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Los 16 años de amparos de Salinas Pliego

Salinas Pliego, a través de sus redes sociales y de los noticieros de TV Azteca y Canal 40, ha alegado que los ministros y ahora los legisladores de Morena y hasta la presidenta Claudia Sheinbaum tienen intereses personales en contra del grupo.

José Gil Olmos

Proceso

Ahora que se discutió y aprobaron las reformas a la Ley de Amparo, de manera casi natural en los medios de comunicación salió a relucir el caso de Ricardo Salinas Pliego, quien desde el 2008 a la fecha acumula una deuda fiscal de 74 mil millones de pesos.

El nombre del personaje se hizo notorio luego de que la procuradora fiscal de la Federación, Grisel Galeano García, informó que el empresario dueño del corporativo Elektra ha interpuesto hasta la fecha decenas de amparos en 32 juicios usando recursos judiciales en instancias administrativas y judiciales, interponiendo bajo el amparo de la ley impedimentos para dilatar resoluciones.

El punto central de la discusión dentro y fuera del Poder Legislativo fue un artículo transitorio que al final se aprobó, el cual deja a criterio de las instancias judiciales establecer que las etapas procesales de juicio de amparo concluidas se rijan por las disposiciones vigentes al inicio de su tramitación, y para etapas posteriores se apliquen las nuevas.

El dictamen aprobado tanto por diputados y por senadores en su mayoría de Morena, modifica la Ley de Amparo, reglamentaria de los artículos 103 y 107 de la Constitución mexicana, además del Código Fiscal de la Federación y la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Administrativa.

La lectura política de estos cambios que establecen que el Órgano de Administración Judicial (OAJ) —producto de la reforma judicial— será el encargado de determinar la integración de los expedientes de juicio de amparo es que la presente administración quiere recuperar más de dos billones de pesos, en su mayoría de micro y pequeñas empresas.

“El propósito del oficialismo es muy claro: quebraron al país y ya no saben de dónde sacar recursos. De esos créditos fiscales, más de 190 mil son de pequeños comercios y microempresas”, dijo la senadora Carolina Viggiano en la discusión de la Cámara Alta.

La oposición centró su discusión en que se viola la Constitución por una retroactividad disfrazada en el juicio de amparo, que es un mecanismo constitucional y una herramienta esencial en el derecho mexicano, que busca proteger a las personas frente a actos de autoridad que puedan ser violatorios de derechos.

Es bajo esta figura que personajes como Ricardo Salinas Pliego, al frente de un equipo de abogados, se ha escudado para no pagar la deuda millonaria al Sistema de Administración Tributaria. Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador quiso negociar para pagar una cantidad ínfima de la deuda, 8 mil millones de pesos, sin tomar en cuenta los intereses generados al paso del tiempo que han ido acumulando y ahora son 74 mil millones.

Escudándose en el amparo y en la ley desde 2008 el grupo empresarial de Salinas Pliego ha recurrido, según la procuradora fiscal de la Federación, Grisel Galeano García, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación: con 3 juicios con un monto superior a 26 mil millones de pesos.

Mientras ante Tribunales Colegiados de Circuito: 5 juicios relevantes con más de 20 mil millones de pesos. En Tribunal Federal de Justicia Administrativa, 11 juicios por aproximadamente 8 mil millones de pesos. En el Sistema de Administración Tributaria: 13 juicios/instancias que suman cerca de 20 mil millones de pesos.

Salinas Pliego, a través de sus redes sociales y de los noticieros de TV Azteca y Canal 40, ha alegado que los ministros y ahora los legisladores de Morena y hasta la presidenta Claudia Sheinbaum tienen intereses personales en contra del grupo.

