Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
Ni a Morena le conviene que los juzgadores pasen por las urnas
A cualquier actor político, y más a los integrantes de Morena, debería preocupar el hecho de que la reforma propuesta pueda incrementar el riesgo de dependencia de los aspirantes a ministros y otras personas juzgadoras en relación con los intereses económicos.
Laurence Pantin *
Proceso
El 12 de julio último, acompañado de las ministras Yasmín Esquivel Mossa y Loretta Ortiz Ahlf, el ministro Javier Laynez Potisek acudió a la Cámara de Diputados para recibir, a nombre del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, las conclusiones de una serie de conversatorios organizados en el seno del grupo parlamentario de Morena en torno a la propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador de que los ministros, magistrados y jueces federales sean nombrados por voto popular.
Frente a las dos ministras y el ministro, el presidente de la Junta de Coordinación Política, el diputado de Morena Ignacio Mier Velazco, expresó que el documento entregado buscaba causar “la discusión, reflexión democrática, sin otro interés de que realmente se garantice que vivimos en un país democrático que garantiza la justicia igualitaria para todos”.
Sin duda, el anhelo de asegurar un acceso igualitario a la justicia no es exclusivo de Morena: es un reclamo social de larga tradición. Los mexicanos sabemos que, si los azares de la vida nos llevan ante los tribunales, no podemos estar seguros de que el servicio que recibamos sea el mismo que el de nuestra contraparte. Más bien, la percepción arraigada es que existe una justicia para las personasricas y “con contactos” y otra para el resto de los mortales.
De hecho, revertir esta percepción bien fincada en la realidad ha sido la intención de no pocaspolíticas emprendidas tanto a escala federal como local, como es el caso de la reciente reforma judicial impulsada por Arturo Zaldívar, que contempló, entre otras cosas, mejorar la atención que reciben las poblaciones más desfavorecidas por parte de los defensores públicos federales, mediante su capacitación, profesionalización y selección con base en criterios objetivos y meritocráticos.
Por ello, además de coherente con el lema de campaña de López Obrador (“Por el bien de todos, primero los pobres”), es loable que Morena quiera emprender una reforma que pueda asegurar ese acceso igualitario a la justicia. La pregunta es si modificar sustancialmente el proceso de designación de las personas juzgadoras federales, para que intervenga el voto popular, ayudará o no a que se cumpla este objetivo.
La forma de nombrar ministros no es la mejor, pero…
Ya hemos expresado en este espacio nuestras críticas al actual método de nombramiento de las personas ministras de la Suprema Corte, por su falta de transparencia y espacios de participación ciudadana, y por su ‘apresuramiento’. Pero lo peor es que no garantiza que sean designadas las personas más idóneas para el cargo, sino muchas veces las más cercanas al Poder Ejecutivo, lo cual puede poner en entredicho que sus decisiones sean realmente independientes e imparciales.
¿Puede el voto popular mejorar estos aspectos y, de paso, garantizar una justicia más igualitaria? Lasexperiencias internacionales no aportan ninguna evidencia en sentido positivo. De acuerdo con Lawrence Friedman, quien analizó el uso del voto popular para nombrar a personas juzgadoras en varias entidades de Estados Unidos, este método de designación no ha mejorado el perfil de las personas nombradas ni ha logrado que los electores se interesen genuinamente por el proceso.
Ahora, ¿el hecho de que las personas juzgadoras sean elegidas directamente por la ciudadaníacambia en algo su manera de tomar decisiones? La respuesta parece ser… sí. Una investigación de Stephanie Lindquist indica que las personas juzgadoras nombradas en las urnas invalidan más leyes aprobadas por el Legislativo o cambian más a menudo precedentes ya establecidos, en comparación con que las designadas de manera tradicional.
Ahora bien, si lo que queremos saber es si las decisiones de ambos tipos de juzgadores favorecen más o menos a grupos de interés económico, la evidencia es más difícil de obtener, pero existen percepciones al respecto.
Una encuesta de la organización Justice at Stake realizada en 2013 indicó que 87% de los votantes registrados consideraban que la compra de propaganda para campañas de aspirantes a cargos de jueces por parte de grupos de interés, o las contribuciones a sus campañas, tenían alguna o mucha influencia en las decisiones de los jueces. Es decir, si bien parece que los juzgadores que son sometidos a la elección popular pueden ser más independientes frente al poder político, frente al poder económico tal independencia estaría en riesgo.
