Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Líbano en la tormenta que no provocó
La agresión de Israel a Líbano no es una guerra, sino la extensión de la que se libra en Irán, para la cual encontró de nuevo el apoyo de Estados Unidos, y sin mediar declaración de guerra y sin cumplir con las disposiciones de la carta de las Naciones Unidas.
Proceso
“¿Cómo el país de los cedros, una gran promesa económica y confesional, de libertad, de síntesis entre el Oriente y el Occidente, pudo llegar a esto? ¿Con la mitad de sus habitantes por debajo del umbral de la pobreza? ¿Y de un tan grave caos?”, dice Amin Maalouf. Aunque no solamente el país o su sociedad es responsable, porque su territorio ha sido escenario de los intereses de otros en la región y fuera de ella, si se piensa en particular en Israel y Estados Unidos, que, con Donald Trump, reafirma su vocación de decidir sobre los destinos de los demás.
Líbano cayó en la telaraña que se creó en torno del país durante la guerra de Gaza por el sostén que le otorgó Hezbolá, presto para apoyar la causa palestina, a Hamas. Esa es la razón que invoca Israel para bombardear los poblados musulmanes chiitas sin parar, aunque nadie puede corroborar el apoyo incondicional, a menos que se considere que como esa organización encontró en ellos apoyo para su causa. Mientras tanto los chiitas han resultado el grupo más agredido y con más muertos en esa contienda, porque sunitas y cristianos viven en el norte, fuera de los objetivos de Israel.
La agresión de Israel a Líbano no es una guerra, sino la extensión de la que se libra en Irán, para la cual encontró de nuevo el apoyo de Estados Unidos, y sin mediar declaración de guerra y sin cumplir con las disposiciones de la carta de las Naciones Unidas, aunque eso ya no parece importar, se lanzaron a un ataque ilegal. Mismo que, aunque buscaba acabar con la amenaza de una posible bomba atómica, no encuentra sostén en el derecho internacional.
Y en medio de esa contienda que ya dura varias semanas Israel aprovechó para atacar Líbano, con el pretexto del lanzamiento de 2 cohetes por Hezbolá. A lo que Naim Qassem, el nuevo dirigente de esa organización respondió afirmando que Líbano había sufrido ya 10 mil ataques de Israel en los 15 meses de la tregua que se estableció al “finalizar” la guerra en Gaza. Al mismo tiempo que ha continuado sus acciones militares en Gaza, en Cisjordania y en Siria.
El 21 de marzo último una veintena de países de diferentes regiones ha expresado estar dispuesta a garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz, paso estratégico que Irán ha cerrado al comercio de los energéticos afectando a todo el mundo, principalmente a los países europeos. Todos piden a Irán, el país agredido, cese sus hostilidades, pero no dicen nada respecto de Israel y Estados Unidos, que según los especialistas incurrieron en una guerra ilegal, matando gente, destruyendo infraestructura sin respeto por el patrimonio invaluable en toda la región, protegido por la UNESCO.
Si el Tribunal de la Haya ha declarado que Israel ha cometido genocidio en Gaza, qué puede decirse de la destrucción que ha emprendido en Líbano, donde en apenas tres semanas ha matado a más de mil personas, y como lo ha dicho el jefe del ejército israelí, tomarán el sur del país hasta el río Litani para continuar con su plan de expansión. Insiste en que se trata de acabar con los sitios que controla Hezbola esgrimiendo Israel Katz: “Donde haya terrorismo y misiles no habrá casas ni residentes”.
Con esa prepotencia busca justificar el control militar de un país soberano, o más bien sustraerle 850 kilómetros cuadrados de territorio, organizado en 350 municipios, destruir infraestructura y despojar de sus viviendas a 200 mil personas.
