Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Se presentan los resultados de la Cuenta Pública 2023
Los principales resultados sobre la auditoría al INAI abarcan temas como: presuntos cobros de “moches” a servidores públicos del instituto para que conservaran su trabajo, del periodo de 2018 a 2022.
Julieta del Río | Proceso
Ayer fue 20 de febrero y como cada año, acorde con la Ley que Fiscalización, se presentó el Informe de la Cuenta Pública del año 2023 ante la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados (integrada por las diversas fuerzas políticas).
Recordemos que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) mostrará también los hallazgos de las auditorías realizadas a diversas instituciones del país. Una de éstas se hizo al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).
La auditoría forense al INAI (identificada con el número 226) derivó de los documentos que presenté ante la ASF el 11 de diciembre de 2023. La documentación consistía en denuncias por parte de servidores públicos que eran presuntamente obligados a entregar una parte de su sueldo cada quincena. Se reclama que quienes recibían el dinero eran comisionados con la complacencia de secretarios de ese entonces (y que hoy en día ocupan el cargo de comisionados). Se señalan contratos de servicios sin cumplir, viajes internacionales sin sentido, uso de tarjetas corporativas de manera indebida y otras irregularidades al interior del instituto.
Como servidores públicos, y especialmente en el ámbito de la transparencia, era mi deber denunciar estas situaciones para que se hicieran las investigaciones correspondientes, incluyendo esta auditoría, cuyos resultados hoy serán públicos.
¿Qué es lo que conoceremos hoy? Los principales resultados sobre la auditoría al INAI abarcan temas como: presuntos cobros de “moches” a servidores públicos del instituto para que conservaran su trabajo, del periodo de 2018 a 2022.
Además, cadenas de familiares directos y políticos que laboran en el instituto. No perdamos de vista que esto se vuelve especialmente relevante ante la iniciativa anunciada por la presidenta de la República para evitar el nepotismo, un mal que ha afectado a diversas instituciones del país.
Esta auditoría también mostrará los resultados sobre presuntas irregularidades en la contratación de servicios de mensajería, asesores y empresas de limpieza con inconsistencias en el número de personas contratadas. Además es conocida la contratación de despachos contable y jurídico externos, donde, de acuerdo con lo denunciado, no se cumplía a cabalidad con lo establecido en perjuicio del INAI.
Un punto más para no perder de vista es el personal amparado contra la Ley de Austeridad que mantiene salarios más altos que la presidenta.
Las investigaciones seguirán. En el Programa Anual de Auditorías para la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2024 (anunciado el 6 de febrero) nuevamente se incluyó al INAI para recibir una auditoría forense, que ya fue notificada de manera oficial.
Concluyo diciendo que una auditoría es una oportunidad para demostrar con claridad cuando los recursos públicos fueron erogados con total transparencia y legalidad. Así sea un peso, éste debe tener transparencia en su ruta. Si queremos terminar con la corrupción, debemos empezar por la casa propia.
Como servidora pública y comisionada del INAI, estoy tranquila porque cumplí con mi deber de sanear a la institución a la cual pertenezco. Tengo mis convicciones personales y profesionales muy claras: el servicio público es para servir a la sociedad, no para servirse de él.
Quien la hizo que la pague, pues los malos servidores públicos dieron el pretexto perfecto para desaparecer a una gran institución. Denunciar genera molestias y he sido víctima de ataques cobardes, pero no me arrepiento de haberlo hecho porque eran privilegios y actos irregulares que dañaron a las y los mexicanos.
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Arsenal
La columna que irritó a la Presidenta
Francisco Garfias | Excelsior
Desde ayer seis cárteles de la droga mexicanos “son elegibles” para ataques con drones de Estados Unidos. Lo avisó ayer Elon Musk en su cuenta de X. Su cercanía e influencia con Donald Trump les da peso a sus palabras. Es el encargado del recién creado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) en el gabinete del presidente de EU.
El mensaje del dueño de X (antes Twitter) sonó como timbre de alarma no sólo para las bandas criminales, sino para el gobierno de México. Lo subió a su red social luego de que el Departamento de Estado declarara oficialmente a los cárteles como “organizaciones terroristas”. En la lista negra están el Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cárteles Unidos, Cártel del Noreste (otrora Los Zetas), Cártel del Golfo, y la Nueva Familia Michoacana. A estos seis cárteles se agregan El Tren de Aragua, venezolano, y la Mara Salvatrucha, centroamericana.
La reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum fue de botepronto. “Si ese decreto tiene que ver con acciones extraterritoriales, ésas no las aceptamos”, dijo tajante.
Lo dicho por Musk revela que en la agenda de los gringos está la intervención con drones en territorio mexicano.
* Al garrotazo le siguió la zanahoria de Trump. Horas después de oficializarse el decreto el presidente de EU le dio las gracias a Sheinbaum por haberle dado la idea de hacer una gran campaña publicitaria para advertir lo dañinas que son las drogas para la salud. “Vamos a gastar cientos de millones de dólares en publicidad sobre lo malas que son las drogas, para que los jóvenes no las consuman: devoran el cerebro, destruyen los dientes, la piel, todo, y le agradezco por eso”.
Prolongó el elogio: “Hago muchas llamadas y nunca aprendo nada de nadie”.
* Un funcionario estadunidense le dijo a NBC News que la CIA amplió sus vuelos de vigilancia con drones sobre México como parte de un esfuerzo de Trump para concentrar más recursos en el rastreo de laboratorios de fentanilo y la lucha contra los cárteles de la droga. Cuestionada al respecto, la mandataria respondió: “No hay nada ilegal. Lo que hay es una colaboración y una cooperación que viene de muchísimos años, no de ahora. Agregó: “Muchos de estos vuelos son a petición del gobierno mexicano para solicitar tecnologías que México puede no tener”.
* A Sheinbaum le irritó una columna de Raymundo Riva Palacio, uno de los periodistas más leídos y respetados de México, en la que afirma: “La Presidenta está diciendo mentiras”.
El columnista sostiene que sí hay operaciones de espionaje sobre territorio mexicano, contrario a lo que aseguraron la Presidenta y el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla. El texto la sacudió tanto que, contra su costumbre de no mencionar a periodistas, le dedicó una parte de la mañanera del pueblo. Por momentos escuchamos un tono muy obradorista. Según la Presidenta, Riva Palacio se “atrevió” a escribir: “Una vez más, como sucedió con la autorización para que cuerpos de elite de la Marina entren a México a capacitar infantes de Marina mexicanos, sí hay permiso, no hay violación a la soberanía, aunque deja expuesto un discurso mentiroso a los mexicanos”.
Ya encarrerada, recurrió a la descalificación. “Es ridículo, irrisorio”, subrayó.
* Sigue la regresión iniciada en 2018. La mayoría oficialista en la Cámara de Diputados aprobó reformas a la Ley de Amparo para que este instrumento jurídico, creado para hacer respetar los imperativos constitucionales en beneficio de las garantías individuales, ya no tenga efectos generales, sino individuales.
La diputada Margarita Zavala puso el dedo en la llaga, durante su intervención en la sesión de ayer en la Cámara baja. Dijo: “No hay seguridad jurídica cuando se elimina prácticamente el juicio de amparo. Esa garantía que por generaciones se luchó. Se termina la independencia y autonomía del Poder Judicial, a través del sometimiento de las decisiones a los intereses electorales”.
Ni hablar.
* La filiación a Morena del expanista veracruzano Miguel Ángel Yunes Márquez y del expriista oaxaqueño Alejandro Murat agravó las divisiones en el seno de Morena. El rechazo al exalcalde de Boca del Río, Veracruz, y al exmandatario de Oaxaca lo encabezan los gobernadores Rocío Nahle, de Veracruz, y Salomón Jara, de Oaxaca. Ambos sostienen que no representan los postulados de Morena.
De encabezar la defensa de las filiaciones se ha encargado Gerardo Fernández Noroña. El presidente de la Mesa Directiva del Senado sostiene, cosa rara, que Morena es un movimiento muy amplio “que tiene desde la derecha hasta la izquierda”. Recordó, por ejemplo, que sin el voto de Yunes no habría salido la reforma que cambió la Constitución para hacer posible la elección de las personas juzgadoras. Luego de que la Presidenta le pasara el balón de las filiaciones de los otrora opositores, a Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena, ésta señaló que será la Comisión Nacional de Honor y Justicia del partido quien evalúe la procedencia de las afiliaciones.
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Razones
Terroristas y cárteles, lo que viene
El punto central es establecer compromisos estrechos (ya se está haciendo) en la lucha contra el crimen organizado con nuestros dos principales socios, que son Estados Unidos y Canadá.
