Conoce más de nosotros

Columnas Escritas

Lo que dicen los columnistas

Published

on

Twitter
Visit Us
Follow Me
You Tube
Instagram

La intolerancia ensombrece al mundo

Carlos Martínez Assad

Proceso

Desde el poder el odio ha sido una herramienta de dominio, como se demostró en el Congo dominado por los belgas o en el apartheid en Sudáfrica o en la Alemania nazi. Sin embargo, vuelve como si la historia no arrojara ninguna enseñanza.

El odio no es una característica en el pasado de los pueblos. Su presencia en el mundo moderno alarma porque contradice la racionalidad de las filosofías del Renacimiento o de la Revolución Francesa que, con todo y sus rasgos intolerantes, pusieron las bases de la modernización. El odio parece disociado de la Ilustración, pero no es solamente producto de la ­ignorancia.

Desde el poder el odio ha sido una herramienta de dominio, como se demostró en el Congo dominado por los belgas o en el apartheid en Sudáfrica o en la Alemania nazi. Sin embargo, vuelve como si la historia no arrojara ninguna enseñanza.

Como mal de nuestro tiempo, el odio lo recicló con fuerza el presidente Donald Trump a través de su discurso. Apenas tomaba posesión en 2017 y ya prohibía el ingreso al país de refugiados procedentes de Irak, Irán, Siria, Yemen, Somalia y Sudán, no por ser musulmanes, argumentó, sino porque se trataba de países con un “terror tremendo”. Su primer efecto fue negar la visa a la protagonista iraní de El viajante, del director Asghar Farhadi, nominada a la mejor película extranjera en el Óscar en ese año, presea que ya había obtenido por Una separación, en 2012.

Se afirma que 90% de los delitos de odio no se denuncian en Europa y continúan las agresiones contra inmigrantes, homosexuales, lesbianas, discapacitados y mendigos. En el metro de España o Francia son constantes las agresiones contra el otro, sea un chino, un árabe, un indio, un latinoamericano. Hay muchas evidencias de discriminación racial en diferentes países como Estados Unidos, de los que ya ha alertado la ONU. En España se cuenta ya con fiscalías contra delitos de odio y discriminación.

En este contexto, los judíos se sienten cada vez más amenazados en Europa y particularmente en Francia; con un pasado marcado por la tragedia, sufren amenazas y hasta asesinatos, como los de enero de 2015 en París durante la toma de rehenes en un mercado kosher y en el ambiente generado por la agresión a la revista Charlie Hebdo. Como se sabe, fue un hecho provocado por yihadistas islámicos que han alertado a la sociedad respecto a los árabes, como si fueran todos responsables de la acción de ciertos grupos.

Dichas acciones transcurrieron en el barrio judío donde se encuentra la calle de Rosiers, con sus placas de los judíos que fueron deportados a los campos de exterminio nazis durante la Segunda Guerra Mundial por el gobierno de Vichy, siendo franceses y no alemanes los que realizaron el holocausto en Francia, un país donde el antisemitismo tiene raíces profundas si se recuerda el famoso Yo acuso de Émile Zola, que escribió en 1898 en defensa del coronel Dreyfus, quien, siendo inocente, fue condenado por traición atribuyéndosele ser espía por su condición de judío.

En su momento el presidente François Hollande ofreció protección en los lugares de reunión de la comunidad judía, como escuelas y sinagogas, afirmando que “Francia sin los judíos de Francia, ya no será Francia”. Y, sin embargo, las manifestaciones antijudías han continuado hasta el gobierno actual de Emmanuel Macron.

Las familias tienen miedo de llevar a sus hijos a escuelas judías, hay temor para abrir negocios, se violentan tumbas y se han dado numerosas acciones que muestran la extensión del antisemitismo, lo que ha provocado la salida de un buen número de judíos de ese país. En acuerdo con Israel, las autoridades francesas han conformado una comisión ministerial para facilitar la emigración de judíos y ya es mayor su emigración que la de estadunidenses y rusos que mantenían los primeros sitios.

Los franceses han sido, por otra parte, los más reacios a acoger refugiados, aunque haya diferencias de un país europeo a otro a raíz de la oleada de migrantes de 2015, provocada por la guerra en Siria. Francia ha esgrimido las medidas más duras para aceptarlos. En España se han reforzado las fronteras y la lucha contra los ilegales, Alemania ha endurecido sus posiciones pese a su mayor disponibilidad inicial que dio la bienvenida a 1 millón de migrantes.

