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Andy López Beltrán quiere un desafuero, pero ni fuero tiene

Andrés Manuel López Beltrán quiere el desafuero de su padre y sólo tiene un trámite consular. La armadura de austeridad de AMLO se estrelló en el cambio generacional. Andy la rompió en el Okura, en Prada y en expedientes que en la frontera norte no supieron frenar

Santiago Igartúa

Proceso

Nadie le dice hitleriano al presidente de Estados Unidos por descuido. 

Esa es la primera clave para leer la carta que Andrés Manuel López Beltrán le mandó a Donald Trump el jueves desde Teapa, Tabasco: cada adjetivo está puesto donde duele y con la dosis exacta. Estilo hitleriano. Jefes de pandillas. Canallada burda y perversa. Y al final, para que no quede duda de que se trata de una invitación y no de un desahogo, dos preguntas directas al destinatario, con la cortesía de aclararle que no lo tome como un desafío —que es la manera más antigua que existe de desafiar a alguien—. 

Andy no escribió esa carta para que la lea Trump. La escribió para que Trump conteste. Y sabe, como sabe cualquiera que haya visto un teléfono en los últimos diez años, que si algo produce ese señor con una regularidad de reloj suizo es la respuesta desproporcionada. Un insulto de vuelta, una amenaza arancelaria, una línea sobre el hijo del expresidente comunista: cualquier cosa serviría. Cualquier cosa lo convertiría, en una tarde, de político señalado en mexicano agraviado. El cálculo no es tonto. Es, de hecho, el único movimiento disponible cuando uno no tiene nada más que ofrecer. 

Porque conviene no perder de vista el tamaño exacto del agravio. A Andy López Beltrán, hijo del expresidente, aspirante a diputado federal por Tabasco, el gobierno de Estados Unidos le canceló un documento administrativo que sirve para entrar a Estados Unidos. No lo detuvieron. No lo acusaron. No le tocaron un peso ni un derecho ni una hora de libertad en el país donde vive y donde quiere ser candidato. Le negaron el permiso de visitar un país que —lo dice él mismo, en la misma carta, con una serenidad que sería admirable si no fuera tan trabajada— no le interesa visitar. 

Hay que reconocerle, eso sí, el olfato del oficio heredado: Andy sabe leer un género. Su padre convirtió la carta abierta en una forma de gobierno, y en 2005 convirtió un expediente por un predio expropiado —el Encino, un camino de terracería hacia un hospital— en el acto fundacional de su carrera nacional. Aquello se llamó desafuero. Vicente Fox y su procurador quisieron quitarle el fuero al jefe de Gobierno del Distrito Federal para inhabilitarlo antes de la elección, y lo consiguieron durante unas semanas, y en esas semanas perdieron el sexenio y el siguiente y probablemente el país. Un millón de personas caminó en silencio por Reforma. Fox retrocedió. El procurador renunció. El perseguido se volvió inevitable. 

De modo que Andy conoce la receta. El problema de las recetas es que suponen los mismos ingredientes. 

Empecemos por los cocineros. Fox era un adversario doméstico, sujeto a la aritmética electoral mexicana, vulnerable a la calle, obligado a explicarse todos los días en el mismo idioma y ante el mismo público. Marco Rubio no le debe nada a nadie en Teapa. El Departamento de Estado no convoca ruedas de prensa para justificar por qué canceló una visa: no lo hizo con los más de cincuenta políticos mexicanos —casi todos morenistas— a los que se las ha revocado desde el año pasado, y no lo hará ahora. Ese silencio, que a Andy le parece prueba de arbitrariedad, es en realidad su peor enemigo: contra una acusación uno se defiende; contra un expediente que nadie enseña, no. La víctima necesita un verdugo que hable. Éste no habla. 

Y después está el segundo ingrediente, el que no se compra: la biografía.

