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De naturaleza política

Plan C: “tomar por asalto” el INE…

Enrique Aranda | Excelsior

A la vista ya, escalada contra el Tribunal Electoral…

No acaban de asumirse aún los alcances de la resolución del ministro Javier Laynez de dejar indefinidamente en suspenso la aplicación de la reforma orientada a destazar al Instituto Nacional Electoral (INE) y, vía el cuestionado Comité Técnico de Evaluación, responsable de seleccionar a los candidatos a consejeros, ahora Andrés Manuel López Obrador evidenció ya su indeclinable decisión –claramente autoritaria– de “llegar hasta donde sea necesario” para hacerse con el control del aparato responsable de organizar y calificar los comicios… ¡los de 2024 de manera específica!

A la vista la previsible descalificación del anticonstitucional plan B promovido desde Palacio, en efecto, el comando de la mayoría lopezobradorista en San Lázaro confirmó y celebró, incluso, haber recibido ya las “quintetas” para elegir a los nuevos consejeros, particularmente aquella de la que deberá surgir la sucesora de (el odiado) Lorenzo Córdova en la presidencia, integrada por cuatro mujeres, cuyos perfiles evidencian su cercanía al gobierno de la 4T y su partido y, obvio, su absoluta falta de imparcialidad: Bertha María Alcalde Luján, Guadalupe Álvarez Rascón, Iulisca Zircey Bautista Arreola y Guadalupe Taddei Zavala. Una más, sólo la bajacaliforniana Rebeca Barrera Amador se salva de tal imputación.

Hablamos, para decirlo con absoluta claridad, de la práctica “toma por asalto” de la principal posición en el instituto, con miras a intentar imponer desde ahí políticas y decisiones que, amén de debilitar la capacidad operativa del mismo, como pretende el ahora suspendido plan B, posibilite la manipulación del proceso electoral, su aprobación en caso de serle favorable o su anulación, incluso si la misma no satisface las expectativas del incuestionable fundador y gurú del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

De qué tamaño es la preocupación o el miedo del Ejecutivo a no poder imponer a un sucesor a modo que, vía sus incondicionales en el Legislativo y con absoluto descaro, opera con miras a asumir el control de un órgano autónomo cual es el INE que, saben todos ellos, es producto de la lucha en favor de la democracia que por décadas han librado personajes de prácticamente todas las corrientes políticas, partidos, activistas y analistas ajenos a éstos, académicos y muchos, muchos más….

Asteriscos

* A la vista del cierre de marzo, la probabilidad de que el Instituto de Acceso a la Información (Inai), que encabeza Blanca Lilia Ibarra, entre en un periodo de virtual “parálisis” crece de manera exponencial, ante las maniobras del gobierno de la 4T para restarle operatividad y autonomía, y la incapacidad del Senado de sacar adelante el nombramiento de dos nuevos comisionados…

* Ahora si que, perdón, parecería que nadie en el sector automotriz nacional, salvo la Coparmex de José Medina Mora, se está percatando de que la decisión del inquilino de Palacio de ampliar hasta junio el plazo para regularizar autos usados extranjeros, los llamados autos chocolate, constituye un duro golpe para la planta nacional. ¿O no es así?…

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Juegos de poder

Algo bueno está pasando en México

Leo Zuckermann | Excelsior

El Presidente quiere reconcentrar el poder en esta institución. Pretende echar para atrás logros democráticos que nos tardamos muchos años en conseguir. Inclinar la cancha a favor del partido gobernante para las próximas elecciones de 2024, las más grandes de la historia.

Y, sin embargo, hasta hoy, se han encontrado con una gran resistencia.

Primero, López Obrador intentó reformar la Constitución para cambiar radicalmente las reglas del juego democrático. La ciudadanía salió a protestar masivamente a las calles. La oposición, en particular el PRI, tomó nota de las manifestaciones del 24 de noviembre pasado. El proyecto de regresión autoritaria no prosperó. La minoría opositora en la Cámara de Diputados votó en contra de la reforma constitucional, que quedó desechada.

