Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Cuando el cerebro se vuelve un problema público
Permite hablar del problema sin enfrentarlo. La realidad es más exigente: lo que vivimos es una desregulación neuropsiquiátrica extendida. Un fenómeno con base biológica, efectos conductuales y consecuencias sociales.
Proceso
México enfrenta una crisis que no hace ruido, pero lo atraviesa todo. No hay marchas. No hay titulares sostenidos. No hay costos políticos inmediatos. Pero está en todas partes. En el insomnio que se volvió rutina. En la ansiedad que ya no sorprende. En la irritabilidad constante. En el agotamiento que no se va. En la dificultad para concentrarse, decidir y sostener relaciones estables. Se le llama salud mental. Es insuficiente. Es una etiqueta cómoda. Permite hablar del problema sin enfrentarlo. La realidad es más exigente: lo que vivimos es una desregulación neuropsiquiátrica extendida. Un fenómeno con base biológica, efectos conductuales y consecuencias sociales. Y mientras se le siga nombrando mal, se seguirá tratando peor. No es un asunto privado. Es un problema estructural que ya afecta la calidad de nuestras decisiones individuales y colectivas.
Primero. El error es de origen. Se ha decidido explicar lo que es biológico como si fuera sólo emocional. Se prescribe terapia. Se recomienda resiliencia. Se insiste en cambiar pensamientos. Se promueve la idea de que todo depende de la actitud. La terapia cognitivo conductual aporta. Tiene evidencia. Es útil. Identifica distorsiones cognitivas, corrige hábitos, construye estrategias de afrontamiento. Funciona en muchos casos. Pero tiene límites. Y esos límites importan. La terapia cognitivo conductual trabaja sobre la interpretación del malestar, no sobre su base neuroquímica. No regula directamente serotonina, dopamina o GABA. No restablece por sí sola ritmos de sueño alterados. No corrige estados de hiperactivación fisiológica sostenida. No reorganiza circuitos neuronales que han entrado en patrones disfuncionales. Puede ayudar a entender lo que pasa. Puede enseñar a convivir mejor con el síntoma. Pero no siempre puede eliminar su causa. Y cuando el cuadro es persistente o severo, ese límite deja de ser teórico. Se vuelve práctico. Se entiende el problema. Pero el problema sigue. Se racionaliza el síntoma. Pero el síntoma continúa. Se genera conciencia. Pero no necesariamente recuperación. Ahí aparece la frustración. La culpa. El desgaste. Confundir acompañamiento con solución ha sido el error estructural. Un error que cronifica. Que posterga el tratamiento adecuado. Que mantiene a millones en una zona gris: funcionales, pero no sanos.
Segundo. La diferencia es incómoda, pero ineludible. Comprender no es estabilizar. La psicología explica. La neuropsiquiatría interviene. La psicología trabaja con significados. La neuropsiquiatría trabaja con funciones. La primera organiza el relato interno. La segunda regula el sistema que lo produce. La psicología puede enseñar a pensar distinto. La neuropsiquiatría puede hacer posible que ese cambio ocurra. Porque hay un punto en el que la voluntad no alcanza. No es falta de disciplina. No es falta de carácter. Es falta de condiciones biológicas. Cuando el cerebro está desregulado, pedirle a la persona que “controle” su ansiedad o “reinterprete” su tristeza es insuficiente. Es técnicamente limitado. Por eso, en muchos casos, los tratamientos neuropsiquiátricos en dosis mínimas efectivas no sustituyen la terapia: la habilitan. No buscan anular. Buscan estabilizar. Permiten dormir. Permiten concentrarse. Permiten regular la emoción. Permiten sostener la atención. Y desde ahí, la psicoterapia adquiere profundidad y eficacia. Sin esa base, el proceso terapéutico es frágil, intermitente o estéril. Sin embargo, esta distinción no está incorporada en la política pública. Las instituciones de salud y de seguridad —en especial en la prevención del suicidio— operan con un enfoque predominantemente psicológico. Líneas de ayuda. Escucha activa. Contención emocional. Orientación general. Todo eso es necesario. Pero no es suficiente frente a cuadros graves. Se ofrece palabra donde se requiere intervención clínica. Se privilegia el acompañamiento donde se necesita estabilización. Se actúa como si escuchar bastara. Y no basta. En situaciones críticas, ese desfase no es menor. Es determinante. Puede marcar la diferencia entre mejorar y deteriorarse. Entre sostenerse y colapsar.