Lo que hizo funcionar el desafuero fue que la persecución cayó sobre alguien de quien nadie —ni sus enemigos, y tuvo muchos y buenos— pudo demostrar que vivía bien. Ése fue el capital político de López Obrador, todo su capital: un departamento modesto, un coche viejo, una obstinación de sacristán. Se le pueden reprochar cosas graves de su gobierno, y este semanario se ha ocupado de varias. Pero al hombre, en su persona, nunca le encontraron el lujo. Y en política eso es una armadura. 

El hijo salió a la calle sin armadura. Y eso tampoco es una novedad de esta semana. 

Aquí conviene ser honestos con la memoria: lo de los hijos se sabía. Se sabía desde 2022, cuando apareció la casa de Houston del mayor, y la respuesta de Palacio no fue poner distancia sino salir a destruir al periodista que la había publicado. Se supo después, con los sobres del hermano. Se supo cada vez que un empresario de nombre desconocido pasaba de la nada a los contratos federales en dieciocho meses. Era, para decirlo en el idioma frío de los estrategas, el flanco: el único lugar del edificio donde el discurso de la austeridad no aguantaba una fotografía. Lo sabía la oposición, que apuntó ahí sin puntería durante seis años. Lo sabían en el propio movimiento, donde el tema se hablaba en voz baja y con esa incomodidad de familia que precede a los divorcios. Y lo sabía, sobre todo, el propio expresidente, que eligió el camino que eligen casi todos los padres y casi ningún estadista: cubrirlos. 

Porque la voracidad de los hijos no fue un accidente del sexenio. Fue su hipoteca. 

Lo mejor documentado, todavía, no es un delito sino una incongruencia. En julio del año pasado, mientras Morena celebraba su Consejo Nacional en la Ciudad de México, el entonces secretario de Organización del partido desayunaba en el Okura de Tokio. Las facturas que publicó Aristegui Noticias detallan catorce días, un millón cuatrocientos mil yenes, unos ciento setenta y siete mil pesos: la habitación 3205, una cena de cuarenta y siete mil, el spa, la lavandería, el bar. Otras imágenes lo muestran saliendo de Prada, en Aoyama, con alguien cargándole las bolsas. No hay delito ahí. Hay algo peor para un heredero: hay una fotografía que contradice el sermón. 

Lo demás pertenece al territorio de lo presunto, y conviene decirlo con todas sus comas. Su amigo de la infancia Jorge Amílcar Olán vendía azulejos en Villahermosa hasta 2018; después, su empresa Romedic obtuvo contratos por doscientos ocho millones de pesos en Tabasco y trescientos cuatro en Quintana Roo, y su nombre reapareció en obras insignia del sexenio y, más tarde, en una firma llamada Portacelis Gas and Oil, ligada a la texana Ikon Midstream, hoy en el centro de la investigación del FBI por huachicol fiscal. En grabaciones difundidas por varios medios se escucha a Olán presumir su cercanía con los hijos del expresidente. Andy lo niega todo: dice que no ha hecho negocios con él, que no hay una sola prueba, que la mentira que no mancha, tizna. Podría tener razón. La denuncia que la oposición presentó ante la FGR en agosto de 2025 —delincuencia organizada, contrabando, enriquecimiento ilícito— lleva un año durmiendo en un escritorio, y una denuncia dormida no prueba nada, salvo el sueño de la Fiscalía. 

Falta, claro, la otra mitad de la historia. La que no se escribe en Teapa sino en Washington. 

