Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
El activismo de AMLO
Allegados y políticos atentos al acontecer nacional tienen en su haber registradas varias salidas del expresidente de su finca para atender temas personales y políticos en la Ciudad de México.
Proceso
Nada de ostracismo, Andrés Manuel López Obrador no se mantuvo encerrado en su finca de Chiapas mientras escribía su 21 libro Grandeza, sino todo lo contrario: estuvo en contacto con las principales piezas de su proyecto la Cuarta Transformación a fin de solventar los escollos que han afectado su curso en lo que va del año.
Allegados y políticos atentos al acontecer nacional tienen en su haber registradas varias salidas del expresidente de su finca para atender temas personales y políticos en la Ciudad de México. La cifra varía, pero aproximadamente estiman que son cinco las ocasiones en las que salió de manera muy discreta de su finca.
Los cuidados tomados para sus viajes se justifican en medio de un contexto político y mediático muy polarizado y confrontado al proyecto de la Cuarta Transformación heredado a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la dirigente de Morena, Luisa María Alcalde, y a sus principales enlaces en el Poder Legislativo, como son los senadores Adán Augusto López y Alejandro Esquer.
Poco se sabe de los encuentros que López Obrador ha tenido con los suyos, con los más leales. No obstante, es hasta lógico que tenga estas reuniones, pues son los encargados de llevar las riendas del proyecto que construyó desde hace más de una década: el partido Morena, el proyecto transexenal de la Cuarta Transformación y las mayorías tanto en las cámaras de Diputados y Senadores, como en las 23 gubernaturas.
De acuerdo con distintas versiones, no descartan reuniones con la presidenta Sheinbaum para analizar los escenarios políticos y de gobernabilidad que enfrenta por factores internos y también los externos, como es la presión que recibe el gobierno mexicano por parte del presidente Donald Trump.
Tampoco se descartan reuniones con quienes lo han acompañado a lo largo de años de su lucha y de su proyecto político desde que empezó en Tabasco, como es el senador Adán Augusto López, con quien lo une una amistad de familia.
El proyecto de López Obrador tiene un segundo piso fincado en las reformas constitucionales que se han aprobado por una votación mayoritaria en las cámaras de Diputados y Senadores. No obstante, los problemas mayores se han suscitado en las partes de seguridad y procuración de la justicia.
De ahí que no resulte aventurado pensar que la salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República sea parte de los movimientos necesarios para resolver ese escollo que ha generado mucho ruido y problemas entre miembros de la Cuarta Transformación. Principalmente por la filtración de expedientes e información de investigaciones a personajes claves del proyecto lopezobradorista.
López Obrador sigue siendo la amalgama que une todo el proyecto transexenal y hasta ahora no hay nadie que lo sustituya. De ahí que las versiones de que no está encerrado en su finca tengan veracidad y de que se prevea que habrá más de estas reuniones en el curso del año entrante, en víspera de la elección intermedia de 2027, cuando se renueve la Cámara de Diputados y las gubernaturas en 17 estados.
La universidad frente al dogma de la eficiencia
Mario Luis Fuentes
Excelsior
Pensar la educación en el siglo XXI exige ir más allá de la pregunta por su utilidad inmediata e interrogar sobre su sentido más profundo. En un contexto determinado por la preeminencia tecnológica, la sobreabundancia de información y la creciente subordinación del conocimiento a las lógicas del mercado, la educación corre el riesgo de ser concebida exclusivamente como un mecanismo de capacitación funcional. Sin embargo, históricamente, la educación —y de manera particular la educación universitaria— ha sido mucho más que un espacio de entrenamiento para el trabajo: ha constituido un espacio de formación del juicio, de cultivo de la razón crítica y de elaboración simbólica del mundo. Reducirla a la mera adquisición de habilidades operativas supone empobrecer tanto la experiencia educativa como el horizonte cultural y político de las sociedades contemporáneas.
