Columnas Escritas
Franja Sur
Los hijos de Victoriano Huerta alzan la voz en México
RENÉ ALBERTO LÓPEZ
El gobierno de México es uno de los blancos del presidente estadounidense Donald Trump como parte de su escalada para dominar al planeta y eclipsar a los países con regímenes de izquierda porque son un estorbo, un muro para su política imperialista.
Históricamente los vecinos del norte son los que más daño le han hecho a nuestra nación por los siglos de los siglos. Su política injerencista ha sido de siempre y hay fechas que no podemos olvidar los mexicanos por los tipos de agravios de los que hemos sido objetivos de los gobiernos rapaces como el de Estados Unidos.
Hoy el gobierno que en encabeza Claudia Sheinbaum es una piedra en el zapato para Trump porque la llamada “policía del mundo” no ha podido someter, no ha podio arrodillar a México a pesar de sus sistemáticas embestidas contra el actual sistema de gobierno del país azteca.
Los gobiernos electos democráticamente por su pueblo, como el caso de México, son los que más enardecen a los yanquis porque no pueden intervenir, aplicar su política injerencista. Con el poder que le dio el pueblo el régimen de la 4T mantiene intacta su soberanía y su independencia. Ese es el fondo, por ejemplo, de la cancelación de visas a políticos del régimen de izquierda, así como el supuesto interés de combatir a las bandas de narcotráfico dentro de nuestro territorio.
Veamos solo dos cositas: Si Estados Unidos en realidad quisieran acabar con el tráfico de drogas cuenta con el poder de dejar de venderles armas a las bandas que se dedican al trasiego de narcóticos.
Y, lo principal, debería combatir el narcotráfico en su propio territorio, pues EU es el principal consumidor de drogas. Cuando ellos dejen de comprar los distintos estupefacientes, entonces dejaría de ser rentable el tráfico de cocaína, por ejemplo.
Pero le cuelgan ese Sambenito a México para tratar de doblar a sus autoridades, buscan que el gobierno se les arrodille como sucedió con varios regímenes del PRI y del PAN.
Se necesita ser antipatriota, ruin, mal mexicano, brutal traidor, si cerramos los ojos ante los múltiples agravios del imperialismo Yanqui a nuestra nación.
Hay fechas imborrables de agravios al país con el abuso del poder militar de EU para someternos y robarnos: En 1836 nos invadieron para quedarse con Texas: En 1846 nos declararon la guerra y fue cuando nos despojaron de poco más de la mitad de nuestro territorio.
En 1847, el 16 de septiembre, izaron la bandera de Estados Unidos en el Zócalo de la Ciudad de México. En 1914 nos invadieron por Veracruz, donde estuvieron 7 meses en el puerto. El pretexto que no se entregara un barco con armas a Victoriano Huerta, pero el usurpador cayó del poder en julio de ese año, pero La Armada de EEUU se mantuvo en Veracruz hasta noviembre.
Como olvidar los cobardes asesinatos del presidente Francisco I. Madero y del Caballero de la Lealtad, el tabasqueño José María Pino Suárez, con el golpe militar en la llamada Decena Trágica, en la que intervino el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, que se confabuló con mexicanos traidores, para derrocar el gobierno de Madero democráticamente electo en las urnas.
Pero hoy vergonzosamente hay quienes piden la intervención de Estados Unidos y del presidente Donald Trump para que, supuestamente, acabe con los problemas del narcotráfico.
Así es, tienen como su héroe a un tipo como Trump que mandó a bombardear una Escuela Primaria de niñas en Minab, Irán, el 28 de febrero de este año, donde murieron 168 personas, principalmente niñas.
Esto es, México, penosamente hoy está cundido de mexicanos que son clon o «hijos» de Victoriano Huerta, que claman la intervención de Estados Unidos en México, entre ellos políticos del PAN-PRI y, en Tabasco, destacan las súplicas que hizo Manuel Andrade a Donald Trump en una carta. Ahí se las dejo.