Se trata de la misma táctica utilizada por Israel en Gaza, la de la tierra arrasada, y durante la guerra reciente le ha llevado a ocupar 55% de su territorio, según ha afirmado Bezalel Smotrich; lo mismo que Israel ha venido haciendo desde hace tiempo en Cisjordania, con la táctica de crear asentamientos ocupados por agresivos colonos judíos que hacen la vida imposible a sus vecinos palestinos.
Sobre todo eso prevalece el silencio de los países europeos y aún de los países árabes, de quienes se expresan contra lo que llaman la terrorista República Islámica de Irán, con una cadena de gobiernos autoritarios indefendibles, es cierto, pero los que ahora hacen la guerra han realizado actos que sin duda pueden calificarse de terroristas, con la diferencia de que su secuela de muerte y destrucción es mayor.
Considérese que después del 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó dos cohetes contra Israel, sin consecuencias, en respuesta los israelíes respondieron con una gran ofensiva en el sur de Líbano rompiendo definitivamente el cese al fuego estipulado en noviembre de 2024.
El 12 de marzo, el antiguo ministro de relaciones exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, como representante del presidente Macron en Líbano, consideró “desproporcionada” la respuesta del ejército israelí. Y eso que aún no había ocupado el sur de Líbano con la intención de establecer su frontera en el río Litani, a 14 kilómetros de la línea fronteriza, y aún no sumaban los mil muertos ocho días después.
En el fondo, el objetivo de acabar con Hezbolá puede revertirse a Israel como sucedió con su ocupación de Líbano en 1982, que fortaleció a la organización política, militar e ideológicamente. A lo que se añadió la incursión aérea del verano de 2006, que destruyó gran parte de la infraestructura del país sin mella para Hezbolá que continuó creciendo en todos sentidos. Lo cual deja ver que la solución no es la de las armas.
Varios políticos lo han dejado claro, la vía parecería la contraria; es decir, la de permitir el desarrollo económico que da fuerza a un Estado que lleva a su sociedad a vivir mejor. Por eso es incomprensible que el grupo de los 20 no hable de sanciones contra Israel y Estados Unidos, agresores que deben cubrir los costos de la destrucción que han llevado a la guerra que ellos iniciaron. Hacer, como sucedió con Alemania en la Primera y en la Segunda Guerra Mundial, que fue obligado a pagar algo mínimo como consecuencias de sus acciones.
La disputa entre escaños: exhibir o proteger al aliado
LETICIA ROBLES DE LA ROSA
Excelsior
Los escaños donde hoy anida el núcleo del poder morenista en el Senado fueron escenario de una disputa política soterrada en el interior de la bancada de Morena, porque el dilema que vivían los morenistas no se verbalizó, pero sí se vivió: proteger o exhibir a su aliado histórico, el PT, por su rechazo al adelanto de la revocación de mandato y a la autorización para una campaña presidencial en medio de las elecciones federales y estatales del próximo año.
La historia fue breve, pero intensa. Estuvo a la vista, incluso a través de la señal del Canal del Congreso.
Después de varios días de pláticas en la Secretaría de Gobernación, el Partido del Trabajo mantuvo su posición en contra de la modificación de los tiempos de la revocación de mandato y la indicación inicial fue que se diera el tiempo necesario, porque no había posibilidad de convencerlos. Por eso, en el Senado, el 23 de marzo se anunció que no había fecha para la sesión de comisiones unidas, con el objetivo de aprobar el llamado Plan B.
Pero la noche de ese 23 de marzo hubo reunión de los coordinadores morenistas, Ignacio Mier, del Senado, y Ricardo Monreal, de la Cámara de Diputados, con la Presidenta de la República y ahí salió la petición de que el Senado fuera a la votación, aunque no se aprobara el cambio a la revocación.
El 24 de marzo sesionaron las comisiones unidas. Alrededor de las 14:00 horas, Adán Augusto López Hernández salió de su ostracismo, luego de que dejó la coordinación de la bancada de senadores de Morena el 1 de febrero, y se acercó a un diálogo que el ahora coordinador, Ignacio Mier, sostenía con Javier Corral, justo durante la sesión de las comisiones unidas.