Fiel a su estilo, AMLO dobló las apuestas: utilizaría la mayoría que tiene en ambas cámaras con el fin de modificar las leyes secundarias, el llamado “plan B”. No les importó que los cambios fueran inconstitucionales, como lo admitió el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal.

Morena, PT y el Verde aprobaron por la vía rápida el plan B. Una vez más, la ciudadanía, indignada por un proyecto que destruía operativamente al Instituto Nacional Electoral (INE), salió a las calles a mostrar su oposición. Enviaron un mensaje a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN): paren el bodrio del plan B que vulnera la democracia.

El viernes, el ministro Javier Laynez Potisek, quien recibió la demanda del INE en contra del plan B, admitió el caso y ordenó la suspensión de la entrada en vigor de todas las reformas legislativas hasta que no se defina si son o no constitucionales.

Se trata de una decisión audaz justificada con “el fin de evitar la posible afectación a los derechos político-electorales de la ciudadanía derivado de la alteración operativa y presupuestaria del propio INE”.

Laynez reconoce que el plan B podría afectar la capacidad del INE, lo cual minaría el sistema democrático. Antes que se comience a desmantelar áreas críticas del instituto o despedir a personal, mejor suspender la entrada en vigor de las nuevas leyes hasta que el pleno de la SCJN decida en definitiva sobre su constitucionalidad.

Algo bueno está pasando en México.

La ciudadanía, junto con una minoría legislativa en el Congreso, frenó el primer intento de regresión autoritaria vía una reforma constitucional. La ciudadanía, junto con la decisión de un ministro de la Suprema Corte, ha suspendido provisionalmente el segundo empeño regresivo por la vía de cambios inconstitucionales a leyes secundarias.

Hay que festejarlo. A menudo nos concentramos en la impudicia de un gobierno que quiere desmantelar la democracia liberal y soslayamos que no ha podido hacerlo gracias a una combinación de movilizaciones ciudadanas y el funcionamiento de instituciones que se toman en serio su papel como contrapeso del Ejecutivo.

Pero esto no ha acabado.

El Presidente está furioso por la suspensión de Laynez. Retóricamente ha reaccionado como se esperaba: la Corte es parte de la mafia del poder, quieren un gobierno oligárquico, tienen salarios mayores al del Presidente, lo único que les importa es el dinero.

Lo importante es que ya anunciaron que impugnarán la decisión de Laynez frente a la misma Corte. Argumentan que la Constitución prohíbe a la SCJN resolver controversias constitucionales en materia electoral. Me encanta. Reforman leyes que violan la Constitución y luego se escudan en ella para decir que la Corte no puede echarlas para atrás. Tienen el descaro de decir que “el Ejecutivo federal no permitirá que se violente la Constitución ni el orden jurídico mexicano”. No tiene progenitora.

El plan B está suspendido. El Ejecutivo y, seguramente, el Legislativo impugnarán esta decisión y presentarán sus alegatos. Un ministro distinto a Laynez elaborará un proyecto que someterá al pleno de la Corte. La ley no establece un plazo para que el recurso se resuelva. La decisión de sostener o no la suspensión será por mayoría simple del pleno, es decir, se requieren cinco ministros más, además de Laynez, para mantenerla. Como están los números en la Corte, creo que esto sucederá, lo cual será una estupenda noticia.

Luego vendrá lo bueno: la discusión del fondo del plan B. Para declararla inconstitucional se requiere una mayoría calificada de ocho de los once ministros. AMLO le está apostando a conseguir a cuatro ministros para que el plan B quede vigente en una especie de limbo jurídico que pondría en peligro la organización de las elecciones de 2024.

Por eso, esta lucha continúa; la ciudadanía debe mantenerse alerta.

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Astillero

El previsto plan c // Control patriótico // En el fondo, es Piña // Enrique recibe Al Faro

Julio Hernández López | La Jornada

La batalla por el control electoral de 2024 transcurre por dos vías muy definidas y previsibles: el bando con mayor poder (el Ejecutivo, el Legislativo) ha ejercido todas las facultades legales y metalegales a su alcance, mientras el bando opositor (la alianza llamada Va por México y sus aliados mediáticos y de la sociedad civil) ha magnificado los riesgos del cambio de modelo electoral y ha tratado de deslegitimar el proceso.

