Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
La inteligencia del Estado sin contrapesos: una ley que exige vigilancia ciudadana
El Congreso de la Unión tenía la oportunidad de discutir con profundidad y responsabilidad. Sin embargo, la ley fue aprobada con prisa, sin incorporar salvaguardas ciudadanas ni garantías de transparencia.
Proceso
El país dio un paso decisivo, y preocupante, con la aprobación de la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia, publicada el 16 de julio de 2025 como parte de un paquete legislativo que también modificó normas en materia de seguridad, telecomunicaciones y tecnología.
El objetivo oficial es integrar en un solo sistema los esfuerzos de investigación e inteligencia del Estado, con la participación de dependencias civiles, las Fuerzas Armadas y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
El discurso institucional es el de fortalecer la coordinación y la capacidad de respuesta del gobierno ante amenazas. Pero ante esa narrativa es necesario preguntarnos: ¿quién protegerá los datos personales y la privacidad de los mexicanos?
No es la primera vez que una iniciativa con fines de “seguridad” abre la puerta para la recolección de la información privada de la sociedad. Basta recordar el caso del Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (PANAUT), que en 2022 fue declarado inconstitucional por la Suprema Corte tras una acción promovida entonces por el extinto Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).
El PANAUT obligaba a los usuarios a entregar datos biométricos como huellas y rasgos faciales. El INAI demostró que la norma no precisaba qué datos se recabarían ni cómo serían resguardados.
En 2021, el Instituto impuso 24 sanciones a empresas de telecomunicaciones por violaciones a la Ley de Protección de Datos, con multas superiores a 55 millones de pesos, además de iniciar 109 procedimientos de protección de derechos. El desaparecido instituto defendía a los ciudadanos, no a las corporaciones.
Hoy esa lección cobra nueva vigencia, pero sin el INAI en funciones. La nueva ley concentra la inteligencia civil y militar bajo una sola estructura coordinada por el CNI. No obstante, carece de mecanismos claros de rendición de cuentas, supervisión civil o control judicial sobre el uso de la información personal.
De acuerdo con análisis jurídicos, el nuevo marco legal impone además obligaciones a empresas privadas de telecomunicaciones y tecnología para interconectarse con plataformas oficiales y entregar información bajo requerimiento del Estado.
El incumplimiento puede acarrear multas de hasta 20 000 UMAs (más de dos millones de pesos) e incluso penas carcelarias. Estas medidas, sumadas a la ausencia de un órgano garante independiente, elevan el riesgo de que los datos personales de millones de mexicanos terminen siendo utilizados con discrecionalidad y sin transparencia.
La inteligencia del Estado es necesaria, pero sin contrapesos puede transformarse en una herramienta de vigilancia masiva. En un contexto donde no existen entidades autónomas que supervisen la protección de datos, la preocupación es legítima: ¿quién revisará el uso de la información que el gobierno recopile, procese y cruce con empresas privadas?
La seguridad y la privacidad no son objetivos opuestos, sino complementarios. Los sistemas de inteligencia más eficaces del mundo operan dentro de marcos legales sólidos, con controles institucionales y respeto de los derechos humanos. Sin esas garantías cualquier concentración de información sensible puede derivar en abusos o espionaje político.
El Congreso de la Unión tenía la oportunidad de discutir con profundidad y responsabilidad. Sin embargo, la ley fue aprobada con prisa, sin incorporar salvaguardas ciudadanas ni garantías de transparencia. Regular la inteligencia del Estado sin proteger los datos personales es repetir el error del PANAUT, pero a una escala mayor.
Porque la verdadera seguridad no se construye vigilando más, sino construyendo confianza.
Y la confianza solo se logra con el cumplimiento de las leyes, instituciones fuertes y respeto irrestricto a los derechos de las personas.
Juegos de poder
Las consecuencias del México bloqueado
Bloqueos durante el Mundial sería desastroso para la imagen de México.
Leo Zuckermann
Excelsior
Muchos mexicanos ya lo entendieron: bloquea una vialidad si quieres conseguir algo del gobierno.
Igual pueden ser grupos chicos como vecinos que se organizan porque ha desaparecido una joven en su barrio, que corporaciones más grandes que defienden sus intereses. En los últimos meses hemos visto bloqueos de transportistas, comerciantes, maestros, piperos, trabajadores del gobierno, productores de maíz, otros agricultores, locatarios de mercados públicos, estudiantes y hasta grupos delictivos (los llamados “narco bloqueos”).
