Columnas Escritas
Lo que dicen los columnistas
De naturaleza política
Alarma embate de EU contra Chapitos…
Enrique Aranda
Excelsior
Si bien, a decir de fuentes supuestamente bien informadas, la primera reacción fue evitar el tema “para no afectar la relación bilateral”, lo cierto es que la explícita decisión del gobierno de Joe Biden de enderezar sus baterías contra el Cártel de Sinaloa, de Los Chapitos, por su participación en la producción y tráfico de fentanilo a Estados Unidos fue asumida al más alto nivel del gobierno de la 4T como un nuevo llamado, ¿el último?, a dejar de lado su ridícula e ineficaz política de abrazos, no balazos, y asumir medidas serias y efectivas en el combate a los cárteles del narcotráfico.
Igual en las oficinas de Luis Cresencio Sandoval en la Defensa, que de Rafael Ojeda en Marina, de la inexistente Rosa Icela Rodríguez en Seguridad Ciudadana y del impresentable fiscal carnal Alejandro Gertz o del multiusos Marcelo Ebrard en Relaciones Exteriores, en efecto, enterarse de la explosiva información cuando aún no terminaban de digerir el maltrato recibido 24 horas antes en la Casa Blanca, constituyó un nuevo golpe del que tardarán en recuperarse. De la reacción del inquilino de Palacio, de gira “aérea” ayer por el Istmo, poco o nada logró saberse ayer.
La sola decisión de elevar significativamente el monto de las recompensas que ofrecen por información que conduzca a la detención de Joaquín Guzmán López y de los hermanos Iván Archivaldo y José Alfredo Guzmán Salazar, la explícita demanda de extradición inmediata de Ovidio o la difusión de información pormenorizada, supuestamente obtenida por la DEA vía la penetración “al primer nivel” del cártel y que desmiente cuanto a últimas fechas ha venido afirmando Andrés Manuel López Obrador para intentar convencer a su contraparte norteamericana de que en México no se produce el letal fentanilo, preocupó a más de uno y encendió “todas las alertas” en las inmediaciones del Zócalo capitalino.
Y no porque parte de la información, denuncias o demandas de los estadunidenses fueran desconocidas o no esperadas sino, en especial, por la forma (que en política es fondo) en que la misma fue dada a conocer o, si se prefiere, por el momento en que la misma se difundió. Pensar que ello no es digno de ser tomado en consideración y atendido con absoluta seriedad constituiría, insistamos de nueva cuenta, un error mayor, imperdonable…
ASTERISCOS
* Tras de su indolente accionar ante la tragedia en que 40 migrantes perdieron la vida en Ciudad Juárez, no son pocas ahora las críticas contra el alcalde neomoreno Cruz Pérez Cuéllar, que genera el saberse de su intención por adjudicar a una empresa de su propiedad, Aseo Urbano de Chihuahua, un millonario contrato para la recolección de basura, previa cancelación al más puro estilo de la 4T, del que se tiene firmado con empresarios locales…
* Domingo de debate en Coahuila, con la participación protagónica del aliancista de extracción priista Manolo Jiménez, que lidera hoy todas las encuestas y sondeos, así como de los lópezobraoristas Armando Guadiana, que compite por Morena; el impresentable Ricardo Mejía Berdeja, que va por el PT, y Evaristo Lenin Pérez, ahora del PVEM. Veremos…
La inmaculada percepción
La transparencia acorralada
Vianey Esquinca
Excelsior
La transparencia en México es como una gasolinera. Es indispensable, todos quieren que esté suficientemente cerca para cuando la necesiten, pero no enfrente de su casa porque es explosiva y representa un riesgo.
Andrés Manuel López Obrador ha demostrado en su gobierno un profundo desprecio por todo lo que tiene que ver con la transparencia y la rendición de cuentas. Cuando, en gobiernos pasados, pudo aprovecharse y beneficiarse de las investigaciones que organizaciones sociales o medios realizaron a partir de solicitudes al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales todo fue jajaja, jijiji. Sin embargo, hoy parece que lo único que quiere es sustituir al Inai por el Instituto de los Otros Datos.