Jorge Fernández Menéndez | Excelsior
La designación de los cárteles de la droga de México como grupos terroristas era inevitable y es una decisión que, en Estados Unidos, tiene apoyo bipartidista. Como hemos insistido, para la Unión Americana los 100 mil muertos anuales por sobredosis y el deterioro urbano en las grandes ciudades por las adicciones de fentanilo y otras drogas son intransitables. Y esa designación también es consecuencia directa de una negligente política del Estado mexicano, sobre todo en los últimos seis años, consecuencia de la estrategia, de alguna forma hay que llamarla, de “abrazos, no balazos”, que empoderó como nunca antes a los cárteles de la droga y dejó una estela de 200 mil muertos y 115 mil desaparecidos.
Que la designación del Departamento de Estado haya sido acompañada por una designación similar del gobierno liberal de Justin Trudeau en Canadá es una demostración más de la convicción, por lo menos regional y cada vez más global, sobre la peligrosidad de los cárteles mexicanos (el de Sinaloa, el Jalisco Nueva Generación, el Del Noreste, La Nueva Familia Michoacana, el Del Golfo y Cárteles Unidos son los designados, pero hay más) a los que se han agregado la Mara Salvatrucha y el Tren de Aragua. La pregunta ahora es cómo debe actuar el gobierno mexicano.
El punto central es establecer compromisos estrechos (ya se está haciendo) en la lucha contra el crimen organizado con nuestros dos principales socios, que son Estados Unidos y Canadá, asumiendo que, para ellos, hay otra pata en todo el tema del fentanilo que es China, por lo que si no comprendemos ese factor, será difícil avanzar en este terreno.
Es muy importante fortalecer la relación que ya existe de cooperación entre las Fuerzas Armadas mexicanas con las estadunidenses, que va mucho más allá del intercambio de elementos para capacitación y entrenamiento, al mismo tiempo que se fortalece la relación de la Secretaría de Seguridad con sus homólogos estadunidenses.
Recordemos al respecto dos cosas: el eje de la operación contra los cárteles desde EU no pasará por la DEA, sino por la CIA y el Homeland Security; segundo, es incomprensible que el Congreso, que en forma tan desaliñada como rápida ha realizado otras reformas, se demore tanto en avanzar en las reformas de seguridad que le dan a la SSPC, de Omar García Harfuch, ese control de la inteligencia en el plano institucional. Un tercer elemento no es menor: esa relación entre agencias se rompió el sexenio pasado con el CNI, con muy duras críticas de las agencias estadunidenses a quien fue su director, el general retirado Audomaro Martínez. Esa relación es la que tiene que recuperar García Harfuch.
Como decíamos el lunes, debe haber objetivos concretos en esa cooperación y colaboración entre gobiernos. No puede quedar librado todo a la discrecionalidad. La propia lista de cárteles es imprecisa: el Cártel de Sinaloa, como tal, ya no existe, son dos grupos enfrentados con varias organizaciones muy poderosas en torno a los mismos y con mucha autonomía entre sí: están, entre otros, Los Rusos, de Baja California; Los Salazar, en Durango; El Chapo Isidro, Aureliano Guzmán, La Línea y varios otros, más allá de La Mayiza y Los Chapitos. El CJNG se ha convertido en una organización poderosa, pero que ha crecido con base en una suerte de franquicias, con el mismo o distinto nombre. Cárteles Unidos es la alianza del CJNG con Los Viagras y otras organizaciones menores. El Cártel del Noreste y el Del Golfo son desprendimientos de los que fueron en su momento los grupos de Osiel Cárdenas, que se dividieron en El Golfo y Los Zetas.
Pero, más allá de los líderes de esos grupos y sus principales operadores, en la lista de objetivos tiene que haber también políticos. No ha habido declaración más dura de Estados Unidos hacia México que aquella de la “intolerable alianza” del gobierno mexicano con los cárteles. Entre las autoridades y agencias de ese país hay confianza en la presidenta Sheinbaum, en el general Trevilla, el almirante Morales, en García Harfuch, pero hay mucha desconfianza y acusaciones directas contra otros personajes. Estoy pensando que en Sinaloa, Tamaulipas, Michoacán, Morelos, Tabasco, Chiapas y muchos otros estados hay personajes impresentables que están o acaban de dejar el poder. El video difundido ayer del presidente municipal de Cuautla, Morelos, reunido con los líderes locales del Cártel de Sinaloa es una pálida muestra de la penetración política de los cárteles en las instituciones. No habrá credibilidad, por más que haya avances notables en otros ámbitos, si no hay golpes políticos que lo confirmen.