Tercero. El problema ya no es individual. Es social. Y se agrava por el estigma. El tratamiento neuropsiquiátrico sigue asociado a debilidad, dependencia o pérdida de control. Se caricaturiza. Se teme. Se evita. Se rechaza. Se acepta sufrir, pero no tratarse. Se normaliza el insomnio. Se tolera la ansiedad constante. Se vive en agotamiento. Pero se sigue funcionando. Y esa funcionalidad precaria se convirtió en norma. Una sociedad que opera, pero no está bien. Personas que estudian, trabajan, toman decisiones y participan en la vida pública desde el cansancio, la irritabilidad y la desregulación emocional. El resultado es visible. Se decide peor. Se reacciona peor. Se convive peor. Aumenta la impulsividad. Disminuye la tolerancia. Se reduce la capacidad de matizar. La discusión pública se vuelve más agresiva. La polarización se intensifica. La manipulación emocional se vuelve más eficaz. No es sólo cultura. No es sólo política. Es también biología distribuida. Una población emocionalmente desregulada es más vulnerable. Más frágil. Más propensa al conflicto. Más expuesta al deterioro institucional. Ignorar esta dimensión no es neutral. Es sostener el problema. Es administrarlo en lugar de resolverlo.
Conclusión
No es estrés. No es actitud. Es desregulación. Y sin tratamiento, no hay solución.
Arsenal
El INE oficialista que se perfila
FRANCISCO GARFIAS
Excelsior
Ya sólo quedan 100 aspirantes para las tres consejerías del INE vacantes, tras la conclusión de los exámenes de “idoneidad” en San Lázaro. Son 50 mujeres y 50 hombres. Se respetó la paridad de género, pero no la autonomía frente al gobierno.
No hubo sorpresa. El Comité de Técnico de Evaluación está integrado por personajes vinculados, de una u otra forma, a Morena. Su tarea es escoger a los más afines al gobierno, no a los autónomos.
Destacan cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei.
Entre los nombres mencionados están, otra vez, Bernardo Valle, cercano a la Presidenta, quien participó en la redacción de la reforma electoral en la Segob.
Arturo Manuel Chávez trabajó en la alcaldía Tlalpan y en el gobierno de la CDMX, durante la gestión de Sheinbaum.
Carlos Ernesto Ramos Vega, consejero del IECM, señalado por sus posturas favorables a Morena.
Hay también entre seis u ocho perfiles vinculados a Guadalupe Taddei. Flavio Cienfuegos, su exjefe de oficina en el INE; Roberto Carlos Félix López, director de Organización Electoral en el instituto, y Jesús Octavio García, exproveedor de material para el INE.
Pero también Jesús Ancira, director de Asuntos Laborales; Juan Manuel Velázquez Barajas, titular de Asuntos Jurídicos, por mencionar algunos. En los corrillos del Palacio Legislativo corren rumores de que los exámenes a los aspirantes fueron “filtrados” a los preferidos del régimen.
Interrogado al respecto, Ricardo Monreal rechazó:
“No me meto en eso. Voy a dar crédito al trabajo del Comité de Evaluación. No tengo idea de por qué se obtuvieron esas calificaciones ni cómo se realizó el examen, pero confío plenamente en la autonomía y el compromiso de la comisión”.
* Hay fuertes quejas de la oposición por el sesgo progobernista de los favoritos y por la falta de transparencia en este último recorte, que dejó en 100 —de casi 400 que se registraron— el número de aspirantes.
El diputado Héctor Saúl Téllez, vicecoordinador económico de la bancada del PAN, de plano descalificó el proceso:
“El acuerdo del Comité Técnico de Evaluación es formalmente inválido y materialmente arbitrario. No motiva ni justifica la determinación y razones para integrar la lista de 100 aspirantes…
“Éste es el mismo procedimiento ocupado para la Reforma Judicial y lo hemos criticado por concentrar el poder, pero ahora en la Cámara de Diputados”, puntualizó.
