Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Debate sin pena ni gloria
Nada hubo que sorprendiera al ciudadano, que se esforzó por ver el encuentro, para que cambiara su apoyo; los ataques eran los previstos, las propuestas sin ser diferentes a las que ya se conocen y si algo hubiese sido diferente se quedó, una vez más, como un pendiente ante el electorado.
Por José Gil Olmos | Proceso
En 30 años los debates presidenciales han tenido mínimo impacto en el electorado. No sólo por la falta de un formato que permita un verdadero debate entre los aspirantes, sino porque estos no ofrecen a los ciudadanos alternativas reales de solución a los múltiples problemas del país y, quizá, lo que más queda en le memoria pública son anécdotas de errores, dislates, ausencias o de edecanes que robaron miradas furtivas.
A partir de la elección de 1994 comenzaron a realizarse debates entre quienes aspiran a la Presidencia; en esa ocasión, por ser la primera vez y en un contexto del levantamiento armado de los zapatistas en Chiapas y el asesinato de Luis Donaldo Colosio, llamó la atención la manera en que se comportaron Ernesto Zedillo, Cuauhtémoc Cárdenas y Diego Fernández de Cevallos, siendo éste el que confrontó a los dos primeros que únicamente reaccionaron a los ataques.
Ahí hubo visos de un debate que luego se perdieron en la anodina manera en que se han realizado desde entonces a la fecha.
El segundo debate entre Xóchitl Gálvez, Claudia Sheinbaum y Jorge Álvarez Máynez poco cambiará las tendencias que hasta ahora han mostrado las distintas encuestas.
Nada hubo que sorprendiera al ciudadano, que se esforzó por ver el encuentro, para que cambiara su apoyo; los ataques eran los previstos, las propuestas sin ser diferentes a las que ya se conocen y si algo hubiese sido diferente se quedó, una vez más, como un pendiente ante el electorado.
El equipo de Xóchitl Gálvez no hizo su tarea. Si hubiera querido cambiar las tendencias, que hasta ahora marcan una diferencia de dos dígitos con respecto de Claudia Sheinbaum, hubiese tenido que investigar alguna irregularidad, complicidad, corrupción, ilegalidad, algo que hiciera cimbrar a la opinión pública no sólo de ella, sino de su principal mentor, el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Pero los ataques consabidos a los hijos del presidente, el dinero ilegal que recibió Carlos Imaz –primer esposo de Sheinbaum– para la primera campaña de López Obrador y la presencia de la familia de Claudia en los paraísos fiscales ya eran notas viejas en los medios.
Claudia Sheinbaum tampoco sorprendió a la audiencia con sus propuestas, que son una continuidad de las emprendidas por López Obrador. Con una ventaja tan amplia sólo administró su participación con la estrategia del teflón para resbalar cualquier ataque que venía de Xóchitl o rara vez de Álvarez Máynez.
Este último tampoco sorprendió. Ensimismado en sus propias iniciativas legislativas que sacaba a relucir en cada intervención, se perdió en un yoísmo que nos hizo recordar aquel viejo dicho de que “el halago en voz propia es vituperio”. Y sólo cumplió su papel de atacar a Xóchitl quizá haciendo el trabajo de zapa para que su partido Movimiento Ciudadano pueda mantenerse con acuerdos y alianzas con el partido que ostente el poder en el Congreso de la Unión.
Este encuentro no pasará a la historia de los debates como algo distinto. Desde que se han desarrollado a partir de las elecciones de 1994 poco o nulo efecto han tenido en el electorado.
A lo largo de 30 años algunos de ellos han pasado a la historia no precisamente por planteamientos claros o argumentos irrefutables, sino, como decía al principio, por algunas anécdotas como por ejemplo: en el año 2000 Francisco Labastida, del PRI, acusó a Vicente Fox, del PAN, de llamarlo “La vestida”. O la ausencia de Andrés Manuel López Obrador en el primer debate de 2006. También cuando en 2012 la atención y el análisis posterior al debate quedó en segundo lugar ante la mirada furtiva de los candidatos cuando se presentó la atractiva edecán que se encargó de repartir las papeletas para el sorteo del orden en que hablarían los candidatos.
Por cierto… Ahora sí Claudia defendió al presidente, y en Palacio Nacional Andrés Manuel López Obrador manifestará su complacencia con su candidata y sucesora.
