Columnas Escritas
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Capital político
Un fantasma persigue a Claudia
Adrián Rueda
Excelsior
Una derrota de García Harfuch en el proceso interno sería leída como una derrota para ella.
Tras recibir el bastón de mando de la 4T, Claudia Sheinbaum buscó a Andrés Manuel López Obrador para mostrarle unas encuestas sobre la Ciudad de México, a fin de obtener su opinión de la candidatura capitalina.
“Ojalá crecieran Clara (Brugada), Mario (Delgado) o Ricardo (Monreal), pero las encuestas dicen otra cosa”, afirmó la exjefa de Gobierno al Presiente. Y agregó que todas las mediciones indican que Omar Hamid García Harfuch está muy arriba y es quien puede crecer más.
El inquilino de Palacio Nacional traía sus propios números y, en términos generales, coincidían con los de Sheinbaum, por lo que estuvo de acuerdo en que el secretario de Seguridad Ciudadana participara en la encuesta para elegir candidato a jefe de Gobierno.
Ya con la bendición presidencial, comenzó a correr, lo que coincidió con el retiro de Monreal de la contienda, quien dijo que se bajaba porque el candidato sería el exjefe policiaco, lo que fue leído por todo mundo como que la decisión estaba tomada.
Para propios y extraños, García Harfuch es el mejor representante que podría presentar Morena para retener la plaza, pero su postulación no ha sido debidamente procesada al interior del partido, lo que ha ocasionado una creciente rebelión.
La derrota de la 4T en la CDMX es un fantasma que persigue a Sheinbaum desde 2021, y su mayor temor es perder definitivamente la capital del país, por eso se decidió por el ex jefe de la Policía.
Las cuentas que le hace su equipo cercano, le aseguran que a Omar Hamid lo apoyan en al menos 10 de las 16 alcaldías de la ciudad, y la mayoría de los consejeros del partido.
Entre hoy y mañana se registrarán quienes aspiren a la candidatura, y ahí se comenzará a ver qué tanto pesa la opinión de Claudia, quien no se podrá echar para atrás, pues una derrota de García Harfuch en el proceso interno sería leída como una derrota para ella.
El equipo de la doctora le ha recomendado al exjefe de Policía morenizarse un poco, a fin de que se perciba como un candidato afín a la 4T, lo cual le ha empezado a quitar el encanto, que sobre todo entre la clase media había despertado.
Uno de sus atractivos para llegar a la gente que no comulga con el gobierno era que no pertenecía a Morena; se acaba de afiliar. Sus asesores lo están obligando a adoptar un discurso público a favor de los conceptos más morenistas, algo que no se le escucha auténtico.
Los capitalinos ya no lo están viendo tan autónomo, sino como una pieza de Sheinbaum, lo que lo limita con los no morenistas. Si a Claudia la gente la percibe como un instrumento de López Obrador, a Omar Hamid lo empezarán a ver como uno de ella; no hará diferencia.
A pesar de que hasta sus compañeros le reconocen una ventaja de al menos 15 puntos en las encuestas, lleva varios días recibiendo feroces ataques internos, y nadie duda que desde Morena le estén armando alguna protesta por un aniversario más de Ayotzinapa, que es mañana.
Como sea, él sigue siendo al que Claudia ve como el exorcista que puede erradicar los demonios de la derrota de 2021, que la persiguen desde entonces.
CENTAVITOS…
Independientemente del número de aspirantes que la 4T registre para la CDMX, al final solamente dos hombres y dos mujeres serán encuestados. Los hombres serán Omar Hamid y Hugo López-Gatell; las mujeres: Clara Brugada y están buscando convencer a Tatiana Clouthier; si no, será Aleida Alavez, que no ganaría, pero restaría votos a Clara, y en una de ésas pediría Iztapalapa.
Nadando entre tiburones
Juanito López-Gatell
Víctor Beltri
Excelsior
Absurdo, irrisorio, lamentable. La presentación de Hugo López-Gatell –como aspirante a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México– sólo puede entenderse, o bien desde la soberbia de una administración que presume su gestión como correcta, o bien como el intento descarado por conseguirle impunidad al funcionario más odiado del país. En cualquier caso, no es otra cosa que verdadero insulto a la ciudadanía.
