Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
La marcha de nuestra democracia
Cuando una de las dos únicas alternativas electorales con posibilidades reales de ganar es antidemocrática, cada elección equivale a un giro del cilindro en una ruleta rusa.
Antonio Salgado Borge* | Proceso
Tanto la oposición como el oficialismo harán campaña este año con el botón de pánico presionado. El PAN y sus aliados dirán que otro gobierno de Morena abriría las puertas al autoritarismo, mientras que el presidente y quienes lo apoyan argumentarán que los partidos conservadores destruirían nuestra democracia con sus simulaciones y su elitismo. En ambos casos la elección de la opción “incorrecta” es interpretada como un respaldo a la regresión democrática y al oscurantismo.
El uso electoral del alarmismo no es novedoso ni sorpresivo. Este recurso puede ser productivo para atraer nuevos votantes o galvanizar bases que, de otra forma, probablemente permanecerían instaladas en la indiferencia. Presentar al rival como un riesgo existencial también es útil cuando se trata de desviar la atención de las fallas propias más graves, o para evitar la necesidad de articular proyectos concretos. En consecuencia, incluso si ambas partes estuvieran mintiendo, podemos anticipar campañas con poca inteligencia y muchos berridos.
Desde luego sería peor si alguna de las dos narrativas alarmistas mencionadas arriba resultara ser cierta. Y es que, cuando una de las dos únicas alternativas electorales con posibilidades reales de ganar es antidemocrática, cada elección equivale a un giro del cilindro en una ruleta rusa. Por ejemplo, incluso si el Partido Demócrata triunfase este año en Estados Unidos, eventualmente regresará a la Casa Blanca el Partido Republicano. Y cuando eso ocurra, de mantenerse con vida el trumpismo, la democracia estadunidense entraría en pausa.
Todavía más grave resulta cuando, de dos narrativas alarmistas encontradas, ambas tienen fundamentos. Por desgracia, este es el caso de México.
Cuando la oposición y quienes la alientan hablan de democracia, la entienden en su sentido liberal; es decir, en un sentido que implica aspectos como la conformación de un sistema de pesos y contrapesos que limiten al Poder Ejecutivo, aspectos formales o procedimentales y el respeto a los derechos individuales.
El gobierno de AMLO es abiertamente contrario a esta idea liberal de democracia. El uso que el presidente hace de la fórmula populista, su intención de desmantelar algunos organismos autónomos, su falta de trasparencia, el movimiento para pasar proyectos prioritarios por encima de los debidos procesos, el uso discrecional de la justicia o la idea de que otros poderes deben subordinarse al ejecutivo son clara muestra de ello.
No hace falta ser Ernesto Zedillo para aceptar que para AMLO y para Morena los fines justifican los medios. Cuando los aspectos de la democracia liberal son un obstáculo para sus objetivos, proceden a deshacerse de esos aspectos.
En contraste, cuando “democracia” se entiende en un sentido iliberal, como lo hace buena parte de la derecha en el mundo y un segmento de la izquierda en México, es la oposición la que resulta un riesgo.
Aunque hay quienes piensan que una democracia iliberal es imposible, para efectos de este análisis lo que importa es que en una democracia iliberal lo central no son los aspectos mencionados arriba, sino dar voz a la gente y defender los derechos del pueblo a través de un líder supremo e indisputable. Es justamente esta discrecionalidad la que lleva a los críticos de la idea de democracia anti-liberal a calificarla de “autoritarismo por consenso”.
Entendida la democracia de este modo, es fácil ver que el presidente tiene razón cuando afirma que algunos de los elementos liberales empujados por la oposición en el pasado han resultado estorbosas simulaciones o han funcionado como puertas traseras por las que se han colado los intereses de las élites. Ejemplo de lo primero son la falta de independencia o cinismo de quienes encabezan algunos contrapesos, como Lorenzo Córdova. Ejemplo de lo segundo son las políticas que sostuvieron la caída grosera del poder adquisitivo o el salvaje recorte en las pensiones de retiro.