Pero lo que no dice el empresario que luce yates y aviones de lujo en sus vacaciones es que si un ciudadano de a pie le debe a Elektra será demandado por la empresa, que puede aplicar un embargo judicial o vender esa deuda a un despacho de cobranza. Y si no puede pagar, entonces se podría llegar a un embargo y las autoridades accederán al domicilio para sustraer los bienes que se requieran para ser vendidos y pagar la parte correspondiente a Elektra.

Razones

PAN, historia y refundación

El propio PAN fagocitó lo mejor que ha tenido en su historia: sus gobiernos, con sus aciertos y sus errores.

Jorge Fernández Menéndez

Excelsior

Es una buena noticia que el PAN pretenda refundarse y recuperar sus espacios políticos, perdidos en los últimos 12 años. Es una buena noticia porque la ausencia de un verdadero sistema de partidos, el derrumbe electoral del PAN, el PRI y MC en las últimas elecciones fue lo que propició la situación actual, caracterizada no sólo por un partido dominante, sino hegemónico y autoritario, y que se ha terminado apoderando del Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, además de la mayoría de los estados de la República.

Creo que de los partidos opositores existentes el que mayor capacidad de resistencia puede ofrecer, sólo si realmente se renueva, es el PAN, esperando a ver qué resulta de un MC que, aunque gobierne Nuevo León y Jalisco, no termina de dar color en el escenario político.

No voy a regresar a la suma de errores que se cometieron en los últimos 12 años en Acción Nacional, sino en qué se puede esperar hacia el futuro. Primero, una redefinición ideológica. El eslogan de Patria, Familia y Libertad dice mucho, pero puede no decir nada. Evidentemente está enmarcado en una lógica conservadora, pero entre la democracia cristiana y Milei hay tanta distancia como entre el Partido Popular español y Vox. Se equivocaría el PAN si comienza a tender hacia la extrema derecha como Vox, Milei o algunas expresiones germinales en México.

El PAN tuvo éxito cuando se enmarcó, en forma muy similar a la del Partido Popular español, en un humanismo cristiano que lo alejó de la derecha extrema y que sobre todo en el periodo de José María Aznar, el más exitoso que ha tenido el PP, lo definieron como un partido conservador liberal, moderado en política y liberal en economía. Hay en el PP hoy algunas expresiones más extremas, como las que representa la alcaldesa Isabel Díaz Ayuso, pero de todas formas mantener esa posición sin cargarse hacia las posiciones más extremas de la derecha (dentro del PAN la que representa el Yunque) le permite tener mucha más facilidad de acuerdos, sobre todo en un sistema parlamentario como el español.

El nuestro es un sistema presidencialista que, para colmo, tampoco tiene segunda vuelta, estamos en el peor de los mundos electorales posibles y obviamente no sólo Morena no dejará pasar ninguna de las dos reformas que serían imprescindibles para tener un sistema político más eficiente (un sistema de representación proporcional puro, con segunda vuelta en gobernaturas y presidencial), sino que incluso con la próxima reforma electoral pretende acabar o disminuir al mínimo la representación proporcional.

En esa lógica, Acción Nacional debe refrendarse en lo que no es Morena: en un partido conservador en lo político, moderado en los social y liberal en lo económico, en un espectro que le permita abrirse a las expresiones externas que giren en torno a ese ideario. La alianza con el PRD y el PRI le hizo mucho daño no por las alianzas en sí, sino porque lo desdibujó y obligó a sus militantes a respaldar temas para los que no estaban preparados o querían asumir, perdiendo su brújula: ¿qué fue el PAN de los últimos años? Un partido opositor a Morena sí, ¿pero qué era lo que proponía, lo que quiere hacer diferente para el país?

Eso fue tan notable que el propio PAN fagocitó lo mejor que ha tenido en su historia: sus gobiernos, con sus aciertos y sus errores. Si se encuesta a la ciudadanía, Vicente Fox y Felipe Calderón siguen siendo los personajes más reconocidos por la gente. Haberlos erradicado del partido, haber desconocido sus aciertos, que tuvieron y varios, fue desconocer su historia. Se necesita mucha autocrítica de quienes tuvieron la dirigencia del partido, para comprender que lo único que no pueden hacer es perder los símbolos de su pasado. Un partido sólo puede renovarse siendo él mismo, recuperando su historia para exponerla hacia el futuro.

