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Juegos de poder

Cuando se impone el más fuerte

Leo Zuckermann | Excelsior

Una tras otra se apilan las historias de violencia en nuestro país.

En Taxco, unos sociópatas secuestran y posteriormente asesinan a una niña de ocho años de edad. Como suele ocurrir en México, las autoridades no reaccionan con eficacia y rapidez. Una turba encuentra a una de las presuntas responsables de este terrible asesinato y, frente a la policía, la desnudan y golpean hasta la muerte. El linchamiento como forma de venganza, que no de justicia.

En Culiacán, a plena luz del día, grupos delincuenciales secuestran a 66 personas, incluyendo mujeres y menores de edad. Familias completas. Es un secuestro masivo. El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, minimiza los hechos: “Son cosas que pasan”, asevera.

Luego aparecen narcomantas en la capital sinaloense. Resulta que los secuestrados son de familias de presuntos ladrones a los que el cártel local está castigando porque ellos, no las autoridades, son las que procuran el orden en la entidad.

“Esto les va a pasar —afirma una de las mantas— a todos los rateros de Sinaloa para que sientan lo que sienten las familias cuando se meten a robarles a sus casas a invadir su privacidad. Aquí no se permite el robo, secuestro, extorsión y cobro de piso”. Firma IAG. Se entiende que Iván Archivaldo Guzmán, el hijo del Chapo.

Los secuestradores sueltan a la mayoría de sus víctimas aterrorizadas, salvo a ocho que las autoridades estatales y federales siguen buscando.

En Celaya, una ciudad azotada por la violencia, la candidata de Morena a la presidencia municipal, Gisela Gaytán Gutiérrez, participa en un acto de campaña. De nuevo, a plena luz del día, unos sicarios la asesinan a balazos y huyen con toda impunidad. Los políticos de todo el espectro condenan lo sucedido y comienzan a responsabilizar a los de enfrente. Nadie se hace responsable.

Con este asesinato, a dos meses de las elecciones, ya tenemos los comicios más violentos de la historia moderna del país. De acuerdo al Reporte de Violencia Política de la consultora independiente Integralia, ya son 24 los candidatos que han sido asesinados durante el presente proceso electoral. El crimen organizado claramente está utilizando su poder de “plata o plomo” para imponer a los candidatos que le convienen.

Hay un hilo conductor en estas tres historias violentas que ocurrieron en los últimos días: la ausencia del Estado para proveer seguridad y justicia. Una turba o el crimen organizado se arrogan el derecho a gobernar y vengar a las víctimas.

En muchas zonas del país no impera el orden del Estado sino una especie de “Estado de naturaleza” descrito por Hobbes. Esa situación donde el más fuerte se impone, sea la turba o la delincuencia organizada. Ahí no existe, o se ha destruido, el pacto social donde las personas ceden parte de su libertad a cambio de un gobierno que garantice su seguridad.

No quiero exagerar asegurando que este Estado de naturaleza está presente en todo el territorio nacional. No. Esto ocurre en ciertas regiones del país. Claramente en Guerrero, Sinaloa y Guanajuato, como hemos atestiguado en los últimos días.

En este momento que estamos en pleno proceso electoral para resolver la pregunta de quién va a gobernarnos, vale la pena echarnos un paso para atrás y cuestionarnos: ¿quién está gobernando ahorita en estas regiones tan violentas?

No el Estado, y ya es un lugar común decirlo.

Si es así, lo que se requiere es construir un pacto social que le devuelva la gobernabilidad institucional a estas regiones.

Pero esto es imposible cuando, desde la cúspide del Estado, el Presidente polariza y divide a la sociedad.

Así es, y siempre ha sido, López Obrador.

La buena noticia es que ya se va.

Yo tengo la esperanza de que la próxima presidenta, sea Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez, llegue con una actitud distinta y, por lo menos en este tema de la inseguridad y violencia, esté dispuesta a acordar con la oposición, de tal suerte que se tenga una política del Estado para resarcir el pacto social donde se encuentra roto.

