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Rediseño del espacio aéreo sin evaluación ambiental

Luis Miguel Cano López

Proceso

Casi catorce meses han transcurrido desde que se puso en marcha el rediseño del espacio aéreo mexicano. Se hizo sin evaluación de sus impactos ambientales.

Casi catorce meses han transcurrido desde que se puso en marcha el rediseño del espacio aéreo mexicano. Se hizo sin evaluación de sus impactos ambientales. La responsable de ello ha sido la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. La autoridad que debió actuar como garante del derecho al medio ambiente sano declinó realizar su labor.

Casi dos meses después de que se impuso esa restructuración del espacio aéreo –sin participación informada de la población afectada en tierra por el mismo–, a la Agencia Federal de Aviación Civil se le ocurrió preguntarle a la Semarnat que le indicara qué trámite, autorización o permiso en materia de impacto ambiental debió haber obtenido. Lo solicitó mediante oficio 4.1540, del 18 de mayo de 2021.

Para el 3 de junio del año pasado la DGIRA de la Semarnat le contestó a la AFAC. En su oficio número SGPA/DGIRA/DG/02709 le dijo que la actualización o modificación de los procedimientos de llegada y salida de los aeropuertos internacionales de la Ciudad de México (AICM) y Toluca (AIT), con motivo de tal rediseño, no corresponde a ninguna de las obras y actividades referidas en el artículo 28 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.

Lo anterior en tanto que esa restructuración no consideraba obra civil alguna en tierra o en agua, sino que se llevaría a cabo completamente en la atmósfera, en el espacio aéreo situado sobre el territorio nacional, el cual se destina a proteger los procedimientos de aproximación y salida de aeronaves en los aeródromos civiles.

La DGIRA concluyó que no se requería ingresar ninguna gestión en materia de impacto ambiental ante ella en relación con la aludida restructuración del espacio aéreo, con el pretexto de que el artículo 5 B) del Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en Materia de Evaluación del Impacto Ambiental, restringe o limita las vías generales de comunicación a revisar.

Las personas preocupadas por los impactos ambientales de ese rediseño aéreo que decidieron promover un juicio de amparo colectivo en materia ambiental con mi ayuda –expediente 567/2021 ante el Juzgado Quinto de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México–, desconocían la exención o dispensa que la DGIRA de la Semarnat otorgó a esta restructuración aérea a cargo de la AFAC.

Apenas pudieron enterarse el mes pasado cuando la propia AFAC rindió su informe justificado con motivo de la quinta ampliación de demanda que se ha presentado en dicho juicio de amparo, con el que hizo de su conocimiento la respuesta de la DGIRA del 3 de junio de 2021. Curiosamente, unos días antes, cuando la DGIRA de la Semarnat rindió su propio informe, no mencionó el detalle.

Resultado de esta información, se presentó una sexta ampliación de demanda que ya ha sido admitida –aunque el Juzgado Quinto continúa renuente a conceder una suspensión del rediseño que ordene volver a las rutas aéreas anteriores al 25 de marzo de 2021, previo aviso a la comunidad aérea mundial con toda oportunidad–.

La negativa de suspensión extraña porque apenas hace unas semanas desde la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia se dictó un precedente vinculante respecto de la importancia de que todas las obras del gobierno cuenten con una evaluación integral de sus impactos ambientales –el amparo en revisión 54/2021–.

Entre tanto, nuestro amparo seguirá su curso y ojalá que desde la Corte se decida atraerlo. El planteamiento de fondo es de excepcional interés y trascendencia, y muy simple. Si el artículo 2.2 del Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático indica que deberá procurarse limitar o reducir las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por los combustibles del transporte aéreo, ¿acaso no tenían que evaluarse los impactos climáticos del rediseño del espacio aéreo, cuando menos? Ya que eso no se hizo, ¿pesa más el artículo de un reglamento que el respeto al principio de precaución?

