Columnas Escritas
Los monólogos de la Martina
Reza el sabio refrán: nunca intentes quedar bien con todos.
Porque, fatalmente, quedarás mal con todos.
El tal Nico añadiría: y menos en política.
Tal es el caso de Ricardo Monreal, clásico para efectos políticos. Y para que políticos, chicos y grandes, de gran peso o poco peso, se miren en el espejo.
Monreal quiso quedar bien con todos.
Con un dscurso de apariencia democrática y de rompimiento con quien le ha dado poder desde que renunció al P.R.I para ser candidato del hoy casi cadáver P.R.D., y luego gobernador de Zacatecas, Monreal primero quedó mal con AMLO.
Y luego quedaría mal con todos aquellos ingenuos a los que embarcó, al echar reversa y pronunciar la frase de la ignominia: prefiero (no) ser nada, a traicionar al presidente López Obrador.
Esto, luego de que López Obrador le hizo una ligera caricia en el lomo. Que fue más que suficiente para el recule de Monreal.
Con ello, mostró Monreal su real, corta y patética estatura política, con la que al día de hoy no le alcanza para nada. Mucho menos para ser algún día candidato a la presidencia de México.
No hay refrán perdido: quien con todos quiere quedar bien, terminará quedando mal con todos. Muy especialmente en eso que llaman política.
Me cae.
Monologuitos:
Ahora que Alito, alias Alejandro Moreno Cárdenas, ha logrado quedarse alegremente al menos hasta después de las elecciones de 2024 en la presidencia del P.R.I , de nuevo retoma sus ambiciones y sueños guajiros de ser candidato por lo que queda de su partido a la presidencia de México… algún día.
Eso sí, sabe bien que para el 2024 nomás no le alcanza.
Alito parece no darse cuenta ( o finge demencia), de que su falta de credibilidad, su desprestigio social y sus gsngsteriles formas de hacer política no le dan ya ni para una triste regiduría, cargo que alguna vez ocupó y que marcó el principio de su carrera política.
Hoy por hoy, el paisano incómodo es uno de los políticos más repudiados, esto no sólo en Campeche. Estamos hablando a nivel nacional.
… Y Alito parece desconocer otro sabio dicho popular: Dios no les da alas a los alacranes.