Al mismo tiempo, hay que insistir en que la designación de terroristas, en una lógica de cooperación y colaboración con objetivos concretos, también puede ayudar a desarticular los apoyos que esas organizaciones criminales tienen en otros países y en los propios Estados Unidos. Tiene que haber objetivos en la Unión Americana, desde jefes de redes hasta vendedores de armas y lavadores de dinero. Ésos también deben quedar expuestos.
En última instancia, lo que se tiene que asumir es que acabar con los cárteles o por lo menos con su empoderamiento y control sobre vastas zonas del país, puede ser del interés de Estados Unidos pero, por sobre todas las cosas, es parte de nuestro propio interés nacional y social.
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Astillero
Minizanahoria laudatoria y garrotazo terrorista // Trump y los cárteles // Discrecionalidad despótica // 4T: aritmética y principios
Julio Hernández López | La Jornada
El mismo día en que su administración confirmó la declaratoria de seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas (con el virtual copresidente Elon Musk soltando la advertencia de que ello hace elegibles a esos grupos para ataques con drones), Donald Trump hizo elogio de la presidenta Claudia Sheinbaum y destacó que reproducirá en Estados Unidos la campaña publicitaria contra el consumo de drogas que le había comentado la mandataria mexicana en anterior llamada telefónica. Una minizanahoria adulatoria frente al garrotazo terrorista.
Miércoles de mañanera en la que Sheinbaum batalló para pretender que no hay nada especial ni distinto en los vuelos espías de la administración halconera, que no lesionan la soberanía nacional, pues cuentan con la aprobación, visto bueno o conocimiento del gobierno 4T2 y que en realidad son continuidad de prácticas aceptadas durante el obradorismo y gobiernos anteriores. Sí espían los gringos en territorio mexicano, con drones de la CIA, pero luego le informan a México (algo de) lo espiado.
Las consecuencias (económicas, empresariales, sociales, militares y de índole de derecho internacional) de los emplazamientos bélicos contra México no pueden ser precisadas porque dependerán de la discrecionalidad del despótico presidente de Estados Unidos, que así como culpa ahora al tragicómico Zelensky de generar la guerra con Rusia puede suavizar el próximo primero de marzo su juicio a México sobre resultados en el freno a la migración y el tráfico de drogas (con García Harfuch en desesperada recaudación de muestras de detenciones y decomisos para revisión de logros en Washington), para días después volver al amago de los aranceles y otras medidas de apergollamiento a México.
En la mira, mapeado y anunciado, el golpe de Donald a cuenta del terrorismo será recurso de chantaje durante su cuatrienio. México ya ha aceptado ser una especie de tercer país seguro, recibiendo migrantes no mexicanos deportados de Estados Unidos, ya está permitiendo vuelos y navegaciones de vehículos estadunidenses dedicados al espionaje, unos en espacios internacionales y otros en aguas y cielos nacionales, y mantiene un discurso interno de defensa de la soberanía nacional aunque las condiciones no dan para plenitudes prácticas de esa oratoria. Aun así, Trump es insaciable y, entre más doblega, más va exigiendo.
Pero, aun cuando las acciones físicas intervencionistas de Estados Unidos no se cumplieran, la declaratoria de seis cárteles como organizaciones terroristas acelera el proceso de mayor violencia en México, donde el crimen organizado tiene base social y una serie de vinculaciones con poderes políticos, judiciales y empresariales (como sucede también en Estados Unidos y en otros países productores y exportadores de estupefacientes), que ahora han entrado en fase de violentos reacomodos que ni siquiera van a poder ser atenuados por esos poderes tradicionales, pues ya hay una dispersión de mandos criminales, con bandos y bandas escindidos y confrontados que pueden incendiar aún más el panorama nacional.
En el marco de ese proyecto de nuevo orden mundial impulsado por el trumpismo y la tecnocracia plutocrática, el proyecto mexicano autodenominado Cuarta Transformación busca consolidar un centralismo político (Palacio Nacional) compartido con los poderes regionales (los gobernadores del guinda y similares como factores de decisión en su feudo, pero alineados con Morena en lo nacional).
Lo que importa es la aritmética legislativa propicia para cambios que allanen el camino a esa concentración guinda de poder y hagan jurídica y electoralmente muy difícil el retorno de los opositores al poder. Lo que importa es el control a rajatabla de lo institucional, aunque lo doctrinal quede embarrado en ese sendero de soberbia y desmesura, como se está viendo en los casos de la credencialización como morenistas de Miguel Ángel Yunes Márquez y Alejandro Murat, entre otros.
