Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
50 años de una bomba
Chile, mi país, es un lugar donde no hay verdad: hay versiones. Y si bien Una historia perdida es una novela, las herramientas literarias están al servicio de un cuento real que no se había contado.
Juan Pablo Meneses | Proceso
El 11 de septiembre de 1973 una cuadrilla de bombarderos chilenos atacó La Moneda, el palacio de gobierno de ese país, derrocando al presidente Salvador Allende. El primer presidente socialista elegido democráticamente en todo el mundo terminaba su mandato y su vida en un edificio en llamas.
La foto de La Moneda dio la vuelta al mundo, mientras la familia de Allende se exiliaba en México. La experiencia socialista democrática latinoamericana terminaba de la peor manera. Sin embargo, el día del Golpe de Estado hubo otro ataque aéreo, del que nadie habla y que los militares chilenos lograron ocultar. Una operación que me afectó directamente porque en esos años era un niño que recién comenzaba a recordar, y vivía a 150 metros del punto de ataque: el hospital de la propia Fuerza Aérea.
¿Cómo las fuerzas de aviación atacan su propio hospital? ¿Por qué no hay ninguna foto de eso? ¿Hasta qué punto nos han manipulado la historia de ese Golpe que ahora cumple 50 años?
Meneses. Memoria dolorosa. Foto: Especial
En Una historia oficial investigo el hecho, y me agarro de una de las versiones que corren y que hasta hoy nunca se había publicado: ese día, en mitad de los ataques militares contra Allende, un piloto giró su avión en pleno vuelo y comenzó a atacar los edificios de la propia institución golpista. Un desertor. Un piloto allendista.
Chile, mi país, es un lugar donde no hay verdad: hay versiones. Y si bien Una historia perdida es una novela, las herramientas literarias están al servicio de un cuento real que no se había contado. Y que toma mayor vigencia en estos días, que se cumplen y conmemora medio siglo de aquel ataque impune.
El país recibe estos 50 años con un presidente de izquierda, Gabriel Boric, que ha organizado una conmemoración especial para el 11 de septiembre. Entre los invitados más importantes destaca, precisamente, el presidente de México. Andrés Manuel López Obrador llegará a Santiago con algunas películas chilenas antiguas, recién restauradas en la Cinemateca. Y se han anunciado 50 actividades en México por este aniversario en Chile.
Lo que está en juego es la memoria. No olvidar lo que pasó en Chile, y los que ayudaron a los exiliados que dejó la dictadura militar.
Razones
La candidata Sheinbaum y el factor Omar
Jorge Fernández Menéndez | Excelsior
¿Cómo gobernará Claudia Sheinbaum si dentro de 13 meses asume la Presidencia de la República? En realidad, no lo sabemos, pero más allá de las promesas de continuidad con el presidente López Obrador, que en lo personal sin duda cumplirá, no cabe duda que la candidata de Morena, al igual que Xóchitl Gálvez, se encontrará con un país con déficits muy marcados y que definirán el futuro de cualquier administración: seguridad, salud, educación y un capítulo adicional con múltiples repercusiones, la relación con la iniciativa privada y con Estados Unidos.
En salud, el 2023 no mejorará sustancialmente una situación en la cual el 52 por ciento de los mexicanos no tiene acceso a la seguridad social ni tampoco a la salud. El presupuesto para IMSS-Bienestar que pretende, luego del fracaso del Insabi, reemplazar al Seguro Popular (su desaparición es uno de los mayores errores de esta administración), será menor al destinado a Dos Bocas. En educación, los catastróficos programas de la Nueva Escuela Mexicana deberán enfrentar precisamente lo que ignoran: el rezago en lectura y matemáticas que puede llegar hasta el 70 por ciento de los niños y jóvenes. Una mujer con la formación académica de Claudia no puede ignorar ese dato.
Claudia ha trabajado todos estos años con un equipo, en general, de menor nivel del que se podría esperar y se ha mimetizado con las consignas presidenciales. Pero ha dejado algunas señales que pueden ser interesantes. En salud se enfrentó en reiteradas ocasiones con Hugo López-Gatell y terminó aplicando políticas diferentes a las impulsadas por el subsecretario, sobre todo durante la pandemia. Peleó, lo mismo que Marcelo Ebrard, porque se compraran y aplicaran las vacunas y el operativo para hacerlo en la Ciudad de México fue exitoso en aquella primera etapa.