No voy a calificar si sus demandas son justas o no. Lo que me interesa es analizar las consecuencias de un gobierno que tolera los bloqueos, se rehúsa a utilizar la fuerza pública para despejarlos, abre mesas de negociación y suele aceptar varias de las demandas de los bloqueadores.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado en diversas ocasiones que su gobierno no utilizará la Guardia Nacional para retirar los bloqueos. Que muchos están buscando eso para acusarlos de represores. Que ellos siempre están dispuestos al diálogo “hasta que se llega a un acuerdo justo, sin caer en el chantaje”.
Perfecto.
El problema es que, con esta política, se privilegia el interés de una minoría en detrimento de las mayorías.
El gobierno toma partido por aquellos grupos minoritarios que bloquean y afectan a muchas más personas que se quedan varados.
Lo vimos esta semana con la toma de carreteras de productores de maíz que dejaron a miles de mexicanos en la total indefensión, secuestrados en automóviles y camiones, sin poder moverse durante horas, carentes de comida y bebidas, preguntándose, con toda razón, donde está el gobierno de México para auxiliarlos y resolver esta pesadilla.
Dejemos a un lado las enormes pérdidas económicas y tan sólo pensemos en la desesperación de estar parado en una carretera o vialidad sin poder hacer absolutamente nada.
¿Alcanza que el gobierno diga, disculpe usted, pero es que estamos dialogando con los culpables de este bloqueo?
En otros países democráticos lo tienen muy claro. No se justifica que una protesta de un grupo minoritario afecte a la mayoría. Si se bloquea una autopista o vialidad, interviene la fuerza pública con protocolos para evitar el abuso de la autoridad. No se trata de reprimir a lo tonto, sino de hacer cumplir la ley porque, aunque se nos olvide aquí en México, está prohibido que la gente obstruya caminos públicos.
Si no se hace esto, se incentiva a que cada vez haya más bloqueos.
Es lo que precisamente está ocurriendo en nuestro país al haber renunciado el gobierno a defender los intereses de las mayorías.
La segunda consecuencia de tolerar los bloqueos es el rentismo.
Los grupos minoritarios saben que pueden sacarle rentas al Estado si se organizan y presionan al gobierno, por ejemplo, ahorcando las vialidades, lo cual genera enojo ciudadano y enormes pérdidas económicas.
Estas rentas no son productivas para la economía. Por el contrario, son beneficios obtenidos sin producir riqueza adicional. No crean valor real, sólo capturan recursos existentes. Provienen del privilegio de haberse organizado y chantajeado al Estado con eficacia.
El grupo minoritario es pequeño, organizado y obtiene grandes beneficios de la mayoría que es tremendamente difícil de coordinar para eliminar los privilegios que obtienen los primeros.
El problema para la sociedad es que, en la medida en que un Estado permite el rentismo, cada vez aparecen más grupos minoritarios que ya se saben el caminito para obtener sus privilegios y, al final de día, esto afecta las finanzas públicas de un país, al punto que puede llevar a la quiebra fiscal.
En la medida en que Sheinbaum continúe tolerando los bloqueos, la hacienda pública tendrá cada vez más presiones. Si de por sí el Estado no tiene dinero, cada vez tendrá menos.
Un último comentario. Si hay un grupo experto en bloqueos en México es la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Así ha sido como históricamente han conseguido una serie de privilegios por parte del Estado. Todos los gobiernos, de todos los signos, han sucumbido frente a las demandas de los maestros disidentes, incluyendo el de Sheinbaum.
La CNTE ya anunció que boicotearán el Mundial de Futbol en México el próximo año si el gobierno no resuelve sus demandas laborales y políticas. La Presidenta respondió que no ve riesgo que esto suceda porque ya están negociando con esta organización. La posibilidad de bloqueos durante los partidos del Mundial sería desastrosa para la imagen de nuestro país en tan importante evento. Ergo, la CNTE va a exprimir todo lo que pueda al Estado. Los costos los pagaremos la mayoría de los contribuyentes.
Razones
Narco, contrabando, corrupción
Los ataques a las lanchas con drogas, tanto en el Caribe como en el Pacífico, son el primer paso de una estrategia mucho más dura. Y no nos equivoquemos. Los del Pacífico son una advertencia directa a México.
Jorge Fernández Menéndez
Excelsior
El combate al narcotráfico es otro tema donde la relación con Estados Unidos se asegura que avanza con solidez cuando, en realidad, estamos en un terreno muy volátil.
Es verdad que hemos tenido avances importantes y que se reemplazó la estrategia de abrazos y no balazos por una política de confrontación mucho más directa: más de 30 mil detenidos y mil 500 laboratorios decomisados lo demuestran, con una afectación de cientos, quizás miles, de millones de dólares a los grupos criminales. Pero el hecho es que lo que quiere el gobierno de Trump va mucho más allá.