Con la distinción entre democracia liberal y democracia iliberal, y considerando la oferta electoral de la oposición y del oficialismo, la conclusión obligada es que tienen razón ambos bandos. Si triunfa la oposición es previsible un regreso al elitismo simulador de 2018; si lo hace el oficialismo continuarán desmembrando, uno a uno, los aspectos más liberales de nuestra democracia.
El panorama anterior es suficientemente desesperanzador. Pero todavía más desalentador resulta que la oposición sea liberal sólo de membrete. Prueba de ello es que en estados que considera referente de sus buenos gobiernos, como Yucatán, la separación de poderes es virtualmente inexistente, el gobernador controla organismos que tendrían que ser contrapesos (como la comisión de derechos humanos o la fiscalía anti-corrupción) y la policía viola derechos humanos a diestra y siniestra.
Por su parte, el oficialismo defiende al pueblo y limita a las élites sólo de dientes para afuera. De no ser este el caso, habría impulsado una reforma fiscal agresiva y redistributiva, los hombres más ricos del país no hubiesen aumentado sus fortunas, la mayoría de las élites abusivas a las que se juró combatir no tendrían las puertas abiertas en los gobiernos de Morena y no gozarían de una impunidad total quienes se beneficiaron del gobierno en el pasado o se benefician actualmente.
En la coyuntura política actual, ambos bandos del espectro político aseguran un grado de regresión democrática. Ni Morena ni la oposición nos ofrecen los aspectos más valiosos de una democracia liberal. Tampoco nos entregarán los posibles beneficios de un salto de fe afortunado hacia el iliberalismo.
La esquizofrenia política y el alarmismo que ambos promueven, y que tantos réditos electorales generan, sólo sirven para ocultar una verdad tan incómoda como relevante: suponer que para detener nuestra regresión democrática es suficiente con votar por la opción “correcta”, es confortante, pero falso. Y mientras esta ilusión siga siendo aceptada acríticamente por millones de personas, seguiremos sin reconocer la democracia que se nos marcha.
*Profesor Asociado de Filosofía en la Universidad de Nottingham, Reino Unido.
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Juegos de poder
Otra cortina de humo de AMLO
Leo Zuckermann | Excelsior
No pude más que soltar la carcajada cuando escuché ayer a López Obrador: “No tengo ninguna intención de utilizar una situación tan lamentable con propósitos políticos, mucho menos con propósitos politiqueros”. Noooo, Presidente. ¿Cómo cree que vamos a pensar eso? ¿Usted utilizar algo con fines electorales? Ceeeeerooo…
Se refería AMLO al caso Colosio. Le dedicó ayer mucho tiempo en su conferencia mañanera. Y es que la Fiscalía General de la República (FGR), siempre tan solícita con Palacio Nacional, revivió, de pronto, este magnicidio ocurrido hace 30 años.
Ya lo había adelantado Raymundo Riva Palacio el 19 de septiembre del año pasado en su columna de El Financiero titulada “La sorpresa de octubre”. López Obrador, en contubernio con la FGR, estaba por resucitar el caso Colosio para pegarle a los gobiernos pasados del PRI y del PAN.
Alertaba nuestro colega: “Con base en los hallazgos de los fiscales del caso Colosio, lo que pretende la Fiscalía General es insostenible, pero no importa. Los jueces de consigna darán entrada a las imputaciones y López Obrador tendrá el ruido que quiere para uso político-electoral. Será un nuevo desaseo jurídico en el sexenio, que le será irrelevante al Presidente, sólo interesado en restarle votos a la oposición y reducir sus posibilidades en las urnas”.
Al día siguiente, en la mañanera, AMLO descalificó al columnista: “Es una falta de respeto a la gente […] una volada”. Raymundo, sin embargo, se sostuvo. Y tuvo razón, salvo en la fecha. No fue en octubre cuando AMLO revivió el caso Colosio, sino a finales de enero, en pleno periodo de intercampañas, en un momento donde la candidata presidencial opositora no tiene acceso a spots de radio y televisión.
Algo que, por su parte, también ya había advertido Jorge G. Castañeda en su blog de Nexos. Nuestro colega recordaba que, en febrero de hace seis años, el entonces presidente Peña, con la complicidad de la Procuraduría General de la República (PGR), y mucha exposición mediática, acusó al candidato panista Ricardo Anaya (quien venía creciendo en las encuestas) de corrupción, lavado de dinero y todo tipo de enjuagues con su familia política.