A pesar de que las candidatas están en competencia, creo que ambas entienden la gravedad de la situación y la necesidad de sumar apoyos políticos con el fin de que en estas regiones no gobierne el más fuerte, sino las instituciones de un Estado democrático-liberal que provea seguridad y justicia respetando los derechos humanos.

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La violencia, causa del hartazgo

Martín Espinosa | Excelsior

En medio de las agresiones que hoy se viven en muchas regiones, se recrudece el clima hostil que se vivió hace tres años en las llamadas elecciones intermedias, que se caracterizaron por ser de las más violentas en la historia del país. Cifras oficiales hablan ya de 24 asesinatos de políticos que buscaban contender por algún cargo de elección el próximo 2 de junio, con el crimen cometido hace unas horas en Celaya, Guanajuato, contra la candidata de Morena a la presidencia municipal, Gisela Gaytán Gutiérrez.

Mucho ha tenido que ver la forma de gobernar de quienes en la actualidad tienen esa responsabilidad, lo que ha generado un hartazgo social, principalmente en aquellos sectores que buscan generar empleos y en la clase trabajadora que ha sido víctima del crimen organizado, que ha hecho del “cobro de piso” su principal modus vivendi.

Los ejemplos sobran en estos tiempos electorales. En Veracruz, hace unos días, Rocío Nahle, la candidata de Morena a la gubernatura, fue recibida con abucheos y consignas en su contra en el emblemático café La Parroquia, por parte de los comensales que estaban en el lugar.

Por supuesto que ello lo tienen bien identificado en la oposición y el liderazgo que ejerce Alejandro Alito Moreno en las filas de la coalición Fuerza y Corazón por México ha sido factor clave para “materializar” dicha inconformidad tanto en los diversos estados del país como a nivel federal. El pasado fin de semana, el líder nacional del PRI anunció la renuncia de otros 6 mil militantes de Morena en Veracruz para sumarse al candidato opositor José Yunes Zorrilla y también para apoyar a Xóchitl Gálvez, candidata presidencial. Se advierte que fue una “jugada magistral” de Alito Moreno a través de “tejer fino” entre los grupos inconformes con la actual situación nacional, a fin de convencer de que el proyecto de la alianza que encabeza es garantía para recuperar al país de los problemas que hoy lo aquejan.

El dirigente campechano busca no sólo el crecimiento de su partido, sino también, en alianza con el PAN y el PRD, la mayoría simple en el Senado de la República y la Cámara de Diputados, como ya lo esbozan las encuestas más serias. Ejemplo de esta tendencia fueron las elecciones de hace 3 años en las que la coalición logró avanzar en la Cámara baja, en la que recuperó 50 curules para quitarle al Presidente la mayoría calificada que buscaba.

Y ni qué decir en la CDMX, donde la alianza PRI-PAN-PRD ganó nueve de las 16 alcaldías que la conforman; hace unos días, el candidato opositor al gobierno de la CDMX, Santiago Taboada, visitó terrenos en los que se creía que solamente “mandaba” Morena, como lo fue Iztapalapa, la alcaldía con mayor número de votantes en la capital, con un millón 500 mil electores. A mitad de la semana pasada el panista estuvo en la llamada Nueva Viga y fue muy bien recibido por trabajadores y consumidores. Muy preocupados deben estar en Morena al grado de que tuvo que intervenir el propio jefe de Gobierno, Martí Batres, para tratar de recuperar “el terreno perdido” en la capital del país con el partido guinda, que poco a poco comienza a desteñirse.

En Hermosillo, quien avanza en “caballo de hacienda” rumbo a la reelección como alcalde es el panista Antonio Astiazarán Gutiérrez. Desde hace varias semanas aparece en distintas encuestas nacionales como uno de los alcaldes mejor evaluados. Tan sólo en 2023, Toño Astiazarán logró que Hermosillo se colocara en segundo lugar a nivel nacional en aumento de la confianza en el gobierno municipal, dentro de las 33 áreas metropolitanas del país que contempla la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2023 del Inegi. Ante los problemas de inseguridad que azotan al país, el hecho de que la evaluación de la gente a su alcalde sea favorable es reflejo de que algo está haciendo bien. Tan sólo un ejemplo: en su segundo informe de gobierno, en febrero pasado, dio a conocer que el número de patrullas aumentó de 70 a 300 unidades.