– – –
De naturaleza política
4T: se complican elecciones
Enrique Aranda | Excelsior
Pesado lastre del oficialismo legislativo de la 4T…
Al margen de consideraciones de otra índole, nada parece explicar mejor el innegable ánimo rijoso y proclive al descrédito de sus críticos y opositores que de un tiempo a la fecha viene mostrando Andrés Manuel López Obrador, que el cúmulo de información que un día sí y otro igualmente desmiente los exagerados números que encuestas y sondeos (maiceados desde Palacio) ofrecen sobre la evolución de las campañas y previsible resultado de los comicios del próximo junio a nivel presidencial, sí, pero también y de manera más preocupante, en lo referente a los nueve gobiernos estatales que estarán en juego y, valga, a la previsible composición de la LXVI Legislatura federal.
En los últimos días en efecto, la multiplicación de reportes e informes según los cuales la visión “optimista en extremo” que sobre la elección por venir se intenta imponer aún ahora desde el más alto nivel del poder no se parece en nada a la “terca realidad” que en al menos media docena de estados podría enfrentar la fallida 4T: en Yucatán y Guanajuato donde por razones más que obvias el triunfo opositor parece estar garantizado para Renán Barrera y Libia Dennise García y conforme a cifras más recientes, en la Ciudad de México, donde Santiago Taboada Cortina no sólo alcanzó ya a la bejaranista Clara Brugada, sino que le aventaja hasta en algunos sondeos promorenos, en Veracruz, donde en los últimos días ha quedado expuesta la insultante riqueza producto de presunta corrupción de la tamaulipeca de nacimiento Rocío Nahle, que se mostró incapaz de refutar imputaciones que en el debate del viernes le hizo el priista-frentista José Yunes Zorrilla o, más aún, en el devastado narcoestado en que está convertido Morelos y donde la candidata emergente de la 4T, Margarita González y los suyos no parecen dar con la fórmula para frenar el avance de Lucy Meza, a quien ellos mismos “despreciaron” a la hora de las nominaciones.
En Tabasco y Chiapas, en contraste, el lopezobradorismo parece avanzar, ahora sí que “con banderas desplegadas” por la inexistencia o irrelevante presencia de la oposición, pero no así ni en Puebla donde, con todo y la elección de Estado que se ha montado desde el Palacio de Gobierno, el alcalde frentista Eduardo Rivera Pérez tiende a cerrar la “brecha” con Alejandro Armenta Mier y menos aún en Jalisco, uno de los más importantes enclaves emecistas, donde Pablo Lemus Navarro aventaja razonablemente a Claudia Delgadillo, de Morena y parásitos aliados del PT y el Verde Ecologista.
Causa adicional de malestar en el entorno del tabasqueño parecen ser también la evolución de las campañas y previsibles resultados de la elección de integrantes de la Cámara de Diputados federal y el Senado para el periodo 2024-2027 en razón de que, si bien prevalece la sensación de que la 4T podría conseguir un mayor número de curules en San Lázaro y en la sede senatorial de Reforma, mayorías absolutas, cada vez son menos quienes apuestan a la posibilidad de que las mayorías calificadas, que en razón de la necesidad que de ellas tiene López Obrador, se concreten.
¿Se entiende entonces el porqué de la preocupación y hasta malestar existente en Palacio?…
Asteriscos
* A la vista del inicio de los festejos por su L Aniversario de fundación, la Asociación Nacional Cívica Femenina, que preside Xóchitl Córdova, reunirá este fin de semana en la Universidad Intercontinental (UIC) a miles de mujeres de todo el país en el encuentro Mujeres diseñando el futuro de México, donde, amén de aportar al desarrollo del país, reiterará su irrestricto respeto y defensa de los auténticos derechos de la mujer…
* Con casi 2 mil 150 millones de dólares de nueva inversión extranjera asegurados, merced a la llegada a Querétaro de Phoenix Contact y a la expansión de Engels y GG Cables que, en conjunto, permitirán crear 1,300 nuevos empleos, la entidad que gobierna el panista Mauricio Kuri no sólo consolida su posición como centro neurálgico de alta tecnología en el país, sino que, también, fortalece su presencia a nivel internacional. Bien…
– – –
Juegos de poder
Gana Xóchitl con rápidos jabs
Leo Zuckermann | Excelsior
Con un manejo eficaz de los tiempos, Xóchitl Gálvez ganó el debate de ayer. Atacó y atacó con jabs rápidos y constantes. Una y otra vez describió a Claudia Sheinbaum como la “candidata de la mentira”. La morenista, por su parte, se notó muy incómoda. Resistió con la disciplina que la caracteriza hasta que explotó. Algo que no habíamos visto antes.