En una encuesta de ese año aplicada en Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, España, Holanda y Dinamarca, se acordó aportar al desarrollo para que los emigrantes se mantuvieran en el sur. Esos fueron los países que acogieron el mayor número y, en cambio, 26 de los entonces 50 que formaban la Unión Europea se expresaron en contra de acoger ciudadanos sirios. La encuesta se llevó a cabo tras la noche de pesadilla del 13 de noviembre de 2015, cuando en la sala de conciertos Bataclán y en las terrazas de cafés en París, 130 personas fueron asesinadas y 350 heridas, la mayoría jóvenes que asistían a los lugares de diversión. Fue la acción más brutal del llamado Estado Islámico en Europa para protestar por los bombardeos realizados por Francia contra sus posiciones en Medio Oriente y por haber ofendido al profeta con las caricaturas de Charlie Hebdo.

Los movimientos xenófobos se incrementaron por esas acciones, como se expresa en el límite por el movimiento de Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), que declaró la guerra a los yihadistas que quieren erosionar el estado de derecho, las libertades y los valores europeos. Abona en el sentido de una acción concertada el hacer frente a la disposición del gobierno de Ángela Merkel de haber recibido el número más alto de refugiados. En contraste, el Parlamento de Dinamarca estableció la medida extrema de confiscar los bienes de los solicitantes de refugio cuando excedan de 10 mil coronas.

La islamofobia ha ocultado temporalmente lo que sucede con los gitanos, forzados a vivir en la marginalidad de la cultura europea, víctimas del genocidio nazi por razones de odio; se esgrimía que su religiosidad no era precisa: eran “cristianos sin sacerdotes ni iglesias”, y, según Lutero, estaban dispuestos “a recibir varios bautismos distintos, en función de los intereses y la situación de cada momento”. Se les ha acusado de “magia, ritos satánicos e incluso canibalismo”. Nunca tuvieron un territorio definido, por lo que se les consideró “vagabundos”, gente de “ninguna parte, que llegaban de no se sabía dónde y desaparecían con el mismo misterio, turbaban y siguen turbando a los ciudadanos anclados en su tierra y sus sólidas convicciones. La etnología hizo de los gitanos un pueblo marginal en las periferias de la alta cultura europea. (Nicole Muchnik, El lado oscuro de la modernidad europea, El País, 11 de mayo de 2012).

Pese a todo, los gitanos son identificados en las calles viviendo sus nichos de pobreza, que involucran a familias completas que no encuentran la forma de integrarse porque son rechazadas por los prejuicios que privan. Se les asocia –incluso a los menores– con actividades delictivas.

La xenofobia y otras manifestaciones de odio que retoman hábitos muy viejos del rechazo al otro, han elevado la presencia de movimientos nacionales alegando la competencia extranjera en el mercado de trabajo, haciendo disminuir cada vez los porcentajes de la aceptación a los inmigrantes. La islamofobia exagerada que se ha venido promoviendo rebasa al antisemitismo.

Los sucesos de Colonia provocaron que el entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, escribiera en Twitter: “Los inmigrantes que Alemania dejó entrar atacan de forma masiva a su población. ¡Reflexionad!”. La autoridad francesa convirtió esa postura en verbo cuando criticó la islamofobia y expresó que en su país no se permitirá la “trumperización” de las mentes.

El multiculturalismo al que dicen aspirar diferentes sociedades parece más alejado que nunca.

Juegos de poder

Su único recurso es el insulto

Leo Zuckermann

Excelsior

Dicen que respetan a los que piensan diferente que ellos, que quieren debatir, pero a la primera de cambios comienzan con los insultos. En eso sí son expertos. Así no hay debate posible.

El fin de semana, recibí un mensaje de texto de Miguel Ángel Luna, coordinador de Comunicación Social de la Cámara de Diputados. Amablemente me invitó a una reunión de los Foros de la Reforma Eléctrica el 22 de febrero. Le informé que no podía asistir debido a los compromisos de trabajo que tenía. Me respondió que lo entendía.

Confieso que me hubiera gustado participar en el debate. Ni siquiera me importó saber quién estaría en la mesa. Lástima que uno tiene que chambear, verdad.

Ayer, saliendo de grabar, un amigo me envió un tuit del diputado morenista Leonel Godoy: “Hoy en el Foro 23 (Democracia y Pluralidad) No asistieron Zuckerman, AP Ordorica, Víctor Trujillo y 3 más, comunicadores opositores a la Reforma Eléctrica. Fueron invitados. Iberdrola, OXXO y X. González no dan la cara. Y ahora, tampoco sus periodistas. La Reforma Eléctrica va”.

