencia tenga allá, pero sí la buscan. ¿Y qué pretenden? ¿Qué les gustaría? La intervención de Estados Unidos en México, esa es la verdad. Pero como no tienen apoyo popular en nuestro país, creen que tienen que ir a buscar desde fuera para afectarnos. No hay ninguna diferencia con el conservadurismo del siglo XIX, buscan que de afuera vengan a gobernarnos. Esa es su posición. ¿Quién va a buscar fuera del país el apoyo que no tiene aquí? Solamente el que no quiere a México. Entonces, andan viendo; a ellos les hubiera gustado que esta llamada no hubiera salido bien, pero no, se van a quedar con las ganas”.
Entonces, parece un buen resultado entre la presidenta Sheinbaum y el jefe del cártel de la Casa Blanca. La duda es: ¿hasta cuándo?, y no por la parte mexicana, sino por el demencial Trump.
Las rebanadas del pastel
Qué bondadoso: dice el secretario estadunidense de Energía, Chris Wright, que su gobierno “permite” a México continuar con el suministro de petróleo a Cuba. Otro funcionario de la administración Trump jura que “no buscamos provocar el colapso del gobierno cubano” (parece que no escuchó a su patrón cuando dijo: para la isla, “no más crudo ni dinero, cero”). De cualquier suerte, de plano ¿qué parte del término soberanía no entienden?