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Razones

Los estados deciden elecciones

Jorge Fernández Menéndez | Excelsior

Ha pasado un mes del inicio de las campañas y a pesar de que algunos insisten en que los resultados electorales están decididos, nada parece indicarlo así. Sin duda, existe una ventaja de Claudia Sheinbaum en la elección presidencial, pero los números que manejan ciertas encuestas son inverosímiles. No se entiende que, si el presidente López Obrador está en unos 55 puntos de aprobación, haya quienes suban los números electorales de Claudia hasta 60 o más. Tampoco es verosímil que Claudia tenga hoy más popularidad que López Obrador en 2018, cuando obtuvo 53 por ciento de los votos (y 43 por ciento su partido en el legislativo). Los números reales están más cerrados y habrá que ver qué resulta del debate del próximo domingo cuando Claudia y Xóchitl Gálvez se enfrenten directamente por primera vez. La campaña de Jorge Álvarez Máynez hasta ahora ha logrado ser intrascendente.

Pero bajemos de la elección presidencial a los estados. Habrá elecciones en nueve y por lo menos tres de ellos, aparentemente, están perdidos para Morena, otros tres están en disputa y tres serán para el oficialismo. En Guanajuato, en Yucatán y en Jalisco está muy difícil que pueda ganar Morena. En Guanajuato, pese a la crisis de seguridad del gobierno de Diego Sinhue, todo indica que el PAN sigue siendo el partido mayoritario. En Yucatán el panismo puede refrendar su posición, pese a deserciones y a que Morena tiene un buen candidato. En Jalisco, Pablo Lemus tiene una sólida ventaja y será un estado para MC. La única duda es si la gente trasladará ese voto a Máynez o no y todo indica que esos votos de Lemus, en la elección presidencial, podrían terminar con Xóchitl.

Tres estados, con muchos votos y distritos, están en disputa. En la Ciudad de México la decisión de desplazar a Omar García Harfuch y colocar como candidata a Clara Brugada puede ser muy costosa para el oficialismo, porque, salvo excepciones, la mala selección de candidatos a alcaldes y diputados locales ha sido una norma. La Ciudad de México está y estará muy disputada y las posibilidades de que gane Santiago Taboada son reales.

En Veracruz también Morena eligió muy mal: no sólo el gobierno de Cuitláhuac García ha tenido pésimos resultados en casi todos los ámbitos, sino que, además, la candidata Rocío Nahle, a pesar de que cuenta con abundantes recursos, no termina de convencer desde las internas de Morena. Lo sucedido en La Parroquia, donde tuvo que irse luego de ser abucheada por los comensales, es un paradigma de cómo está su campaña. Si a eso le sumamos las denuncias por sus propiedades, que Dos Bocas costó el triple de lo presupuestado y no termina de arrancar, además de que no es veracruzana, el escenario no es el mejor. Y enfrente tiene a Pepe Yunes, un buen candidato, reconocido en el estado y que puede sumar. En Morelos, el desastre de Cuauhtémoc Blanco es insuperable y la candidatura opositora de Lucy Meza hace muy difícil que gane Morena. Pedir la continuidad de la Cuarta Transformación en Morelos es casi un agravio para la ciudadanía. Esos tres estados pueden ser claves en la elección, no sólo en la presidencial, sino en la conformación del Congreso, porque son muchos distritos y muchos votos los que concentran.

Tres estados serán ganados, sin duda, por Morena: Chiapas, a pesar del pésimo gobierno de Rutilio Escandón, es una entidad donde la popularidad del presidente López Obrador está por los cielos. Lo mismo sucede en Tabasco y, en menor medida, en Puebla.