Hoy empiezan las entrevistas públicas de los 100 aspirantes en San Lázaro (del 14 al 16 de abril).
De allí saldrán las tres quintetas que la Junta de Coordinación Política, órgano de gobierno en San Lázaro, enviará al pleno para la votación final. Para ser consejero se requiere una mayoría de dos tercios de los diputados presentes.
* Sigue el brote de lodo guinda y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad exhibiéndolo. Ahora se trata de un negociazo inmobiliario de 59 millones de pesos.
Resulta que, en 2015, cuatro personas no identificadas compraron un edificio en la calle de Liverpool, número 3, colonia Juárez, Ciudad de México, que hoy es sede del CEN de Morena. Pagaron por el inmueble 16 millones de pesos.
Cinco años después, según investigación de MCCI, Morena compró ese edificio por 75 millones de pesos.
El contrato fue firmado por Yeidckol Polevnsky, entonces secretaria general de Morena y hoy senadora por el Partido del Trabajo. Pero también por Joel Frías Zea, apoderado legal del partido y actualmente director general de Recursos Materiales y Servicios Generales de la Oficina de la Presidencia.
“De acuerdo con el Índice SHF de Precios de la Vivienda —el principal indicador oficial del mercado inmobiliario en México elaborado por la Sociedad Hipotecaria Federal—, los precios de las viviendas en la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México crecieron 42.6% entre 2015 y 2020”, señala el reporte. Agrega: “Si bien no se trata de una comparación exactamente igual, al tratarse de un inmueble para oficinas, llama la atención que el incremento del precio del inmueble de Liverpool 3, durante el mismo periodo, fue de 368%, nueve veces más que la referencia de mercado”.
* La transacción nada tiene que ver con la famosa “austeridad republicana” que tanto pregonó López Obrador y que resultó mero discurso. El tabasqueño recibió la Presidencia de manos de Peña Nieto, en diciembre de 2018, con un fondo de estabilización de los ingresos presupuestarios calculado entre 270 mil y 330 mil millones de pesos, y más de 1.2 billones de pesos en otros fidecomisos.
AMLO se fue de Palacio Nacional sin dejar en caja un solo fideicomiso. Se gastó todo. Dejó una deuda casi duplicada —de 10 a 18 billones de pesos— y sin liquidez disponible.
La Presidenta dice que ahora son “más que franciscanos” y que eso significa más programas de austeridad. “Tenemos que garantizar los programas de bienestar, el apoyo a educación, el apoyo a la salud, a los programas de vivienda y la inversión”, dijo Sheinbaum en la mañanera de ayer.
Juegos de poder
Llamada de atención para Morena
Con todo y la enorme concentración de poder que logró Viktor Orbán en 16 años, él y su partido salieron derrotados, y gacho, el domingo en las elecciones.
LEO ZUCKERMANN
Excelsior
La contundente derrota de Viktor Orbán en las elecciones del domingo pasado en Hungría es un llamado de atención para Morena, partido que pretende perpetuarse en el poder desmantelando los contrapesos democráticos del régimen político.
Comienzo con lo obvio, es decir, alertar que cada país tiene sus propias características. Hungría es muy diferente a México. Estamos hablando de un pequeño país de Europa Central de menos de diez millones de habitantes, con una economía de ingreso medio-alto integrada a la Unión Europea. Tiene un régimen político parlamentario.
Los últimos 16 años, su gobierno ha sido liderado por Viktor Orbán, quien se convirtió en el ícono de una democracia iliberal.
El término se refiere a sistemas políticos donde sí hay elecciones y voto popular, pero no se respetan plenamente las libertades y contrapesos democráticos.
Véase todo lo que hizo Orbán estos años para consolidar un régimen de este tipo.
Primero, se abocó a controlar el Poder Judicial, que le daba mucha lata como contrapeso. Removió a los jueces incómodos, reformó el sistema para nombrar a sus allegados y fortaleció el control sobre el tribunal constitucional. Así, terminó con la independencia judicial.
