Columnas Escritas
El Postigo
Ambrosio Gutiérrez Pérez
El Ingeniero
En 1988, el emblemático año que muchos coinciden en que fue un parteaguas para la democracia en nuestro país, conocimos al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Éramos estudiantes de la carrera de Periodismo ya en el Instituto Campechano y fue, también, el mismo año en que depositamos nuestro primer voto.
Junto con algunos compañeros de carrera organizamos la visita de los candidatos presidenciales a la Escuela de Periodismo y Ciencias de la Comunicación: Manuel Clouthier del PAN, Heberto Castillo del PMS (que luego declinó en favor de Cárdenas), Gumersindo Magaña del PDM, Rosario Ibarra del PRT y el ingeniero Cárdenas que encabezó el Frente Democrático Nacional (integrado por PPS, PARM, FC y el PMS que se unió).
Todos estuvieron en nuestra escuela, menos Carlos Salinas del PRI, pues los dirigentes locales decidieron llevarlo a la UAC, bajo los controles que acostumbraba.

Cárdenas nos habló de la necesidad de democratizar al país, a los partidos políticos (venía del rompimiento con el PRI a través de la corriente crítica junto a Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y muchos otros); quería que los jóvenes empezaran a tomar las riendas de México, empezando por votar… Y votamos, por Cárdenas, por supuesto. Como lo hicimos en sus tres candidaturas.
Como periodista lo saludamos y entrevistamos… en varias ocasiones posteriores. Nos llamaba la atención sus formas tranquilas y su certeza de que México debía transitar hacia la democracia sin confrontaciones mayores, sin violencia. Con el paso de los años supimos que precisamente su vocación por la paz evitó, en ese emblemático 88, que el país volviera a convulsionar con la violencia.
Nos hicimos adultos, tomamos conciencia del país en crisis en que crecimos, con las oportunidades restringidas a las élites, precisamente por Cárdenas y posteriormente por López Obrador. El fraude del 88 en favor de Salinas de Gortari nos dejó, a los jovencitos de aquella época, una revoltura de corajes y determinación, por ello volvimos a votar por el Ingeniero otra y otra vez, y por López Obrador una, otra y otra vez hasta lograrlo.

Por supuesto, no tendríamos hoy un cambio de régimen en proceso si no hubiese sido por el Ingeniero que cambió la tranquilidad contemplativa que le había dado su origen (hijo del gran presidente Cárdenas), por la lucha en favor de la pueblo de México, de los oprimidos y olvidados por el régimen priista, y particularmente el neoliberal que inauguró Miguel de la Madrid y ahondaron los siguientes presidentes, incluyendo los dos panistas, que lejos de responder a la alternancia que ordenaron los mexicanos con su voto simplemente reprodujeron vicios y corruptelas.
Claro que a la Rotonda
Es consecuente la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, que el Ingeniero vaya a la Rotonda de las Personas Ilustres… sí es, como ha dicho el propio López Obrador, es el padre de la democracia moderna en México.

Lo merece por su valentía de enfrentar, en los momentos más peligrosos del viejo sistema moviéndose para continuar, atropellando para mantener poder, dinero e impunidad; lo merece por su entereza y resistirse a los «cañonazos» que el PRI sistema le puso sobre la mesa; lo merece por su altura de miras, más allá del momento personal, para construir un mejor país a las generaciones futuras que son hoy las que ya están viviendo una etapa histórica (si bien en construcción) distinta, más justa, con libertades plenas, sin la opresión que vivimos quienes en los 70, 80 o 90 nos atrevimos a romper las reglas, a pasar sobre nuestros propios miedos, para informar, para participar y sumarle puntitos a la vida plena de libertades que hoy vivimos.
La vida que pasa
Desde Hidalgo, Juárez, Madero, Cárdenas, Cuauhtémoc, Lopez Obrador, ahora Claudia, la vida llega y pasa y enriquece nuestra historia. Mencionamos a algunos de los buenos, con la dispensa de que han sido muchos, muchísimos más, los que han aportado a la democracia de nuestro país.
Nos quedamos siempre con el lado bueno, con los que aportaron a lo que somos, que nos dejaron un legado de identidad, una forma de ser, de comportarnos, es decir, una manera que nos identifica como mexicanos.
La vida pasa, sí, y la memoria va quedando en algún rincón, si las nuevas generaciones no les creamos un nicho que nos lleve una y otra vez al recuerdo, al respeto, al ejemplo y quizás a la veneración (dicen que por los pueblos de Michoacán todavía hay en los altares fotos del Tata Lázaro) de los mayores.
Si la vida pasa, el Ingeniero no debe de pasar, debe quedarse. Su ejemplo es y será faro de luz para las de ahora y futuras generaciones.
Que pague quien tenga que pagar…
Es muy sencillo, sí, ante las irregularidades cometidas por la ex consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei, las investigaciones que haga la Auditoría Superior de la Federación deben permitir el deslinde de responsabilidades a partir de una revisión profunda de sus gestiones administrativas.

Así lo dijo la presidenta Sheinbaum y lo más importante: no van a tapar la corrupción de nadie.
No hay dobleces, lo dijo claro, en su momento la presidenta Sheinbaum reconoció que en su momento reconoció a Taddei porque se bajó el sueldo pero “No puede tener una opinión de una persona y ser traicionado porque resulta otra cosa, pero no quiere decir que nosotros vamos a tapar una irregularidad”.
Fue clara: Guadalupe Taddei traicionó la confianza del pueblo de México.
Farías, el nuevo Verde…
Estuvo en el PAN, luego en Movimiento Ciudadano y ahora en el Partido Verde… ya saben, se trata del diputado federal Francisco Farías. El partido de marras seguirá siendo aliado de morena y, más allá de sentimientos e ideologías, es política pura, acuerdos y decisiones con miras electorales.

Ni siquiera debería extrañarnos porque, ya sabemos también, los partidos son instituciones de interés público, creadas para participar y ganar elecciones.
No nos gusta que siga por ahí el diputado borrachín de apellido doble y noble, lacra política, como hay muchas… pero volvemos al principio, es política.
Y ahora, el diputado Farías es el dirigente estatal del Verde.. sumará apoyos, sí… Pablo Gutiérrez, el coordinador estatal de la 4T. Es el artífice y está haciendo lo que debe hacer: sumar.
El apunte
Francisco Farías respondió a las críticas del expriista ahora emecista, Pedro Armentía López: Armentía, a quien llamó “Pedro mentiras” (apodo que se le dio cuando militaba en el PRI) es una persona que no suma, ya que es un “cero votos” que nunca ganó una elección.
