Columnas Escritas
El Postigo
Revocación de mandato, participación ciudadana
Ambrosio Gutiérrez Pérez
No hay plazo que no se cumpla. Hoy, cuando lea estas líneas, estará usted y sus familiares en edad de votar, en absoluta libertad de ir a depositar su voto a favor, o en contra, de que Andrés Manuel López Obrador continúe al frente del Ejecutivo federal, como Presidente de la República. Se trata, ante todo, de un ejercicio de democracia participativa establecido en la Constitución y se llama revocación de mandato.
Habrá escuchado o leído críticas ácidas, descalificaciones absolutas de los opositores al presidente López Obrador, incluidas las del propio Instituto Nacional Electoral (autoridad encargada de organizar el ejercicio de revocación) que tuvo que ser obligado por la Suprema Corte a acatar y cumplir su responsabilidad pues se negaba, como todos sabemos, argumentando falta de recursos.
Habrá llamado su atención los insistentes llamados de la oposición a no ir a votar hoy porque, suponen, López Obrador será ratificado en el cargo y es inútil o no sirve de nada sufragar. Es claro, para ellos la poca asistencia a las urnas significaría una derrota del Presidente aunque usted y millones estén de acuerdo con su mandato; no confirmarlo en la boleta es igual a negarle su ratificación.
La campaña en contra de la revocación ha sido nacional e intensa, todos los días a todas horas, y se frotan las manos esperando la poca participación para seguir golpeando al gobierno de la Cuarta Transformación.
Lejos de la mala fe, de la maledicencia y sobre todo de los grandes intereses que mueven la campaña en contra, está su decisión personal de ir a votar a favor o en contra de la ratificación de López Obrador. Hágalo, vaya, confirme su vocación demócrata, participe y use una herramienta constitucional a la que tiene derecho. Importa su voto, sí, pero importa más su participación ciudadana.
Rendir cuentas, nada más nada menos
Nadie lo ignora, la Contraloría tiene el caso ahora pero desde que era candidato a la gubernatura trascendió que Eliseo Fernández Montúfar había otorgado dinero del Ayuntamiento a empresas fantasma y muchas otras a través de contratos que dejó en reserva por cinco años. Ahora se sabe que son más de 50 millones de pesos y la información la reveló la gobernadora Layda Sansores, incluso una muchacha que fue su empleada, dirigenta de Movimiento Ciudadano, salió a denunciarlo en redes y lo llamó cobarde, mentiroso, corrupto y otras lindezas.
De manera que por la información oficial y la no oficial sabemos que el ex alcalde de la capital está bajo investigación y deberá, hasta donde sabemos, aclarar dónde están o quedaron los recursos del Ayuntamiento de Campeche; si los entregó legal o ilegalmente. Sabemos además que, a través de sus abogados, está tratando de alargar el proceso (la ley se lo permite) y también de convertirlo en un asunto “político”, de persecución del actual gobierno.
No tenemos duda, Eliseo está en serios aprietos legales. Y ronda la posibilidad de que se le aplique la ley, incluso la pena corporal, es decir, que pueda ir con huesitos y todo a la cárcel.
A eso se deberá que, según trascendidos de las últimas horas, salió de la ciudad con rumbo a Estados Unidos de Norteamérica. Es pregunta: ¿salió corriendo?
La visita del Embajador gringo
–¿A qué vino Kenneth Lee Salazar, embajador de Estados Unidos en México, a Campeche? ¿Por qué tanto interés en el sureste de México? Bueno, vino a visitar a los “vecinos pobres”, subrayó con toda intención la gobernadora Layda Sansores San Román, durante la conferencia de prensa conjunta que dieron. Les puede llegar el fuego si se incendia la pradera, y quemarles la casa, advirtió también. No hay secretos, desde el sureste de México les llegan las drogas y los indocumentados también y podemos ser, claro, la franja de amortiguamiento en su tránsito hacia el sureste y el “sueño americano”.
No hay secretos, los gringos no tienen amigos, sí “vecinos pobres” e intereses por cuidar. El embajador Salazar ya tuvo reuniones con los gobernadores del sureste, de Tabasco y Chiapas para acá, en Yucatán y en Quintana Roo, pero dijo que quería venir a Campeche y ya vino.
No hay mucho que agregar, los 30 millones dólares para proyectos en el sureste son una vacilada si se repartiera a partes iguales, previa presentación de proyectos, pero algo es algo se podría decir para apoyar la inversión en proyectos productivos o reforzar los que ya están, como el de Sembrando vida del presidente López Obrador.
Rendijas
–Menudean las acusaciones, delaciones y exhibiciones en torno al sector salud. Todo parte de Martha Albores, la eterna dirigenta del sindicato que siente pasos en la azotea y está muy, pero muy preocupada por la exhibida que su riqueza en el Martes Informativo de la gobernadora Layda Sansores. Dicen que ya derivó en investigaciones de la Contraloría y que, casi seguro, la Albores tendrá que rendir cuentas… Antes, por supuesto, se defiende como gato boca arriba y acusa deficiencias en centros hospitalarios que, si se fija bien, provienen del gobierno de su gurú, amigo y protector, Alito. O sea, ni por ahí tiene mucho qué decir.
–Pues sí, López Obrador cambió las formas desde la Presidencia de la República. Cualquier gobernante, como ciudadano, tiene derecho a defenderse de lo que considere calumnias o infamias, y quienes ejercemos el periodismo tenemos que aceptarlo. Layda Sansores San Román es gobernadora, ciudadana con derechos, y ahora se defiende de los dichos y acusaciones de algunos periodistas y comentócratas que le atribuyen una fortuna que ni Obama. ¿Cuál es el punto? El que acusa tiene obligación de probar. Desde luego, hay consideraciones de quién te acusa y por qué, si tiene o no calidad moral para hacerlo, si sirve o no a intereses oscuros y políticos, etcétera, lo cual resulta ser a final de cuentas floritura ante lo verdaderamente importante de probar cualquier acusación.