Allá también hay resentimientos viejos. Durante seis años, desde la mañanera, López Obrador descalificó a la DEA, a la prensa estadounidense, a los republicanos, a los demócratas, a los agentes, a los embajadores, a los think tanks, a cualquiera que sugiriera que el Estado mexicano tenía un problema con los cárteles. Fue gratis mientras duró. Ya no lo es. La hipótesis que hoy circula entre quienes leen a Washington con lupa —y es una hipótesis, no un hecho probado— es que el objetivo de esta administración no son los narcos sinaloenses sino el andamiaje político que, sostienen, los volvió posibles: Morena entero, como tesis. La secuencia se lee sola. Primero las visas, más de cincuenta. Luego la acusación del Departamento de Justicia contra el gobernador con licencia de Sinaloa y nueve funcionarios y exfuncionarios por su presunta alianza con Los Chapitos, con solicitud de extradición incluida. Luego los audios de la gobernadora de Baja California ofreciéndose como informante para recuperar el documento perdido. Sheinbaum lo dijo mejor que nadie, aunque en sentido contrario al mío: vienen por unos y luego por otros. Tiene razón. Y por definición, si uno quiere desmontar un movimiento y no sólo a sus operadores estatales, el camino termina siempre en el mismo lugar: el círculo íntimo del fundador. La familia. 

Todo esto sería injerencia pura, y habría que denunciarla con todas las letras y sin adjetivos, si del otro lado no hubiera nada. 

El asunto es que hay. 

Ése es el drama de esta historia, y no lo escribieron ni Rubio ni Landau. En el círculo más íntimo, a los sobres del hermano y a la casa del hijo mayor y al amigo de infancia que pasó del azulejo al hidrocarburo se sumó un secretario de Gobernación cuyo jefe policiaco en Tabasco terminó acusado de encabezar una banda criminal. Uno es un accidente. Dos, una coincidencia. Cuatro no es una campaña de difamación: es, como mínimo, una tolerancia. Y a estas alturas el expresidente ya no puede deslindarse de su propio entorno con la fórmula que le funcionó siempre —yo tengo otros datos, es un complot de los conservadores—, porque el complot exige un inocente y él construyó su fuerza precisamente sobre la idea de que a los suyos había que exigirles más, no menos. La armadura era personal e intransferible. No alcanzaba para cinco. 

Hay algo que incomoda en esa carta de Andy que no suena a Andy. La estructura, los agravios numerados, la cortesía envenenada: «no lo tome como un desafío». Tienen la mano del padre, o al menos su escuela. Si el cálculo es de Palenque, entonces allá se decidió mandar al muchacho a recibir el golpe que en realidad va contra el proyecto. Lo mínimo habría sido lo contrario: que el expresidente saliera una vez a decir que el destinatario verdadero es él, que con su hijo no se metan. No lo ha dicho. Los padres protegen a los hijos; los fundadores protegen al movimiento. Alguien tuvo que elegir.

Queda la soberanía, que es la parte más frágil de la carta. Andy denuncia a unos funcionarios extranjeros que actúan como jefes de pandillas dedicados a espiar y a agraviar a otros países —y a continuación le pide al presidente de ese país que revise personalmente su caso. Se invoca la dignidad nacional y se termina solicitando una audiencia. Se acusa al imperio y se apela al emperador contra sus cónsules. No hay bandera que aguante esa contorsión. 

Su padre, hay que decirlo, nunca pidió nada. Ni siquiera cuando lo desaforaron. 

Andy quería un desafuero y le dieron un trámite consular. Provocó al hombre más provocable del planeta y hasta anoche no le habían contestado, que es la única humillación que su guion no tenía prevista. Quería la marcha del silencio y va a tener, con suerte, dos días de tendencia. El martirio, como casi todo en esta historia, también se hereda mal: llega desgastado, sin la talla del original, con la etiqueta todavía puesta. 

Nadie ha marchado nunca por una visa. 

Arsenal

El panfleto de Andy y la defensa del junior en Palacio Nacional

FRANCISCO GARFIAS

Excelsior

Cuando a un político mexicano cercano al poder le quitan la visa estadunidense, hay dos reacciones previsibles: victimizarse con tono épico o negarse a investigar. Andy López Beltrán eligió la primera. Claudia Sheinbaum, la segunda.  

Entre la carta que el hijo de Andrés Manuel López Obrador le dirigió al presidente Donald Trump, calificando el retiro de su visa como “hitleriano”, y la negativa a abrir una carpeta “sólo porque le quitaron la visa”, México vuelve a quedar atrapado en el mismo círculo: acusaciones sin pruebas públicas y defensas sin investigación real.

