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Mexicanos en el extranjero: nueva relación, nueva agenda

En 2021 una reforma constitucional posibilitó extender el reconocimiento de nacionalidad mexicana a las segundas y siguientes generaciones. Somos así cerca de 168 millones los que integramos a la gran Nación mexicana. Fue un cambio de alcance histórico, impresionante, portentoso… e ignorado.

Tonatiuh Guillén López | Proceso

La relación del Estado mexicano con las mexicanas y mexicanos que viven en el extranjero –la inmensa mayoría en los Estados Unidos– guarda una penosa historia de marginación y, durante un largo período, de abierta exclusión que no termina por resolverse a pesar de importantes cambios en el último par de décadas.

Desde la perspectiva de las instituciones gubernamentales –federales, estatales y municipales– se trata todavía de una población esencialmente ajena a su horizonte social, distante en todos los sentidos, incomprendida y solamente apreciada con entusiasmo cuando las remesas familiares contribuyen a bienestar social y a la estabilidad macroeconómica del país.

En esa incomprensión institucional no solamente priva la injusticia, sino también prácticas de discriminación que están al borde de proporciones inmensas e insostenibles. Detrás de la incomprensión, además, se pierde del horizonte la valoración y potencia de la sociedad mexicana actual, integrada por cerca de 168 millones de personas, de las cuales aproximadamente 38 millones viven en el extranjero.

¿Puede el Estado ignorar a esa cantidad de compatriotas que tienen plenos derechos, iguales a quienes nacimos o vivimos en el territorio? Desde la perspectiva constitucional no puede hacerlo; tampoco desde la perspectiva social, cultural, económica, política y de todas las funciones públicas, que evidentemente necesitan una adaptación frente a un escenario que no termina por ser visto ni apreciado en su excepcional plenitud.

Parte del actual distanciamiento se explica desde el siglo XIX, cuando México sufrió costosas invasiones de los Estados Unidos y de Francia. El liberalismo político de entonces consolidó un perfil anti extranjero que se reflejó en la Constitución de 1917 y en su definición de nacionalidad mexicana. El tono nacionalista sembró una semilla de rechazo a lo extranjero, que de paso afectó a nuestra población migrante y a su descendencia. Se sembraron desconfianzas y dudas sobre la nacionalidad, presentes de forma evidente en las discusiones del Congreso Constituyente de la época. Esa visión impidió, por ejemplo, la doble nacionalidad: si un mexicano adquiría otra nacionalidad, se perdía la propia. Esta disposición evidentemente marginó de la nacionalidad mexicana a la descendencia nacida en el extranjero.

Durante largo tiempo prevaleció esa exclusión radical, por mandato constitucional. Hasta el año 1997 cambiaron las cosas, haciendo posible la doble nacionalidad y el reconocimiento de nacionalidad para la primera generación nacida en el extranjero. En el año 2021, es decir recientemente, una segunda reforma constitucional posibilitó extender el reconocimiento de nacionalidad a las segundas y siguientes generaciones, prevaleciendo ahora la herencia de sangre mexicana como el criterio dominante. La Nación amplió notablemente el universo social de mexicanas y mexicanos, incluyendo a poblaciones que antes estaban fuera de su entorno.

Somos así cerca de 168 millones de personas las que integramos a la gran Nación mexicana. Se produjo en el año 2021 un cambio de alcance histórico, impresionante, portentoso… e ignorado. No hubo la gran fiesta, no ocurrió la gran celebración que merecía el histórico evento, ni siquiera porque conmemoramos el bicentenario de la consumación de la independencia. Nada hay más extraordinario en la historia nacional en décadas; pero ni siquiera mereció un breve comentario de las ¨mañaneras¨ presidenciales.