Frente a lo anterior, resultan especialmente inquietantes las declaraciones recientes de Elon Musk, quien afirma que la educación universitaria no sirve para nada más que para demostrar la capacidad de cumplir con algunas tareas, y que cualquier conocimiento relevante puede adquirirse gratuitamente en internet. En su visión, las universidades carecerían de la capacidad de generar habilidades o competencias para el trabajo, por lo que su existencia se volvería prescindible en un contexto dominado por el autoaprendizaje digital. Más allá de la figura de Musk, estas afirmaciones expresan con claridad una concepción tecnocrática de la educación que identifica el valor del conocimiento exclusivamente con su rentabilidad inmediata.
El problema central de este planteamiento radica en una confusión fundamental entre información, aprendizaje y formación. Que hoy exista un acceso casi ilimitado a contenidos especializados no implica que los sujetos estén en condiciones de comprenderlos, evaluarlos críticamente o integrarlos en una visión coherente del mundo. El desafío contemporáneo no es la escasez de información, sino la capacidad de discernimiento. En efecto, la educación universitaria introduce a los estudiantes en tradiciones de pensamiento, métodos de argumentación y formas de problematización que permiten transformar la información en conocimiento y el conocimiento en juicio reflexivo.
La reducción de la universidad a un espacio de adiestramiento funcional ignora, además, la temporalidad propia del conocimiento. Buena parte de los avances científicos y tecnológicos que hoy sostienen la economía global surgieron de investigaciones teóricas que no respondían a demandas inmediatas de empleabilidad. La obsesión por la utilidad a corto plazo empobrece el horizonte intelectual de las sociedades.
La universidad es uno de los pocos espacios donde las lógicas del mercado, de la eficiencia y de la innovación tecnológica pueden ser interrogadas, discutidas y, llegado el caso, impugnadas. En este sentido, la universidad no es valiosa por su eficiencia, sino por su capacidad de incomodar, de cuestionar narrativas de inevitabilidad y de abrir espacios para la crítica racional.
La defensa de las humanidades se vuelve aquí central. La filosofía, la literatura, la historia y las artes no producen competencias cuantificables, pero forman sujetos capaces de interpretar símbolos, comprender conflictos, reconocer ambigüedades y deliberar sobre fines colectivos. Sin reflexión filosófica y ética, la innovación tecnológica corre el riesgo de convertirse en una fuerza ciega, orientada únicamente por criterios de rentabilidad y poder.
Asimismo, la investigación teórica conserva en el siglo XXI una función insustituible: constituye un espacio de resistencia frente a la colonización total del saber por la lógica instrumental. La teoría permite pensar lo que aún no es, imaginar futuros alternativos y sostener preguntas que no encuentran respuesta en los parámetros dominantes.
Finalmente, la universidad cumple una función política en el sentido más profundo del término. No sólo forma trabajadores, sino ciudadanos capaces de argumentar, disentir y participar en la vida pública con responsabilidad intelectual. Allí se aprende a escribir, a escuchar, a sostener una posición y a reconocer la legitimidad del desacuerdo. Una sociedad que prescinde de la universidad como espacio de formación integral corre el riesgo de producir individuos altamente funcionales, pero pobres en juicio crítico y vulnerables a discursos autoritarios o tecnocráticos.
México sin maquillaje
El desgobierno
Han decidido guiarse por lo que reza el viejo refrán, no creas lo que digo, sino lo que hago. El ejemplo y, sobre todo, el malo, arrastra.
Gabriel Reyes Orona
Excelsior
Morena tiende a ser una legión de generales. Todos quieren mandar y tener bajo su mando a los demás. La ambición ha hecho presa de los militantes del partido oficial. Han probado la riqueza fácil, y todos aspiran a ser multimillonarios en pocos meses. Quieren ser todo, menos los pobres auspiciados por los programas oficiales. Ven hacia arriba, y sólo ven derroche, exceso y abusos pagados con un impresionante torrente de dinero que, claramente, no tenían sus dirigentes hace apenas siete años.