Decía un viejo senador estadunidense que toda la política es local. No siempre es verdad, pero en estas elecciones el factor local será más importante que nunca. Se dice también que los apoyos sociales serán claves y si nos basamos en la encuesta que dio a conocer El Financiero sobre el sentido del voto de quienes reciben esos apoyos y quienes no, es verdad.

Pero también será decisiva la seguridad: por lo menos un tercio del territorio nacional está bajo control criminal, y no sólo se asesina a candidatos, sino que además se extorsiona, roba, se expolia a la población. Ese nivel de empoderamiento criminal en tantos ámbitos locales simultáneos no lo habíamos visto y quién sabe cómo influirá, en uno u otro sentido, a la hora de votar. Pero no es un factor intrascendente.

El asesinato de Gisela

El asesinato de Gisela Gaytán, la candidata de Morena a presidenta municipal de Celaya, ha desatado una lluvia de acusaciones mutuas sobre quién era responsable de garantizar su seguridad, que la aspirante había solicitado a las autoridades, sobre todo luego de las confrontaciones originales que tuvo con otros grupos de Morena y por la amplia presencia criminal en Celaya. Y como en muchas otras cosas en nuestro país, lo que sucedió es que nadie termina por hacerse cargo de la seguridad por completo, y hay tantas instancias involucradas, que lo que se termina imponiendo son la burocracia y la impunidad.

Aquí ya lo habíamos adelantado: el esquema para garantizar la seguridad de los candidatos no sirve, es burocrático y con responsabilidades mal distribuidas. ¿Por qué? Porque no hay un verdadero estudio de riesgos regionales y locales, no hay un seguimiento de inteligencia de los principales candidatos que hacen proselitismo en esas zonas y se deja la responsabilidad de pedir la seguridad a los candidatos y partidos. Intervienen la Secretaría de Seguridad federal, el INE, las instancias electorales estatales, las policías locales y los propios aspirantes, quienes son los que deben decidir si corren o no riesgos. Cualquier pedido de seguridad recorre un largo trecho burocrático que se va alejando cada vez más de los tiempos reales de una campaña. Ocurrió con Gisela y con otros 16 aspirantes asesinados.

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Astillero

Declaratoria de guerra electoral en Guanajuato // Sindicato de ex gobernadores // Extrema derecha: 32 años // Xóchitl y los impresentables

Julio Hernández López | La Jornada

Las palabras matutinas del presidente López Obrador este lunes han significado una declaratoria de guerra política y electoral contra los factores que durante más de tres décadas han mantenido el poder en el estado de Guanajuato.

Los destinatarios de este embate andresino son, en lo inmediato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, quien ha recibido la peor descalificación del Presidente de la República a un gobernador, al asegurar que gobierna, pero no manda, y el aparentemente interminable fiscal estatal de justicia, Carlos Zamarripa, cuya remoción ya ha solicitado López Obrador y ayer mismo se dijo dispuesto a reiterarla.

Pero, en el fondo, la acometida desde Palacio Nacional, luego del asesinato de Gisela Gaytán, quien fue candidata de Morena a la presidencia del municipio de Celaya, va dirigida contra lo que el propio Presidente mencionó en la mañanera del lunes, luego de relatar que en corto había promovido ante el gobernador panista que prescindiera del poderoso fiscal Zamarripa.

Sin embargo, hay una relación ahí muy rara, como un contubernio, como que hay un grupo que manda y que tiene más poder que el propio gobernador (…) como que el gobernador gobierna, pero no manda, para decirlo claro. Lamentable. Y es una buena persona, pero ya no podemos callar, no podemos callar porque no podemos ser tapadera de nadie, máxime cuando está de por medio la vida de las personas (https://goo.su/3kFkrx)

El cártel de Guanajuato, el verdadero, el que ha sostenido durante 32 años un estatus que cada vez se torna más denso, está formado (con sus diferencias internas) por el sindicato de ex gobernadores panistas (Carlos Medina Plascencia, Vicente Fox, Juan Carlos Romero Hicks, Juan Manuel Oliva, Miguel Márquez) y, desde luego, el actual, Rodríguez Vallejo. La continuidad de ese férreo conservadurismo en Guanajuato tiene correlación con ideólogos y operadores de extrema derecha, varios de ellos relacionados con El Yunque, en cuya historia hay perseverancia de acciones extremas para eliminar o contrarrestar a adversarios.

