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Arsenal
Xóchitl y sus fans del PRD
Francisco Garfias | Excelsior
Xóchitl Gálvez tiene muy claro que lo primero que va a hacer si llega a la Presidencia de la República en 2024 es acabar con la polarización que ha caracterizado al régimen del presidente López Obrador.
“Reconciliar al país. Ésa sería mi primera acción. Si trabajamos duro y jalamos parejo, el mundo es nuestro”, nos dijo la aspirante a la candidatura presidencial de Frente Amplio por México, poco después de que terminara el acto en el que el PRD hizo pública su apuesta por ella.
Hubo que hacer fila para hablar brevemente con ella. Los perredistas se le acercaban uno por uno a saludarla, tomarse la selfie, intercambiar saludos, darle un abrazo y echarle porras.
Para los amarillos, ella ya es la candidata presidencial del FAM. “Tienes muchos fans en el PRD”, le dijo Jesús Zambrano, y no era broma. “¡Xóchitl, amiga, ya eres amarilla!”, fue el grito que se escuchó, una y otra vez, a lo largo del acto en el que los perredistas la afiliaron emocionalmente a su partido.
La mujer está optimista. Se le ve convencida de que va ganar no sólo la contienda interna, sino también la elección presidencial. “Que el Presidente no crea que éste es un globo que se va a desinflar. Va a volar hasta la Luna”, aseguró.
* La senadora con licencia llegó al Salón Emperatriz del Hotel Marquis de la CDMX vestida de amarillo y blanco. Gesto simbólico. No era para menos. Ya sabía lo que iba a pasar. No había uno en el salón que no apostara por ella para hacer frente a la corcholata que López Obrador decida poner enfrente del FAM en la elección de 2024, llámese Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López o Ricardo Monreal.
La arropaba la “crema y nata” del sol Azteca: Jesús Zambrano, Jesús Ortega, Luis Espinosa Cházaro, Silvano Aureoles, Verónica Juárez, Ángel Ávila, Angélica de la Peña, Víctor Hugo Lobo y legisladores, presidentes municipales y dirigentes estatales. Por allí andaba el panista Ernesto Ruffo Appel, primer gobernador de oposición en las siete décadas que el PRI se mantuvo en el poder. No desentonaba. Le ha coordinado a Xóchitl todos sus actos.
* Una ausencia fue notoria. La de Miguel Mancera, coordinador de la bancada del PRD en el Senado. Hace apenas dos días, el exjefe de Gobierno de la CDMX declaró que no ha tenido contacto con ninguno de los dirigentes del FAM. Ni siquiera ha recibido una llamada. “Tienen mi teléfono, ¿no?”, destacó.
Pero Xóchitl no lo olvidó en su discurso ante ese auditorio que mezclaba perredistas con los reporteros que acudieron a la “conferencia de prensa”. “Aquí también hace falta nuestro querido Miguel Ángel Mancera. Nos identifica la lucha férrea por nuestros derechos, pero también el hecho de que siempre pondremos por encima de cualquier interés personal, la defensa de la patria. Le mando un abrazo”.
* En la charla que tuvimos, de cuatro minutos y medio, le preguntamos:
— Si llegas a la Presidencia, ¿cuál sería tu primera acción?
— Mi primera acción será reconciliar al país. Si trabajamos duro y jalamos parejo el mundo es nuestro. Este momento histórico de la humanidad, esta revolución tecnológica es brutal. México tiene ventajas que no tienen otros países del mundo para hacer semiconductores. Allí es donde nuestros jóvenes se pueden insertar para tener mejores salarios, para aspirar a una vivienda. Hoy, los sueldos miserables en la maquila no son los que nos van a dar desarrollo.
— ¿Qué mensaje le mandarías ahorita a Beatriz Paredes?
—Ambas tenemos todas las condiciones para seguir. Le tengo un enorme respeto. Le reconozco su liderazgo. Cuando llegué al gabinete de Fox, ella fue clave para sacar una serie de reformas y leyes en materia de derechos de pueblos indígenas. Esto es una contienda. Ella sabe que así son, sabe de política.
— Si ganas, ¿la jalarías a tu equipo?
— Más bien el acuerdo es que gane quien gane, todos jalamos. No sé si Beatriz quiera, pero tiene que ser una persona clave. Ayer, la escuché, y pues sí tenemos posturas distintas en el tema comercial.
“Quizá mis posturas sean más prácticas. Si más de 80% de nuestro comercio es con Estados Unidos y Canadá, hay que ir por allí. Ella tiene una visión más global de la política exterior…
“Tenemos que hacer negocios con todo el mundo, sí, pero no podemos hacerlo con países que tienen regímenes dictatoriales”, dijo .