Nudo gordiano

La incierta sucesión del país con futuro incierto

Yuriria Sierra

Excelsior

“¡Presidente, presidente!”, “¡Presidenta, presidenta!”. A Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard o Adán Augusto López. Ricardo Monreal también pide ser tomado en cuenta. En días con mayor entusiasmo, hasta Rocío Nahle ha alcanzado lugar en una lista en la que quieren anotar a quien sea para que luzca como un proceso orgánico. Es la sucesión de 2024, una batalla que será más bien al interior del Morena, pues la oposición sigue dormida. Y aún faltan al menos dos años para esto, pero en Palacio Nacional cada vez con más insistencia comienzan a barajar nombres y personajes. En los últimos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha subrayado que apoyará a quien sea el elegido o elegida, que será la militancia morenista la que tome la decisión y que, entonces, contará con su entero apoyo. Aunque como él es quien da el banderazo, y lo hizo ya desde hace unos meses, hemos visto a la jefa de gobierno compartir templetes y porras en estados donde Morena tiene candidatas a la gubernatura, como en Durango, Aguascalientes y Quintana Roo. Lo mismo Marcelo Ebrard, quien, una vez reconocida su intención, se le ha visto en la campaña en Hidalgo y Tamaulipas. Hasta el secretario de Gobernación fingió sorpresa con el trato que le dieron mientras acudía a eventos en los que promovió la consulta de revocación de mandato: “¡Presidente, presidente!”, “¡Presidenta, presidenta!”

Imaginemos ahora que México ha vivido tres años en constante ascenso. Imaginemos. No sólo en la narrativa que se alimenta con los otros datos que nos cuentan todos los días en Palacio Nacional. Tres años en los que, a pesar de la pandemia, se tuvieron efectos mínimos. Nuestro país visto verdaderamente como un ejemplo en el manejo de la emergencia sanitaria. Una nación en la que ya no habitara el miedo, donde las movilizaciones no fueran de protesta por los diez feminicidios y 26 desapariciones que se anotan cada 24 horas. Que nuestros récords mensuales hablaran de porcentajes mínimos y no de que una vez más se rompió la barrera de violencia. Que las puertas de Palacio Nacional, en lugar de cerrarse, permanecieran abiertas para las mujeres que luchan por una causa, para los padres que exigen medicinas para sus hijos, para cualquiera que, desde su visión, deseara aportar algo para la construcción del país. Imaginemos que, lejos de alimentar un clima de confrontación, se pusieran mesas para el diálogo y los acuerdos: sillas y micrófonos para todos y donde sólo hubiera espacio para los argumentos y no para la descalificación, de respeto a las instituciones y a cualquiera que pensara distinto. Vaya elementos para sostener que se requiere continuidad.

Sin embargo, no es así: los índices de inseguridad son históricos; se han reconocido casi medio millón de muertos a causa de covid-19; se rebasó ya la cifra de 100 mil personas desaparecidas que, si bien el conteo responde a los últimos sesenta años, a este gobierno le hemos visto hacer nada por ellos ni por los feminicidios ni por los niños que esperan su medicamento para el cáncer y un largo etcétera. Cuando revisamos la enorme lista de pendientes y fallas cometidas en los últimos tres años, pensamos también en por qué se ocupan de hablar de la sucesión como si fuera una urgencia la continuidad de esta línea de gobierno, cuyo único activo recae en su popularidad. Se sirven de la estructura del Estado para autopromover su permanencia en el poder como en los mejores años del PRI. ¿En verdad, Andrés Manuel López Obrador puede darse el lujo de dirigir de esa forma, tan insensible, la agenda del país?

Juegos de poder

Agárrense fuerte que vienen caídas duras

Leo Zuckermann

Excelsior

Era una locura. Los precios de los activos se fueron más allá de las nubes. Los múltiplos de las acciones llegaron a niveles nunca vistos. Empresas con escasas ganancias de pronto valían miles de millones de dólares como por arte de magia.

Ni qué decir de los bienes raíces. Casas que se compraban por teléfono, sin siquiera poder verlas, a un sobreprecio ridículo. Y no podemos dejar a un lado las criptomonedas y los llamados tokens no fungibles (NFT) que incrementaron su valor porque se pusieron de moda.

Pues cómo no iba a pasar eso si los bancos centrales estaban regalando dinero. La Reserva Federal en Estados Unidos inyectó billones de dólares de liquidez y bajó la tasa de interés a cero. Tenía sentido. Había que evitar que la recesión por la pandemia de covid-19 se convirtiera en depresión. Muchos gobiernos siguieron a los bancos centrales estimulando a la economía a través del gasto público. En Estados Unidos, el gobierno federal le mandó cheques de cientos de dólares a todos los ciudadanos de ese país.