Adán movía mucho las manos, mientras hablaba. Después se fue con Mier hacia la salida del salón y minutos después apareció en el salón de plenos del Senado. Las panistas Gina Campuzano y Lilly Téllez captaron el momento en que Adán Augusto hablaba con el líder del PT, Alberto Anaya, quien con su clásica actitud serena, sólo lo escuchaba y, en un breve instante, sonrió.
¿Qué hace Adán hablando con Anaya?, ¿acaso será el coordinador de facto?, fueron las preguntas en los escaños de la oposición.
Al otro día, con el visto bueno presidencial, Ignacio Mier acordó con Alberto Anaya la votación diferenciada. Aprobar en lo general y rechazar en lo particular el cambio a la revocación. Y se decidió que se usara el clásico proceso de mano alzada para que se aceptara por todos la propuesta del PT de rechazar el cambio al 35 constitucional. Comentó con algunos de sus compañeros morenistas que había que cuidar al PT, porque era aliado.
Pero Adán Augusto dijo que eso era imposible. Que se debía abrir el tablero de votaciones y se debía verificar la votación. Eso sacudió el ánimo.
Por eso Ignacio Mier pidió al doctor Arturo Garita, secretario general de Servicios Parlamentarios y el más conocedor del derecho parlamentario, que le explicara a Adán Augusto que no era necesario abrir el tablero electrónico. Durante varios minutos pudo verse ese núcleo de líderes morenistas, verdes y del PT, alrededor del doctor Garita, quien les explicaba a detalle el proceso legislativo.
Adán hablaba con algunos de sus compañeros y regresaba al “debate” con Garita. Él deseaba abrir el tablero de votación e Ignacio Mier no. La insistencia de Adán Augusto hizo pensar al PT que Morena iba a romper el acuerdo. Por eso Mier salió a la prensa a decir que no se iba a incluir el tema de la revocación.
Al final se impuso el orden del proceso legislativo y no se abrió el tablero electrónico, porque en una votación en lo particular sólo se abre si se solicita, de manera expresa, por al menos cinco senadores y éste no fue el caso.
Y Adán Augusto tuvo que guardar sus ímpetus de revivir sus tiempos de coordinador, cuando usaba el tablero electrónico para advertir a los senadores morenistas que no podían disentir de la línea oficial, porque él mostraría el tablero electrónico para que en Presidencia de la República supieran quiénes eran leales y quiénes no.
Mitos y realidades de la salud
¿Dónde están los problemas de salud?
RAFAEL ÁLVAREZ CORDERO
Excelsior
A nosotros nos ha tocado vivir en una época que no dudo en calificar de extraordinaria en la prevención, el control y el tratamiento de las enfermedades humanas. Y es que, por siglos, los seres humanos no entendieron qué ocurría en sus cuerpos cuando aparecía un dolor que impedía los movimientos; junto a ellos, un individuo más o menos obeso se quejaba de no poder dormir, ya que el insomnio lo abrumaba y el abdomen le causaba dolores.
Y así era la vida en aquellos lejanos siglos; cuando aparecía un individuo quejándose de tal o cual molestia, la magia, la adivinación o, aun el sentido común del cuidador, el mago o el viejo del pueblo, permitían que el enfermo curara, lo que no era cierto en la mayoría de los casos y terminaba con envejecimiento, dolores, fatiga o muerte.
Quienes estudiamos la historia de la medicina, en los inmensos libros con soberbias ilustraciones, pudimos darnos cuenta del esfuerzo de aquellos investigadores que, con equipos primitivos y limitaciones, encontraban el enemigo oculto que amenazaba una vida humana
Los textos, los conceptos, las fórmulas para hacer el diagnóstico, así como los mejores medicamentos fueron popularizándose y nacieron los grandes centros médicos, unidos a centros de investigación.