Gálvez se vio mucho más fluida y cómoda que en el primer debate. Desde el principio, vinculó el tema principal (la economía) a lo que más le duele al gobierno actual: la inseguridad. Nos recordó los efectos económicos perniciosos que tiene la extorsión, por ejemplo.
La opositora reiteró su apoyo a los programas sociales del actual gobierno, incluso expandiéndolos, aunque demagógicamente dijo que sí hay dinero para financiarlos, porque Morena se roba parte del dinero de las partidas existentes. Muy al estilo de López Obrador en 2018 al afirmar que habría ahorros del orden de 500 mil millones de pesos por la corrupción del gobierno de Peña.
Uno de los secretos del éxito de Xóchitl fue el manejo más eficaz de las llamadas “bolsas del tiempo”. Hacía ataques y comentarios breves, de tal suerte que se quedó con más tiempo que Claudia, quien agotó sus minutos y ya no pudo responder los golpes o incluso exponer algunas propuestas.
Creo que Gálvez cometió un error al salirse del guion sobre “la candidata de las mentiras” al considerar a su oponente como la “narcocandidata” ya al final del debate. Me pareció innecesario. Lo más eficaz hubiera sido seguir machacando a Claudia como una mentirosa. Ése era el mensaje a trasmitir, no uno sacado de la manga ya terminando el enfrentamiento.
Sheinbaum tenía una misión muy dura porque tenía que actuar en tres pistas.
La primera, quedar bien con su jefe, el presidente López Obrador, y la base social más lopezobradorista quienes, después del primer debate, se quejaron de que Claudia no había defendido con enjundia al gobierno actual. Solícita, desde un principio, la morenista les cumplió.
La segunda pista era hablar de sus propuestas en caso de ganar la Presidencia. Insistir en lo del “segundo piso” de la Cuarta Transformación.
Y, finalmente, la tercera consistía en contestar los ataques de Xóchitl y lanzar sus propios golpes a la opositora.
No era nada sencillo para Claudia Sheinbaum el mantener un equilibrio en estas tres pistas: defender a López Obrador, hacer propuestas y defenderse de los ataques. Agotó más rápido sus tiempos y eso acabó favoreciendo a Xóchitl.
En algún momento, frente a tantos ataques de la opositora, Claudia se quedó callada. Ya no quiso responder. Y cuando contestó, en el último segmento, apareció irritada. Parece que le dolió mucho cuando Xóchitl recordó los sobornos que recibió Carlos Ímaz, exesposo de Claudia, y el presunto origen sospechoso de la casa que con él compartía. Por primera vez en esta campaña vimos a una candidata morenista más de carne y hueso. Concuerdo con mi colega Raymundo Riva Palacio, que no está mal que de vez en cuando los políticos demuestren que tienen emociones.
Desde luego que Claudia siempre trató de diferenciar a la Cuarta Transformación de los gobiernos del pasado con la cantaleta del fracaso del neoliberalismo, cuyas políticas públicas clave –libre comercio, autonomía del banco central, disciplina en las finanzas públicas– paradójicamente le han permitido sostener el poco crecimiento económico al gobierno de AMLO.
No sé si López Obrador y su base más leal vayan a quedar contentos con el desempeño de su candidata en este segundo debate. Claudia sí trató de cumplir con el cometido de defender al sexenio de AMLO. Para los que siguen teniendo dudas del tipo de presidenta que será Sheinbaum en caso de ganar, pues decir que un jalón de orejas del tabasqueño sirvió para que la exjefa de Gobierno capitalino obedeciera las instrucciones de Palacio.
De Álvarez Máynez, pues ¿qué decir? Una vez más, en su papel de polizón, no tenía nada que perder. Atacó hacia los dos lados. Disciplinado, le habló al segmento que está tratando de cortejar más: los jóvenes. Su misión es seguir dándose a conocer. Pero, según las encuestas, todavía la mitad del país no reconoce su nombre. Esto a prácticamente un mes de la elección.
Un último punto para el Instituto Nacional Electoral. Ya no les hagan tantas preguntas a los candidatos en los debates. Como vimos ayer, ni las contestan. Lo que quieren el electorado es ver el enfrentamiento entre ellos. Que haya réplica y contrarréplica. Que se agarren, pues, para ver si tienen la madera necesaria para ocupar la Presidencia del país.
