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El caso La Antojería, indefendible

René Alberto López

Es un caso perdido. No tienen razón los dueños de La Antojería Food Park, para alegar desalojo arbitrario de las autoridades, cuando toda la acción se llevó a cabo dentro del marco legal, aunque los detractores del régimen tratan, sin éxito, de buscar una rendija para culpar a la administración estatal.

Se le avisó en tiempo y forma a la persona que ilegalmente usufructuaba una propiedad del gobierno estatal. El permiso que presume tener, está vencido, además de que la venta del gimnasio del parque La Choca se hizo a través de los causes legales y se conoció públicamente la licitación, así que, ahora no salgan los de La Antojería con el cuento de que a chuchita la bolsearon.

Tan fue legal la acción de las autoridades, que ayer el gobernador Javier May en su conferencia mañanera expresó que los comerciantes están en su derecho de presentar su denuncia contra el particular que les rentaba un terrenos que no era de su propiedad, aunque en un acto de buena fe, señaló que su gobierno dará opciones a las personas que tenían sus locales en La Antojería. Pero la verdad, la verdad, es un caso perdido para quienes prácticamente estaban de paracaidistas en terrenos del gimnasio.

Para el colmo de males, el empresario Edén Caraveo, señalado como responsable de este conflicto, quizá en su desesperación buscó el apoyo del diputado federal Erubiel Alonso Que, quien ni tardo ni perezoso aceptó salir de Chapulín Colorado, pero su presencia prácticamente fue como echarle gasolina al fuego, al politizar una situación, donde el responsable de haber originado el problema, es precisamente el empresario que invitó al legislador, y, ahora tendrá que arreglar con sus arrendatarios el hormiguero en que se metió.

Ahora bien, como viene sucediendo en este sexenio en camino, los detractores de siempre, que están en contra de todo y a favor de nada, de nuevo alzaron la voz para tratar de acusar con el dedo flamígero a la administración: “Arbitrarios”, “represores”, “prepotentes”, “disfruten lo votado”, fueron algunas de las lindezas en la ensarta de exabruptos en las redes.

Se trata de políticos, ex gobernadores, ex achichincles del madracismo, ex funcionarios, ex empresarios y ex negociadores que disfrutaron y, tuvieron privilegios en los gobiernos del PRI, y, que hoy respiran por la herida, porque saben a pies juntillas que nunca, pero nunca más, jamás volverán al poder, porque el pueblo conoce muy bien la clase de calañas que son cada uno de ellos. Revise usted las redes sociales y ellos mismos se identifican.

Estos especímenes se quejan de que el gobierno está vendiendo propiedades que, la verdad, la verdad, eran auténticos elefantes blancos desde hace décadas, como el caso que hoy nos ocupa.

Seguramente tabasqueños de viejo cuño saben de las propiedades que vendieron gobernadores del PRI, principalmente en las gestiones de Manuel Gurría, Roberto Madrazo y Manuel Andrade Díaz. Pero entonces no gritaron, no saltaron, no se inconformaron, claro, eran parte de esa mafia política que nos mal gobernó durante más de 80 años.

La verdad sea dicha, no es nada nuevo que una administración venda a la iniciativa privada o a particulares propiedades en desuso. Con la diferencia hoy de que el dinero obtenido de la venta del gimnasio del parque La Choca, será destinado al rescate del Barrio Mágico de Villahermosa. No se usará ni para el pago de nóminas, ni para programas sociales, menos para que se lo claven los funcionarios, como pasaba en los gobiernos del PRI.

Y solo para refrescarles la memoria a los sistemáticos detractores de la 4T en Tabasco, baste recordar un solo caso de varios que tenemos documentados en nuestros archivos. La venta del 30 por ciento de las acciones que tenía el gobierno de Tabasco en el Hotel Holiday Inn, al entonces próspero empresario Carlos Cabal Peniche. Se le dio preferencia a pesar de que la familia Gular, que poseía también 30 por ciento, ofreció más que Cabal Peniche para hacerse del inmueble.

¿Por qué se lo vendieron a Cabal? Pues porque entre los socios de Cabal figuraban ex gobernadores, y empresarios afines al PRI, y entre estos se contaba el entonces subsecretario de Gobierno, Adán Augusto López Hernández, quien de paso fue el encargado de realizar la venta del hotel, representando al gobierno de Manuel Gurría. Ese fue el meollo del asunto.

Cuando cayó en desgracia Cabal Peniche, por el caso de Banco Unión, y andaba en calidad de prófugo, el gobierno rescató las acciones. Luego las volvió a vender. Pero esa es otra película. ¿Y, recuerdan la venta de los locales de Galería? Así que no salgan los sistemáticos detractores a darse golpe de pecho, que hay memoria y conocemos muy bien el pasado de cada uno de ellos. Ahí se las dejo.

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