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La guerra no termina en Gaza

La conciencia de las instituciones se tranquiliza con la propuesta de corredores humanitarios para auxiliar a quienes han puesto en esa situación, apenas con un poco de comida y agua para hacer más lenta la muerte de quienes han sido desahuciados.

Carlos Martínez Assad

Proceso

La ira ha dominado las respuestas posibles al asalto terrorista de Hamás del 7 de octubre, entendible por su sangrienta mortandad. La decisión de las autoridades israelíes de lavar el agravio cuando contó con la aprobación generalizada de quienes condenaban el ataque, no encontró otra forma que lanzar a su ejército contra la población civil de Gaza, tan inocente como la que sufrió directamente el asalto, saldado con más de mil muertes y cientos de secuestrados.

Las negociaciones han llegado entre el 21 y 22 de noviembre al acuerdo del gobierno israelí de llevar a cabo un alto al fuego humanitario y la excarcelación de más de 100 palestinos presos. Hamás por su parte se compromete a la liberación de cuando menos 50 rehenes, aparentemente sólo de mujeres y niños.

En nombre de quién puede permitirse la venganza que diezma a un pueblo por decisión de autoridades que no encuentran otra forma de eliminar a los responsables del mal infligido. En muchos países sus ciudadanos plasman en sus manifestaciones de si la condena al terrorismo puede extenderse a la invasión de un territorio y a la liquidación de su pueblo, el de los palestinos que, por lo demás, han debido enfrentar una precaria forma de vida que dura casi un siglo.

Los países del mundo han permanecido impasibles ante la fuerte arremetida de Israel contra Gaza arrojando a la muerte a miles de menores y a muchas mujeres y hombres. Además, se ha arrasado a los sitios más poblados de esa pequeña franja de apenas 365 kilómetros cuadrados habitada por un poco más de 2 millones de personas, que la convierte en una de las zonas más pobladas del mundo con una densidad superior a las 4 mil personas por kilómetro cuadrado.

Con una longitud de 41 kilómetros y entre 12 y 15 kilómetros de ancho, la Franja de Gaza en un blanco muy fácil de atacar. Son inimaginables los efectos psicológicos que pueden causar que crucen su cielo cien aviones de combate arrojando bombas en un solo día.

Cómo puede entenderse que se trata de ir contra los terroristas y cubrir su suelo de sangre de mil, cinco mil, ocho mil, diez mil o más palestinos aterrorizados viendo a sus vecinos y familiares enterrados en las toneladas de escombros en los que el ejército de Israel ha convertido, según los primeros informes, más de 200 mil viviendas. Han quedado sin techo y a la intemperie a más de un millón de personas que deben arremolinarse en un espacio aún más reducido, sin agua, sin pan ni medicamentos en un rincón del sur de la franja a donde han sido replegados. 

El paisaje, al ver destruida una infraestructura construida durante varios años de trabajo, tiene un profundo impacto en una economía prácticamente subvencionada con fondos de la ONU para los refugiados. Cómo puede en el siglo XXI aceptarse que un país decida poner todas las barreras posibles para el desarrollo del otro, más cuando se trata de del vecino.

Por paradójico que parezca, esa destrucción cuenta con el aval de Estados Unidos, omnipresente en la región y, asimismo, con el de los países europeos que otorgan millones de euros de un apoyo que, sin más es destruido por la acción de un ejército.

Netanyahu y Biden. El apoyo de Washington. Ap Photo / Susan Walsh

En lugar de conocer los esfuerzos para la paz con el retorno de los secuestrados israelís a sus hogares y el cese del fuego que tanto daño ha hecho, la conciencia de las instituciones se tranquiliza con la propuesta de corredores humanitarios para auxiliar a quienes han puesto en esa situación, apenas con un poco de comida y agua para hacer más lenta la muerte de quienes han sido desahuciados.

Hasta ahora no se ve alguna opción de vida para los desplazados que no cuentan con un techo ni con una fuente de trabajo y los niños si siquiera tienen escuela. Alguien se ha preguntado por los niños que van tras de sus padres hacia lo desconocido, queden atrapados o no en ese mínimo territorio.

La ONU, como organismo internacional que debía mediar en los conflictos ha sido contundentemente descalificado ante la imposibilidad de detener una guerra con tan alto costo de vidas. Israel no ha respetado sus acuerdos y desvaloriza sus acciones.