Todo esto es una realidad, realidad que aprendimos de nuestros maestros y que debemos continuarla para beneficio de millones de mexicanos.
Entonces,… ¿por qué la atención a la salud es tan ineficiente?, ¿por qué hay tantas carencias en los programas de vacunación, atención prenatal, enfermedades contagiosas?; ¿qué le falta a México para ser un país sano, con ciudadanos alegres y productivos?
Yo tuve la suerte de crecer en medio de grandes médicos, grandes maestros, grandes creadores de institutos y centros de investigación; me tocó conocer y participar en proyectos nacionales e internacionales y no niego mi orgullo de ser hijo de quien, desde la visión de la salud pública, intentó hacer saber a todos la importancia del cuidado personal de la salud; entre sus publicaciones está el libro Salud pública y medicina preventiva, Ed. Manual Moderno (1), que ya cumple más de 20 ediciones.
En estos años, cuando un individuo decidió torcer el camino de la salud pública, los resultados fueron casi inmediatos: se presentaron carencias para hacer diagnósticos, para realizar análisis o radiografías, dejaron sin estudios clínicos a millones de mexicanos, cuya muerte siempre lamentaremos.
Los cierres y cambios de programación en diversas áreas de atención dan por resultado este panorama de un país que parece surgido de una catástrofe atómica. No hablaré de otras muertes por violencia, robo, etcétera, que aún esperan un programa real, realizable y efectivo.
Porque el problema principal en la salud en México es la falta de educación para la salud, la falta de programas de educación en la escuela, en la fábrica, en las industrias; los mexicanos somos analfabetas y costará mucho trabajo revertir este problema.
Lo han dicho grandes maestros de la medicina, rectores de universidades, titulares y presidentes de academias: nunca lograremos la salud para los mexicanos si ignoramos la responsabilidad de las autoridades de salud, si olvidamos la educación para la salud desde las primarias y si en cada familia no hay el deseo de vivir bien, con salud.
Usted, estimado lector, ¿está convencido de que su salud depende de las instituciones, sí, pero mucho más de usted, de su familia, de su entorno?
México SA
Avanza la política fiscal, pero falta // Reducidas tasas fiscales efectivas // Trump “victorioso”, sueño húmedo
CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA
La Jornada
Parece que en materia fiscal “algo” no ha podido corregirse a plenitud. Si bien en los últimos siete años la recaudación fiscal se ha incrementado de manera importante y sostenida (especialmente entre los grandes corporativos que gozaban de todo tipo de exenciones y gruesas devoluciones), aún hay sectores económicos que con toda serie de trucos legales y legaloides dejan de enterar una parte sustantiva de lo que tributariamente les corresponde, mientras otros –como los causantes cautivos– lo hacen, sí o sí, al cien por ciento.
La Jornada (Jessika Becerra) lo reseña así: “las deducciones y estímulos fiscales que tienen las industrias en el país, permiten que la tasa efectiva que pagan de Impuesto Sobre la Renta (ISR) diste por mucho del 30 por ciento que están obligadas a tributar las empresas, de acuerdo con la cuarta publicación de tasas efectivas del ISR de grandes contribuyentes para los ejercicios 2022 y 2023. Por ejemplo, los negocios dedicados al comercio al por mayor de carnes rojas pagaron una tasa efectiva de 1.35 por ciento en 2022 y de 1.41 en 2023, mientras que los restaurantes de comida para llevar pagaron una tasa de 3.35 y 3.81 en 2022 y 2023, respectivamente. El nivel en los restaurantes bar con servicio de meseros fue de 7.60 y 7.68 en cada caso. Incluso, las empresas de transporte aéreo no regular de pasajeros y de carga sin rutas ni horarios fijos pagaron tasas de 4.66 y 4.88 en los ejercicios mencionados. Aquellas que operan transporte aéreo regular de pasajeros y de carga en aeronaves con matrícula extranjera con rutas y horarios establecidos pagaron 4.61 y 5.43 por ciento”.