En seguridad es donde mejor evaluada sale la administración de Claudia en la CDMX. Luego de un inicio que parecía llevar a la ruina su gestión con el secretario Jesús Orta, rápidamente rectificó y a pesar de la oposición de los sectores más radicales de su partido, colocó al frente de la seguridad a Omar García Harfuch, quien no sólo logró revertir, hacer descender más del 60 por ciento, los índices delictivos de la ciudad sino que demostró que con una estrecha colaboración interinstitucional, mucha inteligencia y un uso oportuno de la fuerza, puede haber estrategias exitosas en el combate a la inseguridad.
Si como todo lo indica, Omar buscará la Jefatura de Gobierno capitalina, Claudia podrá tener en el ahora exsecretario de seguridad el mejor complemento para su propia candidatura: García Harfuch tiene peso e influencia en Morena y mucho más allá. Sería un candidato muy bien posicionado y de ganar la elección le garantizaría no sólo estabilidad política, sino también social y de seguridad en la capital del país.
Sheinbaum, dicen los que la conocen bien, no sólo es una funcionaria muy exigente, que cae incluso en lo que se denomina el micromanagement, sino también muy rigurosa, tanto que en ocasiones le gana la rigidez. García Harfuch es igual de riguroso, pero tiene una capacidad de comunicación innata que mucho lo beneficia. Cuando se los ve en operación juntos, los dos ganan y eso es un enorme beneficio para ambos.
Es un acierto, además, si se concreta la designación de García Harfuch para la ciudad, porque se podrá cerrar el círculo, la etapa de transformación de la política de seguridad seguida en la actual administración capitalina. Un símbolo evidente de que esa es la intención es la llegada de Pablo Vázquez en reemplazo de Omar en la Secretaría de Seguridad de la CDMX. Vázquez es uno de los hombres más cercanos a García Harfuch, con un origen profesional y una formación muy similar, que además ha trabajado muy intensamente en áreas sociales relacionadas con la seguridad, como Alto al Fuego, programas que han avanzado pero que para terminar de rendir frutos necesitan fortalecimiento y continuidad.
Sheinbaum marcará diferencias con la actual administración en salud, seguridad y forma de ejercer el gobierno. También lo hará, lo ha dicho sobre todo en reuniones privadas con empresarios, en términos económicos y de manejo de inversiones, públicas y privadas, sobre todo en energía y, por lo menos eso es lo que ha dejado trascender, lo hará desde prácticamente el inicio de su administración si llega a la Presidencia de la República.
Quedan dudas sobre su equipo que se irán dilucidando con el correr de los días. Morena es un movimiento social que abarca casi todo, pero más allá de eso en torno a su candidata debe haber un equipo coherente y homogéneo. La incorporación de García Harfuch es una muy buena decisión en ese sentido. El papel que han jugado otros personajes fuera de la luz pública para que llegara a la candidatura, también. Falta mucho para las elecciones, nueve meses, pero precisamente por ello son tan importantes los primeros movimientos que son los que al final marcan el tono y la percepción de todo el proceso.
SUPLANTACIÓN DE IDENTIDAD
¿Qué hace falta para que X (antes Twitter) atienda los reclamos de cuentas que hacen suplantación de identidad? Lo vengo reclamando día tras día desde hace meses y su única respuesta es que alguien se pondrá en contacto conmigo. Nadie jamás lo ha hecho y los delincuentes que manejan esas cuentas siguen desinformando e insultando usando mi nombre e identidad con cuentas falsas
Juegos de poder
¿Habrá una crisis económica de final de sexenio?
Leo Zuckermann | Excelsior
Lo más probable es que no.
Nunca puede descartarse la aparición de un “cisne negro”, es decir, un suceso nacional o internacional que resulta sorpresivo, inusual e imprevisto y produce un impacto negativo en la economía.