Un insulto más, una afrenta adicional del Doctor Muerte. La mayor, quizás. Un despropósito sin pies ni cabeza, que no merecería más líneas si no fuera porque sus pretensiones, si bien se convertirán en el pararrayos de la opinión pública durante los quince minutos que le correspondan, también servirán para recordar la tragedia que vivimos hace sólo unos cuantos años y cuyas ausencias aún seguimos llorando en nuestros hogares. Una tragedia que se podría haber evitado si el funcionario hubiera cumplido con su trabajo sin tratar de jugar a la política.
Ausencias que sólo tienen un responsable, y en cuyos errores López-Gatell participó de manera no sólo culposa, sino –jurídicamente– culpable. El subsecretario de Salud se dedicó a desinformar desde el primer momento en que saltó a los reflectores, y a describir el escenario que conviniera a su amo: 60 mil muertos, en el escenario más pesimista. Se negó a realizar pruebas cuando tendrían que haberse realizado, y desaconsejó el uso del cubrebocas inscribiéndolo en un absurdo contexto de lucha de clases; se negó a vacunar niños, y con su mera verborrea fue capaz de aplanar la curva cuantas veces le fue indicado, así como de domar a la pandemia cuando el show perdía rating. Justificó los detentes del Presidente de la República, y le reconoció poderes sobrenaturales que le impedían contagiar en sus giras. La lista es interminable, y todo quedó registrado para la historia.
Presidió las conferencias de prensa en 451 ocasiones, y en cada una de ellas estuvo dispuesto a pisotear su propia reputación con tal de obtener una palmadita en la espalda: “Muy bien, Hugo”, escuchaba, sonriendo en éxtasis. Mentira a mentira, López-Gatell se cerró los caminos en su profesión, en la academia, en los organismos internacionales; en cualquier gobierno de oposición, en la administración de quien hace unos días recibió el bastón de mando y que abiertamente lo detesta. El funcionario sabe lo que debe, pero también lo que le es debido: el subsecretario sabe el riesgo que corre, y que participar en la contienda –aun sin alguna posibilidad real– le podría resultar en un arreglo suficiente para evadir el presidio, al menos la próxima legislatura. Un arreglo atractivo para López-Gatell, sin duda: a final de cuentas, los diputados –y senadores– disfrutan de fuero, aunque les escupan en la calle.
El Doctor Muerte se convirtió en el símbolo de la pandemia; Hugo López-Gatell, en el símbolo de la administración obradorista. Su pretendida candidatura, en el símbolo de las ratas que, si bien no han abandonado el barco, ya comienzan a buscar sitio en el bote salvavidas. Una candidatura que sólo desnuda las carencias del obradorato para una ciudad que se le entregó, pero terminó por perderle la fe: una ciudad en la que dos de sus precandidatos no pueden caminar por las calles sintiéndose seguros, y la tercera llegó a su cargo gracias a la impostura de Juanito, quien –hay que recordar, para los jóvenes– era el candidato nominal, aunque Clara Brugada fuera la elegida para ejercer el gobierno. “La historia ocurre dos veces: la primera, como una gran tragedia; la segunda, como una miserable farsa…”.
Absurdo, irrisorio, lamentable. Juanito López-Gatell no es más que esa miserable farsa, un títere que pretende salir impune tras haberse coludido en la mayor crisis de salud de la historia moderna de nuestro país: su actuación, y la desfachatez de sus aspiraciones, el reflejo fiel de una administración que –por fortuna– languidece. El subsecretario es el símbolo de todo este desastre: ojalá –ojalá– le produzcan una gran campaña para que nadie lo olvide.
Astillero
La desmemoriada apertura de Claudia // Eviel, priísmo reprobable // Acuerdos incongruentes // Chiapas, sin gobierno
Julio Hernández López
La Jornada
Eviel Pérez Magaña construyó laboriosamente una carrera política significada por las peores prácticas del priísmo. Fue, entre otros cargos (además de legislativos y partidistas), secretario de Obras Públicas durante la administración corrupta y represiva de Ulises Ruiz Ortiz en Oaxaca. Con Enrique Peña Nieto fue subsecretario de Desarrollo Social y, a la salida del compadre Luis Miranda, ocupó la titularidad de esa cartera.