La concentración militar en el Caribe, frente a las costas de Venezuela, es la demostración de que se quiere dar un golpe frontal al crimen organizado y, de paso (o al revés), acabar con la dictadura de Nicolás Maduro. Las presiones al impresentable mandatario colombiano Gustavo Petro son el preámbulo de un cambio de poderes en ese país (las lecciones son el año próximo, pero Petro podría renunciar antes) que, a su vez, es imprescindible en la estrategia estadunidense para que Colombia no sirva de base de sustento a los grupos criminales y políticos que se apoyan en el régimen de Maduro, cuando éste salga, como sea, del poder. Los ataques a las lanchas con drogas, tanto en el Caribe como en el Pacífico, son el primer paso de una estrategia mucho más dura.
Y no nos equivoquemos. Los ataques en el Pacífico son una advertencia directa a México. No porque a unos cientos de kilómetros de Acapulco, en mar abierto y aguas internacionales, se haya atacado una lancha con drogas, sino porque el tráfico, sobre todo de cocaína proveniente de Colombia y Ecuador, llega por vía marítima cruzando el Pacífico a México. Ésa es la principal vía para hacer llegar la cocaína a Estados Unidos. Venezuela es muy importante, porque de ese país salen (o salían) embarcaciones o vuelos hacia Centroamérica, las islas del Caribe y México, pero, sobre todo, porque Maduro sostiene a los grupos armados que operan en Colombia y que son centrales (allí se da la producción de la hoja de coca en sí, y de la cocaína a nivel global) para exportarla al mundo.
México podrá argumentar que es preferible mantener un mecanismo de colaboración para que las lanchas, su carga y sus conductores sean capturados. Pero no será así, la determinación de Trump es endurecer todo el proceso, porque el mecanismo tradicional, utilizado por años de las intercepciones aéreas y marítimas, parece haber sido rebasado ampliamente. Y no termina ahí el desafío: ya Trump ha autorizado el que se tomen acciones similares, pero ya no sólo en el mar, sino también en tierra, lo que llevará la confrontación a otro nivel.
Decir que como país no estamos de acuerdo con los ataques a las lanchas del narcotráfico no significa nada en términos reales, más aun cuando tenemos una actitud contemplativa y de virtual apoyo tanto a Nicolás Maduro como a Gustavo Petro. ¿Qué pasará, es lógico preguntarse, cuando las medidas escalen, cuando comiencen a atacarse objetivos en tierra? La verdad es que no tenemos una respuesta porque a la estrategia de seguridad le está faltando un componente central que es golpear a los cómplices políticos de los entramados criminales.
Ocurre con el narcotráfico, pero también con el contrabando de combustibles y con la corrupción. ¿Por qué, por ejemplo, se ha detenido la investigación sobre contrabando de combustibles que se descubrió hace ya varios meses y que involucra a altos mandos de la Marina del sexenio pasado?, ¿por qué no hay más detenidos o procesados en torno a esa red?, ¿por qué no se ha llamado siquiera a declarar al exsecretario de la Marina, Rafael Ojeda? Hay muchos involucrados, pero la investigación no se desarrolla hacia arriba, sino horizontalmente y hacia abajo, hacia implicados de menor nivel. Ha llegado, se asegura ahora, al grupo financiero Vector, propiedad el empresario y exjefe de Oficina de López Obrador, Alfonso Romo, pero recordemos que esa empresa financiera fue denunciada por la administración Trump, junto con CIBanco e Intercam, acabando, en los hechos, con los tres. Lo mismo ocurre con los casos de corrupción. No ha pasado un día en las últimas semanas donde no estallara alguno, exhibiendo, incluso, las divisiones internas del propio oficialismo. Hay temor, indecisión y vaya usted a saber qué, pero no se toca a nadie de la 4T, sea cual sea la denuncia en su contra.
Veía el fin de semana el capítulo final de la extraordinaria serie que se exhibe en Mubi, titulada M (por Mussolini), el hijo del siglo, basada en el gran libro de Antonio Scurati. En un momento clave de la historia del fascismo, en su primer año de gobierno, cuando se descubre el cadáver del diputado socialista Giacomo Matteotti, asesinado por los camisas negras por órdenes del propio Mussolini, el régimen está a punto de caer. La policía logra detener a los autores materiales, pero falta el autor intelectual. En las oficinas de El Duce se presentan, entonces, los fundadores del movimiento, los jefes de las fuerzas de choque: es la rebelión de los sectores más duros del fascismo que le dicen a Mussolini que hay que “continuar con la revolución o acabar con todo”. Y eso significa, le dicen, que todos los fascistas estén libres o todos terminen presos, incluyendo el propio Mussolini. Cómo continuó la historia, ya lo sabemos. Eso es lo que ocurrió allá en los años 20, hace un siglo, con Mussolini. No sé por qué me imaginé que podría ser lo que esté ocurriendo hoy en México.
