Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Morena-CDMX: previsible ruptura
Enrique Aranda / Excelsior
Ni Cheyenne ni Fonden. ¿Pues qué pasa, apá?
Cuando este domingo la administración en turno de Morena, que ¿lidera? el cuestionado Mario Delgado, formalice la designación de Omar García Harfuch como ganador de la supuesta encuesta realizada para elegir a su candidato al gobierno capitalino, en detrimento de Clara Brugada Molina, el oficialismo cuatroteísta podrá conocer y valorar el altísimo costo que deberá pagar por haber aceptado la imposición de la impresentable exregenta Claudia Sheinbaum de su exsecretario de Seguridad Ciudadana y el consecuente desplazamiento de la alcaldesa con licencia de Iztapalapa…
Sólo entonces y no antes porque, a decir de quienes mejor conocen lo que ocurre al interior del atascado gobierno federal y su partido, la imposición del exsecretario en la Ciudad de México —un personaje lejano, ajeno “y aún contrario” a la izquierda, un policía identificado familiarmente con el Ejército y vinculado en su momento con el odiado Genaro García Luna— deberá dar paso a una inevitable fractura o eventual ruptura, incluso, con los sectores más radicales del lopezobradorismo, representados ahora por una activista, militante de décadas y de probada lealtad a Andrés Manuel López Obrador, su principal promotor al cargo.
Un altísimo costo a pagar que, en opinión de no pocos, comenzó a ser saldado apenas el pasado martes cuando, momentos antes de ingresar a la cancha del Estadio Azul para encontrarse con una concentración de miles de capitalinos acarreados, la también impuesta coordinadora ahora de la Defensa de la Transformación decidió no hacerlo al constatar los grandes huecos que existían en la gradería, un incidente, éste, que no escasas voces de la izquierda más radical, insistamos, celebra aun ahora y acreditan a la operación de la alcaldesa con licencia o a su par en Gustavo A. Madero y cercano colaborador, Francisco Chíguil. ¿Será?
No deberán pasar muchas horas, entonces, insistamos, antes de que la previsible fractura-ruptura de morenistas se evidencie y dé paso a muchas otras situaciones de malestar que, por la imposición de candidatos (desde Palacio), se están dando al interior del oficialismo. Veremos…
ASTERISCOS
* Ridícula en verdad, por decir lo menos, la reacción del exhibicionista emecista neoleonés Samuel García que, tras solicitar licencia al Congreso local para dejar la gubernatura a fin de buscar la Presidencia, anuncia ahora que podría no tomarla, para evitar que el panista Arturo Salinas asuma el cargo…
* Sólo por saber: valdría la pena que, antes de intentar convencer a la Junta de Gobierno de la UNAM de tener el perfil ideal para ocupar la rectoría, el cuestionado Leonardo Lomelí explique las circunstancias que, hoy mismo, mantienen siete planteles en paro. ¿O no es el secretario general?…
* A la anunciada reactivación por parte de la Fiscalía de la orden de aprehensión contra el exprocurador de Guerrero Iñaki Blanco, dedicado ahora a asesorar a jubilados de Tula, se asegura, habría que agregar ahora la emisión de otra más contra el exgobernador Ángel Aguirre por el caso Ayotzinapa…
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Arsenal
Otis le abolló el teflón a YSQ
Francisco Garfias / Excelsior
El huracán Otis, categoría 5, no sólo devastó Acapulco y cinco municipios más de Guerrero. Se llevó un pedazo de la popularidad de López Obrador a quien han tundido durísimo por considerar que subestimó la fuerza del meteoro.
Algunos le reprochan su poca sensibilidad frente al riesgo que significaba el huracán. Están convencidos de que hubo omisión grave en los gobiernos estatal y federal en cuanto a medidas de emergencia preventivas. Su traslado por tierra al devastado puerto, a sabiendas de que no iba poder a pasar, es parte de las críticas. Su adversarios lo vieron como un montaje para ganar simpatías en horas trágicas.
¿Que no hay helicópteros?, es una pregunta reiterada. Al Presidente lo alcanzó también su decisión de eliminar el Fonden y el Fopreden, junto con otros 109 fideicomisos, hace más de dos años. El subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, asegura, sin embargo, que hay 18 mil millones de pesos disponibles para enfrentar desastres naturales. Pero en el momento de la eliminación de los dos mencionados fideicomisos, se transfirieron a la SHCP 26 mil 519 millones de pesos, de acuerdo con la revista Forbes.
