Columnas Escritas
Baluarte Político
Layda Sansores: firmeza política rumbo a la consolidación de 2027
Raúl García Araujo
En política, los tiempos importan. Y en Campeche, el reloj ya marca 2027. En ese horizonte electoral, la figura de Layda Sansores San Román no solo se mantiene vigente, sino que se proyecta como el eje que definirá la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación en la entidad.
Las versiones que anticipan una eventual derrota de Morena no son nuevas. Lo nuevo es la forma en que la gobernadora ha decidido enfrentarlas: sin evasivas, sin matices diplomáticos y con un discurso frontal que combina ironía, desafío y deslinde institucional.
Sansores desestimó las críticas sobre supuestos conflictos internos y cuestionamientos a su relación con figuras nacionales. Su mensaje fue claro: responder a exhortos externos no es pleito, es aclaración. No es fractura, es definición de posturas.
En un momento donde la narrativa mediática busca instalar la idea de desgaste, la mandataria eligió reafirmar autoridad. Su ironía sobre el “Palacio de Buckingham o el Palacio de los Deportes” no fue una ocurrencia espontánea; fue una forma de ridiculizar la acusación de que su presencia en Palacio Nacional responde a privilegios indebidos.
Por el contrario, dejó claro que su interlocución con el Gobierno de la República se da en términos de cordialidad política y coordinación institucional. En el contexto nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sido enfática en respaldar perfiles firmes en los estados, y la figura de Sansores encaja en esa lógica: una gobernadora que no se repliega ante la presión mediática, sino que la confronta.
Uno de los puntos más delicados fue la acusación de persecución contra periodistas y académicos. La respuesta de la mandataria fue categórica: no dio órdenes, no intervino, no conoce siquiera a quienes ocuparon los cargos señalados.
Sobre la supuesta intimidación a legisladores con cinco elementos ministeriales, Sansores optó por desmontar el relato desde la lógica: cinco agentes no constituyen un operativo de captura contra 35 diputados. La exageración, implícitamente, revela más intención política que hechos verificables.
Además, subrayó que el día de los acontecimientos se encontraba en un evento personal, lo que busca invalidar cualquier hipótesis de operación dirigida desde el Ejecutivo estatal. En términos políticos, es una defensa preventiva que corta la cadena de mando narrativa antes de que se consolide como escándalo.
Para entender la dimensión de este momento, hay que recordar lo ocurrido en 2021, cuando Campeche rompió más de siete décadas de hegemonía priista. La derrota del antiguo aparato no fue simbólica; fue estructural.
El contraste es inevitable con figuras como Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional de lo que queda del tricolor, cuyo legado político en el estado ha sido objeto de severas críticas.
La narrativa de Morena en Campeche no solo se sostiene en la gestión actual, sino en la memoria de un pasado que muchos ciudadanos asocian con concentración de poder y enriquecimiento de élites.
Layda Sansores no llegó al poder por accidente; llegó capitalizando un hartazgo histórico. Y hoy, cada confrontación mediática es también una reafirmación de aquella ruptura.
Campeche, por su posición geográfica y estratégica en el sureste, es pieza clave en el tablero nacional. La firmeza mostrada por Sansores ante ataques y presiones no pasa desapercibida en los círculos del poder federal.
En un momento donde el proyecto nacional requiere gobernadores alineados, con carácter y capacidad de resistencia política, la mandataria campechana ha demostrado que no rehúye al conflicto, sino que lo enfrenta y lo convierte en plataforma de consolidación.
Pensar que Morena perderá Campeche parte de la premisa de que el desgaste es automático y que la confrontación resta. Sin embargo, en el contexto actual, la base electoral que llevó a Sansores al poder no busca tibieza; busca determinación.
Su estilo podrá incomodar a sectores de la prensa de la Ciudad de México, pero conecta con una narrativa de lucha, de desafío al viejo régimen y de resistencia frente a lo que ella define como campañas de difamación.
Lo que está en juego en 2027 no es solo una gubernatura; es la continuidad de un proyecto que rompió una hegemonía histórica.