En junio de 2016, Diego Osorno e Irving Huerta publicaron: “el ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, integró junto con Eviel Pérez Magaña, actual subsecretario de Desarrollo Social del gobierno federal, una red de negocios, para la que usó nombres de pobladores humildes como falsos compradores de casas, con el fin de introducir en el sistema bancario al menos 33 millones de pesos en efectivo, de acuerdo con documentos y testimonios recogidos durante una investigación de Aristegui Noticias.
“En 2008, dos años antes de que Ulises Ruiz dejara el gobierno, donde Pérez Magaña fungía como secretario de Obras Públicas, el sobrino del entonces gobernador, Álvaro Ortiz Alvarado; la esposa de Pérez Magaña, Gabriela López; así como socios de esos funcionarios públicos en otras empresas, y una familia poderosa de Oaxaca, los Bravo Bravo, formaron Grupo Inmobiliario del Papaloapan (GIPSA), compañía constructora del fraccionamiento Los Álamos, en la ciudad de Tuxtepec, Oaxaca, en los límites con el estado de Veracruz (https://goo.su/SXFUy).
Con documentación plena se han denunciado negocios en los rubros hospitalarios, inmobiliarios y energéticos e incluso financiamiento de técnicas de “contrainformación como lo fueron el portal electrónico www.oaxacaenpaz.com y la denominada Radio Ciudadana, a través de los cuales se instrumentaron estrategias de persecución, hostigamiento y estigmatización en contra de periodistas independientes y dirigentes del movimiento social” denominado Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), como puede verse en el informe de la Comisión de la Verdad en Oaxaca sobre represiones en 2006 y 2007, https://goo.su/xTUpxE.
Ayer, Eviel Pérez Magaña firmó en Oaxaca como parte del reciclamiento de cascajo político que Claudia Sheinbaum está realizando a título de acuerdos que abren las puertas de Morena a personajes de otros partidos o sin militancia explícita. La presencia de Eviel concitó rechazo sonoro y acusaciones de traición al sentido de la llamada Cuarta Transformación, como ha sucedido ya en otras entidades.
En Sinaloa ocurrió un rechazo parecido al incorporar, entre otros personajes, a Jesús Valdés, quien ocupó cargos y representaciones priístas y fue presidente del comité estatal tricolor en la pasada elección de gobernador y otros puestos. Valdés vio pasar el secuestro de los operadores electorales priístas, atribuido a grupos del crimen organizado, para que no obstruyeran la ruta de Rubén Rocha Moya, de Morena (https://goo.su/OZwq y https://goo.su/GzUxo). Reciclarlo parece pago por su silencio.
Es natural que en una batalla electoral, sobre todo si se le considera muy reñida, se abran las puertas de un partido a grupos, corrientes o personajes que enriquezcan la capacidad competitiva, que muestren a los ciudadanos la buena catadura de la propuesta, en este caso de Sheinbaum y Morena. Pero sumar a personajes impresentables, como está sucediendo, degrada tal propuesta, premia el oportunismo, encamina a candidaturas a intereses adversos a lo que proclama la 4T y anticipa traiciones o distorsiones como ya ha sucedido en 2018 y 2021.
Y, mientras Chiapas está a la deriva, con un gobernador ausente, Rutilio Escandón, dedicado más a la politiquería futurista, mientras los dos principales cárteles del país invaden, dominan e incluso alguna de estas facciones desfila como presunta esperanza protectora, ¡hasta mañana, con el Ejército de Guatemala alerta por las acciones del crimen organizado en su frontera con México!
México SA
Xóchitl Gálvez se va, se va // Globo desinflado y errante // Oligarquía la pendejió
Carlos Fernández-Vega
La Jornada
Cómo en la clásica narración beisbolera, Xóchitl Gálvez se va, se va, se fue a la chingada. Sólo a los oligarcas se les ocurrió la brillante idea de que Ladybotarga (que nunca dio el ancho y resultó con demasiados cadáveres en el clóset) era la marioneta ideal, dócil y maleable, para representar sus putrefactos intereses, amén de que haría su chamba sin chistar, aunque, eso sí, con jugosas contraprestaciones. No cabe duda, que otro X, Claudito, y sus representados la pendejiaron.