Cuando los dirigentes panistas se olvidaron de defender lo que había hecho su partido, cuando se olvidaron de reivindicar a Manuel Gómez Morín, pero también a Diego Fernández de Cevallos, a Carlos Castillo Peraza, a don Luis H. Álvarez, a sus presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón, a algunos buenos gobernadores de su pasado, cuando aceptaron la narrativa de sus adversarios respecto a su pasado, perdieron su espacio político. Cuando en el PP, Mariano Rajoy alejó todo lo que oliera a Aznar perdió la presidencia del gobierno español con Pedro Sánchez, y todavía no la recupera.

Qué bueno que ahora intenten mirar hacia el futuro con un partido renovado. Pero eso no implica hacer un logotipo nuevo, tener un buen consultor de imagen (que lo tienen) o simplemente proclamarlo. Se debe actuar en consonancia y se deben construir liderazgos también nuevos. Hoy veo muy pocos y están desaprovechados. No veo a ningún panista recorriendo el país, llevando propuestas y soluciones concretas, explotando los espacios de poder que conservan (cuatro estados y muchas presidencias municipales) en forma unificada, con un objetivo común, construyendo las candidaturas para 2027 y 2030. Y reivindicando su pasado. Ojalá vengan para el blanquiazul tiempos mejores.

Guerrero

La presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, no quiere que se presente Félix Salgado Macedonio a las elecciones de Guerrero en 2027 por Morena y por eso impulsa, fuera de los tiempos políticos electorales, todo tipo de candidaturas, desde la senadora Beatriz Mojica a la alcaldesa Abelina López, desde Javier Tapia hasta Esthela Damián. Lo que va a lograr, como en otros estados, con ese proselitismo desde la cúpula ignorando al gobierno estatal, es reventar la sucesión interna, ilógico en un estado donde Morena no debería tener problema para ganar.

Juegos de poder

El nuevo Estado gandalla en México

Leo Zuckermann

Excelsior

El rey Juan era un gandalla. No lo sabía porque ese adjetivo no existía a principios del siglo XIII en Inglaterra. La palabra surgiría siglos después en un lugar llamado México cuyo significado, de acuerdo con el Diccionario de mexicanismos, se refiere a una persona “que se aprovecha de alguien o se apropia de lago de manera artera”.

Pero de que era gandalla, era muy gandalla.

Abusaba del poder absoluto que tenía. Aumentaba desmesuradamente los impuestos para financiar guerras que perdía. Tomaba decisiones arbitrarias que no justificaba.

Quizá donde más claro se veía su cualidad de gandul, era en la relación con sus pares de la aristocracia a los cuales trataba con crueldad con un estilo despótico. Juan ignoraba las leyes feudales tradicionales y castigaba a sus enemigos sin juicio justo. Tomaba tierras y propiedades de los barones sin seguir procesos legales. No respetaba los derechos tradicionales de los nobles y usaba su poder para exigir rescates, multas y tributos sin justificación.

Todo esto llevó a que los barones del reino se sublevaran en su contra. No aguantaron su gandallez.

Para terminar con la revuelta, Juan I de Inglaterra firmó en 1215 un documento que sentó las bases para limitar el poder del monarca: la Carta Magna. Se trata de uno de los compromisos más importantes en la historia del derecho y la libertad. Ahí se plasmó que el monarca debía respetar la ley. No podía gobernar de manera absoluta. El rey debía consultar a los barones para imponer nuevos impuestos. Se ordenó que ninguna persona libre podía ser arrestada, encarcelada o castigada sin un juicio justo ante sus iguales y de acuerdo con la ley.