A cualquier actor político, y más a los integrantes de Morena, debería preocupar el hecho de que la reforma propuesta pueda incrementar el riesgo de dependencia de los aspirantes a ministros y otras personas juzgadoras en relación con los intereses económicos. Y es que en lugar de reducir la brecha existente en el acceso a la justicia –un objetivo de la propuesta de reforma, nos dice el diputado Mier–, más bien la ampliaría.
Al menos a una persona le conviene que los ministros pasen por las urnas…
Entonces, si a la ciudadanía en general y a los más vulnerables en particular no les conviene que las personas ministras sean nombradas por voto popular, ¿por qué propone el presidente de la Repúblicaeste método? ¿Porque le conviene a su partido? No. Como ya esbozamos, esto tampoco parece que le convenga a Morena. Pero hay otros factores. Cabe recordar que el actual método de nombramiento permite que el Ejecutivo proponga una terna de aspirantes al cargo, con personas afines, como ha sido el caso de algunos nombramientos recientes.
Ya que Morena, en vista de la mayoría de las encuestas, tiene grandes expectativas de conservar laPresidencia en 2024, ¿por qué López Obrador querría modificar el proceso de nombramiento de las personas ministras, dejando así al próximo presidente o presidenta sin la posibilidad de influir directamente en la composición de la Corte?
Para entender entonces esta propuesta, hay que leer con cuidado el contexto político, como apuntórecientemente el académico Pablo Mijangos, en un evento organizado por la Comisión de Historia del Derecho de la Barra Mexicana Colegio de Abogados, coordinada por Rafael Estrada Michel.
Mijangos consideró que, incluso si proviene de Morena, es probable que el próximo presidente o presidenta sea más débil que López Obrador, quien presumiblemente seguirá tomando las principales decisiones en materia de candidaturas del partido, incluyendo las hipotéticas de ministras y ministros de la Suprema Corte. Entonces, modificar el sistema de designación formaría parte de una estrategia de López Obrador para “seguir ejerciendo una influencia directa sobre el Poder Judicial y el máximo tribunal”.
Conclusión: la reforma propuesta por López Obrador no parece responder a las prioridades ideológicas de su partido, ni favorecerá a su sucesor o sucesora. Sólo a él podría serle útil.
Morena debe tener cuidado con lo que desea
Vale la pena analizar la experiencia de Bolivia, el único país donde los jueces de las más altas cortesson nombrados por voto popular desde la reforma de 2009, la cual fue impulsada por el entonces presidente Evo Morales.
Uno de los problemas que se detectaron en el país andino es que las elecciones para designar a juzgadores tienen poca participación en comparación con otros procesos electorales, y que la mayoría de los votos son nulos o blancos. Además, las personas que ganaron las elecciones no han sido las más idóneas y su designación ha sido muy politizada, según concluye un informe de laRelatoría Especial de Naciones Unidas sobre la independencia de los magistrados y abogados. Finalmente, el rezago judicial y la corrupción al interior de las instituciones de justicia no han disminuido.
Si consideramos que años después el propio gobierno boliviano reconoció que este sistema de designación no tuvo los resultados esperados, y que era necesario reformarlo nuevamente, como lo describe muy bien el Informe sobre el Estado de la Justicia en Bolivia 2022, esta experiencia no es muy alentadora.
Retroceso para los jueces y magistrados
Tampoco se ha discutido mucho sobre el hecho de que la reforma propuesta por López Obrador no solamente implicaría modificar el proceso de nombramiento de las personas que integran nuestro máximo tribunal, sino también el de las personas magistradas y juezas federales, el cual, hasta ahora, está basado en concursos de oposición.
Sin duda, el proceso actual es perfectible, como ya lo hemos señalado. Pero tiene la gran ventaja de que está basado en evaluaciones de conocimiento y meritocráticas, como lo recomienda la Relatoría Especial de la ONU. Por ello, si pasa la iniciativa estaríamos ante un franco retroceso de la eficiencia e independencia judiciales.
En conclusión, si bien la propuesta de López Obrador de designar a los juzgadores federales por voto popular no le conviene a nadie, ni a Morena (o acaso a un solo morenista), al menos ha hecho algo bueno: poner sobre la mesa dos urgencias cada vez más grandes, que desafortunadamente no fueron consideradas en la reforma judicial de 2021.
Primero, si queremos fortalecer la independencia judicial, efectivamente debemos buscar reformar el proceso de nombramiento de los ministros, pero no para que se politice más, sino, más bien, para que se despolitice lo más posible y se base en un análisis mucho más riguroso y transparente de los perfiles, las trayectorias, los conocimientos y las competencias de las personas aspirantes.