La solidez operacional de la corriente conservadora en Guanajuato estará a prueba en la batalla electoral en curso. El abierto empuje del Presidente de la República, y del obradorismo en general, hará cerrar filas a ese grupo largamente parapetado tras las siglas del PAN. Además, del lado morenista no hay candidaturas fuertes, con imagen de viabilidad. El partido guinda ha echado mano de disidentes del panismo y oportunistas. La candidata a gobernar, Alma Alcaraz (llegada por cuota de género), no parece contar con la suficiente potencia, mientras el también ex panista Ricardo Sheffield, la carta más conocida de la 4T en la entidad (aunque también con derrotas electorales a cuestas), va corriendo a conveniencia para senador.

Ha dicho Xóchitl Gálvez, ante estudiantes del ITAM, que dará la cara por los candidatos presentables que han propuesto PRI, PAN y PRD. Con ello aceptó que en esa coalición hay postulaciones que provocan asco entre los jóvenes. Habrá de verse la selección de impresentables que haga la hidalguense, pues sería expresamente contradictorio verla dando la cara en actos con esos no presentables, ¿como Alito Moreno, García Cabeza de Vaca, Marco o Chucho, por citar ejemplos?

Eso sí, la filopanista aprovechó para darle un rayón a sus adversarios, en quienes también encuentra ejemplos criticables: no es fácil para Sheinbaum, para mí, porque Morena está llena de impresentables, con personajes como Manuel Bartlett, como Murat que era un pillo y ya lo bautizaron, como Eugenio Hernández, que estuvo en la cárcel por delincuencia organizada, como Manuel Velasco, que ahora está promoviendo la agenda verde Morena y estuvo entregando sobres a los hermanos del Presidente.

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México, SA

De gestores y mañaneras // ¡Estos son los heeechooosss! // AMLO batea al abonero

Carlos Fernández-Vega | La Jornada

¡Esta noche en heeechooosss!… El caprichoso Ricardo Salinas Pliego envió a Irving Pineda, su achichincle en Palacio Nacional, en calidad de gestor para intentar hacer realidad una de sus tantas ocurrencias, y si bien éste hizo lo que pudo, sin mediar pizca de dignidad, el resultado fue totalmente fallido, porque el presidente López Obrador lo mandó directamente de regreso a las instalaciones de Tv Azteca con todo y encargo, y al intermediario disfrazado de reportero quién sabe cómo le fue con su energúmeno patrón (¿fue amenazado con perder la chamba si no le preguntaba en vivo y a todo color?).

Al abonero no le han funcionado sus campañas de peluche, sus denuncias sobre el comunismo en la actual administración, la creciente violencia de género, los gritones de la noche, sus serviciales periodistas y opinadores y demás estratagemas rascuaches (muy resultonas para él en sexenios anteriores), de tal forma que se le ocurrió la brillante idea que girar instrucciones a Irving Pineda, su reportero en las mañaneras, para que directamente le tramitara la deseada entrevista con el primer mandatario.

El susodicho lo planteó así, mordiéndose la lengua: “Ayer el empresario Ricardo Salinas Pliego le ofreció entrevistarlo, le ofreció que le acepte una entrevista, un diálogo. Bueno, estoy preguntando porque es una nota, porque es un tuit. Hay quien viene a hacer gestiones aquí, presidente. Inclusive usted sabe que aquí hay periodistas que no son periodistas, que inclusive hacen unas gestiones rarísimas que no tienen nada que ver con la agenda del día y están de manera sospechosa … Entonces, bueno, ayer esto se publicó en Twitter y por eso es lo que lo pregunto”.