Mencionó a Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Se detuvo en Nicaragua: “Tenemos que señalar los abusos de Ortega. Haber decomisado a los jesuitas sus universidades me parece un extremo.
“Quitarles la patria a los que no piensan como él es otro extremo. Se convirtió en un personaje que nunca nos imaginamos”, remató.
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Retrovisor
Sucesión 2024: #EsMujer
Ivonne Melgar | Excelsior
Las tres representan la inteligencia, la audacia y la capacidad de las mujeres de una generación de políticos que hoy experimenta la avasalladora alternancia de género.
Y, al colocarse en la primera línea de la disputa por las candidaturas presidenciales, también son de las mejores representantes de su tiempo.
Ninguna ha sido ni se ha asumido feminista. Porque, en estricto sentido, ninguna de las tres ha pertenecido al activismo de las causas por la igualdad de las mujeres.
Hoy, sin embargo, resulta imprescindible que hagan suyas esas causas y construyan con el acompañamiento de las y los ciudadanos las respuestas que los Estados modernos y los gobiernos comprometidos con la igualdad social deben ofrecer.
Mientras tanto, sabemos que sus biografías honran la lucha histórica por nuestros derechos humanos y políticos; una gesta cultural de varias generaciones que hoy coloca a las tres en la expectativa del primer relevo femenino del Poder Ejecutivo en el país.
Porque Beatriz Paredes, Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez —en estricto orden alfabético— son expresión de la revolución paritaria que México protagoniza, un cambio auténticamente cuántico que, a su vez, es síntesis de diversas reivindicaciones por la igualdad, y particularmente por el acceso a la representación política y al ejercicio efectivo del poder.
Por supuesto que los méritos de cada una de ellas han sido determinantes para encontrarse ahora al filo de la boleta presidencial de 2024.
Y son innegables los talentos, incluyendo el político, en las tres trayectorias de vida, al igual que la fortaleza interna para resistir, fijarse metas y cumplirlas.
Pero en los días por venir es importante que, Beatriz, Claudia y Xóchitl, así como sus equipos partidistas y de campaña, se hagan cargo del trayecto colectivo y de la fortaleza social que las trajo hasta aquí.
Porque no es casualidad el hecho de que en ellas recaiga la posibilidad de abanderar las candidaturas de sus respectivas coaliciones partidistas.
Como no lo es que Norma Piña Hernández encabece la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y el Poder Judicial que el presidente López Obrador anhela liquidar.
No es fortuito que sea Blanca Lilia Ibarra, comisionada presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), quien haya conducido la resistencia frente a la embestida de Palacio Nacional para desaparecer toda posibilidad de transparentar los gastos gubernamentales.
Tampoco es una coincidencia celestina que la próxima semana las mesas directivas de las Cámaras de Diputados y los Senadores quedarán en manos de dos parlamentarias pertenecientes a la que se hace llamar “la legislatura de la paridad, la inclusión y la diversidad”.
Una paridad que en 2020 se pensó imposible para las gubernaturas y que, gracias a la valentía de las consejeras electorales, con Carla Humphrey al frente, salió adelante, confirmándose posteriormente en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que, en un círculo virtuoso, este 2023 defendió ese principio constitucional para que los diputados lo aplicaran en la definición de la presidencia del INE, que ejerce Guadalupe Taddei.
En aquella coyuntura, en la República mexicana sólo había dos entidades gobernadas por mujeres: Sonora y la CDMX. Gracias a la defensa férrea que las colectivas y activistas hicieron entonces para que el acuerdo del INE se cumpliera, actualmente contamos con ocho y serán nueve el próximo 15 de septiembre cuando Delfina Gómez asuma el cargo en el Estado de México.
Así que tiene razón la exjefa del Gobierno capitalino, puntera en las encuestas de la interna de Morena, cuando cotidianamente arenga en sus actos de campaña que “hoy es tiempo de mujeres”. Y no se trata de una moda, sino de la cosecha político cultural de un movimiento de batallas acumuladas que trasciende partidos e ideologías y que se traduce en la desnormalización de la violencia, la desigualdad salarial, el acoso y la carga doméstica, entre un largo etcétera.
Claudia Sheinbaum no supo durante su gobierno en la capital del país construir una interlocución auténtica con los feminismos. Prefirió adherirse al rechazo hacia las movilizaciones violeta que ha tenido el presidente López Obrador. La morenista, sin embargo, tendrá la oportunidad de desplegar su experiencia con una oferta política propia para las mujeres.
En el caso de las senadoras Beatriz Paredes y Xóchitl Gálvez, desde su condición de opositoras, tuvieron que alzar la voz ante la cancelación gubernamental de políticas públicas que, como las estancias infantiles y las escuelas de tiempo completo, daban a las mujeres mejores condiciones para alcanzar la igualdad.