“¿Por qué en febrero? Por una sencilla razón, según Anaya: no podía responder más que en redes, ya que los medios le estaban cerrados, y no disponía de spots en la tele y la radio para defenderse. De nuevo, por una sencilla razón: la intercampaña. Para marzo, cuando Anaya volvió a la tele y al radio vía spots, ya era muy tarde. Se creó una distancia de casi veinte puntos, que se ensancharía hasta el día de las elecciones. El golpe de la nave industrial funcionó a la perfección”, dice Castañeda.
Huelga decir que la PGR, antes que terminara el sexenio de Peña, exoneró por completo a Anaya de cualquier delito. El típico “usted disculpe”.
Al parecer, en esta ocasión no le encontraron nada sospechoso a Xóchitl Gálvez que pudiera “investigar” la FGR. Quizá se lo hallarán, o inventarán, en unos días. Mientras tanto, han desempolvado del cajón el caso Colosio para desviar la atención mediática y pegarles no sólo a políticos priistas de aquella época (Salinas, Beltrones, Zedillo), sino al siempre odiado Calderón vía el mismísimo demonio: Genaro García Luna.
Porque ahora resulta, según la FGR y divulgado a los cuatros vientos por AMLO, que sí hubo un segundo tirador contra Colosio, quien era un agente del Cisen asignado a cubrir al candidato priista y que, a pesar de ser sospechoso, fue liberado “en aquellos momentos en un evidente encubrimiento” por un joven llamado “Genaro G.”, entonces subdirector operativo en el Cisen.
Todo cuadra. Los malditos priistas y panistas, gente que representa la encarnación del mal y que quieren regresar al poder.
El resurgimiento del caso Colosio se da un contexto en donde están apareciendo varias historias que involucran a los hijos del Presidente con presuntos casos de tráfico de influencias. También es lógico. Así sucede en épocas electorales. La ropa sucia del gobierno en turno comienza a exhibirse al público.
Sean verdad o mentiras estas historias, al Presidente le conviene cambiar la conversación. Para tal efecto, el genio comunicativo avienta una típica cortina de humo. Pretende crear un nuevo escándalo en torno a un caso tan viejo como investigado. Porque, como recordó ayer otro colega, Carlos Puig, “el informe publicado en el año 2000 por la Comisión Especial [del caso Colosio] dedica 76 páginas a Sánchez Ortega [el presunto segundo tirador]” y concluye que “no hay elementos para probar que estuviera involucrado”.
Pero no se preocupe, Presidente, que no estamos pensando que usted utiliza este asunto con fines politiqueros. Para naaadaaa…
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Preocupación por el cambio
Martín Espinosa | Excelsior
La forma en que la política afecta las tareas de seguridad radica en el “movimiento” de las piezas del ajedrez en el que se ven inmersos los diversos sectores de la sociedad, principalmente quienes se dedican a “generar economía”, crear empleos y abrir empresas para beneficio de todos. No hay que perder de vista que este año, además de las elecciones a la Presidencia de la República, se renovarán el Congreso federal (diputados y senadores), así como nueve gubernaturas: Ciudad de México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán.
Los empresarios en esta última entidad están especialmente atentos al proceso electoral que transcurre en estos días con la designación formal de los candidatos, ya que —argumentan— su mayor interés “es preservar las garantías en materia de seguridad” para invertir en el estado e impulsar la economía y la generación de empleos.
A los industriales yucatecos les preocupa que, de ocurrir un cambio en el Ejecutivo local, ante el panorama tan competido que hoy se registra, la estrategia de seguridad implementada por el gobierno de Mauricio Vila sufra un ajuste radical. Es decir, que se busque sustituir el trabajo que ha desarrollado el comandante Luis Felipe Saidén Ojeda, secretario de Seguridad Pública estatal, no sólo en este sexenio sino en los dos anteriores (Ivonne Ortega Pacheco y Rolando Zapata), y que ha dado grandes resultados al frente de la seguridad al grado de convertir a Yucatán en la entidad más segura del país.
