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Maduro está más aislado que nunca… de Europa, pero no del resto del mundo

Pese a su violenta deriva autoritaria, Venezuela sigue vendiendo petróleo a Estados Unidos, China e India y no ha roto relaciones con México, Brasil ni Colombia. Una situación bastante cómoda en un mundo cada vez más multipolar.

Diego Legrand | Proceso

Al iniciar su tercer mandato, Nicolás Maduro “está más aislado que nunca”. Al menos eso  tituló buena parte de la prensa occidental tras la investidura del dirigente chavista el 10 de enero, a la que prácticamente no acudió ningún dirigente de primer plano, más allá de los tradicionales aliados de la revolución bolivariana que son Cuba y Nicaragua.

Pero lo que le faltó precisar fue que en realidad Maduro está aislado… de Europa y de la derecha latinoamericana, y poco más. Lo que en un mundo que va en camino a ser multipolar es cada vez menos relevante. En las Américas, ni Estados Unidos ni Brasil ni México ni Colombia rompieron relaciones con el gobierno venezolano. Ni qué decir de China, Rusia, India o Irán, acreedores y aliados de una autocracia que por más nerviosa que luzca, aún sostiene el control del país por medio de las armas y de instituciones serviles.

Es verdad que es un secreto a voces el hecho de que Maduro vive en una paranoia tan profunda que pasa buena parte de sus días encerrado en el palacio de Miraflores por miedo a un atentado. Algunos analistas aseguran incluso que es un rehén de lujo de Diosdado Cabello, el número dos del chavismo y el verdadero rostro de la represión.

Y los números le dan buenas razones para temer. Según las actas publicadas por la oposición, a las que el gobierno no ha podido refutar, quedan menos de 30% de chavistas en el país, contra 70% de ciudadanos decididos a cambiar el régimen que gobierna desde 1999. Eso sin contar los casi 8 millones de migrantes que han huido del país y que culpan al gobierno por el descalabro económico que sufrió Venezuela entre 2013 y 2021, en la que desapareció casi 75% de su Producto Interno Bruto.

Pero en el entorno internacional la cuestión es muy diferente. Una cosa es que muchos países desconozcan la reelección de Nicolás Maduro y otra es que rompan relaciones con su gobierno.

“Maduro no está aislado, lo que pasa es que ahora juega en otro circuito geopolítico”, explica Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, en Colombia.

Desde que los gobiernos de Donald Trump, Iván Duque, Jair Bolsonaro y Mauricio Macri (en Estados Unidos, Colombia, Brasil y Argentina) trataron de cercar diplomáticamente el país y de ahorcarlo con sanciones en 2019, que hicieron de la vida de los más pobres un infierno, el chavismo estuvo reorientando su economía hacia las oportunidades que ofrece un mundo cada vez más multipolar.

Se acercó a potencias como China, Rusia, Irán e India, que se volvieron importantes compradores del crudo venezolano por medio de empresas fantasmas, criptomonedas y todo un sistema montado para evadir las sanciones americanas. Aunque ese giro tuvo un alto costo, advierte Rodríguez.

“Lo que sucede es que estos países encuentran en el gobierno de Nicolás Maduro un gobierno débil que está dispuesto a ceder, sobre todo en dinámicas de acceso a recursos básicos, que otro país o un gobierno diferente no haría. Y esta es la hora que no sabemos cuál es el nivel de compromiso, por ejemplo, que tiene Venezuela con Rusia”, dice.

Lo mismo ocurre con la deuda con China, cuyo monto es desconocido. Según Transparencia Venezuela, entre 2000 y 2016 los préstamos del gigante asiático a Venezuela a cambio de petróleo se elevaron a 62.600 millones de dólares. Aunque este dato representa tan solo una parte del elevado costo que tuvieron que pagar los venezolanos a través de un endeudamiento mal utilizado y que con el tiempo se volvió impagable.

Sea como fuere, se trata de países que no tienen interés en ver caer a un régimen que les debe mucho dinero y que mantiene una presión en “el patio trasero” de Estados Unidos. Mientras que los que han roto de frente con el chavismo no son ni de lejos los más relevantes para la economía de Caracas, trátese de Argentina, Paraguay, Panamá o la Unión Europea.