– – –
Astillero
Claudia, reiteración de delantera // Xóchitl, fatigosa insistencia // Huachicol y general peñista // Anabel: ¿periodismo o literatura?
Julio Hernández López | La Jornada
A la hora de cerrar esta columna (9:15 pm) el debate entre aspirantes presidenciales transcurría entre la presunta reconversión de Xóchitl Gálvez, más agresiva en sus planteamientos e insistente en llamar candidata de las mentiras a su principal oponente, mientras Claudia Sheinbaum se mantenía en su condición de amplia delantera, sin caer en provocaciones e incluso sin responder a todas las preguntas que le hizo la hidalguense.
Esta vez hubo más interacción de los participantes, con un error técnico al principio de la transmisión, cuando la señal se cayó y los periodistas en la sala de prensa protestaron por quedarse sin saber qué estaba sucediendo. Más que en la ocasión anterior, fue notable que la carga crítica de Jorge Álvarez Máynez (MC) estuvo más orientada a confrontar a la filopanista que a la morenista. Del tema general del debate se hablará aquí en la siguiente entrega.
Las noticias judiciales y de (in)seguridad pública, con implicaciones políticas, continúan poblando los espacios mediáticos. Ayer se dio a conocer que Canadá concedió la extradición a México del general Eduardo León Trauwitz, a quien se ha acusado de delitos popularmente conocidos como huachicoleo; es decir, extracción ilegal de combustible para su venta al público. El militar fue jefe de escoltas de Enrique Peña Nieto cuando éste gobernaba el estado de México y, en consonancia con ese ánimo depredador grupal, en 2012 fue nombrado subdirector de Salvaguarda Estratégica de Pemex.
Lo cierto es que dicho huachicoleo sigue cometiéndose a lo largo del país, aunque en dimensiones menores a las originales, a pesar del aparatoso operativo de inicio de la administración federal que está por salir. Por otra parte, no pareciera que la vuelta a México del general acusado de huachicolero pueda significar alguna forma de mensaje político a Peña Nieto, quien estaría valorando la posibilidad de regresar a vivir a México, según hizo saber a través de un libro de reciente publicación.
Cuando esta columna sea leída ya se habrá despejado en España la incógnita que ha estremecido la política de aquella nación, pues este lunes Pedro Sánchez habrá anunciado si seguirá como presidente o renuncia, ante el acoso judicial y mediático de la derecha hispana contra el político socialdemócrata que gobierna a nombre del Partido Socialista Obrero Español.
Las acusaciones que llevaron a Sánchez a declararse en días de reflexión, que terminaron este lunes, se refieren a su esposa, Begoña Gómez, a quien diversos medios de comunicación acusan de actos corruptos en asociación con sus familiares. Un juzgado de aquel país decidió abrir una investigación oficial a partir de una denuncia interpuesta por una organización de ultraderecha que presenta como presuntas pruebas algunas notas de medios de comunicación y versiones dichas en medios electrónicos en mesas de periodistas, varios de ellos sumamente impugnados. La cloaca mediática, se dice allá. ¿Algún paralelismo con varios medios mexicanos?
Astillas
Ya se verá si la escritora Anabel Hernández aporta pruebas firmes, irrefutables, de los graves señalamientos que hace en su más reciente libro contra Andrés Manuel López Obrador o todo queda en otra emisión de incomprobables testimonios anónimos y supuestas filtraciones de facciones de agencias estadunidenses, como sucedió con la publicación de nado sincronizado que en tres medios se hicieron meses atrás para asentar la versión de que AMLO había recibido financiamiento del narcotráfico en su campaña de 2006 (nado sincronizado en medios extranjeros, que dio pie a la subsistente narcoetiqueta en X contra el tabasqueño y contra Claudia Sheinbaum). Por lo pronto, el adelanto de ese libro, difundido ayer en ciertos medios, parece más una propuesta para un guion de Netflix: ¿periodismo de investigación o literatura en clave electoral?…
– – –
México SA
¿Y las huelgas mineras? // Asignatura pendiente // Tres gobiernos al hilo
Carlos Fernández-Vega | La Jornada
A punto de concluir la presente administración gubernamental y a pesar del compromiso presidencial de resolverlas (el problema es que esa responsabilidad se la asignó a la entonces secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde), las tres huelgas mineras (Cananea, Sonora; Taxco, Guerrero, y Sombrerete, Zacatecas, estalladas simultáneamente el 30 de julio de 2007), agregan seis años a su de por sí prolongado cuan irresuelto historial, con lo que la impunidad del tóxico barón de la minería Germán Larrea y su corporativo Grupo México se mantiene incólume.
