Columnas Escritas

Los monólogos de la Martina

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  • P.A.N. , P.R.I., P.R.D., CRÓNICA DE UN SUICIDIO FALLIDO

En el último momento, al percatarse de que se estarían dando un balazo, no en el pie sino en la cabeza, los dirigentes nacionales de esos tres partidos que esta vez han mostrado el cobre vil, y a los que sólo los mueven intereses de poder, recularon en sus propósitos de limitar al Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal en cuanto a la injerencia de ese organismo en temas internos de los citados partidos.

Marquito, Alito y Chuchito, pretendían que el TEPJF, última instancia en decisiones electorales y en el comportamiento de los partidos políticos como entidades de interés público, no metiera las narices en asuntos como, ejemplo, que a los presidentes de esos institutos políticos se les ocurriera permanecer en sus cargos más tiempo del que marcan claramente sus estatutos. ¡Mon Dieu!

Y en el intento de suicidio fallido, Alito, Marquito y Chuchito le harían el trabajo sucio nada menos que a su enemigo natural, al dirigente nacional de MORENA, Mario Delgado, quien también desea, al igual que los otros tres, alargar su estancia en el cargo.

De esta manera ese trío de políticos ambiciosos y sin escrúpulo alguno, habría mostrado su total despreció a la voz ciudadana que se ha manifestado multitudinariamente en dos ocasiones a favor de la democracia, a través de dos marchas en tiempos recientes.

Ya no hay temor de Dios entre nuestra clase política.Diría el clásico.

O cómo diría el tocayo histórico: el fin justifica los medios. Al menos así ven las cosas esos tres dirigentes nacionales impresentables.

Cualquier cosa antes que dejar el poder con todos los privilegios que conlleva.

Cualquier cosa con tal de seguir siendo amo y esclavo del poder político… y también, cualquier cosa por permanecer impune, con fuero, y no terminar en la cárcel.

Markito, Alito y Chuchito están por terminar el período para el que fueron electos.

Buscaban, en todos los casos, que, siguiendo al frente de sus respectivos partidos, fueran quienes pudieran decidir y palomear las listas de candidatos a cargos de elección popular en 2024. Desde el más modesto alcalde de un pequeño poblado, allá en la serranía, hasta el presidente de México.

Asunto nada menor todo esto, que contrasta con la decisión simple, superficial, chabacana, de políticos aldeanos, de intentar limitar las funciones del TEPJF.en el accionar de sus partidos.

Finalmente, las protestas sociales y las críticas ante tal despropósito aberrante de Marquito, Alito y Chuchito, surtieron el efecto esperado, lógico, y dieron marcha atrás a sus ambiciones, no sin antes pronunciar el discurso cínico de que todo lo hacían en bien de la democracia. Vaya descaro.

Parece que sus dos miligramos de la gris materia les alcanzaron finalmente a estos tres para darse cuenta de que su propuesta de quitarle dientes al TRIFE en cuanto a sus partidos era la peor incongruencia posible.

Y la forma perfecta de irse al drenaje electoral, con una credibilidad cero ante la sociedad y el electorado mexicano. Finalmente se han visto cómo lo que intrínsecamente son: unos ambiciosos, oportunistas, enfermos de poder y de dinero.

El suicidio político anunciado, por fortuna no se dio. Y así ha quedado conjurado el peligro de un atroz atropello a instituciones de enorme valía como el TEPJF.

Todo ello, gracias a una sociedad cada día más politizada, informada y dispuesta a revelarse, inconformarse y protestar en contra de una clase política decadente que intenta, como en el caso de este trío, poner siempre por delante sus intereses y ambiciones personales y políticas.

Y que por ello se niega a morir. A dejar el poder y a seguir teniendo a la mano el salvoconducto del fuero para la impunidad.

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