Pero, sin dicho “cisne”, hoy la probabilidad de una crisis económica de final de sexenio —caída abrupta del Producto Interno Bruto (PIB), inflación anual de dos o más dígitos, altas tasas de interés reales, devaluación del tipo de cambio, problema de solvencia de los bancos— es muy baja. Me atrevería a decir que menor al 10%.
Para AMLO la sucesión presidencial es prioritaria. Sabe que una crisis económica es la mejor fórmula para perder el poder. Por eso, desde un principio, AMLO ha sido razonablemente disciplinado en el manejo de las finanzas públicas, un elemento que le hemos reconocido en esta columna. En este rubro, ha sido más ortodoxo neoliberal que populista irresponsable.
Mantener en orden las finanzas públicas le ha dado credibilidad a este gobierno en los mercados financieros. Y aquí me refiero a los grandes números del presupuesto público. A diferencia de otros países emergentes, la estabilidad económica en México es patente. Y, como dije arriba, con alta probabilidad así continuará hasta que AMLO entregue la banda el primero de octubre del año que viene.
La semana pasada, la secretaría de Hacienda presentó ante el Congreso su propuesta de Paquete Económico 2024. Sí contempla, como se espera en año electoral, un incremento en el gasto público. Pero tampoco se pone sobre la mesa un proyecto irresponsable. Las variables presentadas se encuentran dentro de parámetros razonables.
El gobierno pretende incrementar en términos reales un 4.3% del gasto neto en 2024 con respecto a 2023. Se gastará un total de nueve billones 66 mil millones de pesos.
El 22% de este total se irá a pagar pensiones, un rubro que sigue creciendo en el Presupuesto por el envejecimiento que está teniendo la sociedad. Estamos hablando de un billón 99 mil millones de pesos. De este monto, 465 mil millones corresponderán al programa social de pensiones universales para adultos mayores. Sin duda, el próximo gobierno tendrá que hacer algo para cubrir todas las pensiones existentes, pero, por lo pronto, el de AMLO ya salvó el sexenio con estas cifras.
En cuanto a rubros específicos, destacan incrementos para la secretaría de la Defensa Nacional (142 mil 150 millones de pesos) para la obra del Tren Maya, la secretaría de Energía (171 mil millones de pesos) con el fin de transferir dinero a Pemex (que se ha convertido en un barril sin fondo para el gobierno federal) y la secretaría del Bienestar (109 mil 398 mil millones de pesos) dirigidos a cubrir el aumento a los montos del programa social estrella de este gobierno, es decir, las pensiones para adultos mayores.
Son incrementos significativos, pero no pintan en los grandes números del Presupuesto. Aquí lo importante es que no habrá un aumento desmedido de la deuda total del gobierno si se toma en cuenta el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), es decir, el dinero que, a final del día, Hacienda tiene que salir a contratar para financiar lo que no pudo obtener con los ingresos.
En 2023, de acuerdo al Paquete presentado la semana pasada, el SHRFSP alcanzará un nivel equivalente al 46.5% del PIB. Se prevé que en 2024 llegue al 48.8%, 2.3 puntos más que este año. Sí, el gobierno se endeudará más, pero se trata de un aumento razonable que dejará al país en niveles de la deuda por debajo del promedio de todos los países de América Latina y el Caribe (alrededor del 70% del PIB).
Se mantiene, así, el compromiso de un manejo responsable de la deuda pública (en todo caso, la crítica que podría hacerse es para qué se está utilizando el endeudamiento extra, pero ése es otro tema).
Adicionalmente, el perfil de la deuda ha venido mejorando durante esta administración. La externa ha bajado del 22% del total en 2019 al 16% cuando termine este año (el resto es interna denominada en pesos). Para 2024, el gobierno estima que la deuda externa se encuentre en su totalidad a tasa fija con un plazo promedio de 19 años. Esto gracias a que refinanciaron bonos soberanos en moneda extranjera que vencían entre 2021 y 2025.
Al gobierno de AMLO hay que reconocerle su manejo razonable de las finanzas públicas que contribuye a la estabilidad macroeconómica y disminuye la probabilidad de una crisis de final de sexenio. Espero que colegas que vienen pronosticando un apocalipsis económico en 2024 comiencen a corregir sus escenarios.