Hamás pone una resistencia no prevista que dura más de 40 días, aunque han caído decenas de los cuadros más destacadas de su brazo armado, como el jefe de seguridad, el responsable de la red de cohetes, el comandante del sector norte y otros más involucrados en el asalto del 7 de octubre. Destaca el caso reciente de un alto comandante liquidado en un bombardeo sobre el campo palestino de Jabalia el 31 de octubre, que por cierto dejó un saldo de decenas de muertos y cientos de heridos palestinos cuando por las convenciones se trata de lugares que cuentan con protección de la ONU.

Por una parte, la información demuestra que el ejército israelí ha acabado con varios de los perpetradores del asalto del 7 de octubre, lo que le ha llevado a justificar que es por la seguridad de los israelíes que ha debido segar la vida de miles de palestinos civiles porque los terroristas los usan como escudos. Lo que se presenta como una estrategia deliberada puede no serlo, pero en todo caso, como sucede siempre, el costo en todas las guerras lo carga el grueso de la población. 

Es casi imposible saber cuántos de los gazatíes apoyan las acciones de las brigadas de Izzedi al-Qassam entre quienes optaron por el Hamás político en las elecciones de 2006 votando en contra de a Al-Fatah. Es difícil, como se quiere suponer, que el terrorismo tenga consenso entre la mayoría de los habitantes de Gaza y obviamente no hay forma de saberlo con la confusión que ha impedido diferenciar el brazo político del armado.

En todo caso, la seguridad de Israel no puede lograrse con el costo que las autoridades han decidido y recordando a Bob Dylan hay preguntarse cuántas muertes son necesarias para saber que ha muerto demasiada gente. Al parecer la sociedad ha dado una respuesta si en una encuesta publicada en días pasados en el diario Jerusalem Post se afirma que cuatro de cada cinco israelíes piensan que el gobierno es causante de la debacle. El ministro de Seguridad Nacional reviró que Israel vivía uno de los momentos “más difíciles de su historia” y no era la ocasión de “tests ni de encuestas”. En redes miles de israelíes pidieron al gobierno que se empeñe en la negociación para el rescate de los rehenes, junto con fuertes comentarios.

Metamorfosis

Francisco Garfias

Excelsior

Lejos están los tiempos en los que el presidente López Obrador recorría la ciudad en su Jetta blanco, sin guaruras ni vehículos blindados; realizaba vuelos comerciales en clase turista; presumía la desaparición del Estado Mayor Presidencial. “Al Presidente el pueblo lo cuida”, repetía muy orondo.

Pero eso desapareció, conforme avanzó su sexenio. El Jetta blanco en el que se trasladaba al inicio de su mandato lo cambió por una camioneta SUV Chervrolet; trae escoltas, lo cual es bueno, y vuela en aviones militares.

Ya confesó que teme que le mienten la madre “provocadores” que, según él, seguramente le mandaría la derecha “clasista y racista” a reuniones con pobladores damnificados.

Por eso no lo vemos cerca de las víctimas de desastres naturales en las colonias afectadas de Acapulco. Apenas una foto en terreno enlodado en la que encabeza una fila de militares y colaboradores, en la que aparece un niño cerca. Oficialmente ha visitado el puerto en seis ocasiones. Ni una de ellas ha tenido contacto directo con la población. “No puedo permitir que nadie me ningunee”, dijo en la mañanera.

El jueves pasado estuvo en el puerto. No salió de la base naval. Detesta exponerse. Fuera de la zona blindada le llovían los reclamos de familiares de desaparecidos, empleados de hoteles y prestadores de servicios, por la insuficiencia de apoyos gubernamentales. Hace semana y media, en una mañanera, el tabasqueño se sinceró. “No puedo exponerme. No soy Andrés Manuel, soy el Presidente de México. No puedo permitir que nadie me ningunee”.

El pretexto es inadmisible para un jefe de Estado. Cuidarse de recibir insultos no es, de ninguna manera, una justificación para no acompañar personalmente a pobladores en desgracia. Si el tema es cuidar la investidura. ¿Por qué ha visitado seis veces Badiraguato, Sinaloa, cuna del Cártel de Sinaloa? “Mi gusto es”, responde cuando se le pregunta a qué va tanto a la tierra de origen de El Chapo Guzmán.