Segundo, si queremos garantizar una justicia más igualitaria, debemos reflexionar sobre la manera de fortalecer la justicia estatal, modernizándola, dedicándole mayores recursos, despolitizando los procesos de selección de los magistrados locales y profesionalizando al personal jurisdiccional de todos los niveles.
Esperamos que estos temas sean objeto de una verdadera y seria discusión el año próximo, con un auténtico ejercicio de parlamento abierto, donde se puedan escuchar todas las voces y se discutan los problemas que verdaderamente importan.
* Laurence Pantin (@lpantin) es coordinadora del programa de Transparencia en la Justicia de México Evalúa. Agradece la revisión de Pablo García.
Arsenal
El “yo acuso” de Ricardo Monreal
Francisco Garfias
Excelsior
Ricardo Monreal lleva contados mil 148 espectaculares de las corcholatas durante su recorrido por todo el país. No dijo nombres, pero sabemos que la mayoría promueven a Claudia Sheinbaum, la favorita de Palacio, y a Adán Augusto, para muchos, el plan B de AMLO.
Eso pone a Ebrard y al propio Monreal, quien apenas tiene una o dos vallas propagandísticas, en situación desventajosa.
“No es lo mismo el que tiene mil espectaculares que el que no tiene nada”, contrastó ayer el político de Zacatecas en rueda de prensa celebrada en Durango.
Y tiene razón. En una precampaña de 70 días, que no es reconocida como tal, los espectaculares ayudan a identificar a las corcholatas en donde no pueden llegar.
Ya encarrerado, y sin decir nombres, el senador con licencia acusó a la dirigencia de su partido de ser omisa ante ese piso tan disparejo.
“No ha tenido la fuerza de frenar y de ordenar que se bajen y que se retire todo ese tipo de propaganda, que nos hace quedar mal frente a la sociedad”, advirtió.
Al llegar al gobierno federal, a los morenos se les olvidó que formaron parte de una lucha contra el reparto de despensas y los recursos públicos utilizados en campaña por los regímenes que les antecedieron. Morena ha reciclado ese tipo de prácticas, asegura Monreal.
Oficialmente, las campañas empiezan el próximo mes de noviembre. Pero AMLO destapó a sus corcholatas hace más de un año. Les dio luz verde para que se autopromovieran. Picaporte para violar la ley.
* Otra vez, el presidente López Obrador descalificó al INE y al Tribunal Electoral en la mañanera. El viernes los equiparó con “la Santa Inquisición”, ayer los acuso de ser “los grandes censores”.
“Tengo que andar con cuidado. Tengo que estar muy atento. Ya ahora estoy hablando hasta más despacio que de costumbre. No me vaya yo a camucar”, manifestó, riendo, el primer mandatario.
Le preguntamos a Ángel Ávila, representante del PRD ante el INE, sobre las consecuencias potenciales de esas descalificaciones a las autoridades electorales.
Nos dijo:
“Las mañaneras son la línea política que siguen las y los militantes de Morena, pero sobre todo los funcionarios públicos que tienen un cargo y que están impedidos por la Constitución de meterse en actos electorales.
“Si los más de 20 gobernadores de Morena ven que el Presidente se burla y se pitorrea de las determinaciones de la autoridad electoral, me temo que ningún gobernador o gobernadora de ese partido va a hacer caso.
“El Presidente es su jefe. La instrucción es descalificar y no hacer caso. Ellos la van a seguir. y de allí para abajo con alcaldes, funcionarios…”.
Ávila está convencido de que el INE debe hacerse respetar y mandar un mensaje firme al Presidente sobre la obligación que tiene de respetar las determinaciones de la autoridad electoral.
-¿Y la autoridad tiene manera de hacerse respetar por un Presidente que no respeta las leyes? ¿Cómo?
-En primer lugar, amonestándolo públicamente, después, meterle multas. Si no hace caso, hacerle un juicio político al Presidente. Mandar el oficio a las cámaras, más allá de que se tengan o no los votos, para que quede constancia de que se agotaron todas las instancias.
La charla brincó en ese momento a las elecciones de 2024.
Dijo Ángel: “Si desde ahorita no reconoce las resoluciones, no me quiero imaginar su reacción en caso de que el Tribunal diga que el candidato de Morena perdió por estrecho margen.
“Si no ha respetado a la autoridad electoral en decisiones pequeñas, menos va a hacerlo en decisiones trascendentales”, puntualizó.