Pero más importante aún, no se ha quebrado la relación con Estados Unidos, ni es del todo evidente que vaya a ocurrir pronto. Se sabe que hay una disenso al interior de la administración Trump entre los asesores que recomiendan volver a un régimen de sanciones estrictas, como el secretario de Estado Marco Rubio, y los que consideran que no es la vía, ya que las sanciones, además de fallar en sacar a Maduro del poder, reforzaron a los competidores chinos y rusos que pudieron comprar petróleo en oferta.

Por eso, “no está planteado (…) un desacoplamiento de Venezuela de Occidente (…) porque el recurso estratégico más importante que es el petróleo —también el gas, pero especialmente el petróleo— es prácticamente administrado por Estados Unidos a través de las licencias” que otorgó el gobierno de Joe Biden al relajar las sanciones impuestas por su antecesor y que no ha derogado del todo, estima Eglée González Lobato, directora de la Cátedra Libre Democracia y Elecciones de la Universidad Central de Venezuela.

“En todo caso, lo que sí pareciera que pueda ocurrir es que quiera seguir transitando esa ruta para ser parte de los Brics (el grupo de países que reúne a Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica y que pesa más de 25% del Producto Interno Bruto Mundial) y formar parte de esa nueva visión multipolar que se dará a partir del año 2025”, agrega.

Algo similar deja entrever Eduardo Valero, director de la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela, al precisar que la cercanía geográfica de Venezuela con Estados Unidos explica que en ese país se hayan hecho tres refinerías a la medida del crudo pesado venezolano. Un detalle nada menor en una época de conflictos en curso o en ciernes, en los que los Estados buscan garantizar una autosuficiencia energética o continental.

Así que aunque la producción petrolífera de Venezuela apenas haya alcanzado los 922.000 barriles diarios en junio de 2024, según sus propias cifras  —contra más de 3 millones en su mejor época—, sigue siendo un poderoso argumento para el chavismo, que mantiene las mayores reservas probadas del mundo.

Sus tres principales compradores son actualmente China, Estados Unidos e India, en ese orden, recuerda Roberto Pérez, profesor de economía de la Universidad del Rosario, en tanto que sigue manteniendo relaciones con los países más relevantes de Latinoamérica para su economía. Lo cual mantiene —de momento— a la Venezuela de Maduro en una situación económica y geopolítica internacional mucho más cómoda de lo que puedan dejar pensar los medios occidentales, que a veces informan con el deseo.

Retrovisor

Del tenemos otros datos al México sin estadísticas

Ricardo Anaya puso en duda el informe de que la violencia bajó 16%.

Ivonne Melgar | Excelsior

Del manoseo de los números oficiales siempre hemos tenido pruebas; es un pecado del que difícilmente escapan los gobiernos de cualquier signo.

Con el presidente López Obrador convertimos en lugar común el contradecir cualquier crítica u cifra incómoda con el trillado “yo tengo otros datos”. Como la centralización del poder que busca controlarlo todo bajo el ejercicio presidencial estaba en proceso, a la propaganda gubernamental podíamos anteponer las revelaciones del Inai y del Inegi.

Así que gracias al seguimiento de las estadísticas de cómo viven los hogares, el Coneval concluyó que la administración anterior había disminuido la pobreza en el rubro de ingresos.

También supimos cómo se multiplicaron los costos de las obras, del desastre en el sector salud y de los beneficiarios de contratos gubernamentales. Ese contraste pronto será imposible ante el aniquilamiento del Inai y del Coneval. Y es que mal empieza la transición de sus tareas hacia la Secretaría de Buen Gobierno y Anticorrupción y el Inegi, respectivamente, cuando nos enteramos de que el gobierno oculta y manipula información.

El coordinador de los diputados del PRI, Rubén Moreira, pidió este miércoles al secretario Omar García Harfuch reportar los homicidios dolosos procedentes de fuentes abiertas en la página https://www.informeseguridad.cns.gob.mx. En un exhorto legislativo, el congresista documentó que desde el 2 de octubre se eliminó del registro diario ese apartado que daba cuenta de cuerpos de fosas clandestinas y que está excluyendo datos que medios de Sonora y Jalisco difundieron en enero sobre restos encontrados.