El panfleto de Andy es retórico, agresivo, desubicado.  Muy al estilo obradorista. Maximiza la confrontación, minimiza cualquier responsabilidad personal y busca posicionarse como víctima de “halcones” intervencionistas. 

A Marco Rubio, secretario de Estado, y a Christopher Landau, subsecretario de Estado y exembajador en México, los califica, nada más y nada menos, que de “jefes de pandilla”.  Raya en lo ridículo cuando sugiere al jefe de la Casa Blanca que los despida. 

Comparar la decisión de quitarle la visa con prácticas “hitlerianas” es una exageración grosera que debilita el argumento en lugar de reforzarlo. Negar categóricamente pruebas cuando EU no las publica tampoco demuestra inocencia. Sólo subraya que el umbral para quitar una visa es mucho más bajo que para sancionar o procesar.

Sheinbaum tiene razón en un punto: revocar una visa no es, por sí sola, causa suficiente para abrir una investigación penal en México. Hacerlo de forma automática sería ceder la agenda de Washington y politizar aún más la Fiscalía. 

Pero existen señalamientos concretos contra el junior (huachicol, enriquecimiento inexplicable, tráfico de influencias) que circulan desde hace mucho tiempo en redes sociales y en declaraciones y discursos de la oposición.

La coherencia exigiría, si hay indicios reales, investigar con independencia y si no los hay, decirlo con claridad y no sólo negar por default. La medida de EU es una herramienta de presión diplomática y de política de seguridad que se aplica de forma discrecional y opaca. 

Andy responde con victimismo: Sheinbaum dice que defiende “la soberanía” y evita politizar la investigación, pero el contexto de múltiples casos similares en Morena y la falta de transparencia de ambos lados generan desconfianza legítima.

Lo más útil sería que, si existen pruebas concretas, salgan a la luz (en México o en EU) y se procesen conforme a derecho, no que se conviertan en munición retórica permanente.

* Los casos de políticos que se quedaron sin visa, confirmados públicamente por los propios afectados o por reportes verificables, son los de gobernadores(as):

Marina del Pilar Ávila (Baja California), Rubén Rocha Moya (Sinaloa, además procesado en Nueva York), Alfonso Durazo (Sonora, con desmentidos parciales), Américo Villarreal (Tamaulipas).

Pero también el de alcaldes fronterizos, funcionarios de aduana como Alex Tonatiuh Márquez), Andy López Beltrán, y el exgobernador priista de Guerrero, Héctor Astudillo. Son los más relevantes, pero hay muchos más. Medios como Infobae dicen que a alrededor de unos 50 políticos y funcionarios ya les quitaron la visa.

* La noticia de Andy se hizo viral. Inspiró memes, fue tendencia en redes sociales, acaparó titulares, fue tema de conversación en charlas públicas y privadas, y temas de artículos y columnas. Van las principales:

La presidenta Sheinbaum: “Mucho de esto no tiene razones de seguridad, sino más bien política… Es importante decirlo cuando vemos situaciones injerencistas en el país”.

Ya encarrerada, dejó claro que en México no hay abierta ninguna carpeta de investigación en contra de Andy. 

Alejandro Moreno, presidente del PRI, subió a su cuenta de X, un mensaje dirigido a Andy:

“Estados Unidos te revocó la visa y ahora sales a lloriquear, acusando motivos políticos y comparando la decisión con prácticas hitlerianas. ¡Estás viendo y no ves! Las investigaciones les están alcanzando y ustedes siguen creyendo que su narcoapellido los hace intocables”.

Ignacio Mier, coordinador de la bancada de Morena en el Senado: “No se confundan. La cancelación de visas es arquitectura psicológica y política. no es un expediente judicial. 

“Caer en la vulgaridad callejera y el circo mediático sólo expone el oportunismo de quienes, desde el conservadurismo entreguista, validan la injerencia y se arrodillan ante EU, queriendo expiar sus culpas.” 

