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La democracia según AMLO

Agustín Basave | Proceso

La reacción del presidente López Obrador ante la invalidación de su Plan B electoral lo pinta de cuerpo entero. Expresó en la mañanera del martes pasado varios comentarios contradictorios y un autoritarismo inequívoco. Presumió, por ejemplo, que por primera vez la Suprema Corte de Justicia se atreve a contravenir al Ejecutivo, pero la tachó de corrupta y la acusó de proteger a “una pandilla de rufianes”; la criticó también por “violar la división de poderes” al enmendarle la plana al Legislativo, pero desvirtuó el sistema de pesos y contrapesos al indignarse, una vez más, por su osadía de contrariarlo. Lo único coherente en su diatriba contra la máxima instancia del Poder Judicial fue su vocación autocrática: para él es inadmisible que alguien estorbe a la 4T y es inconcebible que un poder se le oponga o discrepe de él desde la convicción, sin móviles aviesos.

Después de escucharlo me asaltaron varias preguntas. ¿Para qué sirve, en opinión de AMLO, la división de poderes, si juzga dañino el acotamiento e ilegítimos a los acotadores? ¿Qué sentido tiene que exista el Legislativo si sólo sus iniciativas le parecen válidas y cómo se justifica el Judicial si sólo se puede disentir de sus decisiones desde la corrupción de la mafia del poder? Son preguntas pertinentes porque AMLO dice ser un demócrata, pese a que en su concepción de la democracia no se percibe la necesidad de los equilibrios prescritos desde la Ilustración. Y es que, si los legisladores y los ministros fueran honestos y patriotas, avalarían todo lo que él propone. ¿Quién quiere un Congreso y una Suprema Corte cuando los asesores jurídicos son más baratos?

Imaginemos cómo se materializaría la utopía –o distopía– de AMLO. Supongamos que se metiera a la cárcel a todos los corruptos de México o, mejor, que la pureza obradorista contagiara a todos y cada uno de los mexicanos. La Corte quedaría automáticamente integrada por 11 ministros honestos y, por tanto, liberales defensores de la 4T –quienes apoyarían la militarización, la contrarreforma electoral y su largo etcétera– y el Poder Judicial en su conjunto tendría juzgadores probos incapaces de conceder un amparo a los impugnadores del Tren Maya o de cualquier otro proyecto de AMLO. Los diputados y senadores serían todos honrados y progresistas y votarían en favor de cuantos dictámenes emanaran de la agenda legislativa de Palacio Nacional. El país se transformaría, en suma, sin ningún contratiempo.

¿Caricatura? Analícese con detenimiento lo que plantea AMLO. Está absolutamente convencido de que a quienes reprueban sus planes –de hecho, hasta los detalles más nimios de esos planes– los mueve la corrupción. Por momentos admite que puede haber personas que, por razones ideológicas, por la desventura de ser conservadoras, se opongan a la 4T, pero siempre acaba desechando esa posibilidad al pontificar que “la verdadera doctrina del conservadurismo es la hipocresía”, que los conservadores son “corruptísimos” o que “el triunfo de la reacción es moralmente imposible”. Hay libertad y respeto a la pluralidad, proclama; él no censura a nadie, se limita a propiciar que quien lo critique o se le atraviese políticamente pague su atrevimiento con linchamientos en redes sociales, con insultos, difamaciones e intimidación, con la quema de su efigie en las plazas. Se vale pensar distinto y rechazar sus reformas, faltaba más, pero quien vote contra la energética es, ipso facto, ni más ni menos que traidor a la patria. ¡Menuda libertad! ¡Valiente respeto a la pluralidad! Es como el predicador que pide no maltratar a quienes profesan otra fe –pobrecitos, también son seres humanos– para luego excomulgarlos y sentenciar que arderán en el infierno por no abrazar la religión verdadera.

Reitero: en un país gobernado por alguien que sostiene semejante visión de la cosa pública salen sobrando las instituciones, con la personalizada excepción de la Presidencia de la República. Si el Jefe Máximo de la Transformación es incorruptible e infalible, ¿por qué rayos habría de dividir y limitar al poder? Discrecionalidad es el nombre del juego. Si sólo él entiende al pueblo, si sólo él interpreta su voz, ¿para qué lidiar con otros, falsos representantes? A él ha de entregársele un cheque en blanco, él ha de determinar con omnisciencia lo que ha de hacerse. Si el mundo insiste, y para evitar una innecesaria campaña de ataques orquestados por la oligarquía mediática internacional, pueden permanecer el Congreso y la Corte en su mínima expresión –con el menor presupuesto posible– a guisa de ejecutores de las decisiones del señor presidente. De los órganos autónomos, ni hablar.