Varios representantes del sector empresarial se han acercado al candidato panista a la gubernatura, Renán Barrera Concha, puntero en las encuestas, para que se comprometa a mantener a Saidén Ojeda con la finalidad de seguir el mismo rumbo en materia de Seguridad, que ha sido reconocido —incluso— por el presidente López Obrador. En días pasados, durante una gira que realizó Claudia Sheinbaum por Yucatán, llamó la atención que se hiciera “acompañar” por la yucateca Marcela Figueroa, a quien presentó como “colaboradora muy cercana en materia de seguridad”. Destacó su trabajo como subsecretaria de Seguridad Ciudadana de la CDMX, lo que provocó desconfianza entre varios sectores locales, debido a que pareciera que hay interés en que sustituya al comandante Saidén en caso de que Morena obtenga el triunfo para la gubernatura.
De ahí el temor de los empresarios, principalmente, de que “una imposición del centro” dé al traste con todo lo que se ha hecho en Yucatán por la seguridad en los últimos 18 años y que le ha merecido el reconocimiento tanto local como nacional e internacional. Es obvio que los yucatecos no desean ni van a permitir un cambio de estrategia, debido a la tranquilidad y seguridad de la que actualmente gozan y que ha permitido el desarrollo estratégico que hoy representa el estado para todo el sureste del país.
MORELOS, CONTRA VIENTO Y MAREA
Desde Morelos nos informan que la presunta adhesión de un grupo de morenistas a favor de la candidata Lucy Meza ha sido interpretada en dos sentidos: por un lado, son buenas noticias para el equipo de Margarita González Saravia, ya que finalmente se ha “desprendido” de personajes que se vendían como integrantes del movimiento, pero que en realidad nunca lo fueron y, por otro, parece ser un acto desesperado de la senadora con licencia, ya que aceptar a personajes tan cuestionados como Arnulfo Montes Cuén parece reflejar un acto al límite por buscar apoyos y remontar la desventaja en las encuestas. Y es que, aseguran, Montes Cuén ha sido denunciado por diversas organizaciones por delitos como desvío de recursos, compra de candidaturas, uso de armas y logotipos exclusivos del Ejército, además de atacar abiertamente a los medios de comunicación. Además, ha buscado ser candidato de todos los partidos y ahora parece que la candidata Meza le “compró espejitos” y tendrá que cargar con el descrédito de este personaje, que hará el hoyo más profundo en su candidatura.
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Astillero
Alito, un cabrón, ji ji // Xóchitl, sometida al PRI // Sheinbaum previene: unidad // Sacro Roemer habemus
Julio Hernández López | La Jornada
Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez coincidieron ayer, en discursos por separado y ante distintas audiencias, en encomiar el valor de la unidad política y electoral. La primera, ante diputados de Morena, el Verde (uf) y el Partido del Trabajo; la segunda, ante diputados y senadores del Partido Revolucionario Institucional (uf, reforzado).
La candidata de la coalición mayoritaria insistió en el llamado a la unidad porque, conforme avanza el calendario de develación de las candidaturas generales a diputados federales y locales, senadores y presidencias municipales con sus planillas (regidores y síndicos), se van multiplicando los signos de descontento en las filas guindas, por el continuo desplazamiento de cuadros y aspirantes propios o con cierta antigüedad aceptable, ante el arribo pernicioso de personajes no sólo provenientes de partidos antagónicos, sino portadores de historiales contrarios al espíritu de la proclamada regeneración nacional.
Sheinbaum tiene a su disposición, para conjurar rebeldías relacionadas con cargos de elección popular, la nómina federal que se derivaría del muy probable triunfo morenista en urnas. Clásico durante el priísmo fue el acallar inconformidades con cargos gubernamentales, a nivel nacional o regional, según la talla de la oposición interna; Morena y la 4T han practicado esa fórmula y, en este año tenso, la superioridad blande la oferta laboral como fórmula de convencimiento.