Astillero
Claudia: primeros bastonazos confusos // Harfuch, en la rayita // Adán, ausente en consejo // Hoy decide Marcelo
Julio Hernández López | La Jornada
La transferencia del poder político va más allá de un bastón de mando. Quien lo recibe deberá ir construyendo su estrategia, alianzas y descartes, entre presiones e intereses que a veces disfrazados de solidaridad y unidad entrañan la búsqueda de posiciones y ventajas. La política es realismo, no sólo escenografía y retórica.
En estas horas recientes, con el presidente de la República de gira por Sudamérica (una de las pocas salidas al extranjero, que le ha dejado espacio al nuevo rol dominante de la corcholata triunfadora), el ambiente morenista ha producido vaivenes y movimientos extraños que parecieran evidenciar revolturas internas o cuando menos desajustes, ha de suponerse que circunstanciales, en el procesamiento de decisiones políticas bajo una instancia decisoria distinta a la acostumbrada desde 2000 y particularmente consolidada desde 2018.
Durante buen tiempo se ha hablado de que en el ánimo de Sheinbaum habría dos cartas deseables para su sucesión sexenal en el gobierno de la Ciudad de México (Martí Batres fue descartado al dejarlo como interino; Rosa Icela Rodríguez prefirió seguir en la secretaría federal de seguridad); Clara Brugada, la alcaldesa de Iztapalapa que también goza del impulso específico del presidente López Obrador, y Omar García Harfuch, el secretario capitalino de seguridad pública al que Claudia empujaría, aunque probablemente no tanto el habitante de Palacio Nacional.
Justo en el último día en que legalmente podría renunciar a su cargo, pues la normatividad de aspiraciones electorales de jefes policiacos es distinta a la de la generalidad, García Harfuch notificó a Martí Batres su salida del puesto, lo cual potenció la versión de que estaría listo para cualquier otro reto de la Ciudad de México (léase la entrevista hecha por Miguel Ángel Velázquez en La Jornada: https://goo.su/oNcSnl).
La intensa versión de que tal renuncia implicaba su encarte en la lucha por el mando capitalino se mantuvo durante cinco horas, hasta que el propio García Harfuch explicó en video que su salida tuvo como propósito sumarse a las actividades de la virtual candidata Sheinbaum. En ese lapso hubo también intensas críticas a la presunta pretensión de habilitar electoralmente al jefe policiaco (que fue comisionado de la Policía Federal en Guerrero antes, durante y después de la desaparición de 43 normalistas).
Fueron cinco horas de una suerte de sondeo público en el que, además, poderosas voluntades a favor o en contra, salientes o entrantes, pudieron expresar apoyo, tolerancia o rechazo a las eventualidades electorales del citado policía de carrera.
Asimismo, corrió con insistencia en redes sociales y espacios mediáticos la especie de que Adán Augusto López Hernández sería el nuevo presidente de Morena y coordinador de campaña, con especial atención en los procesos de postulación de candidatos en 2024. La suposición se fortaleció mediante un video que mostró a Sheinbaum con un numeroso equipo de apoyo a Adán Augusto que ahora ofrecía apoyo a Claudia entre coros de unidad.
Mostrar fuerza propia, grupal, para enmarcar un hipotético nombramiento estratégico al jefe de ese bando no parecería demasiado demostrativo de fuerza de la jefa recién llegada, sujeta así a factores con tufo a condicionamiento o transexenalidad.
A la hora de cerrar esta columna no estaba clara la decisión a tomar respecto al presunto cambió de timón partidista, aunque fue extraño que el propio Adán Augusto no estuviera en la sesión pública del citado Consejo (donde se procesaría el relevo), como sí estuvieron Gerardo Fernández Noroña, Ricardo Monreal y Manuel Velasco.
Y, mientras hoy Marcelo Ebrard define, junto a representantes de su estructura nacional, el camino a seguir una vez que ha rechazado todos los pasos consolidativos del triunfo oficial de Claudia Sheinbaum: ¿con Movimiento Ciudadano, dividiendo el voto opositor?, ¿en alianza con Xóchitl, definitiva o sujeta a encuesta posterior?