Prevalece una marcada ignorancia de Estado, de los tres órdenes de gobierno. Debe corregirse. Por aquí deben empezar las ampliadas responsabilidades institucionales ante la nueva estructura nacional, por lo menos celebrando a la población mexicana en el extranjero. Lo más complejo es trazar la nueva agenda y construir la nueva relación, necesariamente diferenciada, diversa, asegurando en todo caso no incurrir en discriminaciones o en la continuada ignorancia. Buena parte del futuro de México se está definiendo por esa nueva agenda, de facto, que demanda una reformada relación, respetuosa y fortalecida, sin omitir que además ofrece grandes potencialidades.

La nueva agenda y nueva relación son una cuestión del Estado; le corresponde a todas y cada una de las instituciones y a todas y cada una de las funciones públicas. Ningún Estado define su relación y responsabilidades con solamente una parte de la población; sería absurdo, además de ilegal y discriminatorio.

La nueva relación del Estado con la población mexicana en el exterior es el cambio más profundo del siglo XXI. Es inevitable por tratarse de un enorme proceso social, pero también por tratarse de un mandato constitucional. La reforma constitucional del año 2021 tiene más de dos años de vigencia y prácticamente no nos hemos movido en la dirección instruida. Desde la perspectiva planteada es evidente que no se trata solamente de una misión de la Secretaría de Relaciones Exteriores –que sin duda debe asumir un rol de liderazgo– pues sería reducir los gigantescos alcances de la nueva relación del Estado con la ampliada sociedad mexicana. La tarea es de Estado, en el sentido más extenso del término, incluyendo a los poderes federales y estatales (incluso a los municipios).

Hay tareas urgentes que deben realizarse de manera sistemática e intensa. Como informar sobre los parámetros vigentes de la nacionalidad mexicana entre la esfera gubernamental y entre la población mexicana en el extranjero, principalmente en los Estados Unidos. Será necesaria además una estrategia enorme para la formalización de nacionalidad para primeras, segundas y sucesivas generaciones de mexicanas y mexicanos nacidos en el extranjero. Habrá quienes no tengan interés; habrá muchos más en las filas del entusiasmo nacional, por millones. Será necesario revisar las funciones gubernamentales que tengan mayor vinculación con la movilidad de estas poblaciones, entre uno y otro país, con los propósitos de inclusión y no discriminación. Igual de importante será hacer explícito el respeto, la valoración cultural, la apreciación de la diversidad de las comunidades mexicanas en el extranjero y su reconocimiento entre el todo cultural mexicano y de origen mexicano, incluyendo la diversidad de idiomas y sus modalidades.

México ya no es como lo pintan; ya no es lo que fue hace muy pocos años. Hay una reconstrucción obligada de la relación con los mexicanos en el extranjero, mediante una nueva agenda pública, lo cual es una tarea mucho mayor a cualquier gobierno. Es un proceso progresivo, nada simple, con grandes desafíos y sobre todo con potencialidades enormes. Pero hay que hacerlo, no podemos seguir mirando hacia el pasado mientras los vientos del futuro soplan huracanados frente a nosotros.

* Profesor del PUED/UNAM. Excomisionado del INM.

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Nudo gordiano

Prohibido salir de pobre

Yuriria Sierra | Excelsior

En la mañanera de ayer nos enteramos de que aquello de “primero los pobres” aplica siempre y cuando estés decidido(a) a permanecer de por vida en esta situación socioeconómica. Si se te ocurre seguir cualquier estrategia individual más allá de extender la mano al gobierno-amigo-bienestar para recibir sus ayudas sectoralizadas e intentar abandonar la situación de pobreza utilizando estrategias individuales (como estudiar, trabajar, emprender), corres el grave riesgo de caer en el oscuro pozo de la estigmatización. Si sales de pobre, seguramente es porque eres un corrupto.