A partir de la Carta Magna, se estableció que el monarca no podía recaudar impuestos extraordinarios sin la aprobación del consejo de nobles. Se protegieron los derechos feudales de los barones y la propiedad privada frente a confiscaciones arbitrarias.

En otras palabras, la ley impedía la gandallez del soberano.

Y no es que Inglaterra, a partir de entonces, se deshizo de los reyes gandallas. Sin embargo, a diferencia de otras monarquías, los soberanos ingleses estuvieron más atados de manos que otros si querían gozar del apoyo de sus pares de la aristocracia quienes les proveían de tributos y ejércitos.

La Carta Magna es un documento que protegía a los nobles frente al rey, no a toda la población. No obstante, con el tiempo, estos principios sirvieron de base para el avance de los derechos humanos y libertades generalizadas que existen en varios países hoy en día.

En México, desde su creación, hemos luchado por limitar el poder de los gobiernos soberanos. El problema es que aquí el Estado de derecho siempre ha sido más una aspiración que realidad.

Con todo, algo se logró en los años de la transición a la democracia para afianzar los límites de los gobernantes.

Hasta que llegó López Obrador al poder. Al tabasqueño nunca le gustó que le pusieran restricciones. Él quería gobernar sin ataduras y, por eso, fue desmantelando el régimen de pesos y contrapesos que limitaban el poder del Presidente.

Es interesante que AMLO justificó dichas acciones bajo el argumento de que una “minoría rapaz” se había agandallado de México. Y algo de razón tenía, porque ciertos grupos de poder fáctico (grandes empresarios o poderosos sindicatos, por ejemplo) sí se habían aprovechado de la ciudadanía apropiándose de cuantiosas rentas de manera artera.

Su solución, empero, fue regresar a la gandallez histórica del Estado. Como un clavo saca otro clavo, se requiere un gandalla para sacar a otro gandalla.

El problema es que la falta de límites a los gobernantes siempre ha terminado mal en nuestro país. La ciudadanía queda descobijada sin posibilidad de defenderse de los agandalles del Estado.

Eso es lo que está consolidando el nuevo gobierno de Sheinbaum: un Estado gandalla que legalmente tendrá todos los instrumentos para aprovecharse de los ciudadanos y apropiarse de sus recursos de manera artera.

Para eso hicieron la reforma judicial. Se quedaron ya con el control de los jueces que obedecerán a los dictados de los gobernantes.

No contentos con lo logrado, ahora modificaron la Ley de Amparo con el fin de darle un mayor poder al Estado cuando éste, como sucede cuando se concentra el poder en un país, comience con el inevitable agandalle. No habrá manera de defenderse.

De la velocidad y profundidad de los abusos que comentan los gobernantes en esta nueva etapa de un Estado gandalla en México dependerá el surgimiento de otra fase rebelde de la ciudadanía que demande nuevas reglas que limiten al poder.

No tengo la menor duda que todo esto pasará.

México SA

Donald Trump, repudiado // Primitivo, gansteril, tiránico // ¿Rebelión estadunidense?

Carlos Fernández-Vega

La Jornada

Desatado, el pirata Donald Trump ha declarado la guerra al mundo y se cree con el derecho de hacer y deshacer a su antojo sin importarle las consecuencias políticas, económicas y sociales de su proceder, sin olvidar que sólo un electorado igualmente insano le dio el triunfo en dos ocasiones no consecutivas, pero igualmente destructivas. Sin embargo, parece que el grueso de la sociedad estadunidense comienza a reaccionar ante el impúdico proceder de este demencial personaje.