Segundo, Orbán creó una autoridad reguladora de los medios de comunicación que respondía a los intereses del gobierno. Empresarios cercanos adquirieron las principales empresas mediáticas difundiendo información con un sesgo gubernamental. El resultado fue una menor pluralidad informativa.
Tercero, Orbán rediseñó los distritos electorales y modificó el sistema electoral para favorecer al partido gobernante, Fidesz, otorgándole una ventaja estructural frente a una debilitada oposición.
Cuarto, el premier húngaro reformó la Constitución para hacer difícil que se cambiaran posteriormente las políticas que impulsó. Todo esto con el fin de consolidar su proyecto en el largo plazo.
Finalmente, Orbán persiguió a todo aquel que no estuviera de acuerdo con su proyecto: partidos opositores, intelectuales, periodistas y organizaciones de la sociedad civil. Les restringió sus fuentes de financiamiento y utilizó el aparato judicial para acallarlos.
Todo parecido con la actual realidad mexicana no es coincidencia.
El proyecto lopezobradorista está precisamente diseñado para convertir a México en una democracia iliberal.
Con todo y la enorme concentración de poder que logró Orbán en 16 años, él y su partido salieron derrotados, y gacho, el domingo en las elecciones. Con una participación de casi 80%, la oposición obtuvo una supermayoría en el Parlamento de 138 escaños de 199, asegurando, así, la posibilidad de reformar la Constitución.
¿Por qué perdió Orbán de esta manera?
Que abran bien los ojos los cuatroteístas y, de hecho, también la débil oposición que tenemos en México.
Primero, de las filas de Orbán surgió un líder que abandonó el partido gobernante por un escándalo de pedofilia que el régimen trató de enterrar. Intentaron exonerar a una persona que encubrió el crimen, lo que fue interpretado como la expresión de la podredumbre moral e impunidad del sistema. Péter Magyar dejó Fidesz para formar un nuevo partido como alternativa conservadora a la corrupción existente.
Porque resulta que el factor que más movilizó el voto opositor en Hungría fue, precisamente, la corrupción.
La gente estaba harta del “capitalismo de cuates”, un sistema económico que había beneficiado al entorno familiar y amigos de Orbán. Magyar denunció el funcionamiento interno de la corrupción oficial con la credibilidad de haber pertenecido a Fidesz, algo que la oposición pasada no tenía. Su campaña prometió desmantelar las redes de poder del régimen corrupto.
A eso hay que sumar el desgaste de un sistema incapaz de generar crecimiento económico. Hungría era uno de los países europeos con peor desempeño en su economía, con problemas de inflación, shocks energéticos y dependencia de materias primas del extranjero.
La malversación de fondos de la Unión Europea llevó a Bruselas a congelar miles de millones de euros destinados a Hungría. Este bloqueo económico afectó directamente la calidad de vida de los ciudadanos, quienes vincularon la falta de presupuesto en salud y educación con un “robo” por parte de las élites.
En suma, por más poder que había concentrado Orbán, un escándalo de encubrimiento, la defección de un miembro de la coalición gobernante, la corrupción generalizada y un “capitalismo de cuates” sin crecimiento económico produjo el hartazgo de la gente que salió a votar categóricamente en contra del régimen de democracia iliberal.
Los mexicanos tomamos nota.
Astillero
Morena: contradicciones y carencias // Luisa María y Andy, ¿relevos? // Propaganda, reyertas menores // Candidaturas y Marios Delgados
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
La Jornada
Durante la etapa claudista, el comité nacional de Morena ha tenido como principales distintivos los forcejeos internos y la anemia ideológica.
La presidenta formal, Luisa María Alcalde Luján (el mando del morenismo ha estado muy fragmentado, con grupismos del pasado reciente y del presente continuista en permanente jaloneo por el timón nacional y los estatales), y el secretario de Organización, Andrés Manuel López Beltrán (metido en diversos escándalos relacionados con la inexplicable evolución de su estilo de vida, además de sonoros fracasos electorales en Coahuila y Veracruz), han protagonizado una seca batalla, infructuosa para ambas partes, con una frágil e improvisada ocupante de la secretaría general, Carolina Rangel Gracida, como testigo inocuo.