Al menos eso es lo que nos sugirió Andrés Manuel López Obrador ayer por la mañana al referirse (en violación al secreto bancario y fiscal, en opinión de los abogados expertos en la materia) a los contratos obtenidos por la empresa propiedad de la senadora Xóchitl Gálvez (hoy puntera del proceso interno del Frente Amplio por México); “de vender gelatinas a ser millonaria”, dijo el Presidente. Rápidamente, Gálvez le reviró que, si le llegara a demostrar cualquier irregularidad, ella se bajará de la contienda, pero que, de no hacerlo, él deberá renunciar a la Presidencia. Evidentemente, no va a pasar ni lo primero ni lo segundo, pero lo que sí exhibe (o confirma) el momento es el desprecio que AMLO siente por las aspiraciones personales de cualquier ciudadano. Lo ha dicho con anterioridad: el aspiracionismo propio de las clases medias le genera algo parecido al desprecio. Como si él mismo no fuera producto de sus eternas aspiraciones y profundo empeño para llegar hasta donde llegó. Que no aspirara a convertirse en la réplica corrupta de tantos de sus predecesores en el cargo no quiere decir que no haya obtenido aquello que tanto deseaba para sí; y no es poco el poder acumulado.

El camino hacia el éxito y la superación personal está lleno de obstáculos y desafíos que ponen a prueba la determinación y el carácter de las personas. Lo mismo en el caso de AMLO que en el de Xóchitl Gálvez, cuya historia es un claro ejemplo de cómo la perseverancia, el trabajo arduo y el compromiso con sus ideales pueden abrir puertas insospechadas, a pesar de las críticas y adversidades que puedan surgir en el camino. Es absolutamente relevante reconocer que Xóchitl Gálvez está enfrentando durísimas (y, en apariencia, hasta ahora infundadas) críticas lanzadas por el actual Presidente de México. Sin embargo, en el México polarizado de hoy, la valía de una persona no se mide por la cantidad de críticas que recibe, sino por la forma en que enfrenta esos señalamientos y sigue avanzando hacia sus objetivos.

Además de todo su perfil público, Xóchitl Gálvez también ha demostrado ser una emprendedora exitosa en el ámbito empresarial. Su tenacidad y visión le permitieron abrirse camino en el mundo empresarial, destacando en un sector tradicionalmente dominado por hombres. Su experiencia como empresaria la ha llevado a entender la importancia del sector privado en el desarrollo económico del país y a promover políticas que fomenten la inversión y la creación de empleos.

La historia de superación personal, política y empresarial de Xóchitl Gálvez es un ejemplo inspirador para muchas mujeres y hombres en México. Es natural que las figuras públicas enfrenten críticas y desafíos en su camino, pero parece que AMLO se encontró con la horma de su zapato: Xóchitl, en lugar de desanimarse, ha utilizado estas críticas como una oportunidad para crecerse y fortalecer sus momios en la contienda.

En un país que, además, durante los últimos años pareciera haber olvidado (o sepultado a golpe de retórica) la importancia de los incentivos al emprendedurismo, la superación personal y la creación de oportunidades más allá del otorgamiento de becas y ayudas estatales. Ojalá muchas y muchos más mexicanos logren pasar de vender gelatinas a explotar todo su potencial y a cumplir sus metas en la vida. Sin ser (ilegal e injustamente) castigados por el Estado por haber logrado “salir de pobres”, a base de estudios y trabajo.

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Astillero

El enredo de los contratos // Xóchitl: conflictos de intereses // Impulsan repunte de Creel // Mario Delgado busca CDMX

Julio Hernández López | La Jornada

Es senadora en activo, precandidata presidencial y contratista del gobierno al que combate y desea relevar. No le parece que haya conflicto de intereses ni nada que no pueda sobrellevarse con una risotada o una ocurrencia. Incluso se ha quejado de una especie de represión: El viernes íbamos a firmar un contrato en Banobras y nos lo cancelaron, Joaquín (López Dóriga, en Radio Fórmula). Era de 400 mil pesos, pero lo habíamos ganado derecho. Pero él ya dio instrucciones de que no me den trabajo. Ya se enojó y ya regañó. Pero yo tengo derecho a licitar y a tener un trabajo honrado (https://goo.su/dqmGFpC).