Y este jueves, el senador Ricardo Anaya (PAN) puso en duda el informe de que la violencia bajó 16% en lo que va del sexenio, alertando que “mañosamente, pasaron los asesinatos a la categoría de desaparecidos”, entre otras trampas del manejo numérico.

A estos preocupantes y cero atendibles llamados se suma el triste anuncio de la presidenta del Inegi, Graciela Márquez: la cancelación de la Encuesta Intercensal 2025 ante un recorte presupuestal del 29%. Es una noticia con graves implicaciones para un país que aspira a saber dónde y qué le duele en términos sociales; y conocer qué sucedió con la pandemia.

La Encuesta Intercensal nos mostraría cómo viven los municipios afectados por violencia criminal, entre una larga lista de insumos que venía ofreciendo este instrumento en medio de los Censos Nacionales de Población y Vivienda, a la mitad de cada década. Le preguntamos a Enrique González Tiburcio, experto en estadísticas sobre desigualdad, por qué importa la Encuesta Intercensal que venía preparándose desde 2022.

“Después del Censo, la Encuesta Intercensal es la que cubre mayores espacios a nivel territorial, de municipios y alcaldías; el no hacerla implica que no tengamos una medición a mitad de camino entre el 2020 y el 2030”, sostiene el exsubsecretario de Desarrollo Social.

“México tiene compromisos con los Objetivos del Desarrollo Sostenible que firmó con Naciones Unidas, y la Encuesta Intercensal es fundamental para saber cómo vamos en salud, educación, vivienda y pobreza”, dice el economista en referencia a los indicadores que no tendremos para esa Agenda 2030.

Nos cuenta González Tiburcio, quien en Sedesol y en Sedatu supo del valor de esos datos, que para este año también se tienen compromisos estadísticos con Cepal que no podrán cubrirse: “No vamos a saber qué ocurrió después del 2020 con las modificaciones en la distribución poblacional en las entidades ni cómo nos impactó el covid, (es una cancelación) que nos deja a oscuras”, lamenta el exfuncionario.

Para González Tiburcio hay todavía algo peor. Si se supone que Inegi tomaría las tareas del Coneval, sin los datos de la Intercensal, “va a ser muy difícil poder calcular con certeza científica y datos recientes qué ha pasado con la dinámica de la pobreza”.

Al ser una base para conocer la distribución poblacional rural y niveles de marginación que permitían un reparto presupuestal apegado a necesidades reales, la falta de esta encuesta preocupa a demógrafos, estadísticos y especialistas en desigualdad social.

Gonzalo Hernández Licona, exsecretario ejecutivo del Coneval, comenta: “No habrá medición de pobreza municipal cada cinco años. No podremos tener datos desagregados a nivel municipal o incluso por áreas urbanas. Pero ¿qué tal el dinero a Pemex, Dos Bocas y demás elefantes blancos?”.

Política, técnica e institucionalmente, el Inegi empieza mal el año en el que tomará la estafeta del Coneval. Porque si el término estadística proviene del latín status y significa estado político o gobierno (RAE), es pésima noticia que la actual administración renuncie a esa rama del conocimiento matemático.

Por cierto, ese campo que mide los fenómenos sociales con análisis matemáticos, según la definición de Bernard Cohen, fue inaugurada durante la Guerra de Crimea (1853-1856) por Florence Nightingale, cuando contando a los soldados que morían les demostró a las autoridades inglesas que la tasa de mortalidad era por las deplorables condiciones hospitalarias. Así lo narra Arantza Urkaregi (Florence Nightingale, pionera estadística-Mujeres con ciencia).

Pero hoy, en el país de “tenemos otros datos”, estamos ante el riesgo de pasar al México sin estadísticas, bajo la ilusión de que se puede gobernar sin evidencias.

Es penoso que le estén quitando bases de entendimiento a la Presidencia de una científica.

Zurda

Plan México, ¿utopía?

Suena como un bonito proyecto poco posible de realizar.

Ruth Zavaleta Salgado | Excelsior

Bajo el título Plan México, en esta semana, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un nuevo proyecto de desarrollo económico para ejecutarse durante su sexenio. El objetivo principal es que México se convierta en la décima economía del mundo. Tres de sus acciones principales consisten en: incentivar las inversiones extranjeras; financiar a las pymes e, incentivar que los mexicanos compremos lo que se genere en México. Lamentablemente, aunque el plan suena como un buen proyecto, a la luz de la realidad no deja de ser un bonito proyecto poco posible de realizar.