México SA
Medio siglo: Allende vive // Chile lo conmemora // Pinochet, abominable
Carlos Fernández-Vega | La Jornada
Tanto presumieron los chilenos de contar con fuerzas armadas leales a la Constitución y a la democracia, que al final de cuentas resultaron traidoras, asesinas de su pueblo, violadoras de los derechos humanos, salvajes, que instauraron una feroz dictadura y protagonizaron la etapa más oscura de la historia de esa nación sudamericana, tétrica herencia que a 50 años de distancia del golpe de Estado en contra de Salvador Allende la sociedad bien a bien no puede sacudirse, temerosa de abrir las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.
Medio siglo ha transcurrido de uno de los capítulos más tenebrosos de la historia reciente de América Latina, en el que hasta el fondo metieron la mano aquellos que aseguraban defender la democracia: el gobierno estadunidense y su aparato de inteligencia, las trasnacionales, la oligarquía chilena, el poder judicial, los medios de comunicación (con El Mercurio a la cabeza) y, desde luego, las fuerzas armadas, con el traidor y asesino Augusto Pinochet como cara visible, quien, en nombre de sus promotores, institucionalizó el terror.
No sólo eso: Pinochet y su aparato represor –con la Dirección de Inteligencia Nacional, Dina, como brazo ejecutor– no únicamente asesinó, torturó, desapareció, exilió y condenó a la miseria a miles y miles de chilenos, sino que utilizó al país como laboratorio de lo que años después se conocería como neoliberalismo (doctrina que años más adelante fielmente aplicarían gobiernos como los de México) y convirtió una República en un negocio de unos cuantos, siempre bañado en sangre. Como muestra, un botón: a estas alturas, las fortunas de apenas siete chilenos concentran en sus manos alrededor de 15 por ciento del producto interno bruto de aquella nación (sin considerar los fraudulentos cuan abultados haberes de la familia Pinochet-Hiriart y su camarilla), y se han dado el lujo de, gerencialmente y sin embozo, imponer a uno de los suyos en la presidencia (Sebastián Piñera, en dos ocasiones, con una fortuna estimada en tres mil millones de dólares).
Apenas 19 días antes del golpe de Estado, Salvador Allende designó a Pinochet comandante en jefe del ejército chileno. Todo estaba preparado para el operativo final: sólo faltaba mover la última pieza y esa fue el milico traidor. No es gratuito subrayar, como ayer lo hizo el presidente López Obrador durante su gira por Chile, que la traición de Augusto Pinochet fue abominable, es una mancha que no se borra ni con toda el agua de los océanos; Allende, que todavía gobierna con su ejemplo, es el dirigente extranjero que más admiro, quien más sentimientos me genera. Fue un humanista, un hombre bueno, víctima de canallas; él era un pacifista, por eso aquello fue un crimen horrendo; fue un apóstol de la democracia de la República de Chile y ejemplo de dignidad en el mundo.
Frustradas varias tentativas desestabilizadoras puestas en marcha desde el mismo proceso electoral de 1970, con la pretensión de evitar a toda costa la llegada de Salvador Allende a la Presidencia de la República, los golpistas, dirigidos, financiados y asesorados por el gobierno de Richard Nixon y Henry Kissinger, boicotearon todas las iniciativas del mandatario, reventaron la economía, desestabilizaron a la nación, fraguaron el golpe de Estado y hundieron a Chile en un mar de sangre, represión y fascismo, que se propagó por América del Sur por medio de la Operación Cóndor.
Cincuenta años han transcurrido, y para conmemorar a Salvador Allende paradójicamente quienes resguardarán todas las actividades relativas serán 5 mil carabineros, es decir, una de las fuerzas golpistas de 1973 al servicio de Pinochet. Se trata de los mismos que masacraron a los chilenos tras el golpe y salvajemente reprimieron (decenas de muertos, más de 3 mil heridos y alrededor de 10 mil arrestados) al movimiento cívico de 2019-2020 (con Sebastián Piñera en el gobierno, que declaró el estado de excepción).
Las rebanadas del pastel
Para nunca olvidar: “Tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente… Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos …Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse” (Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973).