* Alejandro Martí ya está con su hijo Fernando, secuestrado y asesinado a los 14 años en la CDMX. El empresario y dueño de las tiendas de deportes que llevan su apellido murió ayer a los 73 años de “males respiratorios” que lo aquejaban.
Nos dejó como legado su famosa frase “Si no pueden, renuncien”, pronunciada en 2008 frente al entonces presidente Calderón y Genaro García Luna. Sus palabras están hoy más vigentes que nunca.
Capital político
Rémoras en la oposición
Adrián Rueda
Excelsior
Ejemplos sobran, pero basta un par de ellos, como el expresidente Vicente Fox, quien se va de la boca cada rato o, a nivel local, el diputado perredista Luis Espinosa Cházaro.
Quizá crean que son queridos, famosos o escuchados por la ciudadanía que está en contra del oficialismo, pero lo cierto es que en el Frente Amplio por México abundan rémoras que sólo buscan una migaja política.
Ejemplos sobran, pero basta un par de ellos, como el expresidente Vicente Fox, quien se va de la boca cada rato porque seguramente cree que aún conserva arrastre entre la población.
No entiende que las nuevas generaciones no lo ubican y que quienes votaron por él para la Presidencia de la República en 2000 lo aborrecen, luego de un gobierno plagado de corrupción, sobre todo de sus hijastros.
El guanajuatense usa sus redes sociales como si con eso fuera a ayudar a Xóchitl Gálvez a sacar a Morena de Palacio Nacional. Sus palabras sólo contaminan el esfuerzo de quien se perfila como la candidata opositora.
Probablemente a Fox lo abrume la nostalgia de cuando su carisma lo hacía un político muy popular, hasta que llegó al gobierno y se convirtió en una gran decepción, como el actual, acabando incluso con fama de mandilón.
El hombre de las botas no aporta nada y lo mejor que podría hacer por la causa es bajar su perfil y apoyar con las relaciones que pudiera conservar. No salir a la luz pública porque ya no es el muñeco del pastel.
Pero si eso es a nivel nacional, en la Ciudad de México hay personajes que no se quedan atrás, como el diputado perredista Luis Espinosa Cházaro, quien de repente se sintió famoso, querido y líder, tanto que anunció que va por la Jefatura de Gobierno.
¿Pues con qué ojos, mi querido tuerto?, dijeran los abuelos. El político jalisciense, avecindado en Querétaro, jamás ha ganado una elección. La única en que participó fue barrido por Adrián Rubalcava, en Cuajimalpa. ¿A poco cree que podría vencer al alcalde en una interna?
“Cházaro Chilango”, como se lee en los espectaculares donde desde hace semanas se promueve, no tiene trabajo en la CDMX. No es chilango, nada ha hecho por los capitalinos y, por supuesto, nadie lo conoce.
Lo que Espinosa busca es postularse y, después, negociar una candidatura uninominal al Senado, para que su patrón, Jesús Zambrano, obtenga una pluri a la Cámara alta.
Ayer, en conferencia, exigió a la presidenta local de su partido, Nora Arias, que, si aspira a la Jefatura de Gobierno, como dice, que deje la dirección del partido, pues no es congruente ser juez y parte en el proceso.
Y ahí sí se metió en camisa de once varas, pues si el PRD medio existe en la CDMX es por el trabajo de Nora como presidenta. Todo el mundo puede imaginar qué pasaría si el Frente pusiera como condición a los aspirantes miles de firmas para tener registro.
Pero apelando a la congruencia que Espinosa reclama, habría que preguntarle si aceptaría que quienes perdieran en las internas no puedan anotarse para ningún otro cargo de elección en 2024. No, ¿verdad?
Estas rémoras son las que dañan a la oposición.
CENTAVITOS
A los que se les puede caer el discursito del cártel inmobiliario en Benito Juárez es a los morenistas, pues, además de que a la alcaldesa de Venustiano Carranza, Evelyn Parra, se le ve feliz en la exclusiva torre City Towers, a quien recientemente grabaron ahí fue a su colega Armando Quintero, alcalde de Iztacalco, quien aparece poniendo su huella para acceder. A lo mejor Armandito alega que sólo fue de visita, pero en ese lugar —satanizado por Morena— sólo los residentes tienen registrada huella para entrar, las visitas esperan en el lobby. ¿No que sólo el PAN?