En primer lugar, porque desde el sexenio pasado, la tendencia es que los capitales de inversión se han ido y no que han venido, por ejemplo, de 2023 a 2024, las nuevas inversiones se redujeron en 45.6% (SHCP); en segundo lugar, los capitales requieren certeza jurídica, ésta se encuentra vulnerada a partir de la reforma judicial que, principalmente, implica la pérdida de independencia judicial de jueces y magistrados al ser electos de forma popular; en tercer lugar, se necesita garantizar la seguridad pública y el Estado de derecho para frenar el alto costo del crimen para las empresas que, en 2023 implicó 124 mil 300 millones de pesos (Inegi). Finalmente, no deja de llamar la atención eso de que los mexicanos compremos lo que se produce aquí suena a una vieja política económica que ya se impulsó en el pasado y que fracasó contundentemente, pero también suena a una gran contradicción con la realidad del mundo globalizado en el que vivimos. Por todas estas razones, lo más plausible, es que el Plan México sea sólo una utopía como las que impulsaron otras naciones en el pasado.

El origen del concepto “utopía” se deriva del nombre de una ciudad imaginaria que describió Tomás Moro en 1516, por lo tanto, durante varios siglos, su significado se relacionó con algo ficticio, es decir, con un proyecto deseable, pero irreal. Sin embargo, posteriormente, el concepto se vinculó con la idea de cambio y de pensar realidades diferentes a las que se viven y de actuar para lograrlo. Aun cuando, desde esta perspectiva, se puede pensar en algunos cambios de desarrollo social se derivaron descubrimientos científicos, la diferencia más clara entre un significado y otro fue marcada por Karl Marx y Friedrich Engels cuando distinguieron el socialismo utópico del científico; el primero lo relacionaron con una idea romántica del cambio social y, el segundo, con un proyecto revolucionario que ellos mismos describieron en el Manifiesto comunista de 1848, y que fue inspiración de quienes encabezaron diversos movimientos sociales y políticos en el mundo a partir de esa fecha, incluido la región de América Latina en las décadas de los 60 y 70.

Al paso de los años, los resultados de la ejecución de proyectos que originalmente se consideraron utópicos y que se derivaron de las ideas del socialismo revolucionario, están a la vista. Un caso emblemático es el de Cuba. Al respecto, si alguien quiere conocer sobre la situación de Cuba, antes y después de la Revolución, que derivó en el actual régimen político, le sugiero leer Ir a la Habana de Leonardo Padura.

Obviamente, no podemos deducir que todos los proyectos utópicos que se derivaron de los ideales marxistas hayan concluido en malos resultados, por el contrario, hay otros ejemplos de regímenes políticos que lograron transitar hacia un modelo conocido como socialdemocracia, con un régimen político democrático consolidado y con economías que generan más igualdad social que cualquier otro modelo, pero para lograr esta transición, la clase gobernante tuvo que reconocer primero que había problemas teóricos y prácticos en lo que estaban implementando y que se tenía que cambiar el modelo de desarrollo. Al respecto, cabe la duda sobre lo que piensan los legisladores de Morena y sus aliados, ¿podrán reconocer que la mayoría de las reformas constitucionales y legales que han aprobado a partir de septiembre del año pasado, afectan la democracia y generan incertidumbre en materia económica?, ¿en un futuro inmediato, frente al fracaso de la viabilidad de sus planes, la llamada Cuarta Transformación asumirá su responsabilidad ética y política?

Cien días de claroscuros

La desaparición del Inai es un claro fortalecimiento de la mentira política.

Federico Ponce Rojas | Excelsior

Cuando se gobierna con ideología, el principal problema son los hechos. Para remediarlo se les trata como estadísticas, se emplea uno que sirve al discurso y se ignoran u ocultan los otros que dan la pintura completa. No obstante, el juez tiempo pone las cosas en su lugar. El dogma se va disolviendo en sus falacias y los obstinados hechos emergen alzando a la verdad.