Al diputado le respondí que no pude asistir porque “yo sí trabajo y a esa hora no podía”. Le solicitaba que entendiera “las difíciles realidades de tener que trabajar para ganarse un sustento”. Ojalá lo comprenda. Pero, más allá de esto, ahí está el insulto del diputado al caracterizarme como un simple empleado de Iberdrola, Oxxo o Claudio X. González. Como mencioné arriba, lo único que saben hacer es insultar.

Yo nunca he escondido mi postura a favor del libre mercado. No por eso soy un vendido de las empresas. ¿Por qué los morenistas no pueden admitir que hay mexicanos con ideas diferentes que deben debatirse con toda civilidad sin tener que recurrir al insulto?

La lógica de Godoy es falaz: “Como Zuckermann está a favor de la participación de las empresas privadas en el mercado energético, ergo es un empleado de dichas empresas”. Bajo esta misma lógica, yo podría decir: “Como Leonel Godoy es hermano de Julio César Godoy, quien está acusado de narcotráfico y lavado de dinero, ergo él también es un narcotraficante”.

Estamos frente a dos ejemplos de falacias ad hominem, afirmaciones falsas que no aportan ni pruebas ni razones para fundamentar la conclusión. Si Godoy tiene pruebas que yo recibo algún tipo de ingreso de Iberdrola, Oxxo o Claudio X. González que las presente. No las va a encontrar. Y yo, como no tengo pruebas que él es narco, tampoco lo diré.

El diputado, sin embargo, tan sólo sigue el ejemplo del rey de las falacias ad hominem de su partido, es decir, López Obrador.

Ayer, en su conferencia matutina, el Presidente habló, de nuevo, sobre el escándalo de la Casa Gris de su hijo. No presentó ni argumentos ni pruebas, sino que desacreditó otra vez a los periodistas.

Caracterizó este tema como una “disputa por la nación”. El asunto me interesó porque, hace 40 años, Carlos Tello Macías y Rolando Cordera publicaron México: la disputa por la nación, un gran libro. Ya desde entonces, los autores identificaban dos alternativas muy diferentes para el país. Por un lado, la “neoliberal” donde México se abriría económicamente a la globalización en un proceso acelerado de integración con Estados Unidos. Por el otro, la “nacionalista” que implicaba la reactualización del proyecto cardenista con una mayor participación del Estado en la economía, a fin de combatir la desigualdad social.

Se trata de un debate tan actual como interesante. ¿A eso se refería el Presidente?

Por desgracia, no. Para AMLO, la disputa es entre los que conciben, como él, “que el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás” y los que ven al poder como una forma de “acumular dinero por los medios que sean, sin escrúpulos morales de ninguna índole, y actuar de manera clasista, racista, discriminatoria, no tenerle respeto al pueblo, ya no hablemos de querer al pueblo”.

Bueno, pues ahí terminó el debate porque nadie, en su sano juicio, escogería la segunda opción. Se trata de una falsa y maniquea disyuntiva propia de un demagogo.

Yo sí pienso diferente que AMLO y sus seguidores. No por eso soy un vendido, corrupto, chayotero y todas las groserías que suelen endilgar. La realidad es que no saben debatir con argumentos y evidencia empírica. Por eso, a la larga, la llamada “Cuarta Transformación” perderá: porque su único recurso para “convencer” a la gente es lanzando insultos a cada vez más personas que, poco a poco, se va dando cuenta de la cortedad de sus ideas.

Difusión y poder

Luis Linares Zapata

La Jornada

El hallazgo de la llamada casa gris de Houston llenó de alborozo a los opositores al proyecto de gobierno. Habían encontrado la palanca adecuada para combatirlo y, con certeza, vencerlo. López Obrador, según sus agudas observaciones, caería del aprecio ciudadano. Ahora lo tenían mal herido. Estaba ofuscado, enojado, su declinación era evidente, proclamaron con entusiasmo poco controlado. Dieron entonces rienda suelta a sus tradicionales sentencias de cadalso terminal. Este follón se convertiría en el punto de inflexión de su gobierno.