Los expertos coinciden en que 18 mil millones de pesos —algo así como mil millones de dólares— no van a alcanzar para poner de pie a Acapulco y los otros cinco municipios afectados. López Obrador, por cierto, llegó la noche del miércoles al puerto. El jueves ya estaba de regreso en la CDMX para la mañanera. Hizo falta más presencia con los guerrerenses afectados; mayor empatía con los damnificados.
Me atrevo a pronosticar: Otis no sólo provocó destrucción y muerte, sino también que se llevó una parte de la popularidad de López Obrador. Le abolló el teflón.
* Anoche asistí a la entrega de los Premios Pagés 2023. Estaba anunciada la presencia de Norma Piña en el evento. La presidenta de la SCJN no llegó. Cuando Beatriz Pagés, directora de la revista Siempre, mencionó su nombre y dijo que no podría asistir, se produjo una inusual escena. En forma espontánea, los asistentes que abarrotaron el salón del Club de Industriales, donde se llevó a cabo el evento, se pusieron de pie y le brindaron un prolongado aplauso a la presidenta de la SCJN. Eso es lo que han logrado el Presidente y sus corifeos con sus reiterados ataques al Poder Judicial.
Beatriz mostró convocatoria. Por allí vimos al Jefe Diego, Luis Téllez, Federico Reyes Heroles, Enrique Burgos, José Ángel Gurría, Guadalupe Acosta Naranjo, Fernando Belaunzarán, Heriberto Galindo, Humberto Roque, Javier Lozano, David López y Jesús Ramírez Stabros…
Y en el estrado, junto a Beatriz, Sergio García Ramírez, José Narro, Julio A. Millán, José Antonio Lozano, Consuelo Saizar y Emilio Álvarez Icaza.
Premiados: Ciro Gómez Leyva por la defensa de la libertad de expresión; Carlos Arrieta, reportaje; Guillermo Ortega, conductor de noticias por TV; Guillermo Sheridan, columna. Carlos Alazraki y su equipo, por el programa ¿Por qué? en Atypical Tv; Alejandro Hope, Post Mortem, por su análisis del narcotráfico.
Verónica Ayala, por su investigacion sobre la Casa Gris; Plácido Garza, periodismo digital; Rodrigo Sánchez El Champ, por su humor político en redes sociales; Max Kaiser y Paco Calderón, por el libro Lo que diga mi dedito…; Patricia Reyes Spíndola,por trayectoria cinematográfica, y otros más.
* La senadora de Morena, Malu Micher, y la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara alta, Ana Lilia Rivera, ya fumaron la pipa de la paz. La madrugada de ayer, durante el debate sobre la Ley de Ingresos, la legisladora marcelista acusó a Rivera de negarle la palabra y la llamó “pendeja”.
“Estoy jodida, en este momento renunció a Morena. Me voy de huelga de hambre”, gritó Micher, entre aplausos y llamados de la oposición a pasarse con ellos.
Fue calentura de momento. La huelga de hambre ni a ayuno llegó. Mucho menos hizo efectiva su renuncia a Morena. Malu escribió horas después en la red X: “Hace unos minutos dialogamos la senadora Ana Lilia Rivera y yo, como dos compañeras de ruta deben hacerlo Se aclararon ideas, las razones también. Eliminamos la rudeza innecesaria e intercambiamos sentimientos. Tengo serenidad en la mente y en el corazón para tomar decisiones”.
* Platicamos ayer con el senador Alejandro Armenta. Tema obligado: las próximas elecciones de gobernador en Puebla. Él es uno de los siete aspirantes de Morena —tres mujeres y cuatro hombres— que aspiran a gobernar la entidad.
Armenta mostró una carpeta con una serie de encuestas sobre las preferencias electorales de la entidad. Enkoll, Poligrama, SDPNoticias, C & E Research, Rubrum. Las encabeza todas.
Está consciente, sin embargo, de que ninguna entidad está a salvo de la resolución del INE sobre paridad de género. Los partidos tienen que postular cinco mujeres y cuatro hombres en las nueve entidades donde hay elecciones de gobernador o jefe de Gobierno.
Cuando le tocamos el tema nos dijo: “Si cambian de género hay riesgo de que Puebla se pueda perder. Soy el único que le puede ganar a Eduardo Rivera (aspirante del Frente Amplio por México)”, aseguró.