Miguel A. Rosillo

El siniestro legado de la anterior administración, la cual se percibe como clandestino Maximato del jefe máximo de la 4T en la continuidad de las mañaneras con un formato desgastado; tiempos aciagos en la historia política del país que recuerdan los peligros de una intransigencia sistemática, contraproducente como método político, que sólo sirve para crear circunstancias políticas, económicas y sociales contrarias al bien común, anulando la idea que se deben aplicar los principios ético-jurídicos fundamentales en la construcción y conducción del mismo.

La mentira política no es nueva en nuestro país, hemos lidiado con ella de maneras diversas y en épocas distintas, pero la política de “otros datos ha rebasado” la cruenta realidad, lo cual no sólo es moralmente condenable e injustificable bajo los alegatos: “secreto de Estado” o “seguridad nacional”; verdades y mentiras que se diluyen entre sí, bajo una línea muy delgada y en ocasiones imperceptible, entre lo acontecido, lo registrado y reportado públicamente, omitiendo hacer público hechos acontecidos en agravio de la sociedad. La desaparición del Inai es un claro fortalecimiento de la mentira política.

Una adecuada política de Estado es combatir a los Poderes que atentan contra la libertad, la igualdad, la fraternidad, la legalidad y la seguridad. Efectos contraproducentes han ocasionado, entre otros, la destrucción de un Poder Judicial, esencial e insustituible para la vida democrática de la República en el marco de legitimidad y, desde luego, la legalidad, un verdadero equilibrio de Poderes.

El proceso accidentado para “transformar” la administración de justicia, de suyo viciado de origen, aprobada abruptamente por una mayoría impuesta a base de amenazas, corrupción e impunidad, por decir lo menos, proceso que enfrenta una suspensión legítima y legal derivada del acatamiento de una resolución de jueces federales sustentada por la Ley de Amparo vigente, por parte del Comité de Evaluación del Poder Judicial Federal.

Los poderes Ejecutivo y Legislativo desacataron la suspensión y continúan con un desaseado proceso, a diferencia del que había iniciado el Comité de Evaluación del PJF, que consideraba evaluaciones, la meritocracia de los aspirantes estructurada de similar manera con las regulaciones que se aplicaban en la carrera judicial. Finalmente, el desgaste de los dos comités evaluadores que desacataron la resolución de jueces de amparo llevarán a los elegidos a elevar sus oraciones a San Pancracio (santo del dinero y la suerte) para llegar a la tómbola.

La incontenible violencia con estallidos que no cesan en Sinaloa, Tabasco, Chiapas, Guanajuato y otros estados, se observa una inacción continua y ausencia de instituciones públicas, con negación de su responsabilidad política, rayando en el contubernio, cinismo y la impunidad como siniestro legado. Casi 200 mil homicidios dolosos, más de 50 mil desaparecidos, el crecimiento desmedido y control del narcotráfico de una enorme parte del territorio nacional, más de 643 secuestros en estos 100 días.

La retórica de la Presidenta, similar a la de su antecesor, oscurece su disposición de cambio en la atención de la problemática del país; nueva estrategia de seguridad pública (sin diagnóstico), el Plan México, atención presencial del devastado Acapulco (sin temor a exponer la investidura presidencial)…

Un enorme reto para la Presidenta, quien deberá afrontar con el ejercicio de una política interior reparadora y conciliadora y una exterior hábil, firme y congruente con la Constitución y las obligaciones que le impone el derecho internacional.

México SA

Economía mundial: lento avance // China e India, motores globales // Piña, proceder anticonstitucional

Carlos Fernández-Vega | La Jornada

En su gustada sección Atínale al porcentaje, dos instituciones financieras internacionales inician el año con sus respectivos pronósticos sobre el crecimiento económico mundial, y si bien las cifras que manejan son positivas, no auguran mayores resultados, toda vez que, de entrada, la primera de ellas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que a nivel global el avance se mantendría estable, aunque lento y por debajo del promedio histórico, mientras que la segunda, el Banco Mundial (BM), advierte que las economías en desarrollo terminarían el primer cuarto del siglo XXI con las perspectivas de crecimiento a largo plazo más desalentadoras desde 2000.