* Hace poco más de un mes escribimos en este espacio sobre una extraña enfermedad llamada porfiria, que es resultado de la acumulación de químicos relacionados con las proteínas de los glóbulos rojos. Es un padecimiento de difícil diagnóstico que provoca dolores abdominales tan intensos que requieren ser tratados con morfina. Señalamos también que el IMSS sacó de su cuadro básico de medicamentos la hemina humana (Normosang) que detiene la evolución de la neuropatía.

Arturo Fierro Monjaraz, 54 años, está diagnosticado con protoporfiria eritropoyética, un tipo de porfiria. Por él nos enteramos que el mencionado medicamento sigue fuera del cuadro básico del IMSS y que el asunto ya llegó al Congreso.

Nos cuenta que ante la falta de apoyo institucional tuvo la oportunidad de hablar con el doctor José Narro (exrector de la UNAM). Éste le aconsejó manejar el tema por dos vías: la legal-penal y la política. “Le solicité a la senadora Josefina Vázquez Mota una audiencia. Nos recibió amablemente. Nos propuso mandar toda la información para que a través de Zoé Robledo pudiéramos tener una respuesta. Nos propuso subir a tribuna una iniciativa sobre ‘enfermedades raras’.

“Posteriormente no reunimos con el diputado Jorge Triana y con la también diputada Margarita Zavala, quienes nos proponen subir una iniciativa en la Cámara de Diputados”. Sabemos que el medicamento es caro. No está al alcance de cualquiera. Los pacientes quieren medicinas, no palabras. AMLO se la pasa presumiendo la inauguración en diciembre de su megafarmacia.

Asumió el compromiso de contar con el mejor sistema sanitario del mundo ¡para marzo del 2024!  Suena a burla ¿no?

* Pasadas las tres de la tarde nos enteramos que José Francisco Pepe Yunes será la carta del PRI para la candidatura de la Coalición Fuerza y Corazón por Veracruz. “A este acuerdo se suman destacados compañeros del partido en la entidad: Héctor Yunes Landa, Lorena Piñón, Cirilo Vázquez, Eduardo Ramírez Marín y Adolfo Ramírez”, dice un comunicado del CEN del PRI. Héctor Yunes, quien 24 horas antes confiaba en que sería el elegido, no hizo berrinche ni amenazó con renunciar al PRI. Le levantó el brazo al elegido. “Hoy nadie ganó y nadie perdió, porque no hemos vencido a nuestros adversarios. El único triunfo se alcanzará cuando el proceso electoral termine y elijamos a Pepe como nuestro gobernador”, escribió Héctor en sus redes sociales.

* Gustavo de Hoyos, extitular de Coparmex, quiere ser senador por la alianza PAN-PRI-PRD. En Baja California le disputa la candidatura de primera fórmula al exgobernador panista José Guadalupe Millán. A los dos les benefició el método de designación. La decisión de que fuese hombre dejó fuera a las mujeres, que estaban más que puestas para competir.

Xóchitl, ¿a dónde vamos de verdad?

Julio Faesler

Excelsior

Están arreciando las críticas a Xóchitl. Eso no es bueno ni para ella ni para México. Se afirma que los primeros pasos hacia la campaña presidencial saben a derrota, a inseguridad y a palos de ciego.

Se dice que Xóchitl está acabada antes de comenzar, que no está a la altura, y que tampoco está siendo la figura política que se esperaba. Dicen que ni ella misma se la cree.

Parece que ya se nos olvidó, así de frágil es la memoria, las razones que sustentaron el estallido original de entusiasmo que la catapultó al firmamento político. Su ingenio, su ligereza, su simpatía y su andar en bicicleta para llegar a Palacio Nacional y encontrar la puerta cerrada.

Y ahora reaccionamos como niños caprichudos. Dicen que negar la entrada a Palacio Nacional fue una simple artimaña.

En el México de hoy no hay un genuino compromiso por cambiar las cosas. Sólo queremos mejorar la circunstancia personal sin pagar la ficha de entrada.

¿Qué sucedió con la ruidosa inconformidad con que se arrancó el presente proceso electoral?

No se ha mantenido. La dignidad no entra en el juego y el gobierno se aprovecha. Buen negocio para el gobierno el no gastar en los servicios públicos reclamados. Mejor hacerlo en los proyectos del capricho presidencial y el costo que lo pague la sociedad.