A diferencia de lo que sucede en el ámbito de Sheinbaum, Xóchitl Gálvez poco o nada tiene qué ofrecer. Los jefes de los partidos que la postulan se han satisfecho ampliamente con los lugares privilegiados de las listas de aspirantes a cargos legislativos y, a pesar del agravio que ello implica a quien quiso parecer promotora del empoderamiento de la sociedad civil, la hidalguense está pasando el trago amargo de tener que consecuentar e incluso elogiar a esos partidos y dirigentes que le lastran.
Ayer, en el edificio central del PRI, Gálvez hizo una declaración penosa, en la que enalteció las cabronadas del victimario Alito (diccionario de la RAE: Acción malintencionada, propia de un cabrón/ Hecho que perjudica o incomoda de manera grave e importuna) con el aporte sensible de las victimadas: “los malos priístas ya se fueron, se quedaron los que creen en México y yo les quiero decir: los necesito, los necesito en la calle, necesito la experiencia y la fuerza de Alito, porque vaya que es un cabrón, pero también necesitamos la sensibilidad de las mujeres”. ¡ Alito, pégame con el agandalle de candidaturas, pero no me dejes sin apoyo a la Presidencia!
Por cierto, en el presunto monolito de contención a la 4T, formado por PRI, PAN y lo que queda del PRD, asomó algo que podría parecer fisura o coqueteo aventurero: el otro factor de poder en el partido tricolor, Rubén Moreira, adelantó que su bancada podría votar junto a Morena y aliados para aprobar la propuesta presidencial relacionada con las pensiones. En el PAN hay una constante desconfianza a los juegos revueltos de Alito y Moreira, siempre dispuestos a optar por la mejor oferta del momento.
Astillas
Andrés Roemer se suma a la lista de presuntas víctimas de injusticias, que en tiempos recientes prolifera. Así que, dadas las actuales circunstancias, liberado en Israel en diciembre pasado, Roemer, con 61 señalamientos en México por abuso sexual (cinco de ellos judicializados), ha señalado que hay mil falacias mexicanas y que él tiene de peligroso lo que un peluche conlleva. Y, en un arranque de elevación espiritual por propio decreto, en apariencia distante del riesgo de ser extraditado, ha dicho que su estancia en la cárcel y la posterior liberación le han producido un sentimiento de gracia y hierofanía (este último término se aplicaría en el caso, según el diccionario de la RAE, a persona o cosa en la que se manifiesta lo sagrado. El dalái lama es una hierofanía de Buda. La sagrada forma es una hierofanía católica. Sacro Roemer habemus).
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México SA
Mafia contra Megafarmacia // Ira de políticos damnificados // Noticias falsas por doquier
Carlos Fernández-Vega | La Jornada
Entre las miles de noticias falsas que se esparcen un día sí y el siguiente también, ayer circuló una disfrazada de denuncia: a un mes de su inauguración, asegura, la Megafarmacia del Bienestar registra un desbasto prácticamente total, aunque en realidad esa flácida versión sólo refleja el brutal ataque hepático, las convulsiones que padece la mafia política que en sexenios anteriores se hinchó de ganancias por el manejo de los medicamentos en las instituciones públicas del sector salud, a la que la actual administración gubernamental despojó de otro de sus multimillonarios negocios producto del influyentismo y siempre a costillas de la nación.
En la mañanera de ayer el presidente López Obrador sintetizó así esta situación: resulta que están muy molestos, bueno, los oligarcas, corruptos, porque tenían el negocio de las medicinas, se robaban el dinero de las medicinas, que les zumba para hacer negocio con la salud del pueblo. Hablamos de miles de millones de pesos: 10 empresas vendían 100 mil millones de pesos al gobierno. Eso lo tengo que estar repitiendo para que se entienda qué es lo que hay detrás de todo el negocio sucio de la venta de medicamentos, equipos y servicios médicos en general. Pero hoy nos levantamos con esto, ocho columnas.