Como se anota, resulta abismal la diferencia entre la tasa que marca la ley fiscal y la que realmente pagan los citados sectores y algunos más –menos los causantes cautivos y otros–, lo que hace recordar la denuncia, por llamarle así, que, sobre esta misma anomalía, hiciera cinco años atrás la entonces titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT) Raquel Buenrostro, hoy al frente de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
EN JUNIO DE 2021, la funcionaria detalló que los grandes contribuyentes “declaran la menor tasa efectiva de ISR respecto del resto”, y la diferencia resultaba más que notoria: 1.33 por ciento en 2020, cuando la ley respectiva establece que debe ser de 30 puntos porcentuales. Por el contrario, las personas físicas pagaron una tasa efectiva de 25.4, y en el régimen de sueldos y salarios de 11.4. “Los grandes contribuyentes se quejan y se hacen mártires, pero lo cierto es que pagan una tasa de dicho impuesto casi 19 veces menor que las personas físicas, y casi ocho veces menos que sueldos y salarios”.
Así, con deducciones indebidas, planeación fiscal, “interpretaciones legales agresivas” y demás gracias, “las aportaciones de los grandes contribuyentes se reducen considerablemente, presentando tasas efectivas menores a 2 por ciento, sin considerar las devoluciones (de impuestos). Si éstas se incluyen, habría empresas con tasas negativas, es decir, el gobierno federal las subsidia”.
Y algo más: “se tienen identificadas la evasión y elusión de impuestos por un billón 400 mil millones de pesos (algo así como 23 por ciento del gasto público de 2021), y la mitad de ese dinero proviene de grandes contribuyentes plenamente identificados; la dimensión del dinero que se evade refuerza la idea de que no es necesaria una reforma fiscal que incremente las tasas, sino hacer que paguen los que no han pagado hasta el momento”.
Buenrostro aportó ejemplos de tasas efectivas: 40 actividades económicas en las que hay un monto potencial de evasión y elusión fiscal por alrededor de 700 mil millones de pesos; venta de automóviles nuevos al consumidor (por el fabricante, ensamblador, distribuidor autorizado o comerciante en el ramo de vehículos cuyo precio de venta no exceda 150 mil pesos), 1.04 por ciento y 1.15 si supera el citado; fabricación o ensamble de automóviles y camionetas, 1.39.
Además, banca privada (con multimillonarias utilidades), 5.33 por ciento como promedio en minería (oro, 5.51 por ciento; plata, 6.78; y cobre, 7.98 (los beneficiarios son los consorcios canadienses, la familia Bailleres y el tóxico Germán Larrea, respectivamente). ¿Y los cautivos? Al 100 por ciento. Entonces, en este terreno se ha avanzado mucho, pero falta camino por recorrer.
Las rebanadas del pastel
Mientras (fuck) Trump tiene el sueño húmedo de su “victoria” contra Irán, la ofensiva de la nación persa se mantiene… Y el barril mexicano a 105.72 dólares.
Los orígenes del etnomarxismo
GILBERTO LÓPEZ Y RIVAS
La Jornada
El etnomarxismo, como corriente de pensamiento crítico en la antropología, surge de la necesidad de recuperar a partir de la década de los 60 del siglo pasado, una veta olvidada del marxismo que incorpora la etnicidad en el análisis de las contradicciones interclasistas de contextos coloniales y nacionales como los que operan en la compleja realidad pluricultural de América Latina. Se nutre de una praxis histórica específica que desde la academia y militancia política acompaña las luchas de sectores explotados y oprimidos que se diferencian –en sus características étnico-culturales, lingüísticas, y en sus formas de organización social y resistencia–, de las nacionalidades que se integraron a partir de la conquista y colonización europea y de los movimientos independentistas hegemonizados principalmente por los grupos oligárquicos criollos. Tiene sus raíces en lo que en la tradición marxista se conoce como la cuestión colonial y nacional, la cual adquiere especial relevancia y desarrollo en los debates de los marxistas europeos que enfrentaron en los inicios del siglo XX el problema de teorizar y luchar por la revolución socialista en naciones ocupadas y divididas, como Polonia, o en imperios multinacionales como la Rusia zarista, o el abigarrado entramado de naciones y nacionalidades que constituía el imperio austrohúngaro.