Ánimo, pues, porque por estas fechas tanto el FMI como el BM desempolvan sus respectivas bolas de cristal para, en un primer ejercicio, adivinar el futuro inmediato de la economía global, y, como es tradición, lo único que esos destartalados aparatejos revelan es que el modelo económico que tanto defiende ese par está más que desgastado y no da para mucho más. Lo que sí es medianamente creíble es que China e India se mantienen como los grandes motores de la economía global, mientras los eufemísticamente denominados países en desarrollo generan el 60 por ciento del crecimiento mundial, aunque con elevado costo social.

Tanto el FMI como el BM divulgaron sus respectivos informes sobre las perspectivas de la economía mundial, y de ellos se toman los siguientes pasajes.

El primero, prevé que el crecimiento mundial sea de 3.3 por ciento tanto en 2025 como en 2026, por debajo de la media histórica (2000-2019) de 3.7 por ciento. Su pronóstico para el presente año se mantiene prácticamente sin cambios respecto de la estimación de octubre de 2024, principalmente porque la revisión al alza en Estados Unidos neutraliza la baja prevista en otras de las principales economías. Se prevé que la inflación general mundial disminuya a 4.2 por ciento en 2025 y a 3.5 en 2026, y que converja hacia el nivel fijado como meta más pronto en las economías avanzadas que en las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

En la balanza de riesgos a mediano plazo, señala el FMI, pesan más los factores adversos, mientras las perspectivas a corto plazo están caracterizadas por riesgos con efectos divergentes. En Estados Unidos se observan mejoras que podrían impulsar un crecimiento a corto plazo ya de por sí fuerte, mientras en otros países es probable que las perspectivas se revisen a la baja en medio de una elevada incertidumbre política. Las perturbaciones generadas por las políticas que inciden en el proceso de desinflación en curso podrían interrumpir el giro hacia la flexibilización de la política monetaria, con implicaciones para la sostenibilidad fiscal y la estabilidad financiera. Para gestionar estos riesgos, las políticas han de centrarse en equilibrar las disyuntivas entre la inflación y la actividad real, en recomponer los márgenes de maniobra y en mejorar las perspectivas del crecimiento a mediano plazo, acelerando las reformas estructurales y fortaleciendo las normas y la cooperación multilaterales.

Por su parte, el BM considera que la economía mundial se expandirá 2.7 por ciento tanto en 2025 como en 2026, es decir, al mismo ritmo que en 2024, a medida que la inflación y las tasas de interés desciendan gradualmente. También se espera que el crecimiento de las economías en desarrollo se mantenga estable en alrededor de 4 por ciento durante los próximos dos años. Este desempeño sería más débil que antes de la pandemia e insuficiente para promover los avances necesarios que permitan aliviar la pobreza y alcanzar los objetivos de desarrollo más amplios.

Los próximos 25 años, subraya la institución financiera, serán más difíciles para las economías en desarrollo; la mayoría de las fuerzas que antes favorecieron su auge ahora se han disipado. En su lugar, han surgido factores adversos desalentadores: elevadas cargas de la deuda, escaso crecimiento de inversión y productividad, y aumento de los costos del cambio climático. En los próximos años, las economías en desarrollo necesitarán un nuevo modelo estratégico.

Las rebanadas del pastel

La mafia del Poder Judicial se niega a aceptar la realidad e insiste, fallidamente, en meter palos en las ruedas del proceso de elección de jueces, magistrados y ministros. No es gratuito que la presidenta Sheinbaum acuse directamente a Norma Piña y sus guajiros de utilizar su espacio para contravenir la reforma constitucional. Lo bueno es que falta poco para que los togados se vayan mucho a otra parte.

Martí Batres y el Issste

Gustavo Leal F.* | La Jornada

Para Martí Batres un frente de batalla de los conservadores contra la 4T es la salud. En su opinión, esto no es casual porque ahí florecieron intereses neoliberales que se vieron afectados: cambiaron reglas de compra de medicamentos; se frenaron subrogaciones, así como dependencia de éstos en la prestación de servicios y la construcción de infraestructura, y se nacionalizaron hospitales construidos como asociaciones público-privadas y servicios integrales. La campaña en contra, estima, busca establecer que hay un retroceso. Por eso se anima a repasar algunos avances que ya han ocurrido (El Heraldo, 09/12/24).

