Columnas Escritas
Los monólogos de la Martina
PEDRO IZCARIOTE ARMENTÍA, FUERA DEL PRI.
CON ÉL, EXPULSADOS 14 MÁS.
Expulsa Alito de un jalón y sin despeinarse a 15 miembros que en el pasado reciente ocuparon cargos importantes dentro del P.R.I. y en la administración pública, así cómo en las cámaras de senadores y diputados.
A este paso, el Revolucionario Institucional pronto va a tener más expulsados que militantes.
Me cae que sí y cómo chingaos de que no.
Entre los expulsados por Alito está alguien que, paradójicamente, debe su existencia política a nuestro paisano no escogido.
Se trata nada menos que de Pedro Armentía, quien ya engrosa las filas de Movimiento Ciudadano del prófugo Elifeo y de doña Bibi, ésta última por cierto, ya de lleno en campaña por su reelección a la alcaldía de Campeche, en donde, todo indica, se enfrentará a otra mujer, KarlaToledo, a la que Alito ya habría dado su bendición… y, dicen, algunas otras cosas.
Si así fuere, como en la presidencial grande, tendríamos a dos mujeres contendendo. En éste caso a la presidencia municipal de Campeche.
En tanto que Pedro Izcariote Armentía iría por Movimiento Ciudadano a reelegirse a una diputación federal. O bien por una curul en la cámara de Senadores.
Ese sería el acuerdo al que habría llegado Judas Armentía para abandonar las filias priístas en donde lo inventaron, para irse con la dupla Eliseo-Biby, esa tan mona pareja sentimental vencedora de todo escrúpulo político y social.
Abusados, Elifeo y Biby, no olviden aquella máxima en política, la cual señala que quien traiciona una vez, traiciona siempre.
No vaya a ser que el día de mañana el puñal traidor que Pedro Izcariote le clavó por la espalda a nuestro paisano incómodo, se lo asesten a ustedes dos. Y de pronto nos enteremos que Pedro Armentía abandonó las filas de Movimiento Ciudadano para irse a las de otro partido, MORENA, por dar un ejemplo.
Pedro Izcariote Armentía era un don nadie en la política hasta que el entonces gobernador de Campeche Alejandro Moreno Cárdenas, tuvo la mala ocurrencia, se dice que por un tema de intereses entre familias políticas, de hacerlo secretario de gobierno.
Luego, al arribo a la gubernatura de Carlos Miguel Aysa, Armentía Izcariote no sólo conservó el cargo sino logró que Aysa, en un LOCO arrebato, lo hiciera su gallo a la candidatura a gobernador de Campeche.
Pero todos esos sueños dementes de Aysa (y de Pedro Izcariote), se esfumaron cuando el paisano no escogido hizo sentir su poder y le envió a su sobrino Christian a decirle que al próximo candidato a gobernador de Campeche lo tenía enfrente y le estaba hablando… y que cuando él, Christian, llegara al cuarto piso, le permitiría seguir como secretario de gobierno.
Y que si no estaba de acuerdo bien podría empezar desde ese momento a recoger sus sonajitas e irse p’al caraxo sin escalas.
De esa plática, más bien monólogo de Christian y el Izcariote hay testigos .
Se dio en la ciudad de Merida, días antes del destape del sobrino.
Y Pedro Izcariote hizo lo que suelen hacer los traidores y los pusilánimes: agachar la cabeza, dar media vuelta e irse con la cola entre las piernas, en metáfora canina clásica.
Lo demás es historia: el sobrino perdió la gubernatura; Aysa, tras una negociación con Alito logró que el paisano incómodo incluyera en las listas plurinominales del P.R.I.a su hijo Carlos Miguel y a Pedro Izcariote. Y ambos llegaron a San Lázaro causando penas y sin gloria alguna.
Sólo para que a las primeras de cambio el hijo del hoy embajador en Dominicana se pasará a las filas de MORENA.
Y ahora Pedro Izcariote lo haga, pero a Movimiento Ciudadano.
Qué linda historia. Me cae.
Así las cosas de la política campechana. Seguramente aún hay mucho por ver, de aquí a las elecciones de 2024.
Hasta la próxima. Urbi et orbi. (a la ciudad y al mundo, para quienes no mastican el latín)