Se cumplió el objetivo. La recesión por el covid-19 fue corta. El consumo se reactivó. La economía regresó a los niveles que tenía antes de la pandemia en la mayoría de los países desarrollados.

Pero tanta liquidez también tuvo un costo: los precios se incrementaron, sobre todo de los activos.

Es cierto: la inflación también se produjo por los cuellos de botella que covid-19 generó en las cadenas de suministro. Toda la logística se complicó. Los precios de transportar un contenedor se multiplicaron hasta por más de cinco veces. Y luego al señor Putin se le ocurrió invadir Ucrania. Si de por sí los precios de las materias primas ya estaban altos, la guerra en Europa los incrementó aún más.

Insisto: tenía todo el sentido del mundo la actuación de los bancos centrales y gobiernos al inyectar tanta liquidez en los mercados y estimular el gasto público. Pero ahora estamos pagando las consecuencias con la inflación.

Inflación que inevitablemente ha llevado a cambiar el ciclo de la política monetaria. Los bancos centrales, en particular la Reserva Federal de Estados Unidos, ya está retirando liquidez y subiendo las tasas de interés. Esto con el objetivo de desincentivar el consumo y así controlar el incremento de los precios.

Se acabó la fiesta. Ya no habrá más dinero gratis. Por el contrario, cada vez costará más.

La combinación de la inflación con el incremento de tasas ha hecho que los mercados financieros reaccionen negativamente. Las bolsas, ésas que llegaron a niveles nunca vistos, se han ajustado a la baja.

El Índice Standard & Poor’s 500 está a punto de entrar a terreno de mercado bajista (bear market, en inglés). Hay acciones que tuvieron un desplome brutal. Netflix se ha caído un 70% desde el valor máximo que alcanzó. Lo mismo las acciones de la farmacéutica Moderna, famosa por las vacunas en contra del SARS-CoV-2. Tesla, la acción más querida de los mercados en las últimas épocas, el darling de los inversionistas, ha perdido el 30% de su precio máximo.

Así son los mercados. Implacables. Cuando hay dinero fácil, suben como la espuma. Cuando hay dinero restringido, caen estrepitosamente.

Yo ya he visto muchas veces esta película.

Hay que tener la piel muy gruesa para invertir en los mercados accionarios. Ni se diga en el de bienes raíces que puede resultar muy volátil. Supongo que lo mismo para criptomonedas y NFT a los que le entiendan. Lo peor es apanicarse y vender en un mercado bajista. A menos, desde luego, que los bancos lo obliguen a hacerlo para cubrir las deudas que se adquirieron con tasas bajas que ahora van al alza.

Hay nerviosismo en los mercados financieros. No gusta nada la combinación entre inflación, incremento de tasas de interés y una nueva posible recesión. Y esto es precisamente lo que se está cocinando para el futuro inmediato. No se ven nada fáciles los próximos dos años.  

Para López Obrador es una mala noticia. Las elecciones de 2024 se darán en medio de un contexto nada favorable en una economía estancada desde que llegó a Palacio Nacional.

Se acabó la fiesta del dinero gratis. Comienza la cruda.

Poco a poco la sensatez regresa a los precios de los activos.

Agárrense fuerte que vienen caídas empinadas.

Las víctimas, culpables de ser agredidas

Abraham Nuncio

La Jornada

Debanhi traía condones en su bolsa, pero por respeto a su familia la comentarista de una televisora local no dice el nombre del adminículo. Ya para ello ha ofrecido a la teleaudiencia, como gran novedad, videos que le han dado tres vueltas al planeta donde a la joven hallada muerta en la cisterna del motel Nueva Castilla se la ve, viva, en diferentes momentos.

Una adolescente que ha tomado licor, que busca una fiesta para divertirse, que además se interna en un motel y que, para colmo, trae condones en su bolsa, ¿no es responsable de cualquier violencia de la que se la haga objeto, y aun hasta de perder la vida a consecuencia de cualquier crimen? En una presentación infame como esa, sí, la víctima es la responsable de todo lo que le haya podido pasar. De esa manera, la comentarista y su medio colaboran con la autoridad para que la muerte de Debanhi, si no es vista como accidente, quede en la opinión de la sociedad la idea de que ella buscó su propio fin. Repugnante.