En ruta hacia unas elecciones intermedias que le serán irónicamente contradictorias, en el partido hegemónico se han avivado las versiones de que Alcalde Luján y López Beltrán preparan maletas para encaminarse a nuevos asientos. ¿Contradictorias? Sí: Morena llegará con alta popularidad de la presidenta Sheinbaum y un control institucional muy amplio, que incluirá al INE, pero con mucho desgaste como partido y con mucho recelo de sus bases respecto a los métodos digitales (de dedo disfrazado de encuesta) de designación de candidatos.
A Alcalde se le menciona como aspirante a una diputación federal y un cargo relevante en la Cámara hipotéticamente dominada de nuevo por el guinda, o a una candidatura capitalina en una alcaldía; a López Beltrán le buscan acomodo propicio tanto en la capital del país como en su natal Tabasco, con la expectativa de volver a encarrilar lo que al principio del claudismo desbordaba ambición (se decía que podría ser el siguiente aspirante presidencial) y ahora pasa por la admonitoria realidad que le sugiere prudencia y, si fuera posible, reconstructiva humildad política.
Pero, fueran cambiados o sostenidos en sus cargos los mencionados dirigentes morenistas, poco habrá de cambiar si se mantiene el estilo político actual, de estridencia retórica en lugar de profundidad y eficacia de planteamientos, de vanidad estadística y demoscópica a falta de visión y propuestas que no sean inmediatistas: el partido-gobierno como eco de la pauta difundida en Palacio Nacional, la recurrencia a cuadros ajenos o propios impregnados de corrupción, camaleonismo, amiguismo y pragmatismo que lleva a designar como abanderados a quienes tienen dinero para sustentar sus campañas electorales, haiga sido como haiga sido que lo hubieran conseguido, con el crimen organizado como voluntarioso inversionista.
La anemia ideológica de Morena queda de manifiesto si se intenta elaborar una lista de voces específicamente partidistas que generen pensamiento político avanzado y que sostengan debates trascendentes. Lo que suele haber es propaganda, reyertas menores en medios electrónicos. Cierto es que la oposición está peor, deshilvanada, en harapos ideológicos, asida a figuras de gritería (Lilly Téllez, de la bancada Azteca) o de historiales fangosos ( Alito Moreno, en el fideicomiso de liquidación del PRI). Pero el mal de pocos no debería ser consuelo de muchos.
La contradicción sustancial del morenismo (una enorme fuerza acumulada que no puede ser sostenida por estructuras y hábitos partidistas perniciosos) está en vías de una nueva prueba importante, al designar las candidaturas a los comicios del año próximo. Ya están colocándose los muchos Marios Delgados que operarán las instrucciones superiores, con rebanadas propias tomadas como botín grupal; el torbellino de las ambiciones y la falta de mandos políticos firmes podría generar otro batidillo de candidaturas ajenas a la expectativa de una regeneración nacional, cada vez más distante.
Y, mientras en San Luis Potosí la dirigente nacional, sólo formal, del partido de las cuatro mentiras (PVEM), Karen Castrejón, perfila ir en solitario a la elección de gobernador(a) si Morena no reconoce el predominio del Verde (con la esposa del gobernador como principal aspirante).
México SA
Economía, Trabajo, FGR // Tres tortugas con intereses // “Tapan” narco-Camino Rojo
CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA
La Jornada
Lo que de inmediato el gobierno mexicano debió investigar y resolver (por tratarse de un delicado asunto de seguridad, tanto laboral como física para los trabajadores y la legalidad misma) ha sido “tratado” con total parsimonia y en lugar de solucionarlo con prontitud y en las instancias correspondientes lo ha “bateado” a lo largo de por lo menos dos años, al grado que tuvo que intervenir una instancia extranacional. Y así, el tema ha llegado a la mañanera, donde, en todo caso, debió anunciarse que todo quedó subsanado, y no, como se hizo ayer, que apenas “se está investigando”.