¿Y qué es lo que percibe el pueblo? Los hechos están a la vista. El importe de los servicios públicos suspendidos, el sufrimiento popular por la ausencia de médicos, por instalaciones perdidas, carencia de medicinas, muertes sin registrar, citas incumplidas, simples promesas y total falta de empatía y de respeto.

¿No cuestan las escuelas vandalizadas sin reparación, semestres y años escolares perdidos por la ausencia de profesores y materiales, textos torcidos por ideologías ajenas a la cultura nacional, la irreparable pérdida de capacitación elemental a generaciones por venir? ¿Cuánto cuesta la corrupción en contratos chuecos pagados con dineros públicos, la asignación anticonstitucional de tareas a las Fuerzas Armadas o la absoluta ausencia de seguridad en más de una tercera parte del territorio nacional entregada a las mafias? ¿Tampoco nada cuesta el desprestigio internacional de México por mafias criminales blindadas con abrazos?

¿Se habrá perdido la esperanza o se ha llegado a la aceptación de que no hay remedio y que en México las cosas son así? ¿Que, como sucedió en la envidiada Europa, hemos de esperar siglos para que nuestros males se corrijan? Sumiso ante el extranjero, la administración de AMLO se ha doblegado ante los dos recientes presidentes norteamericanos. Nosotros desarrollamos otras virtudes, como engranarnos a estructuras foráneas, como ahora con el T-MEC, pero el mexicano, artista por excelencia, en el arte nos desempeñamos bien.

En lo político somos desordenados. Pasaron los tiempos de la Revolución, que tumbó a la odiosa dictadura porfiriana que recompuso al país después de las invasiones extranjeras. La guerra civil de 1910 se repitió en los años veinte con ensayos socialistas y la Cristiada con crueldades que, afortunadamente, no se han vuelto a dar. La solución del partido oficial alivió al pueblo de la violencia, pero no de la corrupción, que sustituye el esfuerzo leal y virtuoso y que es la ruta corta a la superación personal. El percudido sistema político investido en la persona del líder (o presidente) nos ha convencido de que la democracia liberal no asegura el avance nacional. El triunfo del individuo por encima de la ley explica la frustración del pueblo. No hay fe en la capacidad, ni individual ni social, para cambiar las cosas y la 4T de AMLO ha sido un desastroso intento.

En todo el mundo se percibe el deseo de cambiar el sistema capitalista empresarial, por uno de verdadera justicia social. Las alternativas existen. Hay que ensayarlas y Xóchitl puede hacerlo.

Es este entorno donde actúa Xóchitl Gálvez corre el peligro de verse atrapada en las felonías convencionales de la partidocracia, que sólo busca perpetuar los modus vivendi de cada actor. Este mecanismo insiste en enterrar toda la sinceridad y originalidad de la candidata a la Presidencia de la República.

Xóchitl tiene que llenar el papel que la lanzó a su compromiso. Presentarse tal y como es. Con chispa, simpatía, natural frescura y autenticidad. Despojarse de los clichés que le están imponiendo los políticos profesionales y comunicadores comerciales. Xóchitl no pertenece a ningún partido. Es independiente de tales ataduras anquilosadas. Es así como ella puede ofrecer lo que México requiere: una nueva fórmula que dé solución a situaciones inéditas que la ciencia, las crisis ecológicas y las nuevas formas de producción equitativa demandan.

Ante este panorama, Xóchitl debe deshacerse de los que la ciñen en modo y estilo, y asociarse con las generaciones que la acompañarán los próximos años. Llena de optimismo y convencimiento de un México nuevo, libre y realizado.

México SA

Lozoya y sus trucos legaloides // Culebrón sin límite de tiempo // ¿Quién manda en Argentina?

Carlos Fernández-Vega

La Jornada

El culebrón de Emilio Lozoya parece no tener fin: el gobierno de la República lo denuncia y, en tropel, los impartidores de justicia meten palos en las ruedas en su intento por mantener impune al exdirector peñanietista de Petróleos Mexicanos, quien, dicho sea de paso, no es el único involucrado en la corrupta operación de compra de Agronitrogenados (armada como resultado de las privatizaciones salinistas de los bienes de la nación, en este caso la producción de fertilizantes) al mafioso Alonso Ancira.