Y como finalistas de la interna del Frente Amplio por México, este sábado 26 de agosto tendrán en Mérida su quinto y último foro titulado El México para las mujeres.
¿Alguien imaginó hace seis años que hablar de un sistema nacional de cuidados y de una vida libre de violencia sería tan relevante en una elección como la economía y la política exterior?
Asistimos a un capítulo inédito en la historia de la democracia mexicana: pasar de la trillada pregunta de si estamos preparados para una presidenta a la certeza de que #EsMujer.
La duda está en el nombre.
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México SA
Xóchitl=pato salvaje // Candidata sin filtro // Hueca y chistoretera
Carlos Fernández-Vega | La Jornada
De cuatro, ha resbalado en cuatro –con miras a empeorar– foros de diálogo organizados por el Frente Amplio por México, lo que confirma, por si hubiera duda, la profunda carencia de ideas, conocimientos, propuestas, sensibilidad social, manejo político y consciencia de la realidad nacional e internacional de la cada día más desinflada –cae por su propio peso– Xóchitl Gálvez.
La señora X camina por la vida como pato salvaje y no tiene límites para sus barrabasadas, lo que al final de cuentas tampoco resulta novedoso, porque desde su aparición en la escena política nacional de la mano de Vicente Fox, otro salvaje sin filtro, se ha especializado en derrapar un día sí y el siguiente también. Sin embargo, ese es el atractivo que en ella encontró el señor X (la cara visible de la oligarquía), por tratarse de una persona fácilmente maleable, es decir, una candidata de plastilina que se preste a todo y sea útil para los fines de la minoría rapaz.
¿Cuáles son los méritos políticos más relevantes de Ladygelatinas? Apareció en el pleno del Senado de la República con una botarga de dinosaurio; se encadenó en la sede alterna de esa representación; gozó como adolescente en la pijamada que la oposición organizó en el salón de plenos del propio Senado; una y otra vez se amparó para que la dejaran entrar en la mañanera; hizo show en las puertas de Palacio Nacional y mucho más, porque lo suyo no son las ideas ni las propuestas, sino el espectáculo, todo aderezado, claro está, con una gran cuan sincronizada cobertura mediática.
Y espectáculo de por medio, también logró que el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sancionaran al presidente López Obrador por incurrir en violencia política género contra ella, derivada de una interpretación que tales instancias dieron a las palabras que el mandatario nunca pronunció, por mucho que se comprobó que él no dijo lo que le atribuyeron. Pero al INE y al TEPJF les valió, castigaron al agresor y la señora X cacareó su victoria.
Qué decir de su lacrimosa telenovela: indígena, pobre, vendedora de gelatinas, luchona, salió de la pobreza, hizo frente a todas las penurias, se convirtió en empresaria, logró jugosos contratos públicos y privados por mil 400 millones de pesos (la mayoría de ellos en la delegación –ahora alcaldía– Miguel Hidalgo, justo cuando ella la encabezaba) y alcanzó el éxito. ¡Ni María la del Barrio!
Eso fue suficiente para que los titiriteros de Claudio jr. decidieran que Xóchitl era la marioneta ideal, de tal suerte que ordenaron al hijo pródigo dar instrucciones a las polichinelas prianistas que controla para poner en escena el show del Frente Amplio por México, del que, por obra y gracia de la oligarquía, la señora X resultará triunfadora del proceso.
De los 11 precandidatos originales sólo quedan dos, pero Xóchitl y sus titiriteros sudan la gota gorda por las ostentosas carencias de su candidata y sus constantes resbalones, al tiempo que la otra sobreviviente, Beatriz Paredes, sin querer queriendo, la ha exhibido en cada uno de los foros de diálogo. Y no es que la priísta sea la octava maravilla, pero sin duda tiene una trayectoria política real y cuenta con todos las tablas y un acervo infinitamente mayor al de la emprendedora de mentiritas.
Xóchitl lo dijo en serio, aunque parezca cachondeo: prohibir las micheladas permitirá reducir los niveles de violencia en el país, y a ella le consta, porque eso fue lo que hizo como delegada en la Miguel Hidalgo de la Ciudad de México, con grandes resultados; no hay que promover el desarrollo del sureste mexicano, porque sus habitantes no tienen la cultura de trabajar ocho horas seguidas; cuando trabajaba con Fox quisieron instalar maquiladoras en San Cristóbal de las Casas y les dije que iba a ser un fracaso. Nadie va a ir a trabajar ocho horas seguidas porque no es su cultura. Y como esas, muchas más, porque no detecta las sandeces que dice y hace.