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Astillero
Ebrardismo renuncia // Malú, Meza y Cecilia // Samuel García, enredado // En CDMX: ¿hombre o mujer?
Julio Hernández López / La Jornada
En vísperas de las definiciones morenistas de virtuales candidaturas a gobiernos de nueve entidades federativas se han producido renuncias de color guinda en el Senado, acaso como adelanto de otras inconformidades que podrán darse cuando se conozcan las listas de designados mediante el enigmático y controlable proceso de encuestas.
Una de las escindidas es Cecilia Sánchez García, senadora por Campeche (aunque nacida en Torreón, Coahuila), que pasó al PRI. En particular, destacó su explícita oposición a la continuidad del cacicazgo sindical petrolero de Carlos Romero Deschamps (ella misma ha sido trabajadora de Pemex), que impuso con las tretas tradicionales a Ricardo Aldana como dirigente.
En Morelos, Lucía (Lucy) Meza Guzmán fue excluida de la encuesta morenista bajo la acusación de tener cercanía con el fiscal estatal, Uriel Carmona. El fondo del asunto está en la protección gubernamental y partidista que se da al pésimo gobernador Cuauhtémoc Blanco, sobre todo en cuanto a acusaciones de corrupción y nexos oscuros, en aras de que con su popularidad futbolera ayude a conseguir votos en 2024 en la Ciudad de México. Meza está encaminada a dejar el guinda y buscar otro acomodo, probablemente la semana entrante.
Martha Lucía (Malú) Mícher dijo haber renunciado a Morena en el curso de una discusión en el pleno senatorial a causa de que la presidenta morenista de la mesa directiva, Ana Lilia Rivera, no le dio la palabra. Luego Malú emitió en redes un mensaje de presunta reconciliación, pero sin precisar si retiraba su renuncia. Ella fue la principal representante de Marcelo Ebrard en la pasada contienda interna de Morena. Las dos senadoras antes mencionadas, Sánchez y Meza, también apoyaron al ex canciller en su pretensión de ser candidato presidencial por Morena.
Con otras motivaciones y perspectivas, pero también merecen registro el deslinde de Olga Sánchez Cordero al negarse a aprobar la extinción de cinco fideicomisos judiciales y las posturas de Alejandro Rojas Díaz-Durán, en funciones como suplente de Ricardo Monreal. Habrá de verse si en San Lázaro y en el Senado se mantiene la unidad de Morena y sus aliados luego de la develación de candidaturas que se hará este lunes.
Dicha develación tiene en la Ciudad de México la mayor incógnita en cuanto a la continuidad de la izquierda: ¿hombre o mujer?, será la decisión central, más allá de las encuestas en sí. ¿Harfuch o Brugada? ¿Utopías o policías?
Y justamente en una semana, el viernes después del Día de Muertos, Marcelo Ebrard estaría dando señales de vida, según aseguran sus cercanos. El resolutivo de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia aún tardará unas semanas, pero en el primer círculo ebrardista se deja correr la versión de que el ex canciller obradorista podría anunciar su renuncia a Morena.
La pista de aterrizaje partidista más mencionada para las expectativas marcelistas es Movimiento Ciudadano (MC), donde su presunto principal contendiente interno, Samuel García, sigue enredado con las cintas de sus zapatos a causa del regalo que dio al PRI y al PAN para aceptarle la solicitud de licencia por seis meses y nombrar desde ahora a un interino que es titular del Poder Judicial estatal y tiene carrera política panista. Samuel está reconsiderando el retiro de su solicitud de licencia, lo cual eliminaría la opción interna de MC y dejaría a plenitud la externa de Ebrard.
La tragedia que se vive en Acapulco exige la mayor concentración de recursos gubernamentales para la atención inmediata de damnificados y para la reconstrucción económica y social. En medio de los alegatos destemplados de algunos opositores y del ritmo aún no tan vigoroso del gobierno federal, es necesario demostrar con hechos el compromiso de disponibilidad presupuestal y de habilidad operativa para ayudar a empresas y pobladores de ese puerto, en especial los de zonas populares.
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México SA
Otis : recursos suficientes // Oposición carroñera // Fonden=corrupción
Carlos Fernández-Vega / La Jornada
En un primer recuento, el devastador paso de Otis (huracán categoría 5) por Acapulco y zonas aledañas cobró la vida de 27 personas y se reportan tres desaparecidas, amén de la destrucción de buena parte del puerto, en donde solo 14 por ciento de su población oficialmente no es pobre ni vulnerable, es decir, que 86 por ciento de los acapulqueños sí lo es (el dato es del Coneval y corresponde a 2020).
