Columnas Escritas
Baluarte Político
Layda Sansores aseguró la victoria de Morena
La sucesión de 2027 en Campeche prácticamente tiene dueña política: la unidad. Y esa unidad lleva el sello de la gobernadora Layda Sansores San Román, quien logró lo que parecía más difícil en cualquier proceso interno: cerrar filas, evitar fracturas y convertir a Morena en un movimiento fortalecido antes de entrar a la batalla electoral.
La encuesta más reciente de QM Estudios de Opinión para El Heraldo de México confirma el tamaño de esa ventaja.
Si hoy fueran las elecciones, Morena obtendría 47% de la intención de voto, muy por encima de Movimiento Ciudadano con 18%, mientras PRI y PAN apenas alcanzarían 7% cada uno.
Es una diferencia que coloca al partido guinda con una ventaja muy amplia rumbo a la gubernatura.
Pero el dato más revelador no está solamente en los partidos. Está en el liderazgo que encabeza la continuidad de la Cuarta Transformación. Pablo Gutiérrez Lazarus aparece como el perfil mejor posicionado dentro de Morena y también como el aspirante con mayor respaldo ciudadano para enfrentar a la oposición, resultado que confirma la apuesta política impulsada desde el gobierno de Layda Sansores.
Muchos anticipaban una contienda interna desgastante. Apostaban a los grupos, a los intereses personales e incluso a las diferencias familiares para dividir al morenismo campechano.
Ocurrió exactamente lo contrario. Layda Sansores privilegió al movimiento por encima de cualquier otra consideración y dejó claro que en Morena primero está el proyecto de transformación y después las aspiraciones individuales.
Ese oficio político explica por qué Campeche hoy luce distinto. Mientras en otras entidades los procesos internos dejaron inconformidades y aliados amagando con competir por separado, en Campeche la definición terminó fortaleciendo la estructura territorial, alineando liderazgos y enviando un mensaje de estabilidad política.
Y aquí está quizá la mayor virtud de Layda Sansores: supo leer el momento político.
Vio en Pablo Gutiérrez Lazarus no solamente a un aspirante, sino al hombre que puede darle continuidad al proyecto que ella misma comenzó a construir desde la gubernatura.
Apostó por un perfil con posibilidades reales de mantener unido al movimiento y hoy los números de la encuesta le dan la razón.
Porque en política las decisiones tienen consecuencias, y la decisión de Layda fue apostar por la unidad antes que por la división.
Mientras otros buscan todavía cómo ponerse de acuerdo, Morena ya tiene perfil, estructura y una ventaja electoral que obliga a sus adversarios a replantear toda su estrategia rumbo a 2027.
La gobernadora no improvisó la sucesión. La construyó con trabajo político, presencia territorial y una visión muy clara: garantizar que el segundo piso de la Cuarta Transformación tenga continuidad.
En Pablo Gutiérrez Lazarus vio al perfil capaz de consolidar ese proyecto, y los números de la encuesta respaldan hoy esa lectura con contundencia.
La oposición enfrenta un escenario complejo. Movimiento Ciudadano permanece como segunda fuerza, pero a casi treinta puntos del liderazgo de Morena; PRI y PAN siguen sin encontrar un proyecto competitivo que entusiasme al electorado campechano.
La verdadera disputa parece haberse resuelto donde importaba: dentro del movimiento gobernante, y ahí la unidad terminó imponiéndose.
Layda Sansores San Román entendió que las grandes victorias no nacen de la confrontación interna, sino de la cohesión política.
Si las tendencias se mantienen, 2027 no sólo significará la ratificación de Morena en Campeche; será también la confirmación de que el liderazgo de Layda supo elegir al hombre que llevará el segundo piso de la Cuarta Transformación y refrendará, una vez más, la confianza de los campechanos en el movimiento guinda.
Desde La Muralla: Salud fortalece cultura de donación
En Campeche la Secretaría de Salud está demostrando que cuidar la vida también significa anticiparse a las emergencias y construir una cultura de solidaridad entre la población.
Un ejemplo concreto es el trabajo que se viene realizando para fortalecer la donación altruista de sangre, una acción que puede hacer la diferencia cuando una persona enfrenta una cirugía, un accidente o una emergencia médica.
El Centro Estatal de la Transfusión Sanguínea, el CETSCampeche, llevó esta tarea directamente a los centros de trabajo y a las instituciones educativas. Recientemente realizó una campaña en la empresa Hyundai, que por primera vez se sumó a esta importante labor, demostrando que la participación del sector privado también puede convertirse en un aliado fundamental para fortalecer las reservas de sangre en beneficio de los campechanos.