Así, no es casual que Lenin se alejara de las aproximaciones de Marx y Engels en lo referente a la guerra de conquista de Estados Unidos contra México de 1846-1848, ni participara de los severos juicios de ambos sobre los varios países y pueblos bajo sujeción colonial, o situados en la periferia de las naciones históricas avanzadas, muchos de ellos considerados “pueblos sin historia”, asumiendo que el desarrollo del capitalismo los sacaría de su “atraso ancestral”, y que la economía mundial y los intereses de la revolución proletaria, se verían beneficiados con estas conquistas coloniales e imperialistas. Recordemos también las controvertidas apreciaciones de Marx sobre Bolívar, quien fue caracterizado equívocamente a través del espejo deformado de Napoleón.
Las posiciones tempranas de Marx sostenidas en la década de los 40 del siglo XIX, de atribuir al capitalismo el desarrollo de los países bajo su dominio, años más tarde se sustituyen por una crítica despiadada al colonialismo que se expone en el primer volumen de El Capital, y en sus artículos sobre la India. No obstante, Salomón F. Bloom, un pionero analista de Marx sobre la cuestión nacional, considera que “mientras que la opinión de Marx sobre el papel progresivo del imperialismo sufrió considerable cambio, su prueba última para toda dominación política, fuera ésta interna o externa, seguía siendo la misma: el avance económico y social”.
El marxista argentino Leopoldo Mármora señala acertadamente que es necesario “colocar en el centro del análisis la concepción general de la revolución que ellos elaboraron, pues ése y no otro es el centro que anima y da lógica a todas las posiciones teóricas y prácticas de Marx y Engels frente al problema nacional…En todo caso, la revolución mundial, esto es la revolución proletaria en Europa occidental fue y siguió siendo siempre el único ‘centro’ de la teoría de Marx”.
Mármora destaca las rectificaciones de Marx a su propio análisis, al descubrir que el desarrollo de la metrópoli bloqueaba el de la colonia, lo que para el caso de Irlanda significaba que con la dominación británica se había convertido en un país agrario subdesarrollado, mientras Inglaterra se transformó en una moderna potencia industrial. Esto es, al darse cuenta del desarrollo desigual, Marx extrae las consecuencias políticas del caso, ante lo cual “en directa oposición a su convicción personal original formulada en 1848, la liberación de la colonia (Irlanda) se convierte ahora en precondición de la revolución social en la metrópoli”.
El aporte de Lenin a la cuestión nacional, nutrido con las observaciones realizadas por el hindú Roy Manabendra, fue ligar el paradigma socialista con el derecho a la autodeterminación de las naciones, y haber articulado la lucha del proletariado “avanzado” con la lucha de liberación nacional de todos los pueblos “atrasados”, haciéndolos converger en la perspectiva de una deseada revolución mundial. En el nacimiento de la URSS, Lenin elaboró teóricamente y puso en práctica una política de respeto extremo de los derechos de las naciones, nacionalidades y minorías étnicas y nacionales que sufrían precisamente la opresión nacional. No obstante, Lenin no logró reconocer que la lucha nacional no culmina con la formación o establecimiento de un Estado políticamente independiente, e incluso en su clasificación de países con problemas nacionales, no incluyó a los de América Latina, porque para él, una vez lograda la independencia política, el problema nacional quedaba resuelto.
Libertad a Nicolás Maduro y Cilia Flores, a tres meses de su secuestro.