Han decidido guiarse por lo que reza el viejo refrán, no creas lo que digo, sino lo que hago. El ejemplo y, sobre todo, el malo, arrastra. En tanto que el macuspano decía traer tan sólo 200 pesos en la cartera, se sabe que su familia tuvo acceso a cuantiosísimos caudales, hasta hoy, de paradero desconocido. Siguen a su líder, pero ya se burlan de la austeridad, y hasta de la transformación, ellos quieren ser como quienes los dirigen, quieren ser capos de la transformada mafia del poder.
Han encarnado el otro dicho que dice, se esconde la mano que roba, pero no la que gasta. Hoy, se ha desatado una competencia por embolsarse, a la mayor velocidad posible, el presupuesto, pero, sobre todo, los enormes caudales que provocan los ilícitos negocios que pueden articularse a la sombra del poder.
En un Estado de derecho, hace rato Adán Augusto habría sido designado embajador o, al menos, habría renunciado por motivos personales. Lejos de eso, ha tomado el estandarte de las huestes morenistas que se han lanzado en masa a atracar. Los encabeza; defiende y representa a cabalidad, es el modelo del funcionario exitoso que ofrece la 4T, capaz, incluso, de armar una efectiva intriga en contra de quien lo puso en evidencia.
Todo el mundo sabe qué estuvo haciendo mientras fue secretario de Gobernación, poniendo en contraste todo lo que hoy no hace Rosa Icela por mantener la paz y la concordia social. En el país, el hartazgo crece, ya que los mantras de la propaganda no dan de comer y, poco a poco, los ahorros se han ido agotando. El desfondar las arcas sobre la población permitió sedar a la gente. Se ofreció un grotesco espectáculo en el que el interés público se entiende como el irrestricto derecho a aferrarse al poder como sea, asumiendo que las riquezas del Estado se funden y confunden con el patrimonio propio; postura que asumieron no sólo Castro, Mao, Stalin y Mussolini, sino también Ferdinando Marcos, Ceaucescu, Gadafi, e Idi Amin Dada. Las familias de éstos fueron alcantarilla, la cual reveló la existencia de una profunda y pestilente cloaca. Al ser ésta expuesta, encontraron finalmente su lugar en la historia.
Muchos aplaudieron la caída de Saddam Hussein; llegó al punto de ser indefendible. Sorprendentemente, muchos que no viven en Venezuela, sino que han vivido de ella, hoy se rasgan las vestiduras ante la inminente caída del autócrata. En ambos casos, como en el de Noriega, nuestro vecino tomó por la fuerza la última palabra. Esos sujetos olvidaron que no hay mayor fuente de apoyo en la comunidad internacional que la legitimidad que da el respeto a los puntales de la vida democrática. Una sólida estructura institucional, en favor de la gente, jamás ha recibido ataques de Washington.
En el Manifiesto de Cartagena, Bolívar se rebela en contra de la mala administración de las rentas públicas, así como de la siembra oficial del encono, entre quienes deben tratarse como hermanos. Bolívar, hoy, cabalgaría indignado por Latinoamérica, sí, fuera de los palacios en los que, fosilizados funcionarios, sentados en fortunas amasadas ilícitamente, abusan de su nombre. Su brega fue de opositor sin fronteras, no de tirano.
Astillero
Kast: pinochetismo reivindicado // Boric: izquierda ineficaz // “Generación Z”: fracaso // SLP: madruguete conyugal
Julio Hernández López
La Jornada
Fue, en lo esencial, una derrota de la izquierda. Un cobro, en las urnas, de las deudas y las insuficiencias de un gobierno promisorio pero finalmente ineficaz.
Es, desde luego, un triunfo de la ultraderecha. La reivindicación del pinochetismo, el fortalecimiento de las opciones conservadoras en Latinoamérica, a gusto del diseñador Donald Trump, y el abatimiento de los sueños de cambio por la izquierda que fueron derivados del llamado “estallido social”, del intento de echar abajo la Constitución legada por el militar golpista.