La hipocresía y los prejuicios cultivados por políticos, providas y medios tradicionalistas tornan difícil la vigencia y la defensa plena de los derechos humanos y propician que la impunidad sea la reina del tablero penal. No hay mayor estímulo a la impunidad que la deficiente investigación de desapariciones, feminicidios y crímenes en general que han venido marcando la violenta realidad cotidiana que viven los habitantes de Nuevo León, por más que sus autoridades se empeñen en minimizarla.

Los gobiernos de Nuevo León han cifrado su crecimiento económico –que no desarrollo– vendiendo al estado como santuario de seguridad y condiciones sociales a los inversionistas, sobre todo si son extranjeros. De aquí la tendencia a la simulación y al sacrificio de derechos –sobre todo laborales– y márgenes de justicia social y de justicia a secas para la mayoría.

Las familias de las víctimas, que han visto traducir esa política en investigaciones carentes de rigor y sobradas de movimientos sospechosos, han recurrido a peritos privados en busca de la verdad y de elementos para robustecer su demanda de justicia. Así han obrado los padres de Debanhi Escobar y Yolanda Martínez, dos de las mujeres denunciadas como desaparecidas y al cabo halladas muertas en condiciones cuya versión oficial no convence a esas familias ni a la comunidad.

Dos semanas después de que Debanhi fue hallada en el motel Nueva Castilla, esta empresa entregó un video en que se ve a la adolescente caminar en dirección de la famosa cisterna. Y allí se corta la grabación. Con anterioridad se había dicho que no había grabaciones disponibles. Eso y cualquiera otra cosa pudo haber aducido la empresa. No se giró orden de cateo del inmueble y todo se dejó a la buena voluntad de sus propietarios.

Como ya es de dominio público, los videos pueden ser manipulados y es dable quitar o sustituir objetos sin que, en una vista no entrenada, se advierta el resultado de la manipulación. La grabación incompleta donde se ve a Debanhi deambulando por donde supuestamente cayó facilitó a las autoridades fortalecer la hipótesis de muerte accidental.

Las autoridades forenses de la Federación colaboran ya con las de Nuevo León a partir de la necropsia que le fue practicada por éstas al cadáver de Debanhi y la que contrató su padre por fuera. Se trata de determinar las causas externas que le produjeron la muerte.

La pregunta es si la forma en que fue hallada en una de las tres fosas de la cisterna puede dar a la hipótesis del accidente la lógica que no tiene y en la que el sentido común no puede creer. En una de esas fosas Debanhi apareció sin sus tenis puestos, bien sujetos como estaban a sus tobillos como puede verse desde su foto inicial, y en otra fosa de la cisterna, a distancia considerable de aquella, su bolsa y su celular.

Respuesta similar a la del padre de Debanhi ha sido la del padre de Yolanda Martínez. Su cadáver fue encontrado en un predio baldío después de 38 días de haber desaparecido. A su lado fueron encontrados dos frascos de veneno. Hasta ahora los exámenes toxicológicos del servicio forense no han sido dados a conocer. La percepción es que tales frascos fueron sembrados. En el sepelio de Yolanda, así lo declaró Gerardo Martínez al afirmar, por tanto, que el de su hija fue un feminicidio.

El gobernador Samuel García ha llamado a la fiscalía del estado a actuar con mayor eficacia; del titular de la dependencia ha recibido respuesta pública cuestionándole la manera de dirigirse a él por las redes sociales.

Estos hechos configuran un estado de inseguridad que se ha visto reflejado, sobre todo, en una acentuada espiral de violencia contra las mujeres. La escultura llamada Antimonumenta (el símbolo de Venus adoptado para identificar al género femenino) fue desaparecido, si bien brevemente, pues se la recolocó poco después. Esta escultura fue colocada frente al palacio de gobierno para exigir al Ejecutivo la atención debida a los casos que involucran esa violencia. Ayer varios colectivos de mujeres se manifestaron, a pesar de anuncios intimidatorios del gobierno, contra sus efectos incontenibles.

México SA

Derecha: cretinismo multitemático // Cubanos inyectarán comunismo // Chiapas: menor tasa de médicos //

Carlos Fernández-Vega

La Jornada

La siempre mediocre derecha mexicana circula entre la frivolidad y el cretinismo multitemático, siempre en feroz competencia para superar su estupidez inmediata anterior. La muestra del día, que no la única, es el escándalo por ella armado sobre la próxima presencia de 500 médicos especialistas cubanos en México, dada la escasez de galenos nacionales y la concentración en las grandes urbes del país.