La Cuarta Transformación entraba en su fase decadente, ¡indetenible! Abundaron de nueva cuenta los epítetos elevados a niveles hiperbólicos. Ya no sólo era un autoritario, sino un demente, declaró, orondo y soberbio, un columnista del diario Reforma (JSHM). Otro (L. Rubio) retomó las extralógicas comparaciones con Hitler, y su endiosada figura entre el pueblo alemán, respecto de AMLO y los mexicanos subyugados por él.

Se le llamó la casa gris en un esfuerzo imaginativo para igualarla con la Casa Blanca de Peña Nieto. Ahora tenían situado al Presidente donde querían. Un tiro adicional de piedra lo derribaría. La decadencia de su sexenio era la consecuente tendencia. El derrumbe sería la consecuencia inevitable. La Cuarta Transformación ya no tendría, según su idílica visión, el soporte ciudadano que hasta hace unos días tuvo.

Pero hete aquí que López Obrador entró de lleno a la contienda por la verdad pública en entredicho. En una obligada defensa de su gobierno, de su imagen, de su narrativa de honestidad a toda prueba, de una conducta sin patrimonialismos o impunidades. Y lo hizo con la vehemencia requerida ante un ataque por demás artero. Se estaba frente a militantes opositores que amasaron sus fuerzas y fueron al asalto que consideraron el importante, con seguridad el postrero. No tenía escapatoria. Mientras más contestaba más se hundía. Así de efectiva vieron su hazaña.

Y el Presidente no titubeó en lanzarse a la contienda por la continuidad de su propuesta de gobierno, una de transformación exigente. Y ahí está todavía de pie y con los argumentos necesarios para contrarrestar los envites opositores. Poco a poco ha ido emergiendo el cuadro completo de referente. La famosa investigación y el supuesto conflicto de intereses, o el mismo tráfico de influencia junto con la vida de lujos, se desmoronaba. No tenía solidez ni sustento. Todo fue una serie de supuestos, sospechas y frágiles razones que no soportaban la embestida.

La conducta de la pareja, formada por la ejecutiva petrolera y el hijo del Presidente salía, paso a paso, avante de las acusaciones lanzadas con alegre desparpajo y poca reciedumbre. La casa rentada fue, en efecto, rentada a precio similar a otras semejantes y sin conocer el oficio del rentista. Lo hizo la señora que, por lo demás, demostró desahogadamente la capacidad de pago. Todavía alegaron el no registro del contrato para introducir dudas y sospechas adicionales. ¡No hay necesidad de hacerlo!, contestó la agencia colocadora y una detallada investigación.

A esto habría que sumar lo contestado después, por el mismo rentista, lo informado por Petróleos Mexicanos sobre los contratos de Baker Hughes; la opinión de esta empresa y sus severos procedimientos éticos en apoyo de su negación y la investigación independiente solicitada; las cartas personales del hijo y la nuera del Presidente particularizando sus actos. En fin, desmontando el follón incrustado en el ámbito público por unos ligeros periodistas bajo consigna. Asunto al que inflaron, con vehemencia, toda una pléyade de figuras de la opinocracia. Personas interesadas en desbancar al gobierno y obligarlo a cambiar de rumbo e imponer sus creencias e intereses. Y hacerlo muy a pesar de la enorme legitimidad de la que goza el gobierno actual y el Presidente en lo particular.

La honestidad personal y discursiva de AMLO sale victoriosa de este lance. También su discurso de austeridad lo hará. Habrá que pensar entonces sobre lo que sucede con los actores difusivos de este drama opositor. ¿Cómo salen ellos después de tan feroz combate? Y se puede concluir, con facilidad meridiana, que quedaron situados en su real tamaño. Que no tienen la capacidad para mellar y menos aún tumbar al gobierno. Y no lo pueden aunque sigan tratando de compararlo con Hitler o con cualquier otro criminal, manipulador o populista que les pase por delante de su congestionada mirada. O, quieran aplicarle las características de algún caudillo defenestrado que les describa el último libro leído.

Muy a pesar de sus esfuerzos por conectar este endeble suceso con el del empleo de José Ramón en Houston, también sin sustento alguno de mala conducta, se ha fracasado sin remedio. No hay para dónde hacerse. El tema principal que está a debate y forcejeo es, en esencia, la continuidad de un modelo de gobierno que va, con solidez, probando sus bondades.

Twitter
Visit Us
Follow Me
You Tube
Instagram
Continue Reading
Publicidad
Presiona para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad

Lo más Visto

Copyright © 2021 Cauce Campeche. Diseñado por Sin Contexto.