Lilly Téllez, senadora del PAN, celebró la medida. Acusa a Andy de “huachicolero, cabecilla del narcopacto, ratero y lavador de dinero”.

López Obrador ha salido de su retiro para defender a Cuba, pero no ha dicho una palabra del retiro de la visa a su hijo.

Retrovisor

Andrés, ¿la carta del padre para 2030?

IVONNE MELGAR

Excelsior

El proyecto de Andrés Manuel López Obrador para 2024 es Claudia Sheinbaum y para 2030 es Andy, resumió el líder histórico de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, a mediados del sexenio anterior.  

A finales de 2021, aquel pronóstico del experimentado político era creíble ante el alto perfil de la jefa de Gobierno, pero sonaba audaz para el caso del hijo del entonces Presidente.

Desde 2017, Andrés Manuel López Beltrán fue mensajero de su padre en el fichaje de cuadros de otros partidos y operador en las elecciones intermedias. Pero comenzó a sonar más por la gestión de licitaciones y negocios. 

En 2024, el junior definió candidatos en la CDMX y llegó a la Secretaría de Organización de Morena, una semana antes de que concluyera el gobierno de su padre. 

Gobernadores y legisladores recibían al heredero del gran líder con bombo y platillo, celebrando la afiliación masiva que dijo impulsar.

En junio de 2025, Andy tuvo su primer descalabro en las elecciones de alcaldías en Durango, donde Morena se fue a tercera fuerza. Y en julio ocurrieron las filtraciones de su viaje a Japón y los videos de compras de lujo en Tokio.

Bajo el mote de junior del Bienestar, siguió siendo señalado como protagonista de presuntas investigaciones en Estados Unidos por vínculos con el negocio del huachicol fiscal. 

A inicios de 2026 se difundió la versión de que la presidenta Sheinbaum pondría orden en Morena relevando a López Beltrán, quien se replegaría de los reflectores. Pero contradiciendo las falsas expectativas de que la mandataria dará carpetazo a las herencias incómodas de López Obrador, todos sus protegidos siguen bien y vigentes.

Cierto que en Morena la lealtad es difusa, y hay damnificados de Andy, porque los dejó colgados con candidaturas o por su segunda derrota electoral en Coahuila, en junio anterior. 

Sin embargo, la señal que cuenta es la de la presidenta Sheinbaum, quien ha sostenido su apoyo a López Beltrán, al senador Adán Augusto López Hernández y al gobernador con licencia Rubén Rocha. 

Equivocados estaban quienes creyeron que el expediente de La Barredora era el fin del exgobernador. Y, como se comenta entre los morenos del Senado, donde López Hernández dejó la coordinación de la bancada en febrero, una de sus tareas actuales es cuidar el control de López Obrador en el partido. Se trata de una misión que debe compartir con López Beltrán, aun cuando dejó la Secretaría de Organización en mayo pasado. 

Porque, en apego a la visión del expresidente, más que los cargos, ahí valen los encargos. Y, desde el martes, López Hernández tiene la batuta para las campañas electorales de 2027 en Hidalgo, CDMX, Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala.

Quizá la protección del extraditable Rubén Rocha no incluirá misiones públicas. Pero es un hecho que el gobernador con licencia continúa al frente en Sinaloa, pese a las acusaciones de protección al narcotráfico de Estados Unidos. 

Con estos antecedentes, podemos prever que los planes de Andy proseguirán sin tropiezos en su camino a la Cámara de Diputados. Y ha trascendido que, en el diseño hacia la próxima legislatura (2027-2030), el futuro diputado López Beltrán llegará a San Lázaro tras de haber repartido unas 50 curules, suficiente para su mini bancada. 

Y es que el cuidado desde Palacio de los hijos del expresidente no está en riesgo ni en duda. En México nadie debe investigarlos. Y es que, para la presidenta Sheinbaum, la cancelación de la visa de Andy “tiene un sentido político esencialmente” y es injerencia de EU. 