El relajado criterio político-empresarial de Xóchitl aviva el rechazo de sectores puristas del panismo y de la ultraderecha mexicana, que a ciertas consideraciones ideológicas (presunto trotskismo, apoyo a la diversidad sexual y los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, entre otros temas) añaden las objeciones muy prácticas a los entendimientos redituables con el poder en turno por parte de la carta salinista y foxista para la sucesión presidencial de 2024.

Gilberto Lozano, dirigente de la extraña organización llamada Frena, ha dicho en video que Gálvez habría infringido en sexenios anteriores (en particular en el que era servidora pública con Vicente Fox) varios artículos del Código Penal Federal relacionados con abuso de la función pública, tráfico de influencias y cohecho. Sugirió que debería estar en la cárcel (https://goo.su/U90G7Ex).

En otro video, Lozano asegura que logró la confesión de Xóchitl respecto a contratos recibidos durante la administración encabezada por Vicente Fox, de la que ella era parte. La ahora senadora ha dicho que los convenios que le señalan se concretaron en 2007, cuando ya no era funcionaria, pero en realidad vendió 2 millones de pesos durante la administración foxista, afirma Lozano. En la descripción de esa videograbación se menciona: “Inicia el duelo (la no aceptación, el coraje, el ‘oye, me tumbaste a mi Dios’”) de los que pensaban tener en Xóchitl una esperanza, este mes quedará fuera de la contienda” (https://goo.su/chdrN74).

La viscosa textura empresarial de la política Gálvez está siendo exhibida (también) desde el flanco de la derecha porque hay sectores inconformes con la virtual imposición que se ha hecho de la hidalguense y mantienen la esperanza de que el muy rezagado Santiago Creel pudiera remontar (ahora ha invocado incluso el recurso de declararse discriminado a la inversa, por ser güerito y de ojo azul); la ultraderecha, a su vez, mantiene guerra abierta contra Xóchitl, a quien consideran una comunistoide sin atenuantes porque están abriendo camino a la candidatura presidencial independiente del cristero Eduardo Verástegui, apoyado por grupos y personajes nacionales y extranjeros.

Astillas

No hay que perder de vista la insistencia de Mario Delgado en organizar acciones de rescate o consolidación del morenismo en la Ciudad de México, por ejemplo la credencialización de un millón de simpatizantes de la 4T, según los cálculos delgadistas. En realidad, son movimientos en busca de posicionarlo como candidato guinda a jefe del gobierno capitalino… Otro Delgado, Dante, ha aumentado el grado de exposición a la coquetería electoral: cortejado por el Frente Amplio por México (PAN y lo que queda del PRI y PRD) y con rivalidades internas (el jalisciense Alfaro, que sí quiere cerrar trato con el citado frente), ahora ha dicho que el Movimiento Ciudadano, su virtual propiedad, podría dar el sí a alguna alianza, pero pide tiempo para decidir. ¡Oh, deshojando la margarita!.. Y, mientras el habitante de Palacio Nacional dice no haber recibido aún la notificación de las restricciones que una comisión del Instituto Nacional Electoral le impone para que no hable de aspirantes a coordinaciones partidistas (precandidatos presidenciales).

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México SA

De botarga a candidata// Xóchitl, sólo marketing// Muchos gritos, cero ideas

Carlos Fernández-Vega | La Jornada

¡Faltaba más!: sí Xóchitl Gálvez –como asegura el impresentable líder panista Marko Cortés– es la rival más sólida de las corcholatas morenistas, entonces sólo hay que imaginar cómo estarán los otros 11 o 12 –y descontando– aspirantes del Frente Amplio por México con miras al proceso electoral de 2024. ¿Qué la hace la adversaria más pesada, según esa idílica versión?