La democracia, según AMLO, es hacer lo que el pueblo quiere, que es precisamente lo que él quiere. Quien encarna la voluntad popular no precisa de procedimientos y menos de contrapesos: su sabiduría nace de su comunión con la gente, que le da el equilibrio o el desequilibrio que pudiera necesitar. A fin de cuentas, nuestra Constitución se resume en una sola frase de uno solo de sus artículos, el 39: “El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”. He ahí todo lo que se requiere para gobernar. Los mexicanos han resuelto transformar a México y no hay consideración legal o institucional que valga para detener la Transformación. Y el hombre elegido para llevarla a cabo es Andrés Manuel López Obrador, a quien han de seguir todos los hombres y mujeres de bien haciendo lo que tengan que hacer para librar de obstáculos su misión.

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Arsenal

“Aquí en Palacio tengo al Congreso”

Francisco Garfias | Excelsior

Si algún mensaje fue reiterado en el foro Congresistas de América, donde participaron legisladores de México y EU, fue el que a los gobernantes autoritarios disfrazados de demócratas —Trump y López Obrador fueron muy citados— les estorba la división de poderes. En ese foro digital, organizado por Save Democracy, los legisladores mexicanos de oposición acusaron a la mayoría oficialista en las cámaras de usar el Congreso para debilitar a la SCJN. Le pegan a la Corte por haber anulado decretos y reformas de AMLO. No faltaron las alusiones a la confesada intención de desaparecer al Inai y dejar a los mexicanos en ayuno de transparencia y protección de datos personales.

* El senador Germán Martínez aprovechó su turno para encuerar a los morenistas Alejandro Armenta, presidente de la Mesa Directiva en el Senado, e Ignacio Mier, jefe de la bancada guinda en la Cámara de Diputados. “Ambos —que, para colmo, son primos— le lamen los zapatos al Presidente porque quieren que los designe, porque se elige gobernador en Puebla en 2024”, afirmó. Y fundamentó sus críticas: la mañana del viernes negro Armenta presentó una iniciativa para desaparecer el Inai, tal como lo propone AMLO. Y en estos días Mier anunció, para agosto del 2024, una consulta popular para elegir a los ministros del máximo tribunal en las urnas.

Ya encarrerado, Germán evocó la noche negra del 28 de abril pasado. En esa fecha, AMLO citó a los senadores oficialistas en Palacio Nacional para darle un “golpe” al Congreso.

“Perdónenme el símil, pero es un poco lo que hizo el presidente Trump el 6 de enero de 2021, al intentar tomar el Capitolio. Acá, al contrario, los senadores fueron a Palacio Nacional y hubo un golpe al desaparecer uno de los límites que tiene el poder presidencial en México: el Senado de la República. Al Presidente mexicano no le gustan los límites a su voluntad. Ese viernes 28 de abril cruzó una línea con los senadores que le obedecen. Los llevó a Palacio y les ordenó aprobar 20 leyes. Quería mandar una señal: aquí en Palacio tengo al Congreso mexicano”.

En el foro, conducido conjuntamente por el doctor Edgardo Buscaglia y Marcela Jiménez, participaron el senador Gustavo Madero, Grupo Plural y el senador demócrata Ben Allen. Pero también las diputadas Ivonne Ortega, MC; Cynthia López, PRI —quien prefirió hablar en inglés—; Sonia Murillo, PAN, la excongresista demócrata Donna Christian-Christensen, entre otras.

En su turno, Madero, exjefe nacional del PAN, admitió que los gobiernos de Fox y de Calderón no cumplieron con la democracia. Se quedaron cortos, no satisficieron las expectativas de transformación, dijo. “En el 2018 no sólo ganó AMLO, sino se concluyó un ciclo político en México. Los partidos tradicionales quebraron, se quedaron sin clientela, sin votos, sin legitimidad, sin narrativa y sin liderazgos. La oposición está obligada a construir una opción alternativa, pero ésta tiene que partir de una autocrítica que no ha surgido… No ha habido la humildad, la capacidad, la generosidad de generar esa autocrítica para volvernos a acercar a la población… Tenemos que aceptar nuestros errores y tratar de construir la máxima unidad posible. De cara a 2024, la oposición debe elegir a un solo candidato vía un método de elección distinto. Este método tiene que ser con la ciudadanía, no puede ser cupular”, subrayó.

Y advirtió: las reformas legales, el proceso acelerado de militarización y el ejercicio del gasto social tienen el propósito de que la 4T vaya más allá de 2024.

Ben Allen destacó la importancia de tener controles y equilibrios cuando el Ejecutivo no respeta las normas democráticas. “La presidencia de Trump ha sido una tragedia para mi país, pero también para la democracia. No respetó el resultado legítimo de la elección y se postula de nuevo repitiendo mentiras”.

