Cultura e Historia
Iris, voz que derriba los muros del idioma
América E. García Méndez.
Desde la gélida cotidianidad de Ohio hasta la calidez de su infancia, el poeta campechano Manuel Iris reflexiona sobre cómo la palabra es el único puente capaz de vencer la distancia y el olvido
El poeta Manuel Iris, hijo de la tierra campechana, ha posicionado la poesía local en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Desde las cotidianas mañanas de Cincinnati en que prepara el desayuno a su hija para el viaje a la escuela, atraviesa las avenidas y gélidos paisajes, para finalmente “aterrizar” en DePaul Cristo Rey High School y Thomas More University, donde es Escritor en Residencia. Ahí imparte clases de literatura universal en inglés todos los días y ayuda a las familias hispanas a “navegar” en el ambiente académico norteamericano. Lo hace con la autoridad de quien ha sido nombrado miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México y el prestigio de haber obtenido en 2025 el Ambroggio Poetry Prize de la Academy of American Poets por su libro The Whole Earth is a Garden of Monsters (Toda la tierra es un jardín de monstruos), un hito que lo consagra como el primer mexicano en recibir tal distinción.
“Todos los días me levanto con la intención de leer y escribir, pero también de vivir las oportunidades de ayudar a “mi gente”, a las familias hispanas, a mi propia familia de Cincinnati y la que está en la Península de Yucatán… mi día es levantarme muy temprano, hacer cosas de esas que nunca se acaban, ir a trabajar, ir a buscar a mi niña, regresar con la ilusión de que voy a jugar, a platicar, a esperar los momentos de fin de semana, las tradiciones familiares y esperar a que el año escolar me dé la oportunidad de regresar a las ciudades a las que siempre quiero volver”.
Su trayectoria, que inició con el Premio Nacional de Poesía ‘Mérida’ (2009) y el Regional ‘Rodulfo Figueroa’ (2014), ha crecido hasta convertirse en objeto de estudio. La Universidad Autónoma de Chiapas editó un volumen colectivo donde 23 autores analizan su obra, reconociéndolo como un “traductor del silencio”.
A ya 20 años de haber salido de México en lo que creyó era una salida temporal para estudiar la Maestría en Literatura Hispanoamericana en la New Mexico State University, y un Doctorado en Lenguas Romances en la University of Cincinnati, en Ohio, Iris ha compartido la poesía de su corazón campechano tendiendo una red con otros escritores y artistas, llegando a instituciones anglófonas como el Poetry Daily o la Academy of American Poets, al mismo tiempo que la Feria del Libro de Madrid, país en el que ha presentado su obra Descifrar lo invisible (2023) con la Editorial Ultramarina en Sevilla y Madrid.

Pero no solamente países de habla hispana han prestado atención a sus poemas, también Cracovia, Polonia, donde la poeta Marta Eloy Cichocka ha traducido sus versos al polaco; la República Checa, donde compartió sus textos a la comunidad hispanohablante de Praga; en Bakú, Azerbaiyán, donde se presentó hace unos meses en el festival cultural internacional “Fly to Baku. Art Weekend. Sense the Future Now”.
Asimismo, su obra ha sido publicada en las revistas europeas: Líneas, de Francia; Triplo V, de Portugal y Sibila, de España.
En cada lugar en que se presenta, Manuel da muestra de la sencillez humana y calidez que caracteriza a los campechanos. Desde sonrisas para su audiencia, como un trato cordial, camaradería y esa actitud de abrigar del alma.
Pero cuando regresa a sus tierras, todo ese recorrido por el mundo se detiene en la banca de un parque, donde su mirada se pierde entre las casonas de su infancia.
A inicios de mayo, Iris participó en el Ciclo de Poesía Mexicana representando a Campeche desde el extranjero, evento virtual convocado por la escritora Rocío Cerón, fundadora del Programa de Escritura Creativa de la Universidad del Claustro de Sor Juana.
“Esta fue una oportunidad de conectarme con Campeche de nuevo y de hablar lo que significa la literatura…ha sido una sorpresa bella que considero un regalo de aniversario de mi tiempo en Cincinnati”.
En el Ciclo de Poesía Mexicana, abordó poemas que evocan la distancia, la familia y la memoria:
“La distancia, la familia y la memoria están siempre unidas porque experimento a mi familia de cerca y la que está lejos, todos son al mismo tiempo realidad y memoria. Me quedo siempre con el recuerdo fresco de toda esa gente a la que no veo todos los días. Y cuando tengo la suerte de verlos… veo que los niños han crecido, los mayores son cada vez más viejos y yo mismo he cambiado… entonces me doy cuenta de que siempre estoy persiguiendo la realidad.
Cuando se sienta en la banca del Parque Principal de Campeche a ver a los niños espantar las palomas, Iris respira profundamente y exhala la frase de que en ningún país del mundo ha descansado tanto como aquí.
“Uno puede sacar al poeta de Campeche, pero no puede sacar a Campeche del poeta. La cadencia, el sonido, el calor, toda mi formación afectiva está aquí.
El malecón, el Parque Principal, el Centro, donde todavía está el despacho de mi padre, la casa de mi niñez –a unos pasos de la casa de mi abuela– los recuerdos de la infancia, mis primeros juegos, el kínder, todas esas cosas están ahí sin importar cuánto tiempo esté yo afuera. Siempre estarán ahí. Soy un poeta mexicano y del sur, peninsular, que le ha sumado a su voz otras tesituras, otras melodías, pero en la raíz siempre está mi origen. Uno se compone de sus memorias. Los fragmentos de mi identidad no son conscientes, sencillamente son. No quiero evitar ser un campechano en el mundo”.

Iris aguarda este año la salida de su libro The Whole Earth is a Garden of Monsters bajo el sello de la University of Arizona Press, una emoción que no supera la dicha de abrazar de nuevo a sus seres queridos y amigos, los de aquí y los de allá, con la misma candidez de siempre.
“En momentos históricos como los que vivimos donde se habla tanto y se habla sin metáfora, de hacer muros que nos separen, de bombardear puentes que nos unen, necesitamos a gente que esté dispuesta a crear puentes, umbrales que podamos cruzar.
Creo que la poesía latinoamericana le puede decir muchas cosas a la europea, a la norteamericana, pero también esos poetas nos pueden decir mucho a nosotros porque al final, la angustia frente a la muerte o la curiosidad frente al tiempo, la necesidad del amor, la defensa de la identidad, la búsqueda de la libertad, la lucha contra la injusticia, todas estas cosas suceden en todos los idiomas y en todos los países”. Todas son las raíces de una misma búsqueda. Por eso, que sea el primer mexicano en ganar el Ambroggio Prize no es solo un triunfo personal; es el reconocimiento a una voz que, aunque hable en inglés o se traduzca al polaco, sigue guardando el ritmo de las mareas campechanas. Manuel Iris no se ha ido del todo: sigue haciendo poesía al vaivén de la marea del Golfo.