Ambas partes están ya a las puertas de un desenlace sabido: con plan a o sin él, con plan b o sin él, con marchas y mítines o sin ellos, el primer día hábil del próximo mes, ya en una semana, habrán de cambiar tanto el mando máximo del Instituto Nacional Electoral (no más Lorenzo Córdova Vianello) como la correlación interna de fuerzas (habrá cuatro nuevos consejeros, probablemente la mayoría de ellos más afines a impulsar transformaciones que a mantener la intocabilidad ahora tan sublimada por los opositores al obradorismo).

El camino recorrido hasta ahora por los dos proyectos de nación deja muestras claras del carácter coyuntural e instrumental de la contienda: el oficialismo no ha podido impulsar una reforma electoral con visión de Estado, que convoque e instale en el poder electoral a personajes sin bandería partidista, ajenos a suspicacias facciosas, sino todo lo contrario, pues lo que está en juego no es lo ideal sino lo práctico; la 4T, como en su momento elPRI con una gran habilidad defraudadora, y el PAN con las limitaciones de sus habilitados en Los Pinos, Fox y Calderón, trata de acomodar el mayor número posible de piezas para mantenerse en el poder.

Pero no tanto como siglas partidistas sino, en el caso actual, como una continuidad grupal entendida por sus partícipes como misión salvadora: del fraude patriótico del priísmo al control patriótico de la organización electoral y sus resultados requeridos. Ante ese escenario de operación cuatroteísta para copar las inminentes consejerías electorales, la oposición ha obtenido victorias procesales insuficientes (presionar para el freno de los planes a y b), que sucumben en lo práctico ante el llamado plan c, el de los cuatro consejeros morenizados y en especial la búsqueda de que Bertha Alcalde Luján releve a Córdova Vianello.

Es de advertirse un hecho que los opositores sólo han podido enfrentar desde un punto de vista meramente retórico, tramposo: a pesar de la dictadura que denuncian con sentido propagandístico, los procesos relacionados con las reformas electorales (la a y la b) y con la elección, o insaculación, de los nuevos consejeros, se han manejado con apego a los mecanismos y facultades legales aplicables a cada caso.

Las votaciones en las cámaras legislativas han sido apegadas a la normatividad vigente aunque, como es legítimo derecho de los opositores, pueden ser recurridas ante la Corte, que obviamente puede declararlas válidas o inválidas. El comité de evaluación para aspirantes a consejeros ha sesionado y resuelto sin romper la legalidad, conforme a las reglas.

Los opositores han ganado, por su parte, una capacidad de movilización que se mostró en el Zócalo Rosa y mantienen un discurso cotidiano que busca la excitación social aunque ella no desemboca necesariamente en los cauces partidistas (PAN, PRD y PRI), que siguen pasmados, ineficaces.

A su vez, el Presidente de la República ha subido el tono y la apuesta en relación con el Poder Judicial federal y su presidenta, Norma Piña. El pretexto es el plan b y la probabilidad de que sea declarado inconstitucional por la Corte, pero en el fondo es la descalificación de esa presidencia y del aparato judicial en pleno, ahora catalogado abiertamente como parte de la etiqueta de variantes aplicaciones conocida como mafia del poder.

Y, mientras Al Faro 2024 de Morena le ha abierto significativamente las puertas de la Casa Jalisco el gobernante emecista Enrique,

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México SA

Derecha y Poder Judicial // Bloquear todo cambio // ¿Suspensión indefinida?