Así que la carta de López Beltrán al presidente Donald Trump, llamando “hitlerianos” al secretario Marco Rubio y al subsecretario Christopher Landau fue para activar el cierre de filas morenistas.

De tocar puertas en Tabasco, la anticipada campaña de Andy pasó a los medios y al cobijo de Palacio que, en nombre de la soberanía, da impunidad a los señalados por EU.

La dirigencia del PAN de Jorge Romero exigió que se suspenda la candidatura de López Beltrán y sea investigado por la red de huachicol que operó en aduanas; tráfico de influencias con empresarios amigos que le venden al gobierno, y uso de recursos de procedencia ilícita. 

“Ahora se van a dejar venir, ahí se los aviso. Ay, que le quitaron la visa al hijo del expresidente López Obrador. ¡Escándalo mundial!”, ironizó la mandataria en referencia a la oposición. 

Mientras que legisladores morenistas amenazan con llevar a la cárcel al senador Alejandro Moreno, líder el PRI, quien sostiene que López Obrador “tendrá que rendir cuentas por todos los señalamientos que existen sobre posibles pactos con los cárteles del crimen organizado”. 

El coordinador nacional de MC, Jorge Álvarez Máynez se limitó a señalar: “La carta define perfectamente lo que ese sujeto es: una mala parodia del padre”. 

Tiene razón Máynez. 

Pero ante la decisión presidencial de cuidar al vástago y el aval que Morena tiene entre los mexicanos, no tiremos en saco roto la alerta del nepotismo que el líder de la cuarta quiere recetarnos.

México SA

Trump: colmillos afilados // Va por petróleo de terceros // Se hunde reserva estratégica

CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA

La Jornada

El delirante vampiro Donald Trump está sediento de petróleo y de forma urgente pretende clavar los colmillos en los países con riqueza petrolera (de hecho, lo hizo en algunos de Medio Oriente –con Irán no puede– y en la mira tiene a varios latinoamericanos –en especial dos de ellos: México y Brasil–, aunque ya “administra” el de Argentina, Ecuador, Colombia y Venezuela, todos con “gobiernos” títeres de la Casa Blanca).

Y su apremio por “rehidratarse” de oro negro se basa en el más reciente informe de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (agosto de 2026), el cual es contundente y pone los pelos de punta a los insaciables consumidores gringos (desde la industria hasta los propietarios de, se estima, 280 millones de vehículos de motor de gasolina y diésel que circulan en aquel país; hay más, pero son eléctricos): “La reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos cayó a 298.7 millones de barriles, su nivel más bajo desde enero de 1983” (dicha reserva se instituyó en diciembre de 1975, tras el embargo petrolero árabe (1973), con capacidad de 727 millones de barriles, de tal suerte que el nivel actual apenas cubre 41 por ciento, en vías de empeorar).

Algo más dijo ese organismo: “Dichas reservas registraron descensos durante 20 semanas consecutivas desde finales de marzo (léase desde la agresión a Irán), con una liberación acumulada de 116.7 millones de barriles de crudo durante ese periodo; las reservas podrían caer aún más, hasta 243.4 millones de barriles, si el Departamento de Energía implementa en su totalidad el plan para liberar barriles adicionales”.

Pero, delincuente que es, y lo presume, Trump ni de lejos tiene en mente resarcir esa reserva estratégica mediante la compra de oro negro a países productores por medio de los canales institucionales (por cierto, él mismo enloqueció el mercado petrolero internacional con su fallida aventura guerrera, de la mano del genocida Benjamín Netanyahu, contra Irán), sino mediante un mecanismo que el energúmeno naranja cotidianamente utiliza y goza: el saqueo, la ocupación (como en el caso de Venezuela, sin olvidar el secuestro de sus dirigentes) de aquéllos o la descarada imposición de gobiernos títeres, como los de Javier Milei, Daniel Noboa, Abelardo de la Espriella y Delcy Rodríguez.

