Columnas Escritas
Los monólogos de la Martina
Al márgen de eufemismos coordinadores en ambos bandos que no engañan a nadie, excepto al Instituto Nacional Electoral, los hechos políticos aquí y ahora son que, salvo que ocurriera algo totalmente imprevisto, los mexicanos que militamos en éste y el siglo pasado seremos testigos de lo inédito: por primera vez en la historia dos mujeres se disputarán la presidencia de México.
Xóchitl Gálvez, la candidata del Frente Amplio por México, ya es desde ayer domingo, se insiste, de lado eufemismos, la candidata opositora a la presidencia de México, tras un acto multitudinario al pie del monumento a la independencia, en el que la sociedad civil mostró presencia y músculo.
Y pasado mañana miércoles, salvo una sorpresa mayúscula, casi casi un milagro Ebrardiano, Claudia Sheinbaun será ungida como la candidata de la Cuarta Transformación a la presidencia de México. Con todo y bastón de mando.
Los mexicanos, entonces, estamos a las puertas de un hecho inédito, a no dudar histórico: ser gobernados por una mujer en el sexenio 2024-2030.
Algo impensable hasta hace algunos años.
Y más aún si nos remontamos a la historia, al sexenio 1952-1958 del presidente Adolfo Ruiz Cortines, cuando como si se tratara de la gran concesión del gobierno, se aprobó que las mujeres pudieran votar y ser votadas. Para dejar de ser ciudadanas, literalmente, de segunda
Desde entonces mucha agua ha corrido debajo del puente.
Muchas luchas sociales han librado desde entonces las mujeres.
De diversos países del mundo, esas luchas de género equitativo llegaron a México. Y aquí son muchas ya las batallas libradas, no siempre ganadas ni debidamente comprendidas y entendidas por los hombres y su arraigado chancro del machismo, de venda en los ojos que no les permite ver una realidad evidente y comprobada ya en la mayoría de los países del planeta: que las mujeres son, no sólo aptas y eficientes para gobernar, sino incluso que pueden hacerlo mejor que los hombres.
Y ejemplos de esto, hay muchos. Tantos que enumerarlos sería tarea prolija.
A partir de marzo de 2024 y hasta finales de mayo, que son los tiempos oficiales de campaña marcados por el Instituto Nacional Electoral, los mexicanos, casi seguro, vamos a ser testigos de un hecho nunca antes visto en suelo patrio: la contienda de dos mujeres por la presidencia de México.
Un hecho que, eso sí seguro, cambiaría la historia de éste país, al márgen de quien sea la ganadora.
Y que también, seguro, es una gran noticia para cualquier mortal común con dos centímetros de frente y sin telarañas en el cerebro.
Excelente semana para todos. Y hasta la próxima.