Aunque desde el principio de la actual administración este instituto fue objeto de ataques y hostigamiento, el mandatario y su partido fueron suficientemente pacientes para esperar el momento de poder acorralarlo. Cuando finalmente llegó el momento de sustituir a los comisionados que terminaban su periodo, vetó los nombramientos que hizo el Senado para dejarlo imperante. Actualmente cuenta con cuatro de siete comisionados requeridos para que las resoluciones tengan efecto; se necesitan por lo menos cinco integrantes.
Después de que se filtró el audio del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, en el que transmitía a los senadores morenista una instrucción del Presidente en el sentido de que no querían nombrar a los comisionados para dejar al instituto paralizado, López Obrador no sólo no negó que dio la instrucción, sino que el viernes pasado, de plano se confesó y demostró que está decidido a acabar al Inai, “los nombren o no los nombren (a los comisionados), ¿para qué sirven? No sirven para nada, o sea, era un gobierno mantenido y bueno para nada, eso es lo que había”.
¿Por qué le molesta tanto el Inai a la 4T?, algunos de los estudios que se han presentado demuestran porque la transparencia es tan incómoda.
En marzo, Artículo 19 presentó su estudio (Des) información oficial y comunicación social en el que analizó 34 declaraciones del Presidente en sus mañaneras entre 2019 y 2022. Los números hablan de la utilización sistemática de la mentira y el ocultamiento como forma de gobernar. Sólo 5.6% de esas declaraciones fueron respaldadas con información oficial; en 58.8% no se presentaron datos para comprobar la veracidad o falsedad de los dichos del tabasqueño y 26.5% resultó completamente falso.
Por su parte SPIN Taller de Comunicación Política, que ha dado seguimiento a las mañaneras, ha señalado que en los cuatro años de las conferencias matutinas se han dicho más de 100 mil mentiras, algo así como 100 mentiras, afirmaciones inciertas o imprecisas por día.
El problema de todo esto es que a pesar del riesgo que implica desaparecer al Inai para la vida democrática del país, no ha habido una vehemente defensa ni de parte de los partidos ni tampoco de la ciudadanía. Los primeros porque en el fondo tampoco les gusta tener que rendir cuentas y los segundos porque no tienen claridad de para qué sirve el instituto, la importancia de la transparencia y del derecho de preguntar y conocer.
El Presidente sabe que, a diferencia del INE, el Inai no tiene quién lo defienda. Sabe que en el Senado le servirá de comparsa, que no se tomará el Zócalo ni habrá marchas y por eso se aprovecha. Quiere seguir diciendo que la luna es de queso o que en su gobierno no existe la corrupción sin que nadie le encare. Gobernar con base en mentiras requiere necesariamente que el instituto desaparezca.
La soberanía energética, más relevante que nunca
Alonso Romero *
La Jornada
En el círculo rojo de la opinocracia nacional, escuchar el concepto de soberanía energética (SE) genera reacciones extremas. El lugar más común para desacreditar cualquier política que tenga como uno de sus objetivos la búsqueda de la SE es invocar al eje del mal (Cuba, Venezuela, Nicaragua, etcétera). Como ejemplo, el 29 de marzo se publicó en el periódico Reforma (https://bit.ly/3mAmEU0) una columna que recoge y encapsula muy bien los razonamientos pero, sobre todo, el desconocimiento total de la opinocracia con referencia al sector energético.
En dicha columna, se exponen varias argumentos erróneos con respecto a:
1. La renovada importancia de la seguridad energética.
2. El modelo de transición energética predilecto, que se basa en energía eólica, solar fotovoltaica y gas natural como respaldo de la intermitencia y variabilidad inherentes a dichas tecnologías.
3. La inexistencia del concepto de soberanía energética a nivel internacional (salvo en los países que conforman el eje del mal).