Lo importante es que no se trata de una acción aislada. A la fecha se han realizado diez campañas de donación en empresas e instituciones educativas, acercando esta posibilidad a más personas y facilitando que quienes desean ayudar puedan hacerlo de manera voluntaria, segura y altruista.
Aquí es donde se observa una política de salud que va más allá de atender la enfermedad.
La Secretaría de Salud está impulsando una cultura de prevención y participación social, porque mantener disponibles las reservas de sangre significa estar preparados para responder cuando una vida depende de una transfusión.
Y hay un dato que debería mover conciencias: una sola donación puede ayudar hasta a tres personas. Es decir, detrás de cada ciudadano que decide donar hay una posibilidad real de ayudar a tres familias que atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
El reto ahora es que esta cultura siga creciendo. Que más empresas, escuelas, instituciones y ciudadanos se incorporen a las campañas y entiendan que donar sangre no es solamente un acto médico, sino una expresión concreta de solidaridad.
La Secretaría de Salud de Campeche está haciendo su parte al llevar las campañas hasta donde está la población. Ahora corresponde a la sociedad responder a ese llamado. Porque cuando se trata de salvar vidas, cada donación cuenta y cada persona que decide ayudar puede convertirse en la diferencia entre la angustia y la esperanza.
Ese es también el rostro social de la transformación en Campeche: un gobierno que no espera a que la emergencia llegue, sino que trabaja desde ahora para tener mejores condiciones de respuesta y una población más consciente de que la salud es una responsabilidad compartida.
Desde El Fuerte: Salud, prioridad para Campeche
En Campeche la política de salud se está construyendo con coordinación, seguimiento y resultados, y eso merece ser reconocido.
La Secretaría de Salud, encabezada por Orlando Alvarado Rivadeneyra, mantiene una agenda de trabajo permanente para fortalecer las acciones públicas y garantizar que la población campechana tenga una respuesta oportuna frente a los principales desafíos sanitarios.
Una muestra de ello fue la Reunión de Seguimiento a los Acuerdos y Compromisos del Consejo Nacional de Salud para el Bienestar, el CONASABI, donde el secretario y su equipo de trabajo refrendaron la disposición de mantener una coordinación estrecha con las autoridades federales.
No se trata solamente de asistir a reuniones, sino de dar seguimiento puntual a compromisos que terminan teniendo un impacto directo en la salud de las familias.
Y los temas que están sobre la mesa son de enorme relevancia. Cáncer de la mujer, VIH, dengue, paludismo, transfusión sanguínea y trasplante de órganos y tejidos forman parte de esta agenda prioritaria. Son problemas de salud pública que requieren prevención, atención especializada, coordinación institucional y capacidad de respuesta.
Ahí está precisamente una de las fortalezas del trabajo que viene realizando la Secretaría de Salud de Campeche: entender que la atención médica no puede limitarse a reaccionar cuando aparece una emergencia. Se necesita anticiparse, fortalecer los mecanismos de prevención y mantener funcionando una red de coordinación que permita responder de manera articulada cuando la población lo necesita.
En el caso del dengue y el paludismo, por ejemplo, la prevención y la vigilancia epidemiológica resultan fundamentales; mientras que en cáncer de la mujer, VIH, transfusiones y trasplantes se requiere mantener capacidades médicas y administrativas que permitan atender oportunamente a quienes enfrentan condiciones que pueden poner en riesgo su vida.
La instrucción parece clara: que la coordinación entre Campeche y las autoridades federales se traduzca en acciones concretas para la población. Y eso es precisamente lo que debe exigirse de cualquier política pública: que los acuerdos no se queden en una mesa, sino que lleguen a las comunidades y mejoren la atención que reciben las personas.
El trabajo encabezado por Orlando Alvarado Rivadeneyra apunta en esa dirección. Una Secretaría de Salud que mantiene comunicación con el Gobierno de México, da seguimiento a los acuerdos nacionales y coloca en la agenda los principales retos sanitarios del estado está construyendo las condiciones para una atención más ordenada y oportuna.
Porque gobernar también significa cuidar. Y en Campeche, la salud se mantiene como una de las áreas donde la coordinación institucional puede convertirse en una diferencia real para miles de familias. La tarea es permanente, pero la ruta está definida: prevención, coordinación y atención para que ningún campechano quede sin respuesta cuando más necesita de los servicios de salud.