Carlos Fernández-Vega | La Jornada

En cuestión de cuatro años, la siempre pútrida derecha autóctona perdió la joya de la corona (Presidencia de la República) y buena parte de otros poderes (Legislativo, gobiernos estatales y municipales), y ante ese panorama –terrible para ella–, se retuerce, histérica, ante la posibilidad de que se le vaya de las manos el control del único que conserva a plenitud (Poder Judicial, tradicionalmente con una estructura ultraconservadora, sin olvidar los órganos autónomos), de tal suerte que, ante lo que se avecina, se aferra a mantenerlo bajo su dominio para continuar con el asalto a la nación, en el entendido –el de ella–, de que todo lo que huela a cambio debe ser bloqueado.

Pasan los años, van y vienen gobiernos, mal que bien hay cambios y reformas por todos lados, pero el único poder del Estado que se mantiene intocado es el Judicial, por tratarse del que, tarde que temprano, decide sobre temas relevantes, en especial aquellos tendientes a preservar el modelo depredador impuesto por esa derecha histérica. Reiterada ha sido la propuesta presidencial de llevar a cabo una profunda reforma al Poder Judicial, pero a fin de cuentas parece que nadie (y en esto destaca el Legislativo) se anima a tocar esa instancia cada día más pervertida, corrupta, lenta como el progreso, y lo que menos imparte es justicia.

Al respecto destaca la valentía de Ernesto Zedillo, cuando mediante reforma constitucional, corrió a los (en ese entonces) 26 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, bajó ese número a 11 e impuso al nuevo equipo. Loas y más loas recibió el entonces inquilino de Los Pinos, cuando en realidad no trataba de cambiar algo, sino de deshacerse de los salinistas incrustados en el Poder Judicial y seguir con el festín, pero ahora bajo su tutela.

Entonces, como todo cambió, todo permaneció igual y los asuntos de interés para el mandatario en turno se aprobaban, congelaban o rechazaban en automático, según las necesidades del inquilino de Los Pinos (a estas alturas, de los 11 ministros en ejercicio, dos fueron nominados por Peña Nieto (Norma Piña y Javier Laynez Potisek), cinco por Felipe Calderón y cuatro por Andrés Manuel López Obrador).

Con la llegada de López Obrador a Palacio Nacional la dinámica es otra: ley que promueve el Presidente y aprueba el Congreso de inmediato es inhabilitada y/o congelada por el Poder Judicial; reparte amparos como si fueran dulces, otorgan suspensiones, resuelve acciones de inconstitucionalidad y controversias a la velocidad de la luz, siempre, notoriamente, inclinados a la derecha, que a diestra y siniestra reparten amparos, suspensiones y conexos con tal de frenar la entrada en vigor de las nuevas legislaciones y así proteger a quienes en el régimen neoliberal hicieron lo que les vino en gana.

Ante este panorama, era previsible, pues, que la SCJN suspendiera de forma indefinida la entrada en vigor de la reforma electoral impulsada por el presidente López Obrador y aprobada por la mayoría en el Congreso, e impugnada por el Instituto Nacional Electoral. El máximo tribunal del país informó que esta controversia corresponde ser analizada por el ministro Javier Laynez Potisek, quien admitió la demanda y concedió la suspensión solicitada por el INE respecto de todos los artículos impugnados del decreto para efecto de que las cosas se mantengan en el estado en el que hoy se encuentran y rijan las disposiciones vigentes antes de la respectiva reforma. Así, de un plumazo toda la reforma con suspensión indefinida, y a otra cosa.

No es gratuito lo que dice el presidente López Obrador: los ministros de la Suprema Corte son parte de la mafia del poder y apoyan a la oligarquía: los distinguidos miembros del Poder Judicial y del INE están en contra de los cambios, porque su único dios es el dinero y pretenden seguir cobrando elevados sueldos. Es la misma mafia, son iguales que los conservadores, no quieren que haya democracia, pues apoyan a la oligarquía, no a la democracia. No quieren al gobierno del pueblo, por eso rechazan la reforma electoral, eso está sucediendo.

Las rebanadas del pastel

Lo que faltaba: es posible que El Padrino controle ya no sólo el mundo laboral, sino el electoral, porque su hija, Bertha María Alcalde Luján, está muy cerca de convertirse en la consejera presidenta. ¿Algo más que se le ofrezca al señor?

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