Columnas Escritas

Los monólogos de la Martina y las rimas del tal Nico

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URBI ET ORBI.

Que Alito intentaría la reelección en la presidencia nacional del P.R.I.

LA rima cínica y mafiosa:

Alito, ese caradura
Busca en el P.R.I.reelección
Para darle el descontón
Y cristiana sepultura

A Alito poco le importa ser el presidente nacional priísta que más elecciones ha perdido en la historia de ese partido.Y también más gubernaturas. La de Campeche incluída.

Tampoco le importa que, de seguir por esa ruta de derrotas electorales que él mismo ha marcado, lo que sigue es la pérdida del registro del P.R.I., tal y cómo le ocurrió al P.R.D. en la elección pasada.

Lo único que le importa a Alito es seguir medrando con la política y el poder, aún cuando el P.R.I. continúe en esa tendencia electoral descendente, que se acentuó e hizo más que evidente en las recientes elecciones del 2 de junio.

Parecería que sin remordimiento alguno Alito estaría dispuesto, con su reelección mafiosa, a expedir el certificado de defunción del P.R.I. a cambio de mantener una parcela mínima de poder y salvar el pellejo, teniendo siempre a la mano un salvoconducto que impida cualquier acción legal ante los expedientes penales que se han ido acumulando en su contra a lo largo de su abrupta y cuestionada carrera política.

O, en un caso aún peor, que el P.R.I. se convierta en uno de esos partidos satélite del gobierno en turno, sin fuerza propia, a cambio de que él, Alito, se mantenga inamovible en el cargo, como ocurre, ejemplo, con la dirigencia del Partido del Trabajo. O el Verde Ecologista.

Esto último, esa tendencia satélital, con toda la carga negativa para el priísmo y su cada vez más escasa militancia, sería casi el paraíso para Alito y su antidemocracia partidista. Y, de paso, para su pandilla del consejo priísta, de la cual Alito es el gran dictador.

Falta poco, apenas unos días más, el 7 de julio para ser exactos, para saber si el menguado priísmo que aún queda cuenta aún con un partido político con algo de respetabilidad honestidad y principios.

O si, por el contrario, Alito Moreno tomó la ruta suicida de la reelección.

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