No es gratuito que el delirante inquilino de la Casa Blanca presuma sus delitos: “Ahora amo Venezuela, la amo, y lo estamos haciendo maravillosamente allí; estamos importando mucho petróleo desde Venezuela y nos llevamos muy bien con ellos; de Venezuela salen billones y billones de barriles de petróleo (por él mismo valuados en 13 mil millones de dólares, que han ingresado a las arcas gringas); es uno de los lugares más ricos en petróleo del mundo; al vencedor le pertenecen los despojos, ¿no? ¿Han oído eso antes? Es la manera antigua, ¿verdad?” Y en los casos de Argentina, Ecuador y Colombia ya se frota las manos.

La Administración de Información Energética detalla: “Prevemos que los inventarios comerciales de petróleo crudo en Estados Unidos se mantendrán por debajo del mínimo de los últimos cinco años (2021-2025) hasta finales de 2026. El aumento de las exportaciones de petróleo crudo, la reducción de las importaciones y la alta actividad de las refinerías desde mediados de abril han provocado descensos semanales constantes en las reservas de petróleo crudo. Se prevé que las importaciones netas se mantengan por debajo del promedio hasta 2027”.

Además, “la reducción de los envíos de petróleo a través del estrecho de Ormuz disminuirá aún más las reservas mundiales de petróleo en los próximos meses y mantendrá los precios del crudo cerca de los niveles de la primera semana de agosto. Las continuas y severas restricciones en el tránsito por dicho estrecho persistirán hasta agosto; estimamos que a principios de 2027 la mayor parte de la producción de crudo en la región vuelva a niveles cercanos a los promedios previos al conflicto; por los nuevos ataques a buques que transitan por el estrecho de Ormuz, los precios del crudo se vieron impulsados al alza por una nueva amenaza de bloqueo a las exportaciones petroleras de Arabia Saudita a través del estrecho de Bab el-Mandeb; las interrupciones de aproximadamente 600 mil barriles diarios continuarán hasta finales de 2027”.

Y Trump tiene sueños húmedos: “Muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio estadunidense”.

Las rebanadas del pastel

De la visa gringa –como si contar con ella fuera el paraíso–, Donald Trump y su halcón Marco Rubio han hecho una vil industria del chantaje político y la injerencia. Ahora tocó turno a Andrés Manuel López Beltrán. Y los que faltan.

IMSS: más gestión, menos quejas: la réplica institucional confirma mi dicho

GUSTAVO LEAL F. *

El IMSS dirigido por Zoé Robledo ejerció derecho de réplica (IMSS.Carta Réplica 3/8/26) sobre mi colaboración “IMSS: reservas, inversiones y quejas” del 1/8/26 donde discuto la afirmación institucional de que en la administración AMLO “el número de quejas disminuyó 82 por ciento”. Lo agradezco: facilita precisar. Empiezo por lo que no dije.

Refutación sin cita. IMSS objeta que la sola presentación de una queja no acredita violación a derechos humanos. Es correcto, pero ajeno a mi colaboración: el verbo “acreditar” no aparece en ella. Escribí que la CNDH “ubica al IMSS como la institución con más quejas por violación al derecho humano a salud, con quejas como omisiones médicas, demoras y negaciones de servicios esenciales”. La palabra es quejas, dos veces. La réplica parafrasea en vez de citar e introduce un verbo que no está. Y no desmiente el dato, ubicado en la página 24 del Informe de Actividades 2025-CNDH, donde IMSS encabeza las autoridades más señaladas, con 5 mil 210 señalamientos y por “omitir proporcionar atención médica” encabeza los hechos violatorios con 4 mil 238. La autoridad más señalada del país es IMSS -Issste de Martí Batres, ocupa el cuarto lugar y lo que más se le señala es no dar atención médica. Entonces: refutarme exige sostener que omitir atención médica no involucra el derecho a la salud.