Astillero
Inusual respuesta de Sheinbaum a Trump // Ataque de EU y sobreviviente// ¿Dónde fue? ¿Cuáles aguas? // Represalia: vuelos y AIFA
Julio Hernández López
La Jornada
Es inusual que la presidenta Sheinbaum responda de manera admonitoria a los muchos despropósitos y provocaciones que Donald Trump ha emitido contra ella y contra México. Cabeza fría, es la consigna mantenida expresamente; no caer en el juego tramposo, la idea subyacente.
Esta regla ha tenido una excepción notable, cuyas motivaciones profundas no han sido manifestadas con claridad (es decir, más allá de los cuidadosos comunicados oficiales). México no había protestado por los ataques criminales ordenados por la administración Trump contra embarcaciones en el Caribe que han sido destruidas, y asesinados quienes iban a bordo, en una abierta amenaza armada contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
Pero este martes expresó su desacuerdo con ese tipo de ataques en aguas internacionales e hizo llamar al rudo embajador Ronald Johnson para que en oficinas de la Secretaría de Relaciones Exteriores el canciller Juan Ramón de la Fuente y el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, expresaran la inconformidad de la Presidencia de México.
¿Qué sucedió, de tal magnitud, para que Sheinbaum actuara así? La información disponible señala que la Armada mexicana rescató o desarrolló labores de rescate de un sobreviviente de la serie de ataques gringos que dejaron 14 muertos en aguas del Pacífico.
¿Por qué las fuerzas marinas mexicanas habrían de intervenir en un rescate que hubiera sucedido en aguas internacionales, presumiblemente cerca de Colombia, otro de los objetivos de desestabilización de la vengativa administración naranja?
A menos que los hechos hubieran acontecido en aguas internacionales cercanas a las mexicanas o, en el peor de los casos, en éstas. Algunos medios de comunicación con sede en Estados Unidos han publicado versiones que mueven a especulación.
La agencia AP, por ejemplo, asegura que “tras un ataque a una embarcación, los militares (de Estados Unidos) avistaron a una persona en el agua, aferrada a unos restos. Informaron a la Guardia Costera estadunidense y a una aeronave militar mexicana que operaba en la zona sobre la ubicación exacta del sobreviviente, según el funcionario” (una fuente del Pentágono, que habría hablado bajo condición de anonimato).
Sin embargo, añade Ap: “la Armada de México afirma estar buscando a unas 400 millas al suroeste de la ciudad de Acapulco, en el Pacífico, lo que sugiere la posibilidad de que el ataque haya ocurrido lejos de Colombia y más cerca de la costa mexicana. No se aclaró de inmediato la ubicación exacta del ataque, y el Pentágono no proporcionó más detalles”.
La presidenta Sheinbaum respondió, como se ha dicho líneas arriba, de una manera inusual. Seca, podría decirse. Como si quisiese advertir de manera firme a Trump que no explore la posibilidad de actuar en aguas o tierras mexicanas bajo el argumento de la guerra contra el narcotráfico.
La reacción de Estados Unidos fue inmediata. El Departamento de Transporte anunció una serie de medidas lesivas contra la aviación mexicana, con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles como pretexto argumental. Es una represalia, por el tema de las narcolanchas y la postura mexicana, y otra jugada dañina para México, pues se pretende doblegar a la aviación nacional e imponer nuevas reglas, benéficas para intereses estadunidenses (además de que, en el marco del “cierre gubernamental” en curso, la capacidad operativa en aeropuertos de Estados Unidos ha disminuido notablemente y les cae de perlas reducir o eliminar cierto tipo de vuelos).
Y, mientras el gobierno federal ha llegado a acuerdos con productores de maíz de algunos estados donde hubo bloqueos carreteros y manifestaciones, ¡hasta mañana, con Donald Trump anunciando, minutos antes de reunirse con el presidente de China, que “debido a los programas de prueba de otros países, he instruido al Departamento de Guerra para que comience a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones”!