Pero, dijo el mandatario, “¿qué cosa es lo que está detrás de esto? Pues siempre son los billullos, siempre es el dinero. En un ambiente mafioso hay que seguirle la pista al dinero. Esas distribuidoras, manejadas por políticos, están inconformes con todo lo que estamos haciendo para atender la salud del pueblo y en algunos casos, no sé si en este de El Universal (que publicó la citada versión), les pagaban a los medios una cuota. Latinus, no sé si es de El Universal, pero ese, tengo las pruebas de que recibía dinero de farmacéuticas; no farmacéuticas, de estos intermediarios, de eso sí tengo las pruebas. Ya vamos a darlo a conocer, para explicar el porqué de las cosas”.
En efecto, desde el anuncio mismo del armado y posterior entrada en operación de la Megafarmacia del Bienestar el tiroteo mediático en su contra ha sido permanente, y no es casualidad porque entre los damnificados se cuentan Manlio Fabio Beltrones (quien ahora regresa al Senado a seguir traficando influencias), Emilio Gamboa Patrón, Roberto Madrazo (casualmente el de Latinus) y otros de la misma ralea.
¿Qué sucedió con esa noticia? Zoé Robledo, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, lo detalló así: “¿qué hace El Universal? En una solicitud de información dice: ‘¿cuál sería la capacidad máxima de todo Huehuetoca?’ (donde se ubica la enorme bodega de medicamentos), no sólo la parte de la Megafarmacia, si no lo que es el Centro de Distribución y Almacenamiento, que es el espacio todavía más grande. Birmex (empresa de participación estatal mayoritaria que coordina la Megafarmacia), en aras de la transparencia, contesta y dice: ‘la capacidad máxima podría ser de 280 millones de piezas’. Y entonces, pues dicen: ‘si se informó el 19 de enero que había 2.4 millones de piezas y caben 280 millones, sólo tienen el uno por ciento’”.
Esa es la lógica de la noticia falsa, y Zoé Robledo subraya que se trata de algo “muy mal intencionado, porque se ha informado en varias ocasiones que la Megafarmacia tiene todos los medicamentos … Entonces, bueno, esto, o es mala intención o mal periodismo, intentar tomar lo que se recupera de una solicitud de información que se contesta con una proyección y plantear que eso es lo que debería de tener la Megafarmacia. La verdad, que ha habido mucha transparencia … No hay una institución en el planeta que tenga un centro de distribución y almacenamiento de nueve hectáreas techadas con racks automatizados y de más. Debería ser un gran motivo de orgullo saber que México y tres instituciones, las más grandes de atención médica, vamos a contar con esto, pero, bueno, esa es la información que pone hoy El Universal”.
Entonces, piensan los damnificados, 100 mil millones de pesos bien valen un volada.
Las rebanadas del pastel
Flacidez total en las precampañas y ahora en las intercampañas electorales, llenas de grillas, chapulineo y cero consistencia. De güeva, pues. Nada para presumir, y si esa será la tónica de la campaña ya en forma, entonces que mejor se dediquen a otra cosa. La ciudadanía se merece muchísimo más… La autoridad judicial de Argentina declaró inconstitucional la reforma laboral del esperpéntico Javier Milei, quien se cae a pedazos y solo se dedica a matar de hambre a los argentinos.
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Bernardo Barranco V. | La Jornada
Hace cinco años, coordiné un libro titulado AMLO y la tierra prometida. Once analistas examinaron el triunfo arrollador de López Obrador, sus consecuencias, así como el proyecto de país que representaba la Cuarta Transformación (4T). Era claro entonces que el triunfo de AMLO marcó un punto de inflexión. El avasallador resultado abría grandes oportunidades para operar cambios en la historia del país. Para muchos de sus votantes, las expectativas se ensancharon, bajo la esperanza de forjar una nueva historia en el México contemporáneo.
Era evidente el hartazgo y fastidio de la ciudadanía contra los partidos tradicionales. El libreto de la clase política estaba tan gastado que la exhibía enquistada con los peores usos del poder y la corrupción. Los políticos tradicionales se habían instalado con las execrables prácticas de la potestad. Instalados en zonas de privilegios, dispendios y complicidades, políticos alejados de la ciudadanía estaban acuartelados en sus privilegios. Después de la conmoción electoral de 2018, se elevaban varias preguntas: ¿AMLO y la 4T colmarían las ofertas de campaña?, ¿hasta qué punto el país podía cambiar con AMLO?, ¿qué obstáculos enfrentaría?, ¿esta clase política tradicional debía reinventarse?, ¿los políticos de siempre serían capaces de ser contrapeso y oposición real a la avalancha de Morena?, ¿vendrán nuevos partidos y nuevos actores?
