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El Postigo

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Ambrosio Gutiérrez Pérez

Generación Z

También conocida como «centennials» o «zoomers», es la cohorte demográfica nacida aproximadamente entre mediados de la década de 1990 y principios de la de 2010 (generalmente de 1997 a 2012). Se caracterizan por haber crecido con internet y la tecnología digital, lo que los hace nativos digitales y muy familiarizados con las redes sociales. 

El fracaso

De muchas maneras, la marcha de la llamada Generación Z en diversas ciudades del país, pero principalmente en la capital, estaba destinada al fracaso. Era así por varias razones.
Primero, porque no había argumento sólido (que quizás sí había en otros países) para la protesta. Es decir, el gobierno de Claudia Sheinbaum camina y muy bien en diversos frentes, atendiendo los problemas del país, resolviendo. De ahí los altísimos porcentajes de aprobación que el propio pueblo de México le otorga.
Segundo, la protesta y marcha terminó siendo una «estrategia» más de la oposición al gobierno de Sheinbaum y de la llamada Cuarta Transformación; impulsada incluso por la derecha internacional con la inversión de muchos millones de pesos y alentada por la comentocracia que va de una a otra tratando de dañar el movimiento que gobierna en México.
Tercero, desde la propia Mañanera del Pueblo, la presidenta Sheinbaum desnudó y exhibió esta embestida de la derecha, quiénes y cómo operaron a través de diversos mecanismos, medios, plataformas digitales y redes sociales para tratar de hacerlo un movimiento nacional tomando a la Generación Z como punta de lanza.
Cuarto, durante la marcha misma se vio a muchos de los que desde los medios impulsaron el movimiento, comentócratas rabiosos contra la 4T, algunos al servicio de Alito, que debieron llevar a sus nietos para tener algo cercano a la Generación Z.
Quinto, al pueblo de México ya no se le engaña fácilmente, está informado y consciente de quiénes se sirvieron del país y sus riquezas durante décadas, y quién gobierna y apoya al propio pueblo.

Salinas, el miserable

Por supuesto, Ricardo Salinas Pliego era el más interesado en que la marcha de la Generación Z (que se convirtió en generación Z-enil) fuera el parteaguas en el gobierno de Claudia Sheinbaum. Doblegado por el peso de la justicia, que ahora sí llego a través de la Suprema Corte, y lo está obligando a pagar lo que debe al SAT, que no había querido hacerlo desde su prepotencia y la impunidad de que gozó en la era prianista, busca ahora golpear, dañar la imagen del gobierno de la 4T y de la presidenta Sheinbaum que se ha conducido con legalidad, con altura y, ante todo, con respeto al pueblo que la eligió.
Por ello fue que impulsó, y dicen que financió en gran medida, esta marcha de la Generación Z; por ello envió este sábado a muchos de sus conductores y comentócratas, a buscar opiniones y acomodar lo que se pudiera, para golpear a la presidenta Sheinbaum.
No les funcionó, por las razones que ya expusimos, pero sobre todo porque personajes como Salinas Pliego con su racismo, con su clasismo, con su abuso, manipularon y, al final, enterraron, una marcha y expresión de jóvenes de la Generación Z que no protestan contra un gobierno en específico, buscan encontrar un futuro de esperanza y certidumbre.
Salinas Pliego es un miserable, un ruin, un canalla, es decir un miserable que exigía a sus clientes pagar «abonos chiquitos» que terminaban en grandes deudas y en la aplicación embargos y de sufrimiento para cientos de familias.
Pero él no quería, no ha querido pagar al SAT, lo que sí exigía a los mexicanos que caían en esa trampa de sus empresas.

Un apunte más

De acuerdo a las autoridades capitalinas, unas 17 mil personas, entre jóvenes, madres buscadoras y otros, se manifestaron y llegaron al Zócalo. Unos mil iban encapuchados y causaron destrozos. En Campeche fueron entre 50 y 80, muy pocos jóvenes.

Rechazo a la violencia: Layda

Expresamos nuestro enérgico rechazo a los actos de violencia registrados durante la manifestación realizada hoy en la Ciudad de México.
La libre expresión, la protesta social y la participación ciudadana son pilares esenciales de nuestra vida democrática; sin embargo, ningún derecho puede ejercerse a costa de la integridad, la paz pública o la seguridad de la población.
La violencia, la agresión y la destrucción no representan causas legítimas y atentan directamente contra los derechos de todos. (Layda Sansores)

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