Ivonne Ortega, difirió de Madero sobre la necesidad de armar gobiernos de coalición para tener un sistema estable.

“Si salimos a la vida pública y le decimos a la gente ‘hay que armar un gobierno de coalición y nos mostramos los mismos que hemos estado en diferentes cargos, ¿qué les estamos comunicando?”, preguntó. Ella misma respondió: “que nos queremos repartir los cargos para que tu sigas igual de pobre…”.

* Nos llegan quejas de “abuso de poder y manipulación de la justicia” por parte de María Fritz, secretaria general de Gobierno en Yucatán. “Ha encarcelado a aquellos que obstaculizan su camino y ha colocado a sus allegados en cargos judiciales de manera inconstitucional”, asegura una fuente confiable. Como ejemplo menciona el caso de la magistrada Lizette Mimenza, alumna de Fritz, quien llegó hace un año al Tribunal Superior de Justicia de Yucatán. “Esas acciones plantean dudas sobre la integridad del sistema judicial en Yucatán”, subrayan.

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Astillero

Claudia y la Nomenklatura // Gobernadores, a la cargada // Ebrard y Monreal reprochan // El general y su departamento

Julio Hernández López | La Jornada

Es evidente que el conjunto de altos cargos del sistema de poder morenista en ciertos estados de la República se ha volcado abiertamente a favor de la precandidatura extraoficial de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República (lo entrecomillado en la primera línea es una parte de la definición que el diccionario de la RAE hace de los términos nomenklatura o nomenclatura).

Por sí mismos, en ejercicio de su personal predilección u olfato político, o por superior instrucción directa, indirecta o supuesta, varios gobernadores han organizado a la jefa de Gobierno capitalino actos y recepciones al estilo de la cargada priísta tradicional, que contrastan con la frialdad, el cumplimiento estricto de ciertos protocolos básicos o la ausencia total ante visitas de los otros aspirantes.

Claro está que, en aras de bien servir a una conducta realmente republicana, los mandatarios estatales podrían abstenerse de actuar como anfitriones dispares en materia de giras de los precandidatos morenistas y dejar a los demás militantes partidistas las tareas que les son propias, pero tal conducta ideal se desmorona si en un caso la visitante es justamente la homóloga de la capital del país, y en otros casos son secretarios de Estado: uno, de Gobernación; otro, de Relaciones Exteriores. Del recién perdonado Monreal ni qué decir, pues el grado de atención de los gobernadores es bajo, y peor sucede con el diputado Gerardo Fernández Noroña.

La cargada de la nomenklatura morenista fue muy evidente en Oaxaca, donde el emproblemado Salomón Jara prefirió recibir y prodigar muchedumbre istmeña a Sheinbaum y no hacerlo con al canciller Ebrard, que visitó su capital. Según el senador Monreal, cada vez están más descarados ciertos mandatarios morenistas en el uso de sus estructuras políticas a favor de determinada corcholata. Tan sólo por lo sucedido en días recientes, mencionó Hidalgo (Julio Menchaca), Puebla (el sustituto Sergio Salomón Céspedes Peregrina), Tamaulipas (Américo Villarreal), Baja California (Marina del Pilar Ávila) y Veracruz (Cuitláhuac García).

El canciller Ebrard, por su parte, llamó a esos gobernadores deseosos de ser promotores de cierta candidatura presidencial para que pidan licencia al cargo y dejen de usar dos cachuchas. Refirió también el caso oaxaqueño, pero excluyó de los presuntos infractores al gobernador poblano. En todo caso, los sucesos relatados por Ebrard y Monreal ayudan a seguir delineando la postura rebelde, o contra el aparato, del aún secretario de Relaciones Exteriores.

Sheinbaum, como resulta explicable, rechazó que hubiera la cargada en mención, negó que se utilizaran recursos públicos durante sus giras y dijo que las posturas de los gobernadores corresponden a su libertad de expresión, sin dados cargados.

Mientras tanto, a Palacio Nacional llegaban ayer en dos tiempos los líderes del sindicalismo tradicional magisterial: por la mañana, para acompañar al presidente López Obrador en el anuncio de un aumento salarial y, más tarde, en una comida con profesores merecedores de reconocimiento por antigüedad en el ejercicio docente, en la que hubo discursos del mandatario, la secretaria de Educación Pública y el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

En contrapartida, integrantes del sindicalismo disidente o no oficialista realizaron una marcha en la Ciudad de México e instalaron un plantón en la Plaza de la Constitución. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantiene un discurso crítico hacia la actual administración federal y exige la reinstalación de mesas de trabajo con autoridades para analizar diversas demandas.