Presidenta
David Penchyna Grub | La Jornada
Se ha iniciado formalmente el proceso electoral que culminará en 2024. Algo ha cambiado para bien en México, en la cultura política nacional: en principio dos mujeres por lo menos estarán en la boleta electoral. Si bien no es la primera vez que el partido en el poder postula a una mujer, Josefina Vázquez Mota fue candidata del PAN en 2012, sí es la primera vez que una mujer emanada del partido en el gobierno lidera la contienda. En el otro polo, por primera vez una mujer apartidista, aglutina a la oposición, con partidos que han detentado el poder. Esta dinámica parece asimilada por la opinión pública. Llevamos años escuchando del posicionamiento de la doctora Claudia Sheinbaum, y llevamos semanas leyendo sobre el fenómeno de la ingeniera Xóchitl Gálvez.
Sin embargo, la dinámica política que lleva a dos mujeres a competir por la Presidencia, no es menor. Habla de nuevos tiempos, de un electorado más maduro, del que a veces creemos, habla del peso de las mujeres en la economía, en el ingreso familiar, en el trabajo; habla de la modificación completa, en el transcurso de una generación, del rol que tradicionalmente se le confería a una mujer mexicana. Es de celebrarse que no solamente sean mujeres quienes compitan por la titularidad del Poder Ejecutivo, sino que sean mujeres preparadas, forjadas –cada una a su manera– en el esfuerzo y la preparación. Regatearles mérito, además de ser machista, sería un error.
Ahora será interesante ver cómo se comporta el elector. Cómo se refleja en las encuestas el hecho de tener, por primera vez, a una Presidenta. Sobre todo si, como todo indica, la elección se parte en tercios por el candidato de Movimiento Ciudadano. Ese eventual candidato varón, tendrá en su favor a la parte más tradicionalista de México, que aunque lo niegue en una encuesta cara a cara, no quiere ver a una mujer en la silla del águila. Este es un fenómeno sobrestudiado en el mundo de las encuestas: el que una respuesta sea políticamente incorrecta y, por ende, se miente al encuestador; cosa que solamente se prueba con el resultado electoral. El mejor ejemplo de ello es Hillary Clinton en su contienda contra Donald Trump. Muchos de los encuestados afirmaron estar de acuerdo con una mujer al frente de Estados Unidos; estaban mintiendo. El resultado es historia.
Ojalá que la tercera oferta política, la de Movimiento Ciudadano, esté fincada en un proyecto nacional, y no solamente en un atributo de género o de edad. La tentación pragmática será grande, pero la elección de 2024 y la diferencia irremediable de los otros dos proyectos, merece un esfuerzo intelectual y programático del tercero en discordia.
Sea cual fuere la boleta final, será un hito democrático, como el de la primera elección estatal ganada por la oposición, o la alternancia política a escala federal. Si una mujer, como todo indica, llega a la Presidencia, México habrá demostrado, una vez más, ser capaz de sorprenderse a sí mismo. Y en esa ruta hay que agradecerle a las mujeres que han abierto brecha en la política mexicana. Mujeres de talento que hicieron política con otras reglas, donde el tema de equidad de género era de nicho, y no garantía legal para la selección de candidaturas, como ocurre hoy. Mujeres que gobernaron en tiempos de hombres, que legislaron a contracorriente, y que con absoluta y plena conciencia, estaban abriendo las puertas para las mujeres que les sucedieron generacionalmente en la política.
Griselda Álvarez, Beatriz Paredes, Dulce María Sauri, Cecilia Soto, Rosario Green, Rosario Robles, Ifigenia Martínez, Patricia Mercado, Josefina Vázquez Mota, Ivonne Ortega, sólo por mencionar a algunas, todas fueron, en su momento, pioneras políticas de territorios vedados. Omito un centenar de nombres más, que han contribuido de manera consistente al hito que nos presenta la boleta de 2024.
En un entorno de profunda discordia y polarización política, ojalá seamos capaces de detenernos un segundo para reconocer lo que el sistema de partidos políticos, el gobierno y la oposición, acaban de cristalizar como el escenario para contender por la Presidencia de México. Un escenario en el que, para orgullo de todos, podremos tener a nuestra primera Presidenta.