Se creó el IMSS-Bienestar, se federalizó el sistema con 23 entidades, se implementó La Clínica es Nuestra para rehabilitar-equipar-mantener al primer nivel con participación social, aumentaron la cobertura y el financiamiento de programas sociales que tienen funciones de asistencia y se basificó a miles de trabajadores.

Con muy poca precisión y con inexactitud, Batres asume inexistentes cambios en el sistema de pensiones por ahorro individualizado –en verdad, meros parches–; reconoce aumentos salariales y eliminación del outsourcing, así como elevación de trabajadores afiliados y mayores ingresos al IMSS; construcción de un centenar de hospitales; más médicos contratados y nuevas escuelas de medicina, y nuevos equipos. Mientras, en 2018 el sector público contaba con 35 mil 398 establecimientos, para 2023 ya eran 39 mil 735; en tanto, el gasto per cápita en salud para personas con seguridad social pasó de 6 mil 234 pesos en 2018 a 8 mil 202 en 2023.

Después agregó (El Heraldo, 23/12/24) que el neoliberalismo instaló pautas conductuales y patrones culturales mercantilizadores: promovió el desplazamiento del Estado por el mercado y redujo significativamente el financiamiento público real mientras privatizaban servicios integrales: imagenología, osteosíntesis, hemodiálisis, hemodinamia y anestesia. Igualmente, subrogó atenciones médicas masivas de lo público a la privado e institucionalizó los mecanismos de copago (Seguro Popular) para fortalecer la noción de que todo servicio debe pagarse.

También alentó la contratación de seguros privados de gastos médicos mayores. Generó las condiciones para la expansión de farmacéuticas y biotecnológicas que priorizaron la rentabilidad sobre el bienestar general. La salud se transformó en un bien para quienes podían pagar por ella. Aseguradoras, hospitales privados y cadenas farmacéuticas dominaron el panorama. El enfoque curativo y la responsabilidad personal fueron la cultura dominante. Es momento de no esperar la enfermedad, sino evitarla.

Finalmente, consideró (El Heraldo, 30/12/24) que 65 años del Issste son una conquista de los maestros porque su creación expresa lo que Arnaldo Córdova denominó reformismo social del Estado mexicano. Antes del neoliberalismo, el sistema se caracterizaba por nacionalismo económico, reformismo en lo social y autoritarismo en lo político. Con el Issste (1960), el presidente López Mateos es un típico ejemplo de estos tres rasgos.

Por un lado, reprimió a ferrocarrileros, maestros, campesinos de Morelos y navistas de San Luis Potosí, mientras nacionalizaba la industria eléctrica, editaba los libros de texto gratuitos y creaba ese instituto.

Pero Batres estima que nunca se reconoce el papel que jugaron los maestros e informa que el libro de Manuel Ontiveros Historia del MRM, 1958-1961 enumera entre otras demandas del magisterio: sanatorio con todos los servicios, ampliación y mejoramiento de los servicios médicos establecidos, farmacias para el magisterio, reformas a la Ley de Pensiones, mejorías económicas para los jubilados como las otorgadas a los trabajadores en activo, guarderías y tiendas en cada sector.

Con esas perspectivas ¿está listo Batres para dirigir lo que hoy requiere el Issste? ¿Qué mejoras específicas propone (2025) para el abasto, diferimiento de consultas y calidad de la atención? ¿Cuál es su visión progresista de la salud y la seguridad social? ¿O es que sólo extenderá –para peor– el posneoliberalismo de palabra de sus antecesores Ramírez Pineda (2018-21), Pedro Zenteno (2021-24) y Bertha Alcalde (2024-24) al frente de esta crucial institución?

Está en curso una corrección sobre el Issste-neoliberal (Rosa Icela Rodríguez). Pero llegó el momento de inyectar los cuantiosos recursos económicos indispensables para que cumpla con su función, que siguen faltando. Lamentablemente, sus 25 puntos para la transformación del Issste –en rigor, un listado de tareas por atender– presentados en la conferencia matutina del 14 de enero pasado), precisamente en el punto 25, no sólo no propone ninguna mejora, sino que más bien ya anticipa una contrarreforma al Issste que, como en los peores tiempos neoliberales, no sólo no da a nadie, sino que quiere seguir quitando a algunos. Ahí no están esos recursos económicos indispensables.

* UAM-X.

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