Se trata de un grave problema, pues deja en el abandono al resto del país, en especial a las áreas más depauperadas, en donde difícilmente se encuentra ya no se diga un médico, sino una simple aspirina. Además, la presente administración gubernamental ha denunciado, desde su inicio, que el régimen neoliberal dejó en el abandono a 401 hospitales y un déficit de más de 200 mil profesionistas de la medicina (secretario Jorge Alcocer ante el Senado). En 2019, detalló el secretario de Salud, la OCDE publicó que México tenía un déficit en gasto en salud, en infraestructura, en camas hospitalarias, en médicos y enfermeras, afectando la salud de la población y acentuándose aún más en zonas pobres.

El pasado martes, el doctor Hugo López-Gatell explicó: “el déficit de personal de salud es impresionante y está documentado desde hace muchos años en México y en organismos internacionales. Sorprende que a algunos colegas súbitamente les parezca un misterio si hay o no déficit de médicos. Entre los países de la OCDE, México ocupa el último lugar en personal de salud por habitantes. Este déficit es producto del desmantelamiento del sistema de salud: desde 1982 se proyectó una reforma integral del Sistema Nacional de Salud que se condujo durante el sexenio siguiente, el de De la Madrid, cuando el doctor Guillermo Soberón era el secretario de Salud. Y en esta reforma se implantó un modelo (…) que fue desplazando la capacidad pública hacia la privada. Se pretendió que el mercado privado o la salud vista como un mercado, como un negocio podía sustituir las capacidades de un Estado nacional que pensara en el bienestar, ese fue el modelo”.

Lo anterior, dijo López Gatell, no es ninguna suposición nuestra; eso está documentado por los propios autores, el propio doctor Soberón lo escribió así cuando era el líder de este proyecto; siendo rector de la UNAM se achicaron las escuelas de medicina. La Facultad de Medicina, que es la más grande del país, pasó de tener generaciones de 6, 8 mil estudiantes, a mil. En mis tiempos, cuando estudié en los años 80 tardíos, empezábamos mil, terminábamos 250. Obviamente, este fenómeno generalizado en todas las universidades del país llevó a que se produjera menor cantidad de personal de la que hoy se necesita, y algo importantísimo es la (falta) de voluntad de participar en donde más se necesita: en las zonas marginadas, en las zonas rurales, en las zonas lejanas. Eso y mucho más, entre los destrozos y las herencias malditas del régimen neoliberal.

Pero a la derecha cavernaria lo anterior no le importa y sólo se dedica a esparcir estupideces por doquier, porque, dice, lo relevante es que los galenos cubanos son mano de obra esclava y vienen a inyectar el comunismo (como antes los rusos con la vacuna Sputnik), mientras el gobierno de López Obrador se dedica a financiar a la dictadura. Y así infinidad de sandeces similares.

Dado que esa derecha primitiva y cretina sólo confía en lo que dice el prianismo, entonces deberá recordar (informes de gobierno) que del sexenio calderonista al de Peña Nieto el promedio nacional de médicos por cada mil habitantes apenas creció seis décimas (de dos en 2001 a 2.6 en 2018). Sin embargo, en estados como Chiapas esa proporción fue de 1.8 y de 1.9 en el estado de México, Quintana Roo y Veracruz, en cada caso, y dos en Oaxaca, contra 6.1 en Nuevo León, 4.9 en la CDMX y 3.2 en Jalisco.

Ligeramente por arriba del promedio nacional se contabilizaban Colima (tres médicos por cada mil habitantes), Sonora (2.9), Chihuahua (2.8), Yucatán y Baja California (2.7 en cada caso). El resto de las entidades de la República se mantienen debajo de esa media, y por mucho, en algunos casos.

Pero ¡cuidado!: vienen a inyectar comunismo. Una oda al cretinismo.

Las rebanadas del pastel

Más guiños del tal Joe: Estados Unidos aliviará ligeramente algunas de las ilegales sanciones económicas impuestas a Venezuela. ¡Qué casualidad!: se agotan sus reservas petroleras y se queda sin quorum para la Cumbre de las Américas y el gringo voltea a la patria de Bolívar.

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