Entre lo más reciente, está lo siguiente ( La Jornada, César Arellano y Gustavo Castillo): una jueza federal declaró improcedente la acción de extinción que la Fiscalía General de la República (FGR) pretendía aplicar a la residencia de Emilio Lozoya Austin en Lomas de Bezares, Ciudad de México, presuntamente adquirida con los sobornos que recibió para comprar la planta chatarra de Agronitrogenados, que era propiedad de Altos Hornos de México. Sin embargo, aun cuando el exfuncionario obtuvo el triunfo legal, no significa que las autoridades le devolverán el inmueble, ya que la jueza señala que debe haber una sentencia definitiva. Además, la residencia se encuentra en litigio en el proceso penal que se sigue a Lozoya Austin por el caso Odebrecht y la FGR puede impugnar el fallo con un recurso de revisión ante un tribunal colegiado.

Algo más: Ana Lilia Osorno Arroyo, titular del juzgado segundo de distrito en materia de extinción de dominio, determinó que Lozoya compró la propiedad en 2012 por 38 millones 175 mil pesos, cuando la extinción de dominio no se aplicaba en el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, de tal forma que la ley no es retroactiva. Entonces, argumentó, si la compra del inmueble se efectuó en 2012, y esa transacción fue la que motivó la investigación que sirve como base para demandar la extinción de dominio, la acción es improcedente porque la investigación se sigue por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, que no estaba previsto en el artículo 22 constitucional.

Lo cierto es que en el juego del gato y el ratón, que va para cinco años, Emilio Lozoya le ha visto la cara de paisano al sempiternamente lento fiscal Alejandro Gertz, y si ahora está enchiquerado en el Reclusorio Norte es por su propia imprudencia, pues lo cacharon cenando cómodo, sin pena y a todo lujo en un restaurante de Las Lomas. Por eso terminó en cana y es lo único que se le ha ido de las manos, mientras sus cómplices gozan de las múltiples bellezas españolas.

En vía de mientras, el presidente López Obrador se refirió a este asunto y dijo que “esto de la devolución de la propiedad tiene que ver con el mismo caso, pero está resuelto por un juez, no es el Poder Ejecutivo ni la fiscalía, es una decisión de un juez, como las tenemos lamentablemente casi a diario, de jueces que deciden pues liberar estos bienes y cosas peores, dejar en libertad a presuntos delincuentes, y siempre con argumentos o, mejor dicho, con excusas o pretextos legaloides, porque no son capaces de ir al fondo y de entender que se trata de justicia; entonces, aprovechan cualquier supuesto error técnico, jurídico: ‘faltó poner la hora precisa’, ‘no lo detuvieron a las 10, sino a las 12’, no fue el jueves, sino el viernes’, ‘faltó una firma’ o ‘lo que se le encontró no pasaba de cinco armas de alto poder’ o cosas por el estilo. Jueces. Enfrentamos a diario todo esto. Por eso, vamos a insistir en la reforma al Poder Judicial; está muy podrido”.

Y en el jaloneo por los dineros mal habidos que debe devolver, el mandatario detalló que no hay todavía un acuerdo. Nosotros lo que estamos planteando es la reparación del daño, que regrese lo sustraído al Estado, a la hacienda pública, lo que ilegalmente obtuvo. Y hay diferencias en cuanto al monto, ellos están planteando creo que 20 millones de dólares, y Pemex y Hacienda hablan de 100 millones, en esos términos. Por eso no se ha concedido la libertad condicionada, porque no hay ese arreglo.

Pero si existe ese estire y afloje, no cabe duda: Lozoya es culpable, porque siendo inocente, ¿quién pagaría multimillonarias cantidades?

Las rebanadas del pastel

Con el desbarajuste de gabinete que trae el presidente electo de Argentina, los ciudadanos de aquel país recuerdan aquella histórica frase política de 1973: Cámpora al gobierno, Perón al poder, pero lo hacen dándole un desagradable giro: ahora es Milei al gobierno, Macri al poder. ¿En qué acabará el jaloneo de la ultraderecha? En lo que es: una farsa.