Se trata de Minera Camino Rojo –concesionada a la canadiense Orla Mining–, en la que con autorización de la empresa ha metido la mano el narcotráfico como grupo de choque en contra de los trabajadores afiliados al Sindicato Nacional de Mineros (titular del contrato colectivo) que preside Napoleón Gómez Urrutia, quien ha denunciado esta situación.
En Días pasados, La Jornada (Jared Laureles) lo reseñó así: “la minera Camino Rojo, ubicada en Mazapil, Zacatecas, utilizó al crimen organizado para amenazar a sus trabajadores, afiliados a la sección 335 del Sindicato Nacional Minero, y violar sus derechos laborales, además de buscar que desertaran de este gremio, advierte de forma inédita la investigación del panel del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) del T-MEC, que determinó que la compañía es ‘responsable directa de injerencia patronal’ en actividades sindicales”.
Algo más: la resolución del MLRR subraya que se documentaron “evidencias sobre los actos de violencia y amenazas de muerte, en asambleas sindicales y en sus domicilios, para obligarlos a afiliarse a un gremio de protección patronal de la Federación Nacional de Sindicatos Independientes (con sede en Nuevo León y Jesús González Cárdenas como cabeza visible). Las actuaciones del panel corroboraron que ‘la mina contrató a un narcotraficante para interrumpir las reuniones sindicales con personas armadas, proferir amenazas de muerte y obligar a los trabajadores a aceptar el sindicato preferido de la empresa’”.
De entrada es, por decirlo suave, un tremendo bofetón a tres instituciones del gobierno mexicano: las secretarías de Economía (legalmente encargada de las concesiones mineras) y del Trabajo (“garante” de los derechos de los trabajadores), y la Fiscalía General de la República (que no ha movido un pelo para resolver este asunto). Mientras, el corporativo canadiense está muerto de la risa junto con sus amigos del narcotráfico que a golpe de pistola cuidan sus intereses.
Entonces, esas tres instituciones, lejos de redoblar esfuerzos e investigaciones, si las hubiere, simplemente “rechazaron la determinación del panel”, pues el MLRR “excedió sus alcances, al argumentar que pretendió analizar conductas de naturaleza penal y que los actos de ‘coerción’ no pueden atribuirse a la compañía minera”. ¿Y los delitos documentados?
Con su parsimonia, esa tercia de asses promovió que, dos años después, el asunto llegara a Palacio Nacional sin solución alguna y explotara en manos de la presidenta Sheinbaum, quien ayer se limitó a decir que “se está investigando” el caso de Camino Rojo y a los colegas les anunció que “mañana con el gabinete de seguridad se informa; hoy voy a tener una plática con Marath (Baruch, secretario del Trabajo) para conocer (¡dos años después!) el contexto de esta situación de la mina… Y claro que es ilegal; ninguna empresa, ni las mineras, que utilicen cualquier forma de amedrentar a los trabajadores, no solamente no está dentro de la ley si hace esto, sino que, además, hay delitos qué perseguir si se demuestra que esto fue así”. Ajá, ¿y dónde estaban Marcelo, Marath y Ernestina?
En vía de mientras, como lo advierte Gómez Urrutia: “¿quién va a responder si el personal de la mina es golpeado, desaparecido e incluso asesinado? Se trata de un precedente muy importante del MLRR para que empresas de Estados Unidos y Canadá reflexionen en el sentido de que no pueden venir a México a actuar como no lo pueden hacer en sus naciones respectivas. Es preocupante la nula respuesta gubernamental y el silencio del gobierno de Canadá y de su embajada en México”.
Las rebanadas del pastel
Brillante fue la decisión de Clara Brugada de designar al panista Adrián Rubalcava Suárez como director general del Sistema de Transporte Colectivo. ¿Resultados? ¡Todos!: “en lo que va del año, el Metro sólo ha operado sin interrupciones alrededor de 17 días, de 102; en enero sólo un día de servicio sin contratiempos y en lo que va de abril, cinco” (La Jornada, Nayelli Ramírez Bautista)… Y el barril mexicano de exportación a 94.42 dólares.