La Jornada nos ilustra: “millones de personas se congregaron de costa a costa de Estados Unidos para participar en las más de 2 mil 600 movilizaciones organizadas en los 50 estados del país, convocadas por el movimiento No Kings (No a los reyes) para denunciar el autoritarismo de Trump y en rechazo a las políticas de migración, educación y seguridad impuestas por su administración. Aliados del jefe de la Casa Blanca calificaron las protestas de ‘manifestaciones de odio’ al país. ‘Nada es más patriótico que protestar’, se podía leer en algunos carteles mostrados durante las marchas que tuvieron lugar en medio de un cierre gubernamental que lleva 18 días y que no tiene un final a la vista”.

Algo más: “alrededor de 7 millones de personas participaron ayer en la jornada de protesta, de acuerdo con los organizadores, convirtiendo a ésta en la ola de manifestaciones con más asistentes en un solo día en la historia reciente de Estados Unidos. La anterior gran convocatoria fue la primera manifestación de No a los reyes, en junio pasado, con 5 millones de asistentes, según sus líderes. Otra gran jornada de este siglo fue la Marcha de las Mujeres, que tuvo entre 3.3 y 5.6 millones de concurrentes en 2017, organizada contra las políticas misóginas de Trump en su primer gobierno. El movimiento No a los reyes está integrado por cientos de organizaciones de activistas nacionales y locales unidos que se oponen a lo que consideran el autoritarismo monárquico de Trump y reivindican que el poder en Estados Unidos, en última instancia, reside en la ciudadanía”.

La reacción de los ciudadanos estadunidenses toma forma, impulso y fuerza, porque las oscuras decisiones internas del imperial Trump comienzan a dañar sus libertades y derechos, pero parece que tardíamente registran que la agresión del magnate y su sistemática violación del derecho internacional han sido permanentes desde su primera estancia en la Casa Blanca, durante la cual su política exterior agredió a todas las naciones, excepto a su genocida favorito con sede en Tel Aviv (sea cual sea su cabeza visible). No es sorpresa, pues, que en su segundo periodo proceda, tal vez con mayor brío gansteril, igual que pocos años atrás, con el consecuente desplome de su índice de aprobación.

De cualquier suerte, el proceder de Trump no se aleja del histórico cuan imperial comportamiento de los gobiernos estadunidenses (con su “destino manifiesto” como carta de presentación y acción), que los llevó, los lleva, a expoliar hasta el más alejado rincón del planeta y violar la soberanía de la comunidad de naciones. Además, el magnate (a quien sólo le falta el bigotito de Adolfo) mete el acelerador contra América Latina, región en la que ha intensificado, sin contrapeso alguno, sus agresiones políticas, económicas y militares en abierta violación del derecho internacional y ante la pasividad de prácticamente todos los gobiernos del mundo y, desde luego, del gran florero internacional, la ONU, que a estas alturas ya no sirve siquiera de adorno.

Gustavo Petro recomienda al rey Trump que lea Cien años de soledad para que “supere su ignorancia y grosería” hacia la nación que vio nacer al Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Pero el mandatario colombiano y Gabo pierden su tiempo: el indecente magnate no tiene remedio, porque no sólo presume su analfabetismo, sino que le encanta exhibir su primitivismo y goza haciendo daño a los demás.

Las rebanadas del pastel

Dice el Partido Acción Nacional que ya se “reinventó”, y para demostrarlo presume como nuevos a los mismos cavernícolas previos al “relanzamiento”, como sus impresentables “padrinos” el sempiterno perdedor Claudito X. González, el cínico Lorenzo Córdova, el repugnante fascista José María Aznar (protector de Felipe Calderón) y hasta un cura, Ramón Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, quien también bendijo la “renovación” del blanquiazul. La encargada oficial para vender gelatinas fue Xóchitl Gálvez, acompañada del crupier Santiago Creel, el cantinero Jorge Castañeda y el nadador Max Cortázar. Cómo se constata, “modernización” total.