Primero, para todo aquel que estudie los mercados energéticos de forma seria, su relación inseparable con la geopolítica, el crecimiento económico y que entienda que la disponibilidad del suministro energético es una precondición para una vida digna y, en muchos casos, un tema de vida o muerte, toda política energética es un balance. Para esto, en los espacios serios de debate sobre política energética, siempre se ha conocido el famoso trilema energético –escribí una columna sobre eso en junio del año pasado (Seguridad energética, La Jornada)–. Básicamente el trilema es el balance que debe observarse entre seguridad, sustentabilidad (financiera y ambiental) y asequibilidad (bajo costo y precio) de la energía. La seguridad energética se descuidó en países que confundieron vendedores por expertos y dejaron que ellos hicieran la política energética. Lo que realmente hicieron fue una política empresarial para la disminución del riesgo en la inversión del sector de la energía, cosa muy diferente.
Segundo, dicha columna, y en general la opinocracia, tiene la idea errónea de que el modelo de mercado marginalista combinado con mandatos de ley para aumentar las energías variables, solar y eólica (VRE) de alguna manera brinda seguridad en el suministro porque diversifica las fuentes de energía. Esto es totalmente falso. Nadie lo explica mejor que Meredith Angwin, en su libro Shorting the Trid: The Hidden Fragility of Our Electric Grid. El resultado de este modelo es extremadamente predecible. Se termina dependiendo del gas natural, es decir, la matriz energética de combustibles se reduce a uno solo, no diversifica. Es tan predecible, y ha pasado en tantos lugares, que se conoce como la trifecta fatal. Tal es la dependencia del gas natural para el correcto funcionamiento de las VRE que la Agencia Nacional de Investigaciones Económicas de Estados Unidos (NBER, por sus siglas en inglés) determinó que se requieren 100 MW de potencia de gas natural por cada 88 MW de VRE que se instalen (https://bit.ly/3mydeZ4). ¿Y qué creen que pasó en Alemania? Al dejar de tener gas, el modelo que, por cierto, traslada el riesgo de suministro de combustibles a todas las energías por igual, aunque no usen combustibles, funcionó como estaba previsto y aumento 400 por ciento las tarifas residenciales. Todo porque dicho modelo no brinda seguridad del suministro.
Tercero, y es el punto en el que más opinócratas coinciden y donde más caen en el error, el concepto de soberanía energética existe; está definido por múltiples organismos e infinidad de países (fuera del eje del mal) lo observan en su política energética. Una simple búsqueda en Google ahorraría a la opinocracia cometer estos errores. Pondré sólo algunos ejemplos, pero dejaré aquí un hilo en Twitter con todas las fuentes (https://bit.ly/3A1IBhM). El Laboratorio de Energía Renovable de Estados Unidos define la SE como la habilidad de una comunidad o nación de producir internamente toda la energía necesaria, mientras el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores lo menciona en su página web en repetidas ocasiones. La asamblea francesa estudia el concepto y recientemente emitieron un reporte de 390 páginas que busca explicar la pérdida de la SE en su país. Reino Unido y Estados Unidos utilizan el concepto en sus planes energéticos a futuro. La Agencia Internacional de la Energía, legisladores y la Asociación Nacional de Reguladores de Industrias Públicas de Estados Unidos describen la función de la energía nuclear en mantener y expandir la SE de dicho país. La Unión Europea establece, como objetivo de su iniciativa de ley de industria Net Zero, lograr y fortalecer la SE. La University College London define la SE como “la capacidad de las personas de tomar decisiones sobre su planeación energética. Hasta la empresa Iberdrola lo define en su página de internet y menciona que va mas allá de la seguridad del suministro.
En fin, el mundo cambia cada vez más rápido y el círculo rojo de la opinocracia incumbente se mantiene centrado en la fe de la mano invisible, concepto por cierto acuñado en 1776.
* Maestro en finanzas en el sector energético por la Universidad de Edimburgo. Especialista en temas energéticos.