Pues bien, López Obrador respondió: Nada más decirle a Ricardo que yo no puedo entrevistarlo o que me entreviste porque hay un asunto en el Poder Judicial que tiene que ver con los impuestos, y es mejor que pase eso y luego hablamos. Hasta que pase lo de la resolución del Poder Judicial. Porque ¿para qué nos confrontamos? Mejor esperemos que el Poder Judicial resuelva sobre lo de los impuestos; es lo más sano, lo más sensato. Y aunque se tenga el corazón caliente, la cabeza fría. No hay que exaltarse. Tranquilos, todos tranquilos. Si este asunto ya está en el Poder Judicial, esperemos que el Poder Judicial resuelva y luego hablamos.

Pero el gestor insistió: “Entonces, ¿le dice ‘no’ a la entrevista o al ofrecimiento de esta entrevista? ¿Ni aunque los temas fueran como algo así de…? Bueno, porque todo sale ayer de lo que usted comentaba, que había algunos dueños de medios de comunicación que literalmente no habían hecho entrevistas a otros personajes, algo así. La pregunta aquí sería: ¿ni aunque fuera de otros temas que no tuvieran que ver con este asunto?

Paciente, López obrador reviró: No, porque pensamos distinto, y esto no es malo porque tiene que ver con la democracia. Entonces, tenemos diferencias y yo no quiero, ahora que está por definirse lo de los juicios que tienen que ver con los impuestos, que se vaya a malinterpretar el que tengamos una confrontación, un debate de ideas. Pero de que pensamos distinto, de eso no hay duda. Entonces, lo mejor es esperar. Además, hay elecciones. Ya pasando las elecciones, ya cuando resuelva, yo espero que haya justicia pronta y expedita, en un sentido o en otro, y luego hablamos.

Fiel a su encomienda, el aferrado gestor disfrazado de reportero preguntó al mandatario: “Cuando usted revisa un noticiero, no sé, de radio, de tele, o sea, ¿usted no ve y no dice: ‘Esta nota puede estar interesante’? ¿O no encuentra nada interesante?” Y el revire fue así: “No hay nada, nada, nada. Si pongo Azteca, desde que aparece ‘¡esta noche en Hechos!’ todo es en contra, todo. Y eso también es un indicador, una muestra de la libertad que existe en nuestro país”.

Y de pilón, López Obrador diplomáticamente le reventó los dientes al abonero y a su gestor: “Te voy a contestar así rápido: ¿cómo tratan el asunto de la falta de pago de impuestos en Azteca?… No sale nada”, y esos sí son hechos.

Las rebanadas del pastel

Javier Milei, siempre congruente: idolatra a Margaret Thatcher, le provoca sueños húmedos y siempre la pone como ejemplo a seguir (es mi ídola – sic–, ha presumido públicamente), pero en el 42 aniversario de la Guerra de las Malvinas, el esperpéntico personaje se dio el lujo de decir, sin muestra de convencimiento, que para Argentina es inclaudicable el reclamo de soberanía de las islas, es decir, las mismas que el imperio británico robó en el siglo XIX y La Dama de Hierro confirmó en 1982.

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Linchamientos: trágica recurrencia

Carlos Martínez García | La Jornada

La justicia por propia mano es una zona oscura. Es imperioso iluminarla, comprender que los linchamientos revelan conductas ciudadanas que tienen lugar con recurrencia preocupante. Esta práctica, desafortunadamente, tiene larga presencia en México. En las dos décadas recientes se ha documentado más el fenómeno y ello permite arrojar luz en la barbarie para comprenderla, pero no justificarla.

El caso del asesinato de la niña Camila, en Taxco, desató la furia de un grupo contra la probable victimaria y sus hijos. Ella murió por la golpiza que le propinó la turba enardecida, ellos quedaron mal heridos y fueron hospitalizados. Lo del jueves de la Semana Santa en Taxco es un eslabón más de los flagelos violentos padecidos por los habitantes, quienes han visto cómo entre finales del año pasado y principios de este la inseguridad y delincuencia organizada acrecientan su dominio sobre la ciudad. Resultado de lo anterior es la caída del turismo, como lo reportó Sergio Ocampo Arista, corresponsal de La Jornada, al informar que en esta localidad platera, clasificada como pueblo mágico y que en otros tiempos recibía en Semana Santa sus días más importantes por el arribo de miles de turistas que presenciaban las actividades religiosas, ayer se suspendió la procesión y la ocupación hotelera fue de apenas 33 por ciento (29/3/24, p. 21).