Casi 17 años después de tal estallido simultáneo (con Calderón en Los Pinos y posteriormente con Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, aunque éste en Palacio Nacional), las demandas de los mineros se mantienen sin solución ante la permanente negativa de Grupo México (y, por ende de Larrea) de sentarse a negociar, con todo y que el corporativo sistemáticamente violó el contrato colectivo de trabajo. De los dos primeros (uno panista, otro priísta, que al final de cuentas es lo mismo) no sorprendió su actitud, porque a eso se dedicaron, a proteger los intereses de los barones, pero con el tercero surgió la esperanza de que, por fin, se solucionaría el entuerto, pero no: el atorón –por llamarle así– se ha mantenido.
El dirigente nacional del sindicato minero, Napoleón Gómez Urrutia, lo denuncia así: ¿Por qué? (no se ha solucionado). Es lamentable que las secretarías del Trabajo y Previsión Social y de Economía se hayan puesto del lado del dueño de Grupo México, Germán Larrea, y se rechazara la queja interpuesta ante el Mecanismo de Respuesta Rápida del T-MEC, con la que se buscaba obligar al empresario a resolver las demandas de los trabajadores de la mina San Martín, ubicada en Sombrerete, Zacatecas, que está a punto de cumplir 17 años en huelga; nunca ha habido una autoridad que obligue a Grupo México a desocupar la mina y restituir lo derechos de los trabajadores ( La Jornada, Andrea Becerril).
Es fuerte la denuncia del líder sindical, pero sin duda tiene sustento a la luz de los hechos, pues en este sexenio se repitió la historia: Larrea se mantiene ostentosamente impune y en la desprotección permanente los trabajadores de las tres minas citadas, de tal suerte que la afrenta que representa la minoría rapaz y la mafia del poder que aquella paga para su protección se mantiene como asignatura pendiente.
Prácticamente desde el comienzo de su mandato (29 de julio de 2019), el presidente López Obrador instruyó a la entonces secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, para que a más tardar en 10 días se instale una mesa de negociaciones entre el sindicato minero y Grupo México para resolver las tres huelgas. Nada sucedió, por lo que, dos años después, con la llegada de Adán Augusto López Hernández a Bucareli, el mandatario de nueva cuenta instruyó al funcionario recién nombrado que resolviera el asunto, porque las demandas obreras se mantienen sin atención ni solución. Paradójicamente, Alcalde –que no hizo nada al respecto– terminó instalada en el Palacio de Cobián y el entuerto se mantuvo al igual que la impunidad de Larrea.
Algo similar sucedió con la queja del sindicato nacional de mineros ante el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del T-MEC, que exigía obligar a Larrea a resolver las demandas de los trabajadores de San Martín, que devino en la solicitud del gobierno estadunidense para que el mexicano investigara la situación de los trabajadores en esa mina en la que sistemáticamente Grupo México viola el derecho de huelga y la libre asociación sindical (no sólo en ese centro extractivo).
Rápidamente, el gobierno mexicano rechazó tal solicitud, con todo y que otras 10 presentadas en ese mecanismo fueron atendidas positivamente por las autoridades nacionales. Ante eso, Gómez Urrutia subraya: es muy apresurado que ambas dependencias (Trabajo y Economía) hayan anunciado la resolución del panel de expertos sin dar a conocer toda la resolución. Son preocupantes los argumentos esgrimidos, pues la violación a los derechos de libertad sindical y de contratación colectiva de los mineros de Sombrerete son anteriores a la entrada en vigor del T-MEC; el fallo es vergonzoso, pero de todas formas no es un caso cerrado y la lucha va a seguir.
Las rebanadas del pastel
Otro sabadazo del Poder Judicial: el juez Rogelio León Díaz decretó auto de libertad para Abraham Oseguera Cervantes, Don Rodo, hermano de El Mencho, líder del cártel Jalisco Nueva Generación. Entonces, ¡a seguir delinquiendo!, que para eso está el aparato de impartición de justicia.