José Antonio Kast ha ganado la presidencia de Chile con 17 puntos porcentuales de distancia respecto a Jeannete Jara, surgida del Partido Comunista de ese país y ex ministra del Trabajo con el ahora saliente Gabriel Boric. Segunda vuelta, la primera ganada por Jara, pero la segunda perfilando desde luego a Kast en cuanto las candidaturas de derecha de la ronda inicial se nuclearon alrededor del ultraderechista que en 2017, en otra campaña electoral, aseguró que, si Pinochet viviera, habría votado por él: “habríamos tomado té juntos”.
La nostalgia identitaria pinochetista está registrada, entre otras referencias, en una nota de Euronews en la que, además, se informa que Alemania confirmó a la agencia Ap “que un carné de identidad del Archivo Federal del país demuestra” que el padre de José Antonio, Michael Kast, “se afilió al Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, el NSDAP, el primero de septiembre de 1942: https://goo.su/gPd5yLX )./
En México, las derechas y ultraderechas han vuelto a resbalar al tratar de hacerse de la etiqueta propagandística de la “Generación Z”. Ayer se realizó la tercera manifestación pública de este experimento supuestamente etario y finalmente “abierto” a toda cronometría. Fue un fracaso. Dos o tres centenares de participantes, abandonados ideológica y logísticamente, sin una sola figura notable de las que supuestamente se estarían asociando a este movimiento.
Lo que abundó fueron las expresiones de odio contra el gobierno, las políticas y los seguidores del proceso llamado Cuarta Transformación y contra la Presidenta de la República. Insultos y estridencia, desahogos emocionales, cantaletas sin trascendencia, altisonancia a falta de propuestas, extravíos retóricos en lugar de planteamientos atendibles.
Lo que se confirmó fue que no hay verdadera “Generación Z”, ni es un movimiento masivo de jóvenes ni tienen base social y proyecto viable. Fueron caricatura de las proclamas literalmente incendiarias que lanzaron al convocar a la toma de edificios públicos, comenzando por Palacio Nacional, y al derrocamiento inmediato de un gobierno y un proceso político a los que pintaron como absolutamente inviables, al borde del abismo.
En otro tema: en San Luis Potosí el Congreso local ha aprobado lo que se conoce ya como ley Ruth: en 2027 sólo deberá haber mujeres en las candidaturas al gobierno. Con la oposición de la bancada de Morena se aprobó una “alternancia de género”, que con una argumentación aparentemente avanzada consolida la posibilidad de que la senadora Ruth Miriam González Silva, esposa del actual gobernador, Ricardo Gallardo Cardona, sea candidata a la sucesión.
Tal aprobación constituye un reto más a la intención de la presidenta Sheinbaum de evitar nepotismo en próximas candidaturas. Dominado el escenario por el Partido Verde Ecologista de México, el que postuló a la ahora senadora González Silva, y rudamente desgastada y dividida Morena por el propio “gallardismo”, con esta adecuación legislativa se busca consolidar la opción conyugal, como hecho que debe aceptar el guinda para mantener los votos verdes en el Congreso federal que le permiten la mayoría calificada para votaciones clave. Falta ver el desenlace de este madruguete legislativo verde en SLP si es que se presentan recursos legales en contra, a nivel federal.
Y, mientras la FGR de Ernestina Godoy decide si sostendrá la judicialización del caso de Amparo Casar y su pensión de Pemex, o recula.
México SA
De “persecuciones” y delitos // Gertz “olvidó” la denuncia // FGR la retoma: va por Casar
Carlos Fernández-Vega
La Jornada
Creativa que es, la mafia de “intelectuales” y “comentócratas” de derecha repiten la puesta en escena de mayo de 2024 (cuando se denunció el ilícito) para defender a una de sus integrantes que fue agarrada con las manos en la masa, o en la pensión, si se prefiere, y de nueva cuenta escupen calificativos al por mayor y gastan ríos de tinta. Eso sí, del delito del que formal y legalmente se le acusa, ni una sola palabra.