Combatir la violencia de género contra las mujeres

Mariana Bermúdez

La Jornada

Cada 25 de noviembre, miles de mujeres y niñas se manifiestan en las calles en el mundo para denunciar la violencia que viven día a día por el hecho de ser mujeres en sus diversos espacios, razón por la cual la Organización de Naciones Unidas (ONU) estableció esta fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. No obstante, es necesario reflexionar sobre la protección de los derechos humanos de las mujeres y niñas dentro de sus esferas de desarrollo, pues si esos derechos estuvieran garantizados, no tendríamos tantas acciones enfocadas a asegurar una vida libre de violencia.

Con base en el Índice Global de Brecha de Género del World Economic Forum, México descendió dos lugares a nivel internacional, implicando un retroceso en la búsqueda por la igualdad de género. Asimismo, en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública se denunciaron 82 mil 715 delitos sexuales a nivel nacional en 2022 y, aproximadamente 5 por ciento de las mujeres que señalaron violencia de género solicitaron apoyo a alguno de los Centros de Justicia para las Mujeres en operación. Sin embargo, ¿por qué la violencia de género contra las mujeres continúa siendo una prioridad e interés internacional, aunque haya leyes e iniciativas creadas para combatir esta problemática? ¿Hasta cuándo tendremos que pedir órdenes de protección para resguardar nuestra vida ante quienes atentan contra nuestra dignidad? ¿Hasta cuándo se tomarán en cuenta las recomendaciones internacionales y de los organismos nacionales en materia de derechos humanos y de violencia de género para que podamos vivir libres de violencia?

Si bien, los índices de violencia de género simbolizan una parte de la realidad, las estadísticas no representan las historias de las mujeres y niñas que han sido revictimizadas por personas, instituciones y comunidades que utilizan sus prejuicios para cooptar su libertad e integridad. Aunque las obligaciones del Estado en torno a la protección de la vida de las niñas y mujeres se encuentran establecidos en los estándares internacionales en materia de derechos humanos, así como en la jurisprudencia nacional correspondiente, la transformación de la violencia de género a condiciones libres de violencia compete a todas las personas. Lo anterior implica que cada una de primer contacto, es decir, la que atiende a cada una de las víctimas que sufren violencia de género en las instituciones, deben estar sensibilizadas donde su criterio moral no afecte la vida ni la seguridad al denunciar la violencia que ejercieron hacia ellas. También es fundamental que la implementación de la perspectiva de género se aplique con base en los protocolos y normatividad creados para atender estas cuestiones. No obstante, la problemática de la violencia de género contra las mujeres va más allá de sólo tener personal adecuado para las víctimas en las dependencias gubernamentales o que las denuncias estén bien redactadas; es comprender que atañe a un tema cultural, social y económico, en el que cada persona es parte de esas dinámicas.

Desde que somos niñas, los desafíos de género están presentes en cada uno de nuestros espacios, donde no importa lo mucho que deseemos explorar otras áreas y actividades, pues por nuestra condición de género no está socialmente aceptado ser parte de esas esferas. Mientras somos jóvenes, se espera que podamos incidir y ser las próximas referentes en la ciencia, la política, la medicina, entre otras materias, pero ¿cómo hacerlo posible si continúan los techos de cristal, los pisos pegajosos y la utilización de la equidad de género para cubrir una cuota paritaria en lugar de una acción sustantiva? Las niñas y mujeres de este país y del mundo necesitamos que todas, todes y todos combatamos la violencia de género, no sólo previniendo los feminicidios, la trata de niñas y mujeres, así como el abuso y hostigamiento sexual, sino generando las condiciones necesarias para tener las mismas oportunidades que aquellas personas que históricamente han tenido el poder y control de dichos espacios.

Asimismo, confiar en que las niñas, las mujeres jóvenes y adultas tenemos la capacidad, la inteligencia y la agencia necesaria para participar en los espacios de toma de decisiones, incidencia política, academia, etcétera, sin que nuestra condición de género sea limitante. Por ende, no necesitamos una regla paritaria para que nos den espacios, sino que la sociedad transforme sus estereotipos y prejuicios de género y que nos reconozca como personas con derechos humanos y capacidad de agencia para formar parte de cada espacio en los que hemos sido invisibilizadas, revictimizadas, excluidas y discriminadas por el hecho de ser mujeres.

Necesitamos desmontar los sistemas de opresión, desde el patriarcado hasta el capitalismo, para que las niñas y mujeres logremos vivir en condiciones dignas y justas, pero sobre todo, libres de violencia de género.

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