Por cierto, ese pronunciamiento va de la mano de su mentor político (así lo presume), Vicente Fox -otro idiota útil a la oligarquía-, quien propone: deben desaparecer los programas sociales, porque los huevones no caben en este país; ojalá, Xóchitl nos cubra esto, que los huevones no caben en el gobierno, y tampoco en el país, ya se acabó que estén recibiendo programas sociales. ¡A trabajar, cabrones!, como dice Xóchitl.
Las rebanadas del pastel
Fiel a sus principios, los Chuchos prefieren que los pateen antes que perder las croquetas que les avienta el junior.
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Ideologías y derechos humanos
Mariana Bermúdez | La Jornada
Históricamente se ha hablado de la derecha y la izquierda para denominar posturas políticas e ideologías que tienen distintas concepciones de la sociedad, su desarrollo y transformación hacia mundos mejores, lo cual determina en gran medida la forma de gobierno y su relación con el pueblo. El origen de estas posturas se remonta al siglo XVIII, etapa en la que también surgen los derechos humanos como parámetro para construir condiciones dignas para todas las personas. Después de tres siglos de transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales, es importante visibilizar los impactos vigentes de estas ideologías y su relación con la actual crisis de derechos humanos en la región. América Latina ha tenido diversas complejidades para lograr solventar y atender las desigualdades estructurales en las sociedades, con independencia del tipo e ideología de gobierno que haya, pues cada uno ha tenido impactos diferenciados y solamente el pueblo puede juzgar las acciones de sus gobernantes.
Si bien, en los gobiernos denominados como derecha las condiciones de las personas históricamente en situaciones de vulnerabilidad se han recrudecido, tampoco se han logrado atender de manera sostenible y focalizada las necesidades y problemáticas de las víctimas en los regímenes identificados como de izquierda. En primer lugar, es pertinente definir grosso modo qué puede entenderse como la izquierda y la derecha en términos políticos, para comprender cuáles han sido y pueden ser los impactos en las sociedades y su vínculo (o no) con los derechos humanos. La derecha está vinculada a las ideas de progreso individual; mínima intervención del Estado en la economía, incrementando la participación de las empresas y la iniciativa privada, y promoviendo políticas con tintes conservadores.
La izquierda se asocia con un desarrollo comunitario, el fortalecimiento y mejoramiento de las condiciones básicas para todas las personas, impulsando la participación política y popular de éstas, así como su organización colectiva. En segundo lugar, estas ideologías se vinculan de diversas formas con los derechos humanos y la prioridad que les dan a estos en sus gobiernos. Por un lado, la derecha ha tenido históricamente retrocesos en materia de derechos humanos implementando políticas que restringen o violan derechos humanos, tales como políticas de seguridad y/o económicas que permean los derechos colectivos de las comunidades indígenas.
Por otro lado, la izquierda ha promovido la protección y ejercicio de los derechos humanos vinculados con los servicios básicos, como el derecho a la salud, a la educación, al trabajo y al medio ambiente, entre otros. Sin embargo, ¿esto significa que no hay violaciones a derechos humanos en la izquierda o que no se garantizan derechos humanos en la derecha? Responder a esto es más complejo que un sí y un no. Es entender las condiciones estructurales e históricas de cada país y las formas de gobierno que han intentado atender (o no) a estas problemáticas. Es entender a quiénes se va a beneficiar durante un gobierno determinado y quiénes van a vivir con los impactos de esas decisiones.
En ese sentido, en México la postura política de los últimos gobiernos ha definido en gran parte la continuación o irrupción de las estrategias de persecución política y criminalización hacia personas defensoras y periodistas; la aplicación de megaproyectos que atentan contra los derechos colectivos de las comunidades indígenas; el incremento de políticas económicas, de seguridad y militarización, principalmente y con ello, la protección y el respeto de los derechos humanos. Ante el avance de posturas ideológicas extremas (principalmente identificadas de derecha), y la crisis de derechos humanos, es necesario reflexionar como sociedad civil organizada qué nombramos cómo derecha e izquierda, y cuáles podrían ser los impactos de las acciones hacia los derechos humanos.
Asimismo, analizar críticamente si la postura que se asume a nivel gubernamental corresponde con construir mejores condiciones para el pueblo o sólo a continuar con discursos populistas que no están logrando transformar estructuralmente ni atender las necesidades de la sociedad. La promoción, respeto, protección y garantía de los derechos humanos no deberían depender de la ideología del partido en turno, sino de sus obligaciones adquiridas como Estado democrático para transformar la sociedad, pues la dignidad humana no está en juego político ni electoral, sino en disputa por la construcción de mundos más justos.