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México SA
Trump, desbocado // Siguen las amenazas // Papelón de Morena
Carlos Fernández-Vega | La Jornada
No transcurre día sin que el energúmeno y convicto Donald Trump presione, amenace y chantajee al gobierno mexicano: un día son los migrantes, otro los aranceles, el siguiente la militarización de la frontera, los vuelos espía de la CIA y lo más reciente, que no lo último, la designación de los cárteles de la droga como organizaciones terroristas, lo que le permitiría –según su muy imperial forma de entender el derecho internacional– intervenir militarmente en los asuntos internos de su vecino, socio y amigo.
Lo anterior se adereza con una declaración de otro impresentable, Elon Musk, quien orondo y por medio de su cuenta en X asegura que los narcocárteles mexicanos, y algunos más, ya son elegibles para ser atacados con drones, porque el gobierno estadunidense –concretamente el Departamento de Estado– ya los declaró terroristas, ergo, son objetivos militares. Y ello son el de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Unidos, Noreste, del Golfo y Nueva Familia Michoacana, más el venezolano Tren de Aragua y el Mara Salvatrucha-13, cuyos orígenes se remontan a la ciudad de Los Ángeles.
La Jornada (Reuters y Emilio Olivares) lo reseñó así: el Departamento de Estado anunció la designación de seis cárteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas trasnacionales, y dijo que esos grupos representan un riesgo para la seguridad nacional, la política exterior y los intereses económicos de Estados Unidos. Donald Trump emitió un decreto después de asumir el cargo el 20 de enero que pedía a los funcionarios evaluar si algún cártel criminal o pandilla trasnacional debería ser designado como grupo terrorista. Durante la presidencia de Trump de 2017 a 2021, consideró tales designaciones, pero finalmente archivó los planes. La designación entrará en vigor el jueves (hoy), tras ser publicada en el Registro Federal de Estados Unidos.
El martes pasado, Trump se aventó la puntada de asegurar que tiene una muy buena relación con México, pero después de la flor vino la puñalada: el país está en gran parte controlado por los cárteles de la droga; es algo triste decirlo, y si quisiera ayuda con eso, se la daríamos; México ha permitido que millones de personas entren en nuestro país desde cárceles y prisiones de otras naciones, de todo el mundo, no sólo de Sudamérica ( La Jornada).
Ese fue el preámbulo para que el energúmeno autorizara al Departamento de Estado a proceder como se señala líneas arriba, lo que refuerza su forma de actuar: son otros los causantes de los males en Estados Unidos, porque en ninguna de sus referencias sobre narcotráfico menciona el enorme cuan creciente problema que en esta materia internamente tiene su país, en el que los enervantes (versión Trump) se distribuyen masivamente como por arte de magia. Mucho menos hace referencia a la nación que abastece de armamento pesado a esos mismo cárteles que hoy designa terroristas ni el jugoso negocio que ello significa para la industria de la muerte made in USA, defendida a capa y espada, desde siempre, por el gobierno estadunidense.
También está la historia de los vuelos secretos con drones sobre territorio mexicano para buscar laboratorios de producción de drogas químicas, incluido fentanilo, como parte de una agresiva campaña de Donald Trump contra los cárteles de la droga, informaron el diario The New York Times y la cadena de televisión CNN, que citaron a funcionarios estadunidenses. La CIA no ha sido autorizada a utilizar los drones para llevar a cabo acciones letales, como ataques aéreos, y sólo se limitan a transmitir la información que recaban a funcionarios mexicanos, subrayaron” ( La Jornada).
Sobre esto último, la presidenta Sheinbaum dijo ayer: “vamos por partes; estos vuelos son parte de coordinación que se hace desde hace muchos años entre los gobiernos de Estados Unidos y México. Todas las veces es bajo petición del gobierno de México, de colaboración de información, para poder atender condiciones de seguridad establecidas principalmente entre las fuerzas armadas de México y distintas instituciones de Estados Unidos. Entonces, no hay nada ilegal; se comparte la información, siempre en el marco de los cuatro principios esenciales de la colaboración bilateral, donde un elemento principal es el respeto a nuestra soberanía. Ahora, la pregunta es: ¿por qué sale la nota en el New York Times? ¿Qué quieren promover con esa nota?”
Las rebanadas del pastel
Papelón de la directiva de Morena en el caso del impresentable Miguel Ángel Yunes Márquez. Tampoco es para sorprenderse, porque Luisa María Alcalde está al frente del partido, con lo que ello implica.