Astillero
Verástegui, ¡de película! // Ultraderecha: #XóchitlComunista // Siembran miedo por magnicidio // Si no pueden, renuncien
Julio Hernández López
La Jornada
La base social conservadora (esencialmente las estructuras de la Iglesia católica y la ultraderecha nucleada en diversas organizaciones no partidistas) está organizándose ante la perspectiva, que consideran absolutamente viable, de que Eduardo Verástegui acepte postularse como candidato presidencial independiente, impulsado por las fuerzas nacionales mencionadas en el paréntesis inicial pero, sobre todo, por los factores trasnacionales expansivos del voxismo y el trumpismo.
Un punto importante de la detonación de esa probable candidatura será el estreno de la película Sound of freedom, de la que Verástegui es productor, el último día de este mes en la cadena de exhibición Cinépolis. Amplios grupos impulsores de la candidatura presidencial cristera se organizan para asistir solidaria y significativamente a las funciones de cine.
En redes sociales incluso se difunde un mensaje de dos de los organizadores de la base de apoyo a Verástegui (que incluye una plena estrategia electoral), Alejandro González y Ricardo R. Olivares: Xóchitl Gálvez es la candidata perfecta para López Obrador, pues ella sería quien le levante la mano a Claudia Sheinbaum reconociendo que ella, Claudia, ganó (…) Queremos empresarios y/o emprendedores en el poder, no rateros y/o asesinos que en nombre de la justicia social les quitan la vida a quienes consideran burgueses; tampoco queremos en la Presidencia a alguien que sabemos le entregará nuestro país a la ONU, OMS, WEF, George Soros y al socialismo y/o comunismo. El mensaje, de varios puntos, se difunde con las etiquetas #NoAlComunismo #XóchitlComunista y #ComunismoEsMuerte.
La irrupción de la ultraderecha religiosa, voxista y trumpista en el escenario electoral mexicano implica un claro riesgo de división y desgaste a la propuesta de la derecha institucional, que a falta de una figura genuinamente comprometida con la ideología panista (o lo que quede de ella) ha inflado a Xóchitl Gálvez desde la chirriante perspectiva mercadológica de pretender parecerse o acercarse a la ideología y práctica del obradorismo.
Dado que el xochitleco experimento homeopático va funcionando principalmente en columnas y comentarios del periodismo más desacreditado del país, los estrategas del inflado de globos electorales están recurriendo con premura a un expediente extremo, al sembrar la acusación contra el presidente Andrés Manuel López Obrador de estar creando, por miedo ante el crecimiento de una súbita adversaria, condiciones para el asesinato de la aún no candidata presidencial Xóchitl Gálvez.
Las pesadas acusaciones, que con diverso fraseo han planteado Beatriz Pagés, Joaquín López-Dóriga y Raymundo Riva Palacio, entre otros, no cuentan con mayor sustento que la personalísima suposición. Pero no es sólo un atentado a las reglas básicas del periodismo sino, en concreto, una maniobra artera que busca instalar en la percepción pública una acusación previa por hechos no sucedidos que, en caso de realizarse, podrían obedecer justamente al libreto de desestabilización que promueven esos personajes. Es culpar con anticipación a alguien por lo que ellos mismos podrían generar para que se cumplan las acusaciones sembradas.
Señores, si piensan que la vara es muy alta, si piensan que es imposible hacerlo, si no pueden, renuncien, dijo el empresario Alejandro Martí en 2008 a altos funcionarios federales encabezados por Felipe Calderón, entonces ocupante de Los Pinos. Quince años después ha fallecido dicho hombre de negocios, sin que renunciaran quienes no hubieran podido, en esa y en otras administraciones; uno de quienes entonces le escuchaban, Genaro García Luna, cumplió el sexenio completo del calderonismo en su cargo y ahora está en una cárcel estadunidense en espera de que le precisen su sentencia condenatoria. Calderón sigue poniendo tuits desmemoriados y condolencias cínicas.
Foxadas
José Blanco
La Jornada
Las foxadas de Fox son modos como las verdades de la oposición se abren paso; emergen completamente desnudas a la superficie de la opinión pública, y así todos nos enteramos: “Ojalá Xóchitl nos cubra esto, que los güevones no caben en el gobierno, y tampoco en el país, ya se acabó que estén recibiendo programas sociales. ‘¡A trabajar, cabrones!’, como dice Xóchitl”; eso expresó Fox con genuina convicción; ya lo vieron y oyeron los mexicanos hasta el último rincón. La mollera de Vicente Fox es estrecha y simple. Con esa testa magnífica le es imposible crear ningún filtro para discriminar entre lo que él cree a pie juntillas y lo que la oposición comparte, pero cree conveniente callar.