El 3 de mayo del año pasado, el entonces director de Pemex, Octavio Romero, aseguró que “hemos eliminado a los coyotes de cuello blanco” en esa empresa; “encontramos una serie de contratos leoninos diseñados para que se pagaran penalizaciones sin obtener nada a cambio” y muchos negocios sucios más. Y entre éstos apareció la jugosa pensión vitalicia (alrededor de 125 mil pesos mensuales, más seguro de vida y otras menudencias, hasta acumular más de 31 millones de pesos) que en 2004 de forma ilegal obtuvo María Amparo Casar, a la sazón asesora del entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel, y actualmente presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.
Hecha pública esa denuncia, la maquinaria de la citada mafia se echó a caminar y comenzó el tiroteo de calificativos: “es una persecución; el gobierno va contra la libertad de expresión; es censura; cacería de disidentes; venganza; van contra ella por ser crítica del gobierno; Fiscalía General de la República (FGR) trabaja por consigna”, y un larguísimo etcétera, pero ni las más mínima referencia a la causa de esa denuncia.
Año y medio después de que el impresentable Alejandro Gertz Manero guardara el expediente respectivo en su cajón y que un juez de la era Piña decidiera reponerle la pensión a María Amparo Casar, la nueva titular de la FGR, Ernestina Godoy, retomó el caso y actuó en consecuencia (algo que vergonzosamente no hizo quien supuestamente irá de embajador). Y en automático, la mafia de intelectualoides y “comentócratas” reactivaron el tiroteo de calificativos (los mismos que utilizaron un año atrás), obviando, una vez más, el delito del que se le acusa a la ex asesora de Creel.
En mayo pasado, Octavio Romero documentó que el marido de María Amparo Casar, Carlos Fernando Márquez Padilla García (con apenas 129 días en nómina), se suicidó el 7 de octubre de 2004 lanzándose desde el piso 12 del edificio sede de Petróleos Mexicanos. Sin embargo, la viuda operó –apoyada por la citada mafia, con Héctor Aguilar Camín como una de sus cabezas visibles– y modificó la causa real de la muerte de su ex cónyuge para convertirla en “accidente de trabajo” y así obtener la pensión y otros beneficios. Y lo hizo “antes de que hubiera un dictamen pericial; los directivos de Pemex le dieron tratamiento de accidente, omitiendo esperar el dictamen pericial del Ministerio Público que finalmente resolvió que había sido suicidio”. Por ello, el entonces director de Pemex detalló que la empresa del Estado emprendió acciones penales para que Casar reintegrara la millonaria suma que ilegalmente se embolsó. Y eso, dicen, es “persecución”.
Ante la embestida de la multicitada mafia, la FGR detalló que “la indagatoria contra María Amparo Casar y dos ex funcionarios de Petróleos Mexicanos (Miguel Ángel Feijóo y Teresa Maldonado Ordóñez, a la sazón gerente de Administración Financiera y subgerente de Recursos Financieros, respectivamente, de Pemex, quienes autorizaron la pensión fraudulenta) fue judicializada en septiembre y no recientemente, como algunas versiones lo han señalado erróneamente, es decir, durante la gestión de Gertz Manero, por lo que es absolutamente falso que esta institución trabaje por consigna, como dolosamente se ha señalado en algunas publicaciones en redes sociales” ( La Jornada, Gustavo Castillo). En consecuencia, los involucrados deben comparecer mañana martes ante la autoridad correspondiente “por su probable intervención en la comisión del delito de uso ilícito de atribuciones y facultades”.
¿Qué raro? La mafia está duro que dale con la “corrupción de la 4T”, pero cuando se trata de una de sus integrantes, entonces ya la cosa cambia: no es delito, sino “persecución contra una crítica del gobierno”.
Las rebanadas del pastel
Dice el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, que “al momento” no se investiga al impresentable Pedro Heces por su relación con El Limones (Édgar Rodríguez), supuesto jefe de plaza de Los Cabrera. Pues se le hace tarde, porque debería solicitarla ya a la FGR e incluir a Ricardo Monreal y Adán Augusto López Hernández… No queda duda: el asesino Pinochet sigue en el poder.