La Jornada, en un espléndido trabajo de Andrea Becerril, ofrece una pista: “en sus casi cinco años como senadora del PAN, Gálvez ha destacado más por irrumpir en plena sesión enfundada en una botarga de dinosaurio para protestar por el plan B del presidente López Obrador en materia electoral o por encadenarse al presídium de la sede alterna de Xicoténcatl, que por los resultados de su trabajo legislativo. Desde tribuna, en diversas ocasiones representantes de Morena la han acusado de recurrir siempre al show, de buscar los reflectores y lo mediático antes que nada, lo que ha sido evidente desde el 1º de septiembre de 2018, cuando comenzó la legislatura. Gálvez comenzó a subir una y otra vez a tribuna, especialmente para torpedear la mayoría de las iniciativas presidenciales y sus obras insignia (…) Por lo que toca a las iniciativas, la mayoría están congeladas en comisiones y los puntos de acuerdo más antiguos se dieron por concluidos”.

En el balance, “en ese primer año, la actual aspirante a la candidatura del frente opositor tuvo 61 intervenciones ante el pleno (…) De acuerdo con sus informes de labores y datos del Senado, de esa fecha al pasado 30 de abril presentó 48 iniciativas y 117 puntos de acuerdo, buena parte para demandar comparecencias de funcionarios responsables del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas o de los titulares de Petróleos Mexicanos o la Comisión Federal de Electricidad”. Además, paradójicamente, es integrante de la comisión senatorial anticorrupción.

Así es. En casi cinco años, ¿qué ha sido lo memorable de la senadora plurinominal?: su video de la fiesta de Diego Fernández de Cevallos (que congregó a políticos y empresarios rapaces), el disfraz de dinosaurio, cuando se encadenó en el viejo recinto de Xicoténcatl, tocando la puerta de Palacio Nacional, la pijamada en el Senado de la República, la casa gris de Lego, las innumerables demandas y amparos por ella presentadas o solicitados, gritos, mentadas y albures por aquí y allá, y tantos otros escándalos mediáticos para los cuales siempre cuenta con los representantes de la prensa, convocados con anticipación.

¿Propuestas, proyectos, programas? ¿Acciones para mejorar la gobernanza y la salud de la República? De eso nada, que no es lo suyo. Tal vez lo único rescatable de Xóchitl Gálvez es su manifiesta admiración por el equipo de futbol Cruz Azul. No más, y con ese cu-rrículo pretende ser candidata a la Presidencia de la República, de tal suerte que la hidalguense no es más que un hueco invento propagandístico que machaconamente la ha inflado a más no poder (desde luego, sazonada desde Palacio Nacional), que intenta construir una imagen kilométricamente apartada de la realidad, comenzando por su origen indígena, la pobreza en la que nació, la venta de gelatinas, pollos, tamales y conexos, el esfuerzo para lograr sus metas, su emprendimiento e izquierdismo y, desde luego, el mágico rejuvenecimiento de la “aspirante que la presenta como una mujer de 20 años, cuando en los hechos tiene 60.

De todo han hecho en esa machacona campaña propagandística, pero en ningún momento ha podido articular un solo discurso en el que dé cuenta, así sea de forma elemental, cuál sería su propuesta de nación, porque su plan de negocios es más que conocido y lucrativo. Desde Palacio Nacional la señalan –lo documentan– como integrante de la élite política corrupta y traficante de influencias que utiliza el puesto (sea en el gobierno federal, en el delegacional o en el Senado de la República) para enriquecerse; es decir, no para servir a la nación sino para servirse de ella. Pero de eso ella no dice nada. Sólo amenaza, una y otra vez, con recurrir a la justicia.

Entonces, si ella es la rival más sólida, la carta más fuerte del junior, pues qué jodida está la oposición, en el entendido de que quien nace para botarga, botarga se queda.

Las rebanadas del pastel

Es oficial y legal la venta de Mexicana de Aviación, que incluye la marca y varios inmuebles en Jalisco y Ciudad de México. Un juez federal notificó a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje del acuerdo. Y el próximo diciembre, a volar.

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