Los datos 2026. IMSS invoca a la CNDH: entre enero-junio 2026 “las quejas notificadas por la CNDH disminuyeron 34.3 por ciento”. Pero sus informes mensuales de junio 2025 y 2026 (página 2/6) dicen otra cosa: el IMSS pasó de mil 40 a 831 expedientes en trámite, 20.1 por ciento menos, no 34.3 como aduce en su réplica. El contexto: la CNDH redujo 35.9 por ciento los expedientes abiertos contra todas las autoridades. El IMSS bajó menos que ese promedio: frente al resto empeoró. Y las recomendaciones-CNDH a todas las autoridades juntas cayeron de 115 a 29. Pero el IMSS reclama ese derrumbe como logro propio.

El punto central. IMSS afirma que la transformación “no consistió en reclasificar quejas o modificar la forma de contabilizar inconformidades” y agrega: “desde 2023 el Instituto impulsa la estrategia Más Gestión y Menos Quejas”. El nombre no es mío. Es suyo. Aparece en su Informe Estratégico de Peticiones de la Unidad de Atención a la Derechohabiencia, bajo el título “Estrategias para la reducción en el número de quejas por mal trato”, con este resultado: 126 mil 185 gestiones más, 7 mil 442 quejas menos en 2024 respecto de 2023. El mal trato encabeza las causales de queja, con mil 635, y no figura entre las causales de gestión que el informe enlista. Una gestión no puede reducir el mal trato; sólo puede registrarlo con otro nombre.

“No limita ni sustituye”. Su propio procedimiento dice lo contrario. Ante una queja de servicio, el Procedimiento GC10-003-001, de atención de peticiones en módulos de atención/orientación, ordena al personal “analizar si la queja de servicio puede ser resuelta a través de una gestión”. Si la respuesta es sí, instruye “informar a la persona usuaria que su gestión será atendida” y el caso se registra como gestión. Y si es queja administrativa, sólo se le informan “requisitos y lugar donde deberá presentarla”: el módulo no la recibe ni la registra. La queja sólo se registra cuando la gestión no procede.

Los grandes números. La réplica pide que “cualquier análisis sobre el número de quejas debe contextualizarse en función de la magnitud de los servicios que presta diariamente el Instituto”. Tiene razón, y acepto el denominador: 78 millones de derechohabientes. Se lo devuelvo contextualizado, con su ranking de quejas por cada 100 mil derechohabientes: Jalisco registra 0.07 y Puebla 19.68, 281 veces de diferencia bajo idéntica norma. Eso no mide calidad de la atención: mide práctica de ventanilla. ¿Y cuántas gestiones se volvieron queja administrativa? Ese número no se publica.

Por qué importa. La queja administrativa ante IMSS se tramita conforme al Instructivo publicado en el DOF-20-9-2004, siguiendo artículo 296-Ley-IMSS: cincuenta días, investigación, dictamen, resolución de un órgano bipartito e indemnización posible. La gestión, por el procedimiento GC10-003-001: sin dictamen y sin resolución impugnable. Por eso importa que en 2025 se tramitaran como gestión 39 mil 202 errores y 147 mil 286 negativas, contra 773 y 888 registrados como queja. Y 47 mil 564 gestiones por negativa de medicamentos contra 109 quejas. En la CNDH, mientras tanto, “omitir suministrar medicamentos” subió de 293 a 381 expedientes: 30 por ciento. Adentro desaparecen; afuera aumentan.

No pido que supriman gestiones. Resolver una cita en días es mejor que en 50. Pido cuatro datos que IMSS puede publicar inmediatamente: la homologación de causales entre quejas y gestiones; las gestiones convertidas en queja; las derivaciones al Órgano Interno de Control originadas en esos 39 mil 202 errores tramitados como gestiones, y los documentos normativos, metas y resultados del programa Más Gestión y Menos Quejas. Publicados esos cuatro datos, puedo seguir aclarando.

* UAM-X.

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