Por mi parte, mi ensayo se centró en advertir que un cambio de régimen no se daba de la noche a la mañana. Ni mucho menos con decretos ni voluntarismos. Se avecinaba un largo proceso, decía, que pondría a prueba un océano social de anhelos.
Por ello la metáfora bíblica tierra prometida-Éxodo, no resulta ociosa. El imaginario colectivo del cambio es poderoso. Dicha alegoría conlleva enseñanzas sobre los grandes cambios civilizatorios. El libro bíblico del Éxodo va más allá de la fe y de la literatura sagrada. Es un punto de referencia para la filosofía política e incluso ha sido fuente y referencia para el pensamiento revolucionario no mesiánico en Occidente. Por ello, autores como el politólogo estadunidense Michael Walzer usan el libro biblico del Éxodo como herramienta de análisis. Su libro es una clásico en la materia, titulado Éxodo y revolución.
El Éxodo tiene varias lecturas. Yahvé ofrece la tierra prometida a la descendencia de Abraham, se le representaba con colores de extraordinaria belleza, una superficie ancha y muy fecunda que mana leche y miel. Después de la épica liberación de la esclavitud egipcia, la travesía dura 40 años en medio de penurias y fracturas internas. ¿Por qué tardaron tanto? Cuando llegan a la tierra de Canaán, la primera impresión es que no es el Edén ni el vergel imaginado. Además, el territorio estaba ocupado por diversos grupos semitas. Había que conquistar y guerrear.
El libro del Éxodo relata cómo Yahvé por medio de Moisés guía a los israelitas en su salida de Egipto a través de la península del Sinaí hasta las tierras de Canaán. Escrito, aproximadamente en 1400 aC, de este emblema bíblico extraemos una gran lección. Si bien la tierra prometida es mejor que la esclavitud, el proceso del éxodo es largo y complejo. En realidad, la tierra prometida era un cambio civilizatorio de fondo para el pueblo judío. Pasar de ser recolector y nómada para convertirse en un pueblo sedentario y agricultor. En tres semanas y a paso cansino se puede llevar el traslado de Egipto a Israel. El problema no fue la distancia ni los peligros, sino el convencimiento del pueblo judío de dar un salto en la forma de vivir y concebir el mundo. Pasaron dos generaciones y muchos conflictos internos para que los judíos decidieran su futuro. Moisés jamás entró en Canaán, pero la vio desde lejos en su vejez.
La analogía con nuestra actual circunstancia no tiene desperdicio. A cinco años del triunfo electoral del 18, las expectativas de cambio en México tienen, en un sector de la población, una dimensión más realista. Un sexenio no basta para cambiar el país. Se dimensiona la envergadura del propósito y la complejidad que el designio conlleva. Se han colocado bases y se abren brechas prometedoras. Las ofertas de la 4T son grandilocuentes como la de la tierra prometida, nos conduce a otras gestas. En este caso, la Independencia, la Reforma y la Revolución. Grandes movimientos sociales de envergadura que fueron acompañados de luchas armadas. Procesos largos que consumieron dos y hasta tres generaciones. Todos desembocaron en el diseño de grandes pactos nacionales, reconciliaciones sociales, nuevas constituciones para dar paso, con lentitud y jaloneos, al cambio de régimen; ninguno de ellos fue perfecto y sí azarosos.
La escatología cristiana interpreta la promesa como plataforma de esperanza, base para una transformación anticipada del mundo de la nueva tierra prometida. La meta de la salvación no es simplemente la tutela individual, personal ni siquiera espiritual; es la realización de la esperanza de la justicia y de la comunión de la humanidad.
En cambio, en nuestra circunstancia es ahondar en la democracia, arribar a acuerdos y pactos que den solidez a una nueva cultura social. En este 2024, los ciudadanos decidirán si entran a Canaán o se regresan a Egipto.