Ni los expertos más destacados del Servicio Meteorológico Nacional ni de otras instituciones internacionales dedicadas a esos menesteres previó que en cuestión de unas cuentas horas Otis pasara de tormenta tropical a monstruoso huracán categoría 5 (el más letal en la escala respectiva, con vientos superiores a 252 kilómetros por hora, pero en el caso que se comenta fueron de entre 270 y 330 kilómetros por hora), y no lo hicieron porque se trató no solo de un fenómeno atípico, sino que su mutación se registró en un breve lapso.
La Jornada reseña que “cinco expertos en huracanes dijeron que no estaban del todo seguros de qué fue lo que detonó el fortalecimiento de Otis y por qué no se vaticinó, en particular luego de que los meteorólogos han mejorado drásticamente sus pronósticos de intensidad en los últimos años. Los modelos se equivocaron por completo, dijo Kerry Emanuel, experto en huracanes y profesor de ciencias atmosféricas del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Ellos apuntan a la falta de datos sobre la tormenta y a que no se comprende del todo qué es lo que hace que una tormenta actúe como si consumiera esteroides”. Se trata del huracán más potente y nunca visto en el país ( La Jornada).
Así es, los expertos no se explican el fenómeno, no encuentran explicación, simplemente es una locura, dice uno de ellos, pero la oposición carroñera resultó ser más experta que los expertos y se ha dedicado a mercar políticamente con la tragedia, con los muertos, con la devastación, con lo que sea en su intento por golpear y destacar en el panorama nacional, aunque lo único que logra con esa actitud es confirmar, por si hubiera duda, su falta de ética, de empatía con los mexicanos y su decidida intención de mentir y traficar con la desgracia.
Con su tradicional alud de noticias falsas, la oposición quiso ganar la marquesina: dieciséis muertos en un hospital del IMSS, que nunca existieron; incapacidad gubernamental para atender financieramente las urgencias de los damnificados; López Obrador sólo fue a sacarse la foto; el gobierno no alertó a la población y decenas más, una más podrida que la anterior y así sucesivamente, lo que llevó al mandatario mexicano a calificar esa práctica de desinformación mal intencionada y politiquera; todavía no pasaban los efectos del huracán y ya estaban nuestros adversarios, que son muy deshonestos e inmorales.
Recursos hay, dijo López Obrador, y no se trata de fideicomisos, sino de fondos para atender las emergencias; cuando el pueblo de México necesita apoyo se puede utilizar todo el presupuesto público, no hay límites. Tenemos recursos para eso, garantizado.
El subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, lo adelantó ante lo senadores de la República: el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) cuenta con 18 mil millones de pesos. Además, el Ejecutivo federal tiene seguros catastróficos y otros recursos para atender emergencias, como la ocurrida en Guerrero; el diseño institucional de este fondo (en proceso de extinción) tiene dos componentes: la acumulación de reservas de efectivo (que usualmente se conoce como el ahorro del fondo) y un sistema de gestión financiera pública para pagar facturas de obras de reconstrucción; lo que se retiró fue al administrador del Fonden, que era Banobras. Ahora se transfieren los recursos a los ejecutores” ( La Jornada, Georgina Saldierna y Andrea Becerril).
Pero, ¡desaparecieron el Fonden!, gritan los carroñeros. En gobiernos anteriores, ¿a qué se destinaba ese fondo? Lo detalló López Obrador: era una caja chica, o muy grande, de los políticos corruptos; los recursos acumulados no llegaban a los afectados; todo mundo hablaba de eso, porque era como repartir un botín cuando había una desgracia. Por eso desaparece esta oficina para la tranza, para la corrupción, pero no los fondos, no el dinero; al contrario, se protege el dinero y se hace a un lado a los corruptos.
Las rebanadas del pastel
Ya que está muy preocupada por los efectos de Otis, que la oposición ponga el ejemplo y, para los damnificados, aporte una gruesa rebanada del presupuesto público que reciben sus partidos políticos.