En una investigación publicada hace un año, Raúl Rodríguez Guillén y Norma Ilse Veloz Ávila, de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM-Azcapotzalco, documentaron bien que las tentativas de y linchamientos consumados han crecido en el país, tanto en zonas rurales como urbanas. Los actos sumamente violentos tienen varias causas; sin embargo, un común denominador presente en los mismos es la crisis de autoridad de distintos niveles de gobierno, la que “constituye una de las causas profundas de la violencia social que se manifiesta en los linchamientos […]; el vacío que las autoridades han generado es ocupado por la violencia en diferentes formas. La crisis de autoridad se acompaña de un sentimiento de indignación compartido por individuos y grupos que, frente a condiciones de precariedad económica, inseguridad y falta de respuesta de las autoridades, estallan ante la reiteración de las ofensas con una violencia incontenible” (https://acortar.link/vVpLv9).

Los investigadores documentaron que entre 2016 y 2022 en el país acontecieron mil 423 tentativas de linchamiento y 196 linchamientos consumados, para un total de mil 619 casos. Puebla es el primer lugar (383 tentativas y 49 consumaciones), segundo el estado de México (295 y 39), en tercero la Ciudad de México (134 y 15). Las tres entidades con menos casos fueron Sonora (cuatro tentativas), Guerrero (tres) y Nayarit (una). En el periodo estudiado Guerrero no tuvo ninguna muerte por linchamiento, ¿en 2023 sí? El de este 2024 es muestra de que algo se rompió en la conciencia de quienes incitaron y perpetraron el linchamiento, pero también evidencia de la incapacidad gubernamental para contener a la gente deseosa de venganza.

Lo sufrido por Camila Gómez, de ocho años, es una tragedia primero por la muerte de la niña y, después, por la forma en que fue ultimada multitudinariamente la señalada como su asesina. Por las condiciones en que se desarrollaron los sucesos la escena del crimen fue casi desaparecida por personas que irrumpieron en la casa para sacar a quienes, aseguraban, le quitaron la vida a Camila. ¿Serán capaces las autoridades de investigar y explicar con certeza cómo fue perpetrado el homicidio?

Los linchamientos acontecen en determinado clima social. Tienen un contexto que contribuye para tratar de comprender la conducta límite de quienes perpetran el horror. Juega su parte en el desbordado ensañamiento la desconfianza en las instituciones del Estado, las que con su inacción o complicidad fomentan la impunidad de quienes cometen innumerables delitos. Pero, con todo, hay responsabilidad personal ética y jurídica de quienes instigan a linchar y de quienes aceptan participar en el atroz acto.

La de justicia por propia mano es una zona oscura. Es imperioso iluminarla, y lo hace bien José Antonio Aguilar Rivera en La soga y la razón (https://bit.ly/3visvhO). El autor apunta hacia la debilidad del Estado, su incapacidad para garantizar la impartición de justicia, pero también señala lo que llama el lado oscuro del capital social, el cual no ha recibido la misma atención que sus efectos virtuosos. En ocasiones la sociedad civil puede obstaculizar la formación de un orden democrático.

No más horrores como el padecido por Camila. Pero tampoco actos que niegan la democracia, aunque cuentan con apoyo popular. No todo lo que tiene aprobación popular se convierte súbitamente en acto democrático. Es inaplazable hacer luz sobre el lado oscuro del capital social capaz de perpetrar linchamientos con festiva saña. Comprender no es, no debe ser sinónimo de justificar las crueles ejecuciones de la turbamulta convencida de que está haciendo justicia.

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