La oposición apuesta al desgaste. Layda Sansores apuesta a la cohesión del movimiento y a la firmeza en el liderazgo. Si algo demostró 2021 es que lo que parecía imposible sí podía suceder: derrotar a un PRI que se asumía invencible.
Hoy el escenario es distinto. Morena gobierna Campeche con una mandataria que ha decidido no ceder ni un centímetro en la batalla política.
Campeche no parece dispuesto a volver al pasado. Y mientras Layda Sansores mantenga el pulso político, el liderazgo y la capacidad de enfrentar cada embate con mayor firmeza, 2027 no será el año de la caída, sino el de la consolidación.
Desde La Muralla: Campeche vence al sarampión con estrategia y territorio
La titular de la Secretaría de Salud de Campeche, Josefa Castillo, anunció formalmente que Campeche ha sido declarado libre de sarampión, tras cumplir con los 30 días de vigilancia epidemiológica estricta exigidos por la Organización Panamericana de la Salud después del último contagio registrado.
No es un anuncio menor. Es el resultado de una estrategia que entendió que la salud pública no se atiende desde el escritorio, sino desde el territorio.
El logro no se explica por casualidad ni por inercia administrativa. Se explica por una movilización constante, planificada y técnicamente sustentada que permitió cerrar el ciclo de transmisión que permanecía activo en distintas regiones del estado.
El dato es contundente: 134,148 dosis aplicadas en todo el territorio campechano. En un contexto regional de presión epidemiológica, esa cifra refleja capacidad operativa, coordinación institucional y presencia territorial.
Más aún, la estrategia no se limitó a reaccionar ante los casos confirmados. Se adelantó. Las brigadas ejecutaron 119 bloqueos vacunales preventivos, interviniendo directamente en 3,570 manzanas. Esa es la diferencia entre administrar una crisis y contenerla a tiempo. El bloqueo vacunal no solo frena contagios; rompe cadenas de transmisión antes de que se conviertan en brotes masivos.
En el fondo, lo que vemos es un modelo de gestión que entiende la salud como política de Estado. La declaración de territorio libre de sarampión no solo es una buena noticia médica; es un mensaje institucional. Significa que existe capacidad para coordinar vigilancia epidemiológica, brigadas comunitarias, logística de frío, personal médico y comunicación pública bajo un mismo objetivo.
Desde El Fuerte: Salud Casa por Casa: política pública que toca puertas y transforma realidades en Campeche
En la política moderna, los programas que verdaderamente generan legitimidad no son los que se anuncian con estridencia, sino los que se sienten en el territorio.
En Campeche, el programa Salud Casa por Casa se ha convertido en un ejemplo de cómo la coordinación institucional y la voluntad política pueden traducirse en atención directa para quienes más lo necesitan.
La reciente participación de la titular de la Secretaría de Salud de Campeche, Josefa Castillo, junto a la delegada del IMSS Campeche, Flor Rodríguez, en la sesión 37 de la Mesa Estatal de Salud Casa por Casa, no fue un acto protocolario más. Fue la confirmación de que el trabajo en equipo está consolidando una política pública con impacto real.
Detrás de esa mesa número 37 hay constancia. Hay seguimiento. Hay evaluación. Y sobre todo, hay una visión que entiende que la salud no puede esperar a que el paciente llegue al hospital: debe ir hasta su hogar.
La estrategia impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo coloca en el centro a las personas adultas mayores y a quienes viven con alguna discapacidad, dos sectores históricamente vulnerables y muchas veces invisibilizados en los esquemas tradicionales de atención médica.
Salud Casa por Casa rompe esa inercia. Lleva consultas, valoración, seguimiento y orientación directamente al entorno donde viven los beneficiarios.
En términos políticos, el programa tiene un valor estratégico claro: fortalece la coordinación entre los distintos niveles de gobierno. La presencia conjunta de la Secretaría estatal y del IMSS no es menor. Refleja alineación, evita duplicidades y optimiza recursos. Cuando las instituciones trabajan bajo una misma ruta, el beneficiario recibe una atención más integral y eficiente.