México SA
Otra condena al bloqueo a Cuba // Asamblea General exige cancelarlo // Estados Unidos, mentiroso patológico
Carlos Fernández-Vega
La Jornada
Como sucede desde 1992, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) votó, por mayoría contundente, en contra del ilegal bloqueo económico, financiero y comercial que Estados Unidos mantiene sobre Cuba desde hace 65 años, y las naciones en ella representadas exigieron, una vez más, que la Casa Blanca lo cancele de inmediato y sin condición alguna y cese su permanente agresión contra el pueblo y gobierno de la mayor de las Antillas.
En esta ocasión, 165 de las naciones asistentes a la Asamblea General (90 por ciento del total) refrendaron su exigencia de poner fin al bloqueo y el cese de hostilidades contra la isla. En cambio, siete de ellas (obviamente Estados Unidos, más sus entenados Israel, Argentina, Hungría, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania) votaron en contra y 12 se abstuvieron.
Para entender la evolución del rechazo de la comunidad de naciones al bloqueo a Cuba, hay que mencionar que en la primera resolución sobre este particular, la de 1992, 59 países votaron a favor de su cancelación, 71 se abstuvieron y sólo Estados Unidos, Israel y Rumania se pronunciaron en contra.
En 2016, bajo la presidencia de Barack Obama, se registró el único caso en el que Estados Unidos no se pronunció abiertamente en contra (se abstuvo). El 17 de diciembre de 2014 este mandatario anunció que “en los cambios más significativos en nuestra política en más de 50 años, pondremos fin a un enfoque caduco, que no ha funcionado y que, durante décadas, ha fracasado en hacer avanzar nuestros intereses y, en su lugar, empezaremos a normalizar las relaciones entre nuestros dos países. Es hora de tomar una nueva ruta. Por medio de estos cambios, tenemos la intención de crear más oportunidades para los pueblos estadunidense y cubano, e iniciar un nuevo capítulo entre las naciones de las Américas”, y anunció el “deshielo” de las relaciones con Cuba. Sin embargo, mantuvo el bloqueo, aunque él mismo reconoció que podía levantarlo “mediante el uso de mi autoridad ejecutiva, sin necesidad de la aprobación del Congreso”.
Pero dos años después, Donald Trump por primera vez se instaló en la Casa Blanca y de inmediato todo lo volvió a “congelar”, aplicando mayor presión en contra de la mayor de las Antillas. No se diga en su segundo mandato.
Por ello, no es gratuita la acusación de la delegación cubana ante la ONU: “El gobierno de Estados Unidos no conoce otra forma para justificar su política hostil contra Cuba que recurrir a constantes mentiras; todos sabemos que es un mentiroso patológico. No engaña a nadie: es claro que no le preocupa en lo más mínimo la suerte de nuestro pueblo ni sus derechos humanos, que el bloqueo socava como nada más lo hace. Con total cinismo pretende culpar a nuestro gobierno para desviar la atención de los efectos integrales de su sostenida política de asfixia. Nadie puede dudar de la capacidad de Estados Unidos para golpear la estabilidad económica de cualquier país; en nuestro caso, por más de 60 años. No tiene autoridad moral alguna para dar lecciones en derechos humanos, ni a Cuba ni a nadie. El gobierno de ese país es responsable de ejecuciones extrajudiciales, secuestros y torturas. Caza y encierra a los inmigrantes, militariza grandes ciudades, censura a medios y periodistas. No tiene ni escrúpulos ni ética alguna para lograr sus intereses geoestratégicos”.
Y el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció que “en las últimas semanas ha sido brutal e inédito el despliegue de presiones, intimidación y toxicidad del Departamento de Estado, a escala planetaria, para forzar a estados soberanos a cambiar su voto sobre la resolución que adoptamos hoy. Han empleado todas sus armas y artimañas, en especial la coerción”. Y para dimensionar el golpe económico por el bloqueo, el canciller detalló: “Sólo entre el 1º de marzo de 2024 y el 28 de febrero pasado, causó a Cuba unos 7 mil 556 millones de dólares en daños y perjuicios materiales. Es un impacto similar al PIB nominal de al menos 30 de los países aquí representados. Y los daños se expresan no sólo en números y daños materiales, sino en la vida cotidiana de nuestros compatriotas: ninguna persona, familia o sector escapa a sus efectos cotidianos y devastadores”.
Treinta y tres años consecutivos de rechazo, y Estados Unidos, lejos de reconsiderar su primitiva imposición, se aferra a sus políticas imperiales.
Las rebanadas del pastel
Dice el hipócrita de Trump que la presidenta Sheinbaum “me cae muy bien; es estupenda, increíble y elegante”, pero en los hechos no deja de presionar y golpear a México.