El Consejo Mexicano de Negocios (CMN) –el organismo de mayor peso del Consejo Coordinador Empresarial–, derecha de las derechas mexicanas, decidió adoptar a Xóchitl Gálvez como su candidata (pues sí, faltaba más). Por tanto, la impuso en el seno de la derecha política conformada por el PRIANRD o el Frente Amplio por México (FAxM) y en su numeroso ejército de intelectuales y replicantes. No deja de ser otra foxada la de Xóchitl: miembro del PAN, favorita del CMN, disfrazada de candidata del pueblo… con una biografía tan fácilmente detectable; una foxada más el garlito de las gelatinas.
Muy sintomático que el CMN y el FAxM hayan decidido construir esa falsa imagen de la Xóchitl gelatinera. De origen humilde, mujer del pueblo, indígena, sencilla y malhablada, es la figura que la oposición ve como buena para ganar votos. Qué claro lo tienen el CMN y el FAxM: la derecha con sus atributos reales es inaceptable para las mayorías. Por eso para las oposiciones es una necesidad disfrazarse de humildes gelatineros. Ahora, despojada la Xóchitl real del ingenuo disfraz, CMN y FAxM se ven en la disyuntiva de competir o no con ella: es una empresaria, es uno de los suyos. Todo aclarado.
Es verdad que el CMN ya había asumido a la Xóchitl real: no esperaban de ella ninguna idea para el futuro gobierno de México y por eso designaron a José Ángel Gurría para pergeñar su próximo hiperneoliberal programa de gobierno; con el programa resuelto, Xóchitl sería el instrumento para ganar los votos y para ocupar la silla presidencial. Ahora la elemental patraña se derrumbó, y contrarreloj deben decidir si continúan con ella.
Además, está el tema de los panistas y los priístas que también quieren: Beatriz Paredes, Enrique de la Madrid, Santiago Creel, y otros eminentes políticos como Miguel Ángel Mancera, Francisco Javier García Cabeza de Vaca o Gabriel Quadri. Deben decidir pronto. Con Xóchitl o con otro candidato. Su método de selección está en marcha, pero deben decidir ya lo que va a decidir su método. Con una candidata fingida, ya no se pudo. Aún puede ser Xóchitl, pero sin piel de oveja: el huipil no engaña si es ella quien lo porta. Pero puede ser con su piel verdadera: una empresaria enriquecida mediante corrupción y tráfico de influencias, según la acusación que tiene encima.
Ya tuvimos como presidente a un gerente cocacolero. Ahora nos proponen a una gerenta de aire acondicionado, albañilería con tabla roca y tecnologías digitales para edificios inteligentes: el mundo de los que engatusan con los espejitos del siglo XXI. La señora X, además, dice ser xingona, xambeadora y luxona, según las magistrales ideas que publica en redes sociales. Este país no está más para las x de Fox, de Claudio X., de FAxM, o de Xóchitl.
Cada día salen a la luz nuevos actos de la infinita corrupción de los políticos que conformaron los gobiernos del PRIANRD. A todos, tirios y troyanos, nos consta: asistimos a la exhibición cotidiana de una cadena, eslabón tras eslabón, de una corrupción inconmensurable. Corrupción con cientos de miles, con millones, o con miles de millones de pesos o de dólares. Robo vil de los bienes comunes de los mexicanos, incluidos los pobres entre los pobres. Latrocinio envilecido de los recursos públicos que había sido normalizado. Atracar las arcas públicas era parte de la cultura, decía ese otro genio, Enrique Peña Nieto. Atracar es pensamiento neoliberal mexicano en estado puro. Esos son lo que sueñan con regresar con todo y Xóchitl y, como era de esperarse, dan inicio a su campaña política cometiendo fraude al intentar vender (palabra favorita de los neoliberales) a una candidata cuyos atributos reales son los que ahora conocemos.
La candidata X en ciernes, con el disfraz en el suelo, se halla explicablemente desconcertada a la espera de que los jefes del FAxM le digan cómo o por dónde; está a la espera de las brillantes luces de esos hombres preclaros de la política, Marko, Alito y Chucho, que a su vez las recibirán de los jefes del CMN: Claudio X. González Laporte, Azcárraga, Bailleres, Antonio del Valle, Bours, Roberto Servitje y demás barones de sangre azul empresarial. Pronto veremos cómo la línea política de estos barones, la que sea, será rápidamente difundida por los medios, los intelectuales y los replicantes de siempre, tan dispuestos a seguir como ejércitos activos del CMN.