Astillero

Salinazo lleva al PAN a “relanzamiento” // Ultraderecha presiona a derecha // Mercadotecnia, pero son los mismos // Claudio X., Lorenzo, De la Madrid

Julio Hernández López

La Jornada

En un drástico reconocimiento de insuficiencia e intrascendencia, armados de ínfimas hechuras de mercadotecnia (un logotipo mal hecho, discursos de bisutería) y deseosos de aparentar “cambios” y “modernidad”, los actuales dueños inmobiliarios de lo que queda del Partido Acción Nacional decidieron escenificar algo mal llamado “relanzamiento”.

No tienen líderes carismáticos ni eficaces (el presidente formal del comité nacional, Jorge Romero, carece de profundidad ideológica y visión estratégica) ni han logrado hacer planteamientos que los pinten ante el electorado como un intento de cambio real.

Son los mismos, los que desde la recaudación inmobiliaria en la Benito Juárez se apropiaron de la estafeta ya lánguida que dejaba Marko Cortés; los mismos, pero ahora con la carga de los derrotados recientes que pretenden seguir montados en lo que fue el partido blanquiazul (Xóchitl Gálvez, el estrepitoso fracaso de 2024; Claudio X. González, el creador eterno de membretes fallidos).

La novedad mediática de este relanzamiento fofo está en el manoseo de la alianza sostenida con otro fideicomiso de liquidación partidista, el Revolucionario Institucional (PRI), es decir, lo que queda de éste. Para efectos de crear suspenso, se hizo circular antes del sábado “relanzado” que no habría más alianzas con el susodicho PRI, pero a la hora del discurso oficial el dirigente Romero pareciera haber recibido instrucciones en contrario a través de su reloj inteligente al que prestaba más atención que a su propio discurso “histórico”. Aunque muchos panistas esperan deshacerse del PRI, los panistas no habrán de ser “ingenuos”, presumió Romero, ha de suponerse que por ser muy astuto.

Mediante un mensaje grabado estuvo presente en el Frontón México el paladín de la defensa de las instituciones electorales sin ambiciones partidistas, Lorenzo Córdova, ex presidente del INE que ha vuelto a dejar asomar las filias con el conservadurismo: a confesión mediante videollamada, relevo de pruebas. Otras palabras a larga distancia fueron enviadas por José María Aznar, ex presidente derechista de España: a confesión de Partido Popular, relevo de pruebas. En vivo, eso sí, otro emblema de lo nuevo en el PAN ha sido Enrique de la Madrid, quien fue priísta como su padre, que ejerció la Presidencia de la República de manera tenue, grisácea, para dar paso al torbellino neoliberal de Carlos Salinas de Gortari.

El nuevo PAN (como antes hubo “el nuevo PRI”) mantiene viva la posibilidad de sostener alianzas con el otro cadáver político identificado por los tres colores de la bandera nacional. E incorpora a sus planes a personajes provenientes del también difunto Partido de la Revolución Democrática, Guadalupe Acosta Naranjo y Fernando Belaunzarán, especializados en la creación de membretes desfondados. Y, para cerrar el fresco, moderno y novedoso lanzamiento, el nuevo-viejo PAN explora la posibilidad de aliarse con el dantesco Movimiento Ciudadano.

En realidad, los gerentes actuales del PAN tratan de reacomodar sus redituables políticas de derecha inocua a los nuevos tiempos de la ultraderecha trumpizada que encabeza el empresario bajo despecho por obligado pago de impuestos, Ricardo Salinas Pliego, quien hizo una reunión fastuosa de cumpleaños para abrirse paso como virtual aspirante a la Presidencia de la República, por lo que vendría siendo el PAZ, el Partido Azteca o Partido Aznar: ahí, elegante, filosófico, culto y refinado, estableció su lema de campaña: “sacar a los zurdos de mierda y mandarlos a chingar a su madre”.

La derecha panista siempre funcional al sistema se relanza mientras el deudor fiscal más retorcido se impulsa como opción de ultraderecha en abonos, con san Donald Trump como patrono que anuncia más vigor intervencionista contra Venezuela y más engaños criminales en Gaza.

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