No ha transcurrido un mes desde que la minoría rapaz ungió a la hidalguense en un proceso pletórico de simulación y desaseo, y ésta ya ha cometido, uno tras otro, cualquier cantidad de desfiguros y resbalones que la exhiben tal cual es (por si alguien tuviera dudas). Y para echar más sal a la herida a esa misma oligarquía se le ocurrió otra brillante idea: designar a un equipo de impresentables, grotescos y carentes de ética, como voceros (entre ellos la siempre histérica Kenia López Rabadán, Germán Martínez –quien púbicamente manifestó es un honor estar con Obrador– y el sucio Javier Lozano Alarcón, alias el saco de pus) con el fin de proteger (léase silenciar) a la vendedora de gelatinas, tamales y conexos, pues no sólo patina la candidata, y de qué forma, sino quienes la pusieron frente a los reflectores.
A cerrarle la boca, pues, como si eso fuera suficiente para enmendar la pendejiada. La Jornada (Andrea Becerril) informó: “en el Frente Amplio por México se decidió crear un grupo de voceros a su candidata presidencial, Xóchitl Gálvez, que serán los responsables de responder a las críticas y cuestionamientos que reciba … De acuerdo con versiones de integrantes de ese frente opositor, hay preocupación por los escándalos en que Gálvez se ha visto envuelta en las últimas semanas en torno a la residencia en que vive y que habría obtenido a través de tráfico de influencias cuando fue delegada en Miguel Hidalgo y el más reciente por el plagio en el documento con el que obtuvo su tesis como ingeniera en computación, que la UNAM investiga”.
En menos de un mes lo único que la señora X aportó fue: mil 400 millones de pesos en sucios contratos a modo; tráfico de influencias; sus enjuagues con el cártel inmobiliario cuando despachó como delegada en la hoy alcaldía Miguel Hidalgo; la donación al Colegio Salesiano que nunca se concretó; la llamada casa roja, una compra multimillonaria llena de irregularidades (que involucra a la sobrina de Borolas, entre otros); el plagio de su tesis que no fue tesis para obtener el título de ingeniera en computación por la UNAM, delito que al principio, indignada, negó rotundamente, sólo para, poco después, aceptar que la pendejié. Y lo que falta.
Cómo olvidar su eslogan de campaña, mi regla de oro: ni rateros, ni huevones, ni pendejos, y lo presumió en un mitin rodeada de rateros, huevones y pendejos, ella en primera línea junto con los dirigentes de las tres empresas privadas que se disfrazan de partidos políticos y que representan, plenamente, la tercia de cualidades descritas en su lema (Marko Cortés, Alito Moreno y Jesús Zambrano, uno de los Chuchos), sin olvidar a otras personalidades y representantes de la sociedad civil (léase sociedad anónima), todas ellas adoradoras del presupuesto público.
Y así como política y mediáticamente la inflaron a más no poder, ahora los oligarcas no saben qué hacer con ella ni cómo resolver el entuerto para mantenerse en el camino. Ahí está Alito, una de sus marionetas, oportunista y sucio como siempre, quien a Xóchitl le dio el último empujoncito como parte de los enjuagues cupulares debido a su ventaja amplia y consolidada y para privilegiar la unidad y reducir el desgaste político, y para ello sacrificó vilmente a Beatriz Paredes dándole una patada en el trasero. Ahora, en la desesperación y por si las moscas, intenta revivir a la tlaxcalteca.
Lo cierto es que si con Xóchitl como candidata de unidad la oligarquía estaba condenada a la derrota total, cuantimás ahora con el globo desinflado y pendejiado, y sin piezas de recambio. ¿Y Marcelo? Zopiloteando.
Las rebanadas del pastel
En cuestión de horas, el salinista Juan Collado y el protector de feminicidas Uriel Carmona se fueron a su casa, y al defraudador Emilio Lozoya le borraron las pruebas de los casos de Agronitrogenados y Odebrecht. Y los que faltan, que son muchos. Entonces, no queda duda: en el Poder Judicial es Norma liberar a bandidos y corruptos influyentes que tanto daño han hecho a México.