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Ecuanimidad y congruencia
Pedro Miguel / La Jornada
La Cuarta Transformación se dio a sí misma un método de selección de dirigencias para evitar desgarramientos y luchas fratricidas, para escoger a las personas con mayor aceptación social y para dotarse de competitividad electoral. Es un método en el que las encuestas desempeñan un papel fundamental como elemento de juicio para la decisión final de la Comisión de Elecciones de Morena, la instancia política que decide la composición de las candidaturas en cada proceso electoral. Este método, reforzado con múltiples mecanismos de equidad, transparencia y fiabilidad, se aplicó recientemente para seleccionar a quien habría de ocupar la máxima dirigencia del movimiento.
Ocurre en ciertas ocasiones que algún aspirante no logra llegar a una postulación o cargo y que él o sus partidarios no encuentran mejor manera de dar curso a su frustración que mediante la descalificación de etapas del proceso de selección, particularmente la del ejercicio demoscópico: se adulteró o se simuló, son algunas de las acusaciones. A continuación, entusiastas no muy racionales se dedican a desacreditar el resultado, sin mostrar prueba alguna de sus afirmaciones y por todos los medios a su alcance; particularmente, las redes sociales; organizan campañas para socavar la credibilidad de las instancias del partido al que pertenecen o con el que dicen simpatizar y terminan rumiando su descontento en callejones sin salida. Tales reacciones son indicativas de las carencias que afectan a sectores del movimiento y del partido en los ámbitos de la formación política y de la ética, y de cuánto falta por hacer en esta materia.
La prueba que desmiente tales andanadas está a la vista: en cinco años, la 4T ha ganado 24 de las 32 gubernaturas del país, las mayorías de los órganos legislativos federales, buena parte de los congresos estatales y un sinfín de alcaldías; a muchos de esos cargos han llegado militantes de base y activistas de toda la vida, lo que desinfla los argumentos de quienes, desde descontentos y ambiciones frustradas, dicen representar –y hablar a nombre de– las bases. Ciertamente, hay representantes populares que han defraudado las expectativas puestas en ellos o que lisa y llanamente han traicionado su mandato, pero no representan la norma, ni mucho menos. En la mayoría de los casos, tales representantes han actuado con disciplina y lealtad al partido que los postuló y al movimiento que les otorgó el respaldo social necesario para el triunfo.
Están en juego ahora las dirigencias estatales del movimiento. No es infrecuente, por desgracia, que se vea como contendientes en un proceso electoral a los aspirantes, ni que ellos mismos se confundan y realicen campañas como si se tratara de ganar comicios. Pero encuesta no es elección y el pasado proceso nacional habría tenido que arrojar una lección básica: una campaña electoral no sirve para mover en cualquier sentido las preferencias de un electorado que no es, por ahora, el objeto del ejercicio demoscópico. Lo que se consigue, en todo caso, es ganar o perder simpatías al interior del movimiento. Y en esta lógica suele ocurrir que quienes recurren al denuesto en contra de sus compañeros acaban desacreditados.
En el caso de la ciudad capital, hay cinco prospectos para ocupar la dirigencia del movimiento y será la sociedad la que decida quién habrá de ocuparla. Quienes no resulten favorecidos deberán aceptar el veredicto y sumarse a quien sí lo consiga, en el espíritu de que nadie es indispensable pero que todos son necesarios. Mientras más se avance en el terreno del radicalismo militante en favor de una de las figuras, más difícil será después reintegrarse a la causa de la Cuarta Transformación. Quienes con mayor empeño aboguen por su figura favorita o, peor aun, incurran en la descalificación de las otras, más se acercarán a una disyuntiva lamentable: abandonar la acción política o pasarse a las filas de una oposición cuyas miserias conocen perfectamente.
Es recomendable, pues, actuar con ecuanimidad y congruencia al principio de que el pueblo decide, por más que a algunos su decisión no les parezca la mejor. Lo que está en juego no es sólo la coordinación del movimiento en la capital y en sus alcaldías –y, eventualmente, las postulaciones a los cargos electorales respectivos– sino también la posibilidad de ganar las mayorías calificadas en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República para liberar a la transformación de las ataduras constitucionales impuestas en el ciclo de los gobiernos neoliberales: el llamado Plan C. Si se desea lograr tales objetivos, es indispensable dejar atrás sectarismos e infantilismos y asumir que el movimiento y su partido deberán unirse sin fisuras ni mezquindades en torno a Mariana Boy, a Clara Brugada, a Omar García Harfuch a Hugo López-Gatell o a Miguel Torruco, y recordar que, si el o la seleccionada fallan en el encargo, debe hacerse vigente la segunda parte del principio: el pueblo quita.