Y, mientras el general secretario Luis Cresencio Sandoval esclarece el tema del departamento de lujo en Huixquilucan, que no por haber sido develado en determinado espacio X debe ser retóricamente ignorado, si no que, al contrario, requiere confirmación o desmentido.

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México SA

Alonso Ancira: ¿nuevo chanchullo? // Gobernación: que no ande con artimañas// Empresario (mafioso) poco ético

Carlos Fernández-Vega | La Jornada

No es gratuito el más reciente comentario público del secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández: “durante décadas, Alonso Ancira (oficialmente, ex presidente de Altos Hornos de México, AHMSA) contó con la complacencia, la complicidad de los gobiernos estatales (y del federal, hay que agregar), por lo que a ese mafioso disfrazado de empresario advirtió: que no se ande con artimañas. Se trata, como lo califica la revista Forbes, de una persona poco ética.

El titular de Bucareli recuerda una de las artimañas más recientes de Ancira (el mismo del fraude con Agronitrogenados), quien por cortesía de Carlos Salinas de Gortari se quedó con una los consorcios acereros más importantes del país, hasta 1991 propiedad del Estado. Pagó una bagatela, junto con su socio Xavier Autrey: 145 millones de dólares (apenas 20 por ciento de su valor real) por un paquete que incluía AHMSA y no menos de 11 empresas paraestatales más. Después de 32 años de ese atraco a la nación, oficialmente Alonso Ancira ha dejado de ser presidente de AHMSA y, junto con sus familiares en ese consorcio, vendió todas sus acciones, en el supuesto de que tal decisión lo deja totalmente fuera del consorcio, tanto en su calidad de cabeza mayor como de principal accionista.

El 23 de abril anterior, la asamblea de accionistas de AHMSA ratificó y aprobó las renuncias de Alonso Ancira (hasta ese momento presidente del consejo de administración), Jorge Ancira y José Eduardo Ancira. Oficialmente, pues, le pusieron una patada en el trasero. Sin embargo, no tocaron a Xavier Autrey (también beneficiado con la privatización de Multibanco Comermex, que exprimió y quebró), otro poderoso accionista de la acerera y socio del propio Ancira en no pocos enjuagues. Por si fuera poco, ratificaron a Luis Enrique Zamudio Miechielsen como director general del corporativo, es decir, el mismo que designó el propio Alonso.

En esa reunión se resolvió, revocar de forma definitiva y absoluta a Alonso Ancira Elizondo, Jorge Alberto Ancira Elizondo, José Eduardo Ancira Elizondo y James Stuart Pignatelli todos y cada uno de los poderes, facultades y autorizaciones, generales y especiales otorgados a su favor con anterioridad a esta asamblea de accionistas, ya sea por asamblea de accionistas, sesiones del consejo de administración, delegación de facultades ante notario público o por cualquier otro medio legal válido.

Así, oficialmente, el mafioso Alonso Ancira quedó fuera de la jugada y AHMSA se pone a la venta. Sin embargo, conociendo los enjuagues de este personaje, la autoridad no le quita el ojo de encima para evitar un chanchullo más en su larguísimo historial. Dijo el secretario de Gobernación: el gobierno federal confía en que no se simule la venta, pues tiene conocimiento de que están en ese proceso, sino que esperan que se permita a los accionistas o los inversionistas comprometidos reactivar la empresa, cuidar a la base trabajadora, que no se pierdan los empleos; que no anden con artimañas. Están obligados a respetar las garantías legales de los asalariados y a tratar de que se reactiven la fuentes de trabajo lo antes posible.

Con la complicidad de los gobiernos neoliberales, con el de Salinas de Gortari a la cabeza, el empresario poco ético hizo chanchullo y medio, defraudó al fisco (de hecho, huyó a Israel para no ser detenido, como tiempo después lo hizo Tomás Zerón), quebró AHMSA, concretó la venta fraudulenta de Agronitrogenados, en complicidad con Emilio Lozoya y el consejo de administración de Pemex, y muchísimo más, siempre en connivencia con el poder político, de tal suerte que no es una ocurrencia del titular de Bucareli: que no se simule la citada venta accionaria, porque en todo esto puede existir otro chanchullo con el fin de que el mafioso siga operando tras bambalinas. Por ello, las secretarías de Economía, Hacienda y Trabajo vigilan del desarrollo de los acontecimientos en AHMSA, además de que, en primer lugar, la empresa debe garantizar el pago de las prestaciones de los trabajadores.

Las rebanadas del pastel

Más lenta que el progreso, por fin la FGR da muestras de vida y ha judicializado 39 carpetas de investigación, obtenido 54 órdenes de aprehensión e iniciado proceso penal contra 17 implicados por el fraude en Segalmex, el cual significa un doble atraco: contra el erario y contra la alimentación de los mexicanos, especialmente la de los más pobres. Imperdonable.

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