Columnas Escritas
COLUMNA SIC SAC
M.A. ELDA CLEMENTE REYES
EL REGAÑO DE LAYDA
El video del regaño de la gobernadora Layda E. Sansores San Román, a un grupo de transportistas, que circuló en todas las redes sociales, donde se ve molesta y un poquito angustiada al sentirse “acorralada” sin que nadie pudiera evitarle el desaguisado, dejó varias aristas abiertas.
No se achicó ante la multitud y con temple, hizo frente a los gritos y consignas que retumbaron en los accesos al sótano del Palacio de Gobierno, donde horas antes los manifestantes habían planeado interceptarla, como un acto de desesperación para ser atendidos.
Casi les sale contraproducente la intentona, creyendo que son los tiempos de antes, cuando los sombrerazos paralizaban al más machito de los gobernadores. Layda se fajó bien la falda y les advirtió “si me tocan, no recibo a nadie”.
No es para menos, es una dama y siempre ha sido respetuosa con los sectores de la población que se le acercan, no tenía por qué ser distinto. La escena la atestiguó el secretario de Gobierno, Aníbal Ostoa, tratando de contener los ánimos y recordándole a Mairely Uc Tun, vicepresidenta del Movimiento Nacional Transportista, que ya se les había informado el día y la hora de la reunión para atender el tema.
Por fortuna el escándalo no pasó a más. Pero, cabe la pregunta ¿no hay operadores políticos en el Gobierno del Estado que eviten exponerla de esa manera o “apaga fuegos” que disolvieran la protesta antes de su llegada al Palacio? Todo parece indicar que no, y si los hay, no están cumpliendo su función. Lo digo con el respeto que merecen.
El señalamiento de los transportistas: “La gobernadora no sabe muchas cosas”, es un comentario muy sonado. Los que deben tenerla bien informada le están fallando y a veces caen en la tentación de torcer la realidad a conveniencia propia. Me tocó vivirlo durante mi participación en la Resistencia Civil de 1997; en dos ocasiones puse en su lugar a gente cercana a ella, por intrigantes y grilleros.
Hay que decirlo, Layda está acostumbrada a hacerles frente a los señalamientos, mientras la mayoría de los funcionarios de primer y segundo nivel no lo hacen, trabajan atrincherados en sus oficinas, no reciben casi a nadie que no sea de sus grupos selectos.
Hizo bien la gobernadora en atenderlos personalmente para establecer acuerdos y limar asperezas. El problema del transporte público no es nuevo y los campechanos merecen un mejor servicio, la llegada de nuevos inversionistas no debe ser vista como una amenaza, sino como la oportunidad de ofrecer ventajas comparativas donde todos sean incluidos.
Al concluir la reunión celebrada en el Salón de Gobernadores, los líderes de 11 empresas informaron: “Todo se dio en buenos términos, se nos entregó copia del anteproyecto de la Ley de Movilidad y Seguridad Vial del Estado, para su análisis, la entrada de Grupo ADO al transporte público no es una imposición, y se instalarán mesas de trabajo para darle continuidad a los compromisos, bajamos “con un buen sabor de boca”.
En suma, la protesta logró su objetivo y Layda demostró ser una mujer con carácter. No nos extrañe que los regaños también los haga a puerta cerrada y con justa razón, a los que de forma maquiavélica y desde adentro, están socavando el avance de la 4T.
CÓMO SE VEN LAS “CORCHOLATAS”
La imagen de las “Corcholatas” ante la opinión pública no ha cambiado mucho: A Claudia Sheinbaum le conviene que la gente la siga percibiendo como la “favorita”, porque le arrima simpatías y algunos medios de comunicación no dejan de presentarla como la “elegida”; a Marcelo, le reditúa bien su estrategia de aspirante lúcido, amable y confiado en el terreno de batalla. Vende bien la idea de que él será el ganador, es una táctica de guerra muy vista. No es el favorito, pero se ofrece como el más experimentado; Adán Augusto se ha visto menos animoso, más lento, no ha terminado de crear una estructura de movilización por todo el país y en Campeche aún no existe de manera formal su equipo selecto; seguramente poco a poco se irá acomodando en el territorio y en las encuestas, su capacidad de brillante operador político no está en duda; por su parte, Ricardo Monreal, alias Monri, permanece en su imagen de teórico, político y